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miércoles, 29 de abril de 2009

EL ANALFABESTIA


Este individuo es un engendro producto de la “cultura” evasiva, la ramplonería, la desfachatez, la arrogancia y cierta copro-ideología libremercadista que ha salido de ciertos desagües mentales por autoeyección para inundar los hogares de un mundo corroído por la ambición, el engaño, la avaricia y el odio.

El analfabestia dice manejar el idioma a la perfección y seguir a pie juntillas las leyes de la Real Academia de la Lengua (que de “real” sólo tiene el nombre, caracterizada por licenciar aberraciones, exabruptos, sonsonetes y palabrejas; y cuyos altos representantes policiales son la proyección de los tinterillos de los reyezuelos, los que querían preservar el conocimiento para unos cuantos en desmedro de las mayorías). No obstante ello, al analfabestia, homunculodramático, le gusta usar anglicismos, y ciertos tips para hacerse el interesante, y manejar el idioma con los pies, a patadas, como si se tratase de un fulbito callejero.

Una característica del analfabestia es que siempre encuentra “errores” gramaticales, fallas de construcción, anfibologías, etc., en todos los hombres de buena voluntad a los cuales desprecia (odio de clase le llaman los marxistas) y considera ciudadanos de segundo orden, cuasi siervos o cuasi esclavos, indignos del conocimiento y de la lecto-escritura que como una joya o un bien burgués lo considera parte de la horda de rateros, embaucadores, politiqueros, purpurados y vendepatrias que se dicen dueños del país.

El buen decir, la corrección absoluta y el saberse dueño de la verdad son la bandera despercudida de este caballero que despotrica prejuiciosa y racistamente contra todos los que no tengan el “color” de su piel, o no hayan estudiado en su alma mater, o los que no pertenezcan a su repodrida clase social. Él sabe que detrás de su discurso, detrás de sus palomilladas de ventana y de sus rebuznos y roznidos, hay mucho dinero en juego, muchos intereses que encubrir y que defender.
Arriba: dibujo de mi hermano beligerante Lucho Rosell.

ANTOLOGÍA DE POESÍA: "MADRID: UNA CIUDAD, MUCHAS VOCES"


Correo de Pepe Soto desde España:


Apreciadas amigas y amigos,
Comparto con ustedes sendos prólogos que escribieron los poetas Aureliano Cañadas (España) y Miguel Ildefonso (Perú) en torno a la antología de poesía Hispanoamericana y Española Madrid: una ciudad, muchas voces.
Desde ya el aviso de presentación de la antología que se llevará a cabo el día jueves 30 de abril en el Auditorio de la Casa de la Cultura de la Municipalidad de Jesús María (Lima, Perú) a las 7:00 p.m (Horacio Arteaga 535, espalda Concha Acústica de Jesús María) y que presentarán los poetas Miguel Ildefonso, Santiago Risso y Johnny Barbieri.
Hacer clic para ver la información:
http://madridunaciudadmuchasvoces.blogspot.com/

TALLER "FORMACIÓN DE POETAS" CON ENRIQUE VERÁSTEGUI


TALLER “FORMACION DE POETAS”

Dirigido por el escritor ENRIQUE VERASTEGUI

Este primer Taller de creación literaria, diseñado e impartido por el prestigioso poeta Enrique Verástegui, se desarrollará a partir del trabajo en conjunto de la palabra, idea y creación con el objetivo principal de formar poetas y potenciar su capacidad creativa.
Está dirigido a todas aquellas personas, que quieran desarrollar su sensibilidad creativa a través de la palabra escrita hasta darla a conocer por medio de sus escritos.
Inicio : 8 de Mayo del 2009
Días : Viernes y SábadosDuración: 4 Clases (2 semanas, los días 8,9,15 y 16 de mayo)Horas : 7 pm. a 8.30 pm.Lugar : Avenida Los Ingenieros Nº 235, Santa Raquel, La Molina Costo : S/. 80 Nuevos Soles (Vacantes límitadas)Inscripciones: de 9 a 5 pm. Casa del Poeta, Telf. 3492755, isabelverastegui@hotmail.com
TEMARIO

INTRODUCCION AL CONCEPTO DE POESIA

1. La poesía, concepto de poesía. Pensamiento poético
2. Historia de la poesía, sus comienzos, los primeros poetas o trovadores

EL POEMA

3. El poema como creación artística – El texto poético – Componentes del poema
4. La imagen poética. – Estrategias para la creación de poesías a partir de imágenes

INTRODUCCION A LAS TECNICAS Y RECURSOS DE LA POESIA

5. Ritmo – Métrica - Estrofas
6. Conocimiento de los Géneros y figuras Literarios
7. Función poética

EL POETA Y SU CREACION LITERARIA
8. El poeta creatividad y creación Términos utilizados en el lenguaje, poético, herramientas poéticas
9. La filosofía
10. La metáfora
11. Las matemáticas
12. Ejercicios para la creatividad: lecturas

lunes, 27 de abril de 2009

CARTA DE JUAN CRISTÓBAL


El poeta Juan Cristóbal me envía esta carta abierta dirigida a Aldo Mariátegui sobre sus últimos rebuznos y roznidos.
Cumplo y pego el texto sin corrección alguna:

CARTA ABIERTA A ALDO MARIATEGUI

Has recibido (te tuteo porque es la mejor manera de escribirte) infinidad de cartas y comunicados por la forma cómo el diario que diriges y tu propia columna trató a la congresista nacionalista Hilaria Supa. Las comunicaciones, por lo general, las que he visto en algunos diario e Internet, son cólericas y llenas de adjetivos. No voy a entrar en esa línea, no porque no pueda, sino porque no lo creo adecuado en este momento.

Aldo (y te llamare así en esta carta porque es mi deseo) lo que han hecho tú y tu diario es inconcebible, pues linda con la bajeza, la falta de escrúpulos, la poca seriedad que se tiene sobre la cultura que la congresista representa, pero sobre todo, y eso es lo más grave, sobre el desconocimiento sobre nuestra propia identidad cultural y el por qué de su desarrollo.

Poner ese titular (¡Qué nivel!) tiene un trasfondo del peor de los racismos, del peor de las marginaciones, del más perverso machismo. El hecho que seas director de ese diario no debe permitirte abusar de la libertad de expresión. Que por otro lado no creo que existe en nuestro medio. Y no crea que el Amauta, del cual tú desciendes, lo hubiera aprobado.

Lo que sí me parece importante de todo este embrollo es que esto demuestra el nivel de nuestra burguesía, de sus representantes y de sus comunicadores sociales. Por eso yo no pediría jamás que te callaras, sino que te sigas expresando para que la gente se de cuenta de dos cosas: a) del nivel de los prejuicios que tiene la clase gobernante y b) de su limitadísimo nivel cultural. Si hay algo en esencia, es que has sacado a flote la pobreza de tus horizontes culturales. Y eso me parece válido e importante.

Seguramente Mafalda, las Asociaciones de Derechos Humanos, los jóvenes universitarios, la izquierda de todo calibre, ciertos medios de comunicación, algunos empresarios y religiosos no estarán de acuerdo contigo, pero como los neoliberales salvajes, de los cuales tú eres sólo el más pequeño de los portavoces, defienden lo imposible, habrá gente que esté de acuerdo contigo, que jamás abandonarán su naufragio. Por ejemplo, Vargas Llosa (recuerdos de Uchuraccay), Alvaro, su hijito, Fujimori –tu especie de dios (con minúscula)-, con 25 años a cuesta que no volveràn, la lingüista Martha Hildebrandt (que se parece tanto a las oscuras golondrinas de Bécquer), el almirante GIampietri, (el del Frontón), y tal vez el propio Alan García (Cayara, Cayara) en sus adentros te dará hurras y vivas como si fueras no la estrella aprista (que ya no brilla), sino la de los Barracones, y un largo etcètecera incomovible.

Si en vez del cuidador de cerdos (Francisco Pizarro) nos hubiera conquistado el glorioso pirata inglés (Drake), tú no existirías, pero como no se puede contra lo ya sucedido, hay que admitirte, a pesar de la crisis. Porque eres indigestamente maravilloso.

Lo único que deseo es que sigas sacando ese tipo de titulares y que sigas escribiendo, pues nos deleitas con tu maravillosa pluma y tus profundas reflexiones, tan profundas que nos llenas de vacíos y de nada. Pero eso sí, nos movilizas. Y eso no te lo podràs perdonar. Y tampoco tus dadores económicos.Por ahora, nada más. Y nada de abrazos.

Juan Cristóbal, poeta.
DNI 08705429

sábado, 25 de abril de 2009

YBARRARIO: ACORDES MAYORES Y MENORES DE UN ROQUERO SUBTERRÁNEO


I


C, un conocido roquero y viejo amigo, luego de su partida al país de las bestias y ya de retorno por estos lares (“el lado de acá”), me cuenta su periplo cuasisalvaje en la que casi pierde el pellejo trabajando al destajo y bajo el látigo de un mexicano inescrupuloso regente de un restaurante de mala muerte para latinos y gente de escasos recursos o indocumentados. Ahí, C, multiusos, lavaba los platos, fregaba el piso, servía a los comensales, limpiaba las mesas, atendía en caja, abría y cerraba el negocio; todo con una velocidad constante y sin parar, hasta parecía un autómata (según refiere) sin necesidades humanas y condenado a la rutina de máquina, de perno, martillo, escayola, detergente y trapeador. Cierto día hastiado de tanto trabajo decidió renunciar casi por sentido de supervivencia o “mecanismo de defensa” como le llaman. Vivió un tiempo con el poco dinero que había logrado ahorrar a costa de sacrificios y abstinencias; trataba, en lo posible, de no gastar más que en lo necesario. Comía una vez al día y usaba bicicleta para cubrir grandes espacios (unos 30 ó 40 kilómetros entre un punto y otro). Sus vicios, especialmente los relativos a la libido, se redujeron a fumarse un cigarro al día y obtener algún placer en solitario en alguna polución nocturna que, debido a la preocupación, últimamente, le era esquiva. Pero más temprano que tarde se vio un día que no tenía ni para pagar la renta; los 500 “mugrosos” dólares que tenía que reembolsar por una pocilga en un barrio de negros, latinos marabuntas, la white trahs y gente de mal vivir, se le habían esfumado en un pequeño accidente que tuvo en la bañera (¿bathroom?, ¿bathtub?) que compartía con los otros latinos y que le costó el tabique de la nariz roto y cinco puntos cuyo cargo por servicios médicos era la exorbitante suma de 1400 dólares y que su seguro (¿?), lastimosamente, no podría cubrir.
El casero, otro mexicano --para variar-- le dijo, entre gritos y denuestos, que si no tenía listo el dinero para el fin de semana lo pondría “de patitas en la calle”. C salió desesperado, fue al barrio de los negros donde había entablado cierta amistad con un cubano, proxeneta, tratante de crack y algunas drogas duras para yonkis y gente caída en desgracia total, pero no al modo novelesco de William Burroughs, sino más bien en el sentido del personaje perdedor y trotamundos de Henry Chinaski. El cubano --que le guardaba cierta estima que no podía entender los motivos exactos de ese repentino brote de buenos sentimientos hacia el prójimo--, le recomendó a C que vaya a una iglesia católica, una construcción moderna de grandes ventanales, ahí le darían comida y si demostraba que su condición era crítica le pagarían el alquiler hasta que encuentre trabajo. Aquella noche --temeroso de que el casero le gritara o le hiciera algún escándalo por motivo de sus papeles en aparente regla pero que siempre dejaban motivos para la suspicacia-- C durmió en plena vía pública junto a otros menesterosos que arrastraban cartones y trapos viejos (“habría que hacerse la idea o irse acostumbrando”, pensó), en su mayoría eran migrantes (mexicanos, colombianos, ecuatorianos, centroamericanos, peruanos, etc.,) que alguna vez habían llegado a cumplir con el “americam drems” pero que poco a poco chocaron con la horrible realidad y que, al acabárseles la “visa,” se quedaron. Primero, como indocumentados; luego, como ilegales; y, después, como indigentes, como menesterosos arrojados a los subterráneos y suburbios de la selva de cemento, de las urbes cosmopolitas, industriales, citadinas, fashions y exhibicionistas pero, al fin y al cabo, miserables y con olor a podredumbre. En general (piensa C), eran seres humanos débiles de espíritu, caídos en el mundo del soma, que no eran capaces de afrontar el ruin destino y la “selección natural” impuesta por el hombre, y preferían mil veces morir bajo la sombra de un rascacielos a vivir a la luz en sus ciudades natales con el fantasma del fracaso y la vergüenza de la derrota.
Aquella noche, rodeado de seres de los cuales él no se sentía parte, C soñó con R, una enamorada agraciada y pelirrubia de la adolescencia con la que planificó su vida y abrirse paso en el difícil mundo de la música. Soñó que le decía que tenía que conservar el decoro personal, que debía asearse y no abandonar las formas. C en el sueño entendía que esas palabras se dirigían a su interior, a eso que llaman alma o espíritu y donde supuestamente reside la fortaleza rodeada por las paredes de la carne y la carcasa física. “No puedes ser débil, C, tienes que soportar y hacerte el duro, durísimo como una piedra. La vida no es cosa fácil y sólo los que pueden vencer las adversidades se hacen acreedores a su destino”.
R se le aparecía en sueños como si fuese una imagen celestial de una luminosidad crepuscular que le hablaba con voz estereofónica casi con delay o reverberancia y con un eco a catedral antigua de esas con cúpulas gigantescas y naves oblongas y simétricas. Una bruma celeste acompañando a ángeles, hadas y querubines dorados y desnudos volaban a su alrededor haciendo un tornado o una tempestad controlada por fuerzas extraterrenas y representando alguna escena bíblica; por lo menos, se le venía a la cabeza, “La Torre de Babel” en la que murmullos en un espanglish mal masticado le repetían palabras que, a pesar de su dominio del inglés, nunca había escuchado en su vida pero que él, muy dentro de sí, sabía que se referían a su fuerza de voluntad, a su dejadez clasemediera y a su ego empinado y casi siempre en estado de ebullición (¿No era acaso eso su único bastión para sobrellevar esta difícil situación en las que su destino dependía casi exclusivamente de lo que podría hacer con las manos?).

El sueño acabó casi como en la realidad cuando en un puente de la avenida colonial se tuvieron que decir adiós por cuestiones de incompatibilidad de caracteres y porque en el fondo (eso lo sabía bien C) a R nunca, pero nunca, le gustó el rock y menos la música que C hacía, una especie de rockabilly a los “Stray Cats” o a lo “Bill Haley y sus Cometas”. Un prueba de ello es que R, al poco tiempo y después de mandar al diablo a todo el mundo, incluso a sus padres, se fue a España a estudiar medicina y al poco tiempo de graduarse se casó con un hombre normal de tez trigueña y rasgos toscos, y de gustos normales: los que quieren una mujer en casa, una retahíla de hijos, un perro remolón pegado a los pies, gatos estúpidos caminando por doquier, y ver televisión los domingos, los feriados o los días de asueto.
Pasado el tiempo, C, siempre tenía la idea recurrente que parte de su fracaso en la vida no era el de no tener dinero, sino el de no haber sido comprendido como artista por la mujer que él amaba. Incluso, varias veces, se le pasó por la cabeza que si R lo hubiera engañado con otro hombre, fácilmente la hubiera perdonado o si le confesaba su lesbianismo latente o sus problemas de conducta por los cuales había tenido que ir al psiquiatra y tomar pastillas a escondidas (datos que C sabía bien gracias a confidentes cercanos dentro de la familia de R); pero perdonar una sacha-razón estética que lo descalificaba, un gusto que iba contra su condición de músico; eso jamás. C tenía muy en alto su música, cada acorde, cada arpegio, cada punteo, arreglo o falsete. La música era lo único que él tenía y no permitiría que nada ni nadie se interpusiera en su camino. La soledad y el destierro se hicieron más que necesarios y, desde aquella tarde de llanto, tarde de promesas rotas y de verdades de perogrullo, una bruma negruzca empezaría a reinar en su vida.
“El sueño se terminó” fue el título de una canción que compuso con mucho dolor. Incluso vino una noche a consultarme sobre la lírica y las correcciones necesarias que habrían de mostrar de manera impecable y transparente su sufrimiento. Las lágrimas, expresión de una melancolía cabalgante, resbalaban por sus mejillas cada vez que, guitarra y botella de trago en mano, entonaba esa canción del amor perdido en batalla, del amor infecto contaminado con los gustos forzados de una sociedad pacata e hipócrita entregada al consumismo. Tardó mucho tiempo en tragarse su dolor y entender que “todo pasa” y el tiempo tiende a envejecer rápidamente los recuerdos y hacer ceniza lo que alguna vez fue una potente brasa. La última vez que tocó ese tema en un concierto del “Salón Imperial” del jirón Caylloma, C ya estaba con una nueva enamorada, la cual se molestó porque pensó que la canción era una profetización de su propia relación. C, también, se olvidó de aquella enamorada y de todas la que, luego, estuvieron con él (y digo “las que estuvieron con él” porque él nunca estuvo con nadie mas que consigo mismo); pero R siempre, de alguna forma, como una enfermedad crónica, como un estigma, ya sea por un chispazo, algún deja vú o recuerdo imprevisto, volvía a su memoria, aunque sea como una comparación inconsciente o como una isla de su adolescencia y de sus locuras de roquero subterráneo.
R aparecía con sus moños de la colegiala, con su uniforme plomo y camisa blanca con los tirantes colgando por los costados. Ahí estaba C, veinteañero, esperando en la puerta del colegio, fumando un cigarrillo crío y tarareando el último tema que había compuesto con su banda. Agarrados de la mano recorrían la urbe. Caminaban hasta el cementerio “Presbítero Maestro”, andaban de pabellón en pabellón comparando nombres, fijándose en las fechas de los muertos, los epitafios, las esculturas. C, todavía recuerda la vez que con un alambre oxidado escribieron, raspando sus nombres en una lápida de un héroe de la guerra con Chile: “R y C, por siempre” decía la inscripción. Luego, como siempre, bajaban por cinco esquinas y luego por el jirón Junín y por las callecitas aledañas de Barrios Altos. C recuerda que los subtes de la plaza Italia y los seguidores de “Eutanasia” lo respetaban y nadie le faltaba el respeto a él ni a su enamorada rubia. El rockandroll los ayudaría en el viaje y a sortear los peligros de una ciudad remecida por la guerra interna que desangraba al país y obligaba a los jóvenes a madurar antes de tiempo y a decidir sobre el camino correcto.


II


Al amanecer, luego de esa noche tribularia, noche de orines y vomitados de borracho, noche de sueño a la intemperie y de quejidos ajenos al suyo, aunque cualquier transeúnte no hubiera podido distinguir, C, fue donde un sacerdote, un rara avis con sotana, un bramán de los que se debieron de extinguir antes de la instauración o bautizo de Constantino el año 315 de nuestra era. Un supérstite religioso de la orden de los carismáticos, los que adoran a su dios con cánticos, bombos y sonajas. El sacerdote, en un perfecto y castizo español, le dijo que visitaría su “hogar” y si su condición aprobaba los requerimientos se le pagaría el alquiler; pero el trato, para evitar dudas, sería con el casero por lo cual la condición de C era la de veedor y beneficiario. El hombre de dios le dijo que esta ayuda era temporal y que tendría que buscar trabajo urgente “porque uno tiene ganarse el pan con el sudor de la frente” y como advertencia profirió “la flojera camina con pies de plomo, tan despacio que los vicios lo alcanzan”. C asintió con la cabeza y el sacerdote, único en su especie, le hizo hacer una oración por la salvación de su alma y la redención de sus pecados: “hijito mío, dios te ama y no quiere que te pierdas. Él siempre vela por ti y ha lavado nuestros pecados con su carne y con su sangre preciosa. Él es quien te ha traído y guiado hasta aquí (C pensaba en el negro cubano tratante de blancas y proxeneta) para que velemos por tus necesidades. Dale gracias. Ora, hermano mío. Ora. Aleluya. Aleluya. Deja entrar al Señor en tu corazón. Él es bueno y todo lo soporta, todo lo entiende. Él sabe de tus necesidades y conoce cada una de tus heridas, las físicas y las espirituales. Él quiere ayudarte. Sólo es cuestión de que lo dejes entrar en tu corazón. La salvación te espera. Sé salvo, hermano, hijito mío. Sé salvo…”
Cabe anotar que a C sólo le interesaba la ayuda económica, alguien le había contado ese pensamiento de González Prada sobre los curas que tienen tres cosas negras: las uñas, la sotana y la conciencia. De igual modo, dada su situación crítica, se puso a rezar en voz baja como para que nadie, mas que él, escuchara. Para justificarse se acordó que Himmler, socio de Hitler, también rezaba antes de achicharrar a los judíos en los crematorios de la ignominia.

Luego de ese bajón y ayuda divina, casi por cuestiones milagrosas (autosugestión, motivación, etc.,), C, tuvo otros trabajos: estuvo de janitor, de ayudante de mesero, de empaquetador de productos de panllevar, fue obrero en una fábrica de conservas, hojalatero, fierrero, operario en un centro comercial, ayudante y limpiarrabos de ancianos y de parapléjicos, etc., etc.
Incluso estuvo de amores con una señora puertorriqueña y cincuentona, relación que sólo duró un mes debido a la escasa experiencia sexual y conducta reprimida de la susodicha (según refiere C) .
Un día cuando creyó que ya había ahorrado lo suficiente como para emprender el retorno al país del eterno sufrimiento --pero su patria al fin y al cabo-- se dio un respiro. Revisó las páginas web de carácter erótico de las cuales era adicto, por necesidad, ya que las meretrices cobraban más de lo que él como latino peruano en Detroy, podría pagar. Ese vicio de la entrepierna volvía como un boomerang a ocupar su mente en la que hasta hace poco todo estaba dirigido en no deprimirse y trabajar y trabajar. El anunció de la página mostraba a una actriz porno famosa que vendría a la ciudad donde C, por un breve momento que le pareció eterno, pensó que sería su tumba.
Aurora Snow era la diva que vendría a exhibir sus carnes en la ciudad. C se dio un baño de agua caliente, se vistió de jean, pantalón y casaca, calzó unos chancabuques con punta de acero; se anudó una pañoleta al cuello como los roqueros antiguos que emulaban a los vaqueros de los espaguetis-westerns, y acudió al club privado para conocer a su actriz preferida. Paradójicamente nunca la había visto con ropa, a las justas con unas bragas o con unas pantimedias y un medio brassiere. La desnudez era su estado natural. C entró nervioso en el local, antes dos negros fornidos de brazos tatuados lo revisaron y le pidieron su nombre que figuraba en la planilla ya que antes había tenido que inscribirse como seguidor y admirador de la página web hardcore de Aurora Snow.
Al ingresar, notó que el local estaba lleno. Todos eran hombres. La única mujer era la actriz porno, una joven rubia de rostro no muy agraciado y de cuerpo no tan espectacular cuyo mayor atractivo, a no dudarlo, era la puesta en escena donde totalmente desinhibida Aurora Snow se prestaba a todos los actos inimaginables, incluso, para un hombre de mundo como era el caso de C. Cabe anotar, según apunta C que Aurora Snow tiene un aire, un perfil parecido a R, el amor de su adolescencia. C se queda pensando en la relación bastante farragosa e intersecante de la lujuria de la Snow con la ternura lejana de R. Alguien podría explicarle los vasos comunicantes de los recuerdos y la mente activa que se exalta ante hechos nimios o detalles de la carne que nos llevan al espíritu o a la nostalgia.

C, el roquero de guitarra y cueros, la divisó con un vestido rojo muy ceñido al cuerpo, sus tacos de plataforma la hacían ver más alta de lo que en verdad era. Su cabello estaba recogido en un moño a modo de piña en comparación a los vídeos que atosigan las web pornos en los que aparece, incluso despeinada.
Esa noche los organizadores rifaron premios que incluían escenas de sexo duro con sus admiradores. C no ganó, a las justas logró levantar un vaso de whisky y decirle a lo lejos “Salud, preciosa. Admiro tu deshinibición y tu desfachatez. Ojalá alguna noche podamos conocernos mejor”. La emoción de C al referir estas palabras querían enfatizar ese momento memorable donde el roquero perseguido por sus fantasmas, empantanado en sus problemas y a punto de perder la esperanza saluda a la actriz porno, quizás en un exceso de libido en feed back o represión de deseos insatisfechos o malsatisfechos.

Luego de esa experiencia, como si su estrella se hubiera recompuesto ante la contemplación libidinosa, C, decide empacar sus cosas, y, también, comprar los instrumentos musicales, amplificadores, guitarras, micrófonos y demás cachivaches por los cuales había venido a esa tierra de bestias y que siempre fue la idea original por el cual arriesgar el pellejo y someterse a las más duras pruebas de trabajo y de soporte corporal. Un poco de sacrificio para ser libre. Del lobo aunque sea un pelo o del pelo aunque sea un lobo, decía C.
Esa noche durmió en su pocilga ubicada en una zona de marginal donde de seguro no habría ángeles o personas buenas en las cuales confiar, pero que paradójicamente se llamaba “Los Ángeles”. Esa noche C tuvo un sueño erótico, soñó que poseía salvajemente a la actriz porno, se figuraba estar actuando una escena de sexo duro donde Aurora Snow le pedía más fuerza y más ímpetu a sus embestidas de toro moribundo. C le mordía el cuello y la apretaba contra su cuerpo como si quisiera despellejarla o, peor, como si fuera a descuartizarla o a comerla por pedazos en una antropofagia que resumía en un acto sexual el hambre tercermundista. Su cuerpo sudaba copiosamente. Cierto tremor se le había instalado en la barriga y un deseo no especificado por Freaud-Fromm-Kant lo conminaba a poseer algo más que el cuerpo de Aurora Snow.
Por algún momento se vio a sí mismo haciéndole el amor no a Aurora Snow sino a R. Se vio en su cuarto de adolescente escuchando a “Bill Haley y sus Cometas” en un viejo tocadiscos. R le decía que nunca se separaría de él y que el mañana, pase lo que pase, siempre los encontraría juntos. Afuera sonaban las sirenas de los patrulleros. El mundo, como todos los días, avanzaba al despeñadero.
Cuando despertó no se quejó de haber ensuciado la tela que fungía de sábana ni de seguir pensando en R o en Aurora Snow, y, sobre todo, en su regreso inevitable e impostergable al Perú.
Arriba en el avión a miles de metros sobre la tierra pensó en que quizás todas estas vivencias, todos estos naufragios sobre la realidad, tropezones y zancadillas del destino le podrían servir a alguien para escribir una novela o algún cuento o ensayo. “Confío en ti Ybarra, nos conocemos años, y me has demostrado tu amistad en circunstancias difíciles. Ojalá puedas escribir algo de eso. Sólo te pido una cosa: por favor, no pongas mi nombre, me gusta ser anónimo, al menos hasta que pueda sacar mi disco y presentar mis canciones. Avísame cuando escribas algo. Te leeré en silencio”

Continuará.

"CASTIGO", CUENTO DE FELICIANO MEJÍA




Feliciano Mejía me envía el siguiente cuento perteneciente a un libro inédito titulado "Cuentos de Guerra". Quisiera, asimismo, adelantar que las próximas semanas estaré posteando cuentos y fragmentos de novela referidos a la "guerra interna" (muchos de ellos desde puntos de vista muy partículares u orillados al lado de la población civil: obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa, etc.). Algunos de los autores son poco conocidos; otros, en cambio, ninguneados por los grandes capitostes y letratenientes en decadencia de la literatura preocupados en mantener la mordaza y la dictadura de la falacia.


Achtung Hochspannung, críticos.


"CASTIGO"


Lo trajeron amarrado con soga de lonjas de piel de vaca. Parecía una piedra, arrodillado en el círculo del gentío, en la tarde que oscurecía lluviosa bajo el alto pisonay; su poncho viejo, muy sucio, ocultaba las manos atadas a sus espaldas, y su sombrero rotoso, de paño sucio con lamparones de grasa del sudor, hundía sus ojos negros y brillantes en la oscuridad.
Se apodaba Almidón, y su fama era legendaria en los valles, el más mentado y temido abigeo. Y era prepotente hasta el sadismo con los desvalijados.
Ahora no parecía nada y daba lástima la flacura de su cuello; sus muñecas huesudas apretadas por los nudos y los dedos crispados en sus largas uñas afiladas temblaban imperceptibles.
Por largo tiempo en el valle de Chalhuanca corrió el murmullo de odio: “Lus cumpañiros istán rubando ganadu”. Y ahora un Destacamento de Combate de la guerrilla a quienes llamaban Los Compañeros, armados con fusiles ametralladoras galil, algunos antiguos máuser original peruano y ametralladoras de trípode, lo habían cogido y lo habían traído aquí, a la capital del Distrito, a la Comunidad de Yanaqa, entre las punas, pasando el abra de Kunturqarqa.
Ay, para qué. No hubo Juicio Popular.
Un Combatiente salió del ruedo entre el griterío de improperios de la multitud campesina. Se sacó el poncho colorido, dejó a un lado su fusil ametralladora, se quitó el saco rotoso, se remangó la camisa pringosa, se acercó al arrodillado que apenas parecía respirar, como un bulto de ropa, de un manotazo tiró al suelo el sombrero y ahí todos le vimos: cabeza pequeña, cabellos muy negros pegoteados por el sudor seco, tez fina de chancaca, nariz afilada, barbilampiño, mirando con ojos brillantes, huidizos y fieros, llenos de lagrimones de cólera. Pero fue sólo un instante porque el combatiente, a un gesto del Jefe, empuñando un fuerte y afilado cuchillo de forja, le dio un golpe seco en la nuca. Del cuerpo esmirriado salió un ¡way! ronco; el ejecutor le volvió a dar otro golpe que fue respondido por un ¡oh, way! El hombre grueso y concentrado, le volvió a dar otro golpe.
El Jefe del Destacamento, de unos 36 años, vestido con chompa azul de cuello tortuga, pantalones azules y zapatillas blancas, sobrero de paño verde casi nuevo, correaje negro al cinto con cartuchera de revólver en la cadera derecha y morralillo de lana, gritó colérico:
— ¡Mata bien, no lo hagas sufrir!
El estupor y murmullo del gentío iba creciendo. El hombre, a la derecha del Jefe, con ropa de dril verde, alto, con gorra de tela y kipi a la espalda y gruesos borceguíes de soldado, sacó su arma en bandolera, apuntó al cielo el largo cañón y con energía quitó el seguro. La moza, a la izquierda del Jefe, de trenzas, pollera roja con festones de raso en colores, blusa blanca limpia, reboso verde, kipi abultado a la espalda, trenzas bien peinadas con cintas de colores y sobrero de paño gris con flor de qantu en el cintillo, también levantó su ametrallado, afirmó sus pies en las hojotas de jebe y rastrilló el arma apuntando al cielo. Similares rastrillamientos de armas largas se oyeron en la oscuridad, tras la multitud.
No sé qué momento, el viejo Urku, ex minero, con su casco de metal desportillado, había sacado una lonja de eucalipto, que portaba como asta de bandera, de donde colgaba una lata de pintura que lleno de trapos con kerosene en llamarada, alumbraba en la noche su luz chisporroteante, amarilla y espesa.
El cuarto golpe en la nuca de Almidón lo hizo caer de costado, boqueando, dientes ennegrecidos de sarro, jadeando, chupando aire con espasmos, temblándole los brazos maniatados en tensión extrema. Y ya en el suelo, el ejecutor le hundió la punta del cuchillo en el hueco sanguinolento de la nuca, hurgó y apretó en los coágulos. Almidón apenas si intentó balbucear, estiró las piernas con un tirón último de su cuerpo flaco y nervudo, las hojotas de sus pies toscos de uñas torcidas, rayaron el pasto seco bajo el pisonay gigante, dio un fuerte tirón con la pierna derecha y quedó como un balón aplastado, un pequeño túmulo entre el llanto de las mujeres, gritos roncos de los hombres y chillidos de los niños y niñas del gentío estremecido.
—¡Kuchuy kunkata! –ordenó el Dirigente y Jefe y el otro obedeció presto y le cortó de un tajo la garganta. Salpicó una sangre negra y brillante, como culebrinas.
La gente, unida, parecía gritar. Mamuka, a mi costado, me arañaba la espalda bajo el poncho.
Los Combatientes del la guerrilla, dentro del círculo, junto al Jefe, alrededor de la multitud, en los oscuro, y en las casas derruidas y en las esquinas de la larga plaza de pasto reseco, a un gesto del Jefe, pusieron con un chasquido unánime los seguros a sus armas, y bajaron los cañones, apuntando al suelo.
Algunas mujeres lloraban a gritos. Al Machu Jacinto se le pasó la borrachera de tres días. A mí me dio ganas de vomitar. Pero me contuve a lo macho ante el tirón de una punta de mi poncho y ver la mirada angustiada de mi mujer, la Yulacha y el temblor de mi hijo, mi tierno Ñeqecha, que también me miraba lloroso.
Era noche oscura. En la comunidad nunca había habido luz eléctrica. Comenzó a llover primero con chispeo frío y luego estalló el cielo en relámpagos.
Se prendieron algunos mecheros junto a la tea del viejo Urku, y aparecieron de las casas oscuras uno que otro petromax con su potente luz verdiona.
Todos parecíamos como atragantados frente al cadáver, ese guiñapo que era el famoso Almidón, ladrón de ganados, cuando uno de los Combatientes —parecían tan serenos y acostumbrados a la muerte— puso su arma en bandolera, se acercó preciso y cogió una punta del poncho y con ágil movimiento de muñeca, lo cubrió entero con su poncho. Ahí vimos sus dos largas piernas derrengadas, esos pies terrosos y su pantalón de dril desleído, arrugado, sucio.
Luego, como por ensalmo, desde la oscuridad de las casas apareció gente en hormigueo. La lluvia no fue sino amenaza, griterío del cielo. Y por fin vimos una treintena de ollas de comida dentro del círculo de la multitud, a dos metros del cadáver. La agitación de los comuneros se iba calmando. El jefe habló largo en nuestra lengua gutural y dijo que así se mataban a los ladrones de la patria, a todos. Así se limpiaba el país de la lacra, así desecaban la pus del cuerpo de nuestra nación. Poco a poco empezó a ser más didáctico y menos elocuente y finalmente se calló, pido que nos sentáramos, y como ejemplo se sentó sobre un adobe seco. Al instante le llegó un mate de chicha, le acercaron otro mate con mote, astillas de charqui y queso seco, un platillo de fierro enlosado con huacatay molido, con sal y limón, y un gran mate de sopa de maíz, habas, papas amarillas y perejil con trozos de quesillo, que comió en silencio con su cuchara de palo. Invitó a la gente. Algunos se animaron y les sirvieron presto. Empezó a conversar animado con algunos. Hacían bromas. Y comían.
Pero, ay madre. Para comidas yo estaba.
Se fueron a eso de las once de la noche, por el camino pedregoso de Tumiri, en dirección a Pachakonas, cuando empezó a lloviznar. Llevaban 14 mulas, tres caballos, todos cargados atados de mantas, tapaojos, pellones de carnero, y encima, aseguradas con sogas de cabuya, las ametralladoras pesadas de trípode. Con esa columna, con yaguas y todo se fueron los hermanos Tocto que vivían en la quebrada de Arraw. Jacinto Kuro, a la que su mamá lloró mucho, pero siempre hablaba de él con alegría y orgullo. Se fue Rumildacha y su prima Doralisa. Y yo me quedé triste pensando en los ojos dulces de la Rumilda. Pero tuve miedo de seguirlos. Vinieron como diez más, de los cuatro anexos de la comunidad, y se fueron con ellos esa noche.
Era de locos o de seres de antes o de gente que veía en la oscuridad. Qué será. Nosotros en la Comunidad, bajado el sol, no caminamos ni con luna llena. Te puedes desbarrancar o encontrar con un alma en pena o con un demonio o con los gentiles.
Al famoso Almidón, tamañazo ladrón, un hombrecito flaco, lo enterramos al pie de la torre de adobe de la iglesia vieja, la de la campana rajada.
La noche parecía temblar en la oscuridad de los Andes.
Desde entonces cesaron los robos, no sólo de ganado.
Y si había un problema serio, lo arreglábamos solos, porque ya no había autoridad.
Un año antes, un Destacamento de Combate había entrado a Yanaqa y ¡pum!, sin decirnos nada, volaron con dinamita la comisaría. A las once de la mañana, a pleno sol. Antes habían sacado a los policías, algunos durmiendo la borrachera, de sus literas, y al cabo Comisario, lo encontraron con sayonara, pantalón verde y camiseta blanca sudada. El Cabo José Donayre de Ica, pucha, el matoncito más matón, que cobraba en gallinas para sacar presos, ese maula, que se tiraba a las esposas de los presos, para que pasara la comida, ese mismo, con sus seis guardias, alguno en calzoncillos, verlos a las once de la mañana en la Plaza, amarradas las muñecas, sentados en el suelo, frente a su comisaría hecha pedazos, con un largo eucalipto plantado en el centro de lo que era la Prevención, largo tronco lizo ondeando una bandea roja con su hoz y martillo amarillos; verlos así, vaya que si daba gusto. Los largaron a eso de las 4 pm, por el camino a Chalhuanca, sin zapatos diciéndoles que jamás volvieran, y que si volvían, solos o acompañados por tropas, los cogerían y no habría perdón. Eso fue en el Juicio Popular que se les armó a grito pelado antes de las dos de la tarde. La Comunidad entera quería que los mataran a todos, sobre todo al Donayre que había matado a golpes al Fabio Mondragón de Caina, que vino a ver a su madre y se paró fuerte ante la prepotencia de Donayre. Lo mató a golpes y de la neumonía que le dio al meterlo en la poza de patos de la espalda de la comisaría y por dejarlo toda la noche tiritando con ropas mojadas en el calabozo. Dos guardias se quedaron, se incorporaron a la Columna de la guerrilla. Después de ese día ví el valle de Saraica embanderado con cañas y banderas rojas, el valle de Cuyo, que desemboca en Santa Rosa, lleno de banderas, pasos de ríos y puentes, el valle de Yawarqo, que va a da a las ruinas de los gentiles, lleno de caña de bambú, con banderas rojas, el valle de Sayo, que lleva a Sondondo, lleno de banderas, ondeando en el aire azul, junto a las sementeras y el ganado que pasteaba indiferente. Hasta en el abra de Rayuzqa había un palo grandazo de saúco, con su bandera, junto a la apacheta de piedras y junto a la cruz de caoba, pintada de blanco con sus flores de papel y sus cintas de raso reseco y su chalina de dril bordado con hilos de colores. Y, ¡pum!, otro dinamitazo sin aviso, haciendo ñuto la Municipalidad, quemando todos los papeles, todos, y el compadre del Cabo Donayre, el Alcalde Indalecio Quispe venido de Tamburco, arrodillado a fuetazos, rezando y llorando a gritos frente a las ruinas de su local, junto a una mujer de pollera y fusil, que le daba un fuetazo cada vez que se quería sentar. Alcaldito, llorando a moco tendido. Se quedó en el pueblo y no se ha repuesto jamás: ahora es humilde. Y, ¡pum!, otro petardazo y la oficina de la Gobernación por los suelos. Al Gobernadorcito Juaquín Marka no lo hallaron. Se encontraba haciendo gestiones en Abancay. No volvió ni a ver a su mamá.
Ahora la autoridad era el Común. Nosotros. Decisiones, en Asamblea Comunal.
Pero, apenas había problemas graves y no podíamos resolverlos, alguien amenazaba con avisar a los “cumpañiros” y la cosa encontraba solución. Sólo que a los “cumpañiros” nunca se les veía.
Salvo como ahora, con lo de Almidón. Y en la sospecha de los ojos risueños de alguna china o de algún comunero trabajando duro su parcela.


© F.M.
De: CUENTOS DE GUERRA (Inédito)

· FELICIANO MEJÍA HIDALGO-RENGIFO Y OLGADO, Embajador de la Paz del Círculo de Embajadores de la Paz – Ginebra, Suiza, escritor de nacionalidad peruano-francesa, nacido en Abancay, con estudios en la universidad de San Marcos, Perú y en Francia en la de Caen, la Sorbona en París y Le-Miral de Toulouse, donde enseñó por un tiempo; ha publicado POEMAS RACIONALES (premio Juegos Florales de San Marcos 1970), TIRO DE GRACIA (siete ediciones), CIRCULO DE FUEGO, KANTUTA NEGRA, KANTUTA ROJA. Y en cuentos para niños EL PAIS DE LOS SUEÑOS (tres ediciones), YANAQA, cuentos de mi comunidad. Sus poemas aparecen en la ANTOLOGIA DE LA POESIA PERUANA de Alberto Escobar, ANTOLOGIA DE LA POESIA PERUANA DEL SIGLO XX de César Toro Montalvo. ANTOLOGIA CURSO DE REALIDAD de Ricardo Falla y Sonia Luz Carrillo, EL CORAZON DEL FUEGO: HORA ZERO de Manuel Velásquez Rojas, ESTOS 13 de José Miguel Oviedo, LE LIVRE INMEDIAT DU TEPOTZTLAN de Serge Pey, en Francia. ANTOLOGÍA CANTO A UN PRISIONERO, Antología de poetas Americanos, homenaje a los presos políticos en Turquía, Ottawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América. YACANA, ANTOLOGÍA POÉTICA/51 POETAS, Fondo Cultural Yacana, setiembre, 2005, Lima, Perú. DIOS, EL GRAN POETA, antología de poesía apurimeña, Federico Latorre Ormachea, 2006, Perú. ANTOLOGÍA INTERNACIONAL DE POESÍA AMOROSA, de Santiago Risso, Alejo Ediciones – Manmalia Comunicación y Cultura, Lima, junio 2006.

En otros:


“Le Journal des Poètes”, Nro. 7 (traducción del poeta belga Marcel Hennart), Brusela, Bélgica. “Kurpil”, Nro. 6, Guipúzcoa, España. “Insula”, Nros. 332-333, Madrid, España. “Amaru” Nro. 13. “Aravec” Nro. 3.

Poemas suyos han sido traducidos al francés, holandés, alemán, árabe, ruso, inglés y al runasimi.

"II ENCUENTRO DE POETAS Y NARRADORES JÓVENES DEL NORTE"





La poeta Denisse Vega Farfán hace un envío del siguiente correo sobre un encuentro de poetas y narradores en Trujillo:


Queridos amigos:

Para comunicarles la realización del "II Encuentro de Poetas y Narradores jóvenes del Norte" en El Cultural, ex icpna de Trujillo, programado para el 29 y 30 de abril. Es una reunión de jóvenes poetas y narradores (hasta los 25 años) que se dan cita en Trujillo, para leer y reflexionar sobre la poesía y la narrativa de cada uno de sus departamentos. Están invitadas 4 personas por departamento (2 poetas y 2 narradores). Participarán escritores jóvenes de Tumbes, Piura, Lambayeque, Cajamarca, La Libertad y Ancash. Personalmente estaré participando el miércoles 29 de abril a las 7:30pm. Sería genial que se animen a ver lo que se está trabajando en otras ciudades. La entrada es libre. Un gran abrazo, y a los que puedan ir los espero, con el ruego de su difusión.


Atte.


Denisse

miércoles, 22 de abril de 2009

ROCK SUBTE DE "KAOS" Y ALAN GARCÍA



El profesor César Ángeles me envía este vídeo ochentero del grupo subterráneo limeño "Kaos", la banda del casi mítico Carlos Gonzáles, quien luego formara la banda de Hardcore y otras tendencias, el power trío: "Radio Criminal". El tema versa sobre el inefable --por decir lo menos-- Alan García y la matanza de los penales, y el trabajo de edición visual ha sido trabajado en europa. Como anécdota recuerdo ese concierto memorable de "Kaos" en "Las Rejas" de Lima a inicios de los noventas donde se celebraban masivos recitales de poesía unidos a conciertos de rock subte y combativo. Hoy Carlos G, quien radicara en Australia y en europa, tiene otro proyecto más suavizado en cuanto a estridencias pero no en cuanto a propuestas estéticas; ahí la encargada de la voz cae en responsabilidad de la poeta Vanessa Martínez, "La Hija del Carnicero".
EsTAn SerVidoS (y ABisEn A loS CoMpAñErOs).

lunes, 20 de abril de 2009

¿QUÉ ES SER PERUANO? I


Un anónimo me escribe con respecto a la cineasta “peruana” Heddy Honigman, hija de madre polaca y padre austriaco, nacida en el Perú.
El texto dice lo siguiente:

¿Cineasta peruana?
Será conciente, objetiva, socialista... Pero, peruana? Por dónde?
La nacionalidad en este país de mierda es un cuento chino. Como que el japonés vendía la nacionalidad peruana a 2000 dólares, por eso el Perú ahora está lleno de coreanos chiferos.
¿O crees que PPK también es peruano? Ese extranjero con DNI.

Y, en efecto, habría que preguntarse ¿qué es ser peruano? Acaso haber nacido en territorio nacional es suficiente para decirse peruano. ¿Cuan gratuito es este gentilicio? Acaso esos artistas, intelectuales, empresauros o políticos que viven con un pie adentro y otro afuera, y que valoran más el confort y las “virtudes” del extranjero son necesariamente “peruanos”. A estas alturas habría que preguntarse si Mario Vargas Llosa, Hernando de Soto, Pedro Pablo Kuczinski, Jaime Bayly, Alejandro Toledo, Delgado Parker (que para en Miami), o el mismo Alberto Fujimori y toda su prole con Kosequis, son peruanos?
¿O son peruanos todos esos que viven en el extranjero y mandan sus migajas para, supuestamente, sostener a familiares que no pudieron saltar el cerco y que odian y maldicen este suelo y el haberse quedado aquí? ¿Son peruanos esos profesionales que abandonaron a su país cuando más lo necesitaba y se fueron a entregar su fuerza y sus conocimientos para ayudar a empujar la carreta de otras naciones, y para quienes el Perú es un cevichito de corvina, un cau cau (con mondongo argentino porque el nacional "apesta"), un “par de chelas” o una Inca Kola? , etc.

Por otro lado ¿qué es ser peruano? ¿Alguien ha dado las pautas o las características fenotípicas, raciales, culturales, políticas, religiosas, etc., para establecer, al margen de los nacimientos en territorio propio, quién es peruano y quién no lo es?
Y si alguien viene a hacer negocios y el afán de lucro le indica que es beneficioso hacerse peruano para ganar más; ese sólo hecho, o sea el de la avidez, la angurria y la avaricia, es suficiente para reclamar la ciudadanía peruana? Entonces podemos decir, por ejemplo, que el señor Baruch Ivcher es tan peruano, con los derechos y deberes incluidos (aunque se niegue a pagar impuestos), como un Mamani, un Quispe o un Astocóndor (y conste que el hermano de Ivcher vendía colchones en el Ecuador, y los dos hicieron dinero vendiéndoles, algo más que colchones, a los estamentos militares, cada uno al país que le tocó –para los negocios no hay “nacionalismos”, señores--. Y de esta forma uno se dijo, por generación espontánea: ecuatoriano y el otro peruano; y las leyes de los respectivos países les creyeron).

Curiosamente un valioso escritor peruano (chino de nacimiento), Siu Kam Wen, que escribe sobre los inmigrantes chinos en Lima (“El Tramo Final”) y que vivió 25 años en el Perú, nunca pudo obtener su nacionalidad peruana; diversas restricciones se lo impidieron. Hoy vive en Hawaii y dice que “probablemente no volveré a radicarme en el Perú a menos que mi futura pensión de jubilado no me alcance para vivir cómodamente en Hawai”. Sic, revista “Intermezzo Tropical” nro 5, pg. 74.

A veces me pregunto si esos curas españoles que abandonaron todo para irse a las alturas de la sierra peruana a predicar su religión (al margen de si estas son nefastas o antihistóricas), mordiendo, a veces, el polvo de la derrota y esquivando las balas que de uno y otro lado le caían, no son acaso más peruanos que esos que huyeron a lugares más civilizados y se entregaron (y olvidaron rápidamente) a una vida ajena totalmente al Perú que suelen recordar con llanto de cocodrilo y con nostalgia cada vez que va Gianmarco a cantarles ese sonsonete de Polo Campos “tengo el orgullo de ser peruano…”, o cuando va a gruñir “sufre peruano sufre” ese adefesio cantinflesco payaso de Telefónica y de la burguesía parásita llamado Tongo.
Alguna vez escuché a un escritorzuelo decir que “el-Perú-se-lleva-en-el-corazón”, graciosa reflexión, repetida también por algunos artistuelos roqueriles o circenses foráneos que han venido al Perú empujados por las crisis financiera y no porque les guste o se sientan obnubilados por nuestra “majestuosa” tradición (o esa cojudez patriotera que habla del "edén" o la "maravilla" de las alturas de Machu Picchu que ahora mismo es una letrina para turistas) sino porque hay mercado, dinero y estadios llenos, y harta gente imbécil a los cuales quitarles su plata poniéndoles un caramelo en la boca.

“Perú No Existe” era el nombre de una banda subterránea que manifestaba a voz en cuello que esta nación era algo así como una creación onírica, un sueño, una falacia; o mejor –y lo digo en palabras de bajo calibre-- una pesadilla un no-lugar de tortura lleno de maldiciones y de malditos que han aprendido a catalizar y a sacarle provecho monetario a este limbo de realidad.

Algún día tendremos que aceptarlo: el Perú --como se lo imaginan los felipillos, la cleptocracia vendepatria y toda esa sarta de asaltantes y lumpenburgueses-- no existe, nunca existió…y los peruanos, tampoco.

Continuará.

sábado, 18 de abril de 2009

"CONSTRUYE PERÚ, COMPRA PERÚ"



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"Construye Perú, Compra Perú" es el mensaje de la Cámara de Comercio Peruana-Americana supuestamente para alentar el consumo de productos peruanos "hechos en el Perú", valga la redundancia. Este mensajillo es también la alharaca con bocina de triciclero instaurada por el fluoxetinado que funge de presidente, Alan García, quien se llena la boca (y la barriga) resoplando que el Perú va hacia arriba y que, pese a la crisis internacional, estamos flotando como una boya en el mar de la productividad gracias a la fortaleza de nuestra moneda y de nuestras arcas. Curiosamente ese logo ridículo que supuestamente identifica(ba) a "nuestros" productos, alguna vez estuvo relacionado a la palabra "superior": "El Perú es super" decía el eslogan, felizmente fue retirado porque provocaba resentimientos e incomodidad ante semejante falsedad y soberbia publicitaria. Lo cierto es que el Perú ya no es de los peruanos, hace tiempo fue entregado en bandeja de plata a las empresas caníbales extranjeras atraídas por la mano de obra barata, materia prima, situación geopolítica de exportación, etc., y las clásicas leguleyadas de los países bananeros, siempre benignas y favorables para los foráneos quienes en el caso peruano y en tiempo récord, devoraron en masa a los mezquinos empresauros nativos acostumbrados a pagar con pitanza (sueldo consistente en comida), lo cual no significa que difiera en mucho al de sus pares extranjeros. Ahora la gran mayoría de "empresas peruanas" sólo conservan sus nombres, sus marcas, etiquetas, colores representativos, etc., pero el dinero, ese dinero (producto de nuestras compras en efectivo o a crédito) que creemos ayuda a desarrollar nuestro país, se va para otro lado a engordar a otros y dejándonos a nosotros en estado de falencia bailando peligrosamente sobre una costra de apariencias, y disfrutando de una aparente modernidad con grupos de rock del "primer mundo" que vienen atraídos por el aparente carnaval y el evidente saqueo; letreros luminosos, bombardas multicolores y un aparente y maquillado crecimiento económico que no se traduce, para nada, en un verdadero crecimiento como país, como nación camino a su deseada y verdadera independencia.
César Hildebrandt, traduce en un artículo pasado un conocido e-mail de un patriota reenviado de correo en correo donde se explica en detalle la verdadera situación de nuestras industrias y productos "nacionales". Verdaderamente lamentable e indignante la realidad en la que nos encontramos, barnizada y disfrazada por esos pintores de zócalo, politiqueros demagogos, bribones, carteristas y toda esa recua-piara-jauría que nos gobierna a latigazos y mordiscos, y con leyes que no nos favorecen y que, por lo contrario, nos mantienen atados de manos y pies, amordazados y con la cabeza baja ante el robo, el saqueo y latrocinio.

Compre peruano (¿dónde?)

Yo también quiero comprar peruano. El problema es que me rompo la cabeza y sólo encuentro a Sapolio como ejemplo.

Es interesante que el doctor García recuerde que hay industria nacional y mercado interno justo en el momento en que la crisis internacional puede resentir las exportaciones y alterar la tasa de ganancia de los barones de Adex. En esa lógica, vamos a tener que atragantarnos de espárragos.

Es como si el Presidente dijera: “peruanos, ayuden a sus empresarios que ya no pueden colocar todas sus mercancías en el exterior; acabo de reparar en el hecho de que el Perú existe todavía y de que no era cierto que se lo había llevado un viento global”.

¿Vamos a Ripley a comprar peruano? ¿No es chino todo allí? ¿Y no es chino en Saga? ¿Chino y reetiquetado?

¿Ayudará a la causa comprar una lata de atún Florida, ese que alguna vez fue peruano?

¿En la chilena Sodimac habrá cosas peruanas? ¿O en la americana Home Center?

Y si me enfermo mucho, ¿a qué farmacia voy a consumir productos peruanos? ¿A la chilena Fasa? ¿A la chilena Inkafarma?

¿O quizá en la chilena Wong encuentre lo que espero?

¿Si viajamos por la empresa LAN, colaboramos? ¿O será mejor en la costarricense TACA?

Y si hablo mucho por teléfono, ¿hago patria? ¿Con Telefónica, con Claro, con Néxtel, o sea Cortés y Moctezuma en brutal combate?

Y si recorro más la ciudad, ¿dónde me abastezco de gasolina para complacer al señor presidente de la República? ¿En la española Repsol o en la mitad chilena Prímax? ¿Dónde, en qué kilómetro de qué carretera queda el centro de servicios Petroperú más cercano?

Y si tomo más cerveza, ¿a quiénes prefiero? ¿A los anglosudafricanos de Cristal, Pilsen y Cusqueña? ¿O me pongo regional y elijo a los belgabrasileñ os de Ambev? ¿O me pongo viajerazo y me tomo una Corona mexicana fabricada en Chile? ¿O ultramarino y me tomo una italiana Peroni fabricada en Lima por los anglosudafricanos dueños de la Backus?

¿Comeré muchos helados Donofrio hechos por la suiza Nestlé? ¿O me bañaré más de la cuenta con jabón Lux o jabón Rexona del grupo angloholandés Unilever?

¿O me hincharé de Inca Kola, firma cuyo 60 por ciento de acciones fue comprado, en 1999, por The Coca Cola Company, que pagó 300 millones de dólares por la operación?

¿Los zapatos más baratos no están en Payless? ¿O en la checa Bata?

¿O me mudo a Arequipa para encender la luz y favorecer a la colombiana REP, que acaba de potenciar la línea Mantaro-Socabaya?

¿O le pido un autógrafo al lobista estadounidense PPK? ¿O envío un S.O.S. a la Apec?

¿Cómo colaboro con usted, doctor García?

¿Me voy a Collique a ver cómo han extraído los chilenos y su amigo Pepe Graña el busto de Quiñones mientras mastico un chocolate Costa?

Doctor García: usted es redundante. Eso de “compre peruano” ya se lo había dicho usted antes a sus amigos chilenos. Ahora es un poco tarde como mensaje “de bandera”, señor Presidente. Porque para dar mensajes de bandera hay que creer en la propia.

César Hildebrandt





viernes, 17 de abril de 2009

"EL OLVIDO" DE HEDDY HONIGMAN, UNA CINEASTA PERUANA



"La República" de hoy nos informa sobre el "aparecimiento" de una importante cineasta peruana aclamada y premiada en Estados Unidos. La temática del documental, salvando distancias, guarda alguna similitud (por el título y la disposición del lente hacia el lado de los marginados por el sistema) a "Los Olvidados" de Buñuel, la célebre cinta filmada en 1950 (donde se narra las vivencias del Jaibo y un conjunto de niños y jóvenes en la marginalidad absoluta. El final del niño muerto arrojado a un montón de basura influenció a la primera cinta gore, el clásico "Bloodfeast" de Gordón Lewis donde el asesino muere triturado en un camión de basura). "Los olvidados" de Buñuel se emparentó erróneamente a "Roma, ciudad abierta" (1945) de Roberto Rossellini y "Ladrones de bicicletas" (1947) de Vittorio de Sica, etc.
"El Olvido" de la cineasta peruana, hija de madre polaca y padre austriaco, Heddy Honigman, narra la miseria y el olvido en el que permanecen peruanos de pie, gente común que permanece durante 30 ó 40 años amaniatados a un trabajo que ni siquiera les asegura la vejez, niños menesterosos haciendo malabares para ganarse un sencillo, mujeres desesperadas por algún pariente o por la difícil situación económica del país, huelgas, juramentos politiqueros, represión policial, etc. En el fondo es una vitrina de la realidad peruana (caldo de cultivo de aberraciones humanas, desidia, rabia, maltrato social, delincuencia política, etc., etc.,) que muchos --enceguecidos por el circo, la prensa basura o alguna prebenda-- se niegan a ver.

Cineasta peruana aclamada en USA
Vie, 17/04/2009 - 19:47


Heddy Honigmann estrenó su documental Olvido sobre el Perú de Alan y Fujimori. Cinta ganadora de varios premios recibió grandes elogios de la crítica especializada. Estreno fue en el Film Forum de Nueva York, el importante festival de cine independiente.
Para el mundo, el cine peruano tiene nombre y rostro de mujer. Luego que Claudia Llosa hiciera historia al hacerse del premio más importante de la Berlinale, Heddy Honigmann vuele a poner a nuestra cinematografía entre las más notables del orbe con el documental Oblivion (El olvido), el cual, tras su estreno en el Film Forum de New York, fue aclamado por los medios más importantes de los Estados Unidos.
“Honigmann hace visible lo invisible”, reseña el New York Times sobre el documental que, a través de los testimonios de peruanos que van desde vendedores ambulantes, meseros, hasta periodistas como César Levano, trata de “limpiarnos del polvo que no nos deja ver nuestra historia”.
Así, los personajes de esta cineasta reviven los momentos más oscuros de los gobiernos de Alan García y Alberto Fujimori. Aunque para Honnigman lo que menos importa es el mensaje político, El olvido es eso, un documental que saca a la luz “las terriles cosas escondidas bajo la suciedad de nuestras calles llenas de monóxido de carbono, escondidas en los bares, escuelas, hospitales y vecindarios”, reza en su propia página web sobre la cinta que nació tras una cena con su madre en un restaurante “chic” de Lima.
“Fui a este lugar y reconocí a uno de los meseros. Seguía trabajando en el mismo lugar después de cuarenta años. Entonces le pregunté cuántas copas, ministros y presidentes había visto pasar en ese lapso de tiempo y si había sufrido por la corrupción, inflación y violencia de nuestro país”. Honnigmann descubrió la sabiduría de la calle. “Cuántos meseros, bartenders, ambulantes que venden frente al Palacio de Gobierno o en las primeras filas de los teatros tienen cosas tan importantes que decir y no hay nadie que los invite a hablar”, medita la directora en entrevista con la importante revista cinéfila Indiewire.
Y es que pese a que la directora de 59 años no goza de la popularidad que mereciera en nuestra tierra, ha pasado por festivales tan importantes como el de San Sebastián o el de Locarno y ha ganado en los encuentros más destacados para documentalistas como el Dok (de Leipzig), el Hot Docs Canadian International Documentary Festival o el DoubleTake Documentary Film Festival. En esa larga lista solo falta el Oscar, al cual podría postular en la categoría de mejor documental con El olvido. Las críticas avalan su calidad.
El dato
Inspiración. En la web de la directora (
http://www.heddy-honigmann.nl/), cineastas de todo el mundo le dedican palabras de agradecimiento a la peruana que los inspiró y enseñó con sus producciones a hacer y amar el cine.
Origen. Honnigman es hija de madre polaca y padre austriaco y nació en el Perú en 1951, en donde vivió y estudió hasta los
23 años.

miércoles, 15 de abril de 2009

¿LOCOS DEL VOLANTE?


La cantidad gigantesca de accidentes automovilísticos en Lima y el resto del Perú no puede dejar de llamarnos a una seria reflexión. Una maldición ha caído en nuestras pistas, manchándolas de sangre y desidia gubernamental (de yapa, el día de ayer, un ómnibus interprovincial chocó con un trailer que transportaba combustible carbonizando ipso facto a 20 pasajeros).

El pobre diablo fluoxetinado que funge de presidente del Perú, los ministros-pistacos (en especial ese fronterizo de “transportes y comunicaciones”) y otras autoridades que nada pueden hacer porque esta situación se revierta han dicho que se debe “endurecer” las leyes. Considero que esta situación infernal en la que se encuentra el transporte poco tiene que ver con que se endurezca o no las leyes, hay un aspecto que pocos o nadie toma en consideración, y es que la mayoría de conductores que son partícipes de algún accidente casi siempre dan razones que nos remiten al cansancio (siempre hay conductores borrachos, pero ellos no son la mayoría). La necesidad por querer llevar “algo más” a sus hogares hace que ciertos conductores exijan al máximo a sus físicos llevándolos a cometer accidentes automovilísticos.

El enorme ejército de taxistas que se manejan con taxis alquilados hace lo imposible por llevar pasajeros a velocidades exageradas con tal de entregar “la cuenta” y pagar el alquiler. A todo ello se suma la calidad de las pistas y carreteras peruanas en estado de desmoronamiento, con huecos o hechas con material de bajísima calidad (primos de esos colegios del fujimorato que se caen a pedazos). Realizadas por esas empresas adictas al dinero del Estado que le roban al país y ponen en riesgo la vida de los peruanos.

Hay que anotar también todo ese parque automotor chatarra más buses-camión, todavía operativos, importados a granel (vía Chile, por ejemplo) para satisfacer una seudo-demanda impuesta a garrote (alguien les ha hecho creer al pueblo que un auto es sinónimo de estatus y no una real necesidad). Quienes están detrás de estas empresas, no son acaso congresistas o miembros de la burguesía burocrática. Estos importadores de basura guardan gran responsabilidad, también, en estos accidentes.

De otro lado, el factor alcohol (aunque menor) no puede dejar de apuntarse. ¿Por qué esas empresas que promueven el consumo de cerveza (droga social) se hacen los interesados en el orden alcoholémico de este país con ese cuento de “toma con moderación”? ¿A un pastelero, cocainómano o mariguanero se le puede decir “fuma con moderación”? Esa hipocresía marcketera es tan culpable como las carreteras mal hechas y como la realidad de miseria en la que los transportistas, taxistas y hombres del volante tienen que esforzarse más de la cuenta para sobrevivir en este sistema putrefacto y poder parar la olla y mandar a la escuela a sus hijos.

Los culpables indirectos de estos accidentes de tránsito son los señores de camisa y corbata que construyen pistas descartables, los que lucran con los vicios “del pueblo” y que le embuten toda esa mierda publicitaria en la que la cerveza es el primer invitado a toda fiesta y reunión; los que se zurran en las leyes y traen autos de segunda, tercera o cuarta mano para venderlos en precios “gangas” importándoles un comino la seguridad vial. También la policía corrupta tiene algo de culpabilidad conciliando todo este desastre con las coimas y los cupos que les cobran a los transportistas. Los defectos mecánicos tienen un precio ante los ojos del policía de tránsito. No es ninguna novedad que la poca ética, tratada de detener con los escuadrones femeninos, es una constante en nuestra gloriosa policía nacional, y la policía de tránsito no son más que escuadrones motorizados de asaltantes y lumpenes, cuatreros tras la diligencia, al modo del viejo oeste, que envilecen, más todavía, las peligrosas carreteras de la república.

Todos ellos son los que han inventado a ese personaje lascivo llamado “conductor de combi” y los que (con ellos) deberían ir presos de por vida.

Todos los atropellados y accidentados lo agradecerán.
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martes, 14 de abril de 2009

KENYI FUJIMORI O UNA RAZÓN PARA EL VÓMITO




Ahora que han resucitado las encuestadoras a sueldo fijo y toda la maquinara fujimontesinista (incluida la prensa chatarra, los intelectuales chupamedias, las hordas que se mueven por un sanguche, etc.,), hay que recordar quienes son los Fujimori. Por ahora los dejo con Kenyi Fujimori y un viejo vídeo que fue tomado, en su momento, a la broma; pero aquí todo es en serio. Los miles de asesinados --y los millones de ciudadanos burlados por Alberto Fujimori-- esperan justicia.
Kenyi
Este engendro, heredero del clan Fujimori, resume en su accionar la “gran” educación familiar que le dio su padre; la otra educación, la educación que nos costó miles de dólares se nota que no hizo ningún efecto en su cabeza. Como dice el dicho “no les des piedras preciosas a los cerdos”. De todas maneras este cerebro espongiforme y toxoplasmósico (por la caquita del perrito y el gatito) estaba condenado a ser uno de los próximos líderes de oposición, al lado de su hermanita, Keiko, la que no mata ni una mosca y que justifica a toda hora del día las bestialidades que cometió su “señor” padre.

Kenyi, el hijito de papá, grita “viva el Perú” mientras flatulentea y se burla a carcajadas de sus “compatriotas” (la misma palabrita que mordía y escupía a diario, en gargajos verbales mal elaborados, el padre genocida). Kenyito masturba a su perro dogo en un acto de bestialismo público e insinúa un fellatio (se turna el papel de activo o pasivo con el pobre animal). Asimismo, cuando sus padrinos eran los militares undertakers se hacía pasear en helicóptero con sus amigos (hijos de sus “tíos” asesinos) e ir de caza, de parranda y francachela mientras miles de ciudadanos caían bajo el fuego de las fuerzas militares corruptas y grupos de hordas que habían confundido el supuesto camino de la “revolución” con las carnicerías de Pol Pot.

Esta semana hemos visto cómo un recargado Kenyi (que en tanto tiempo no ha aprendido a hablar y se mueve con gruñidos y lenguaje gutural) ha salido a las calles con megáfono en mano diciendo que en este país no hay leyes y la sentencia al endriago Alberto Fujimori es una expresión del odio y de la venganza.

Una periodista acuciosa le preguntó a Kenyi si se estaría preparando para un cargo público o algo parecido. La respuesta sensata de Kenyi fue que él “es un buen ciudadano y no está pensando en cargos” (por fin se aprendió bien lo que tiene que decir). Sin embargo es fácil presagiar que en un posible gobierno Fujimorista (o debiera decir fujimontesinista) Kenyi sería el próximo ministro del interior o desempeñaría algún cargo de similar importancia.

PD: El niño asesinado en Barrios Altos por el matarife Fujimori tendría ahora la misma edad de Kenyi.

PDA Nro. 53


sábado, 11 de abril de 2009

POR FAVOR, JUSTICIA. POR FAVOR, NO SUELTEN AL CHINO. POR FAVOR QUE KEIKO DEVUELVA EL DINERO DE SU EDUCACIÓN. POR FAVOR, POR FAVOR...


Estos últimos días muchos intelectualoides caviarizados (entetados en la mamadera yankee o en sus oficinas oenegistas) están tratando de hacernos creer que la justicia se reduce a un acto pedigüeño, una petición cuasireligiosa, algo así como un “por-favor- señora-justicia”; casi hasta se puede escuchar la cháchara mendicante, con atmósfera de suplicio y en posición de rodillas, que dice: “Por favor, señor ex-presidente Alberto Fujimori, no vuelva a asesinar y a robar a los peruanos. Por favor, señora Keiko devuelva el dinero que su padre usó para su educación y no sea tan descarada: no postule a la presidencia de la república, etc., etc.”

Qué lamentable es ese sometimiento genuflexo que nos coloca en una situación de parias o ilotas sin derechos, en lo absoluto, ante el ex tirano preso que demuestra que todavía tiene algo de poder (y lo exhibe temerariamente en las calles y a través de ciertos periódicos chatarra e intelectuales esquivos), por lo menos para exigir un trato justo y alcanzar, si se puede (y con leyes endebles lo hará), la ansiada libertad porque “es inocente”.
No se supone que la justicia debería ser equitativa para todos y que en vez de “pedir por favor” deberíamos hacer que las leyes sean la extensión de un látigo justiciero que flagele y castigue con severidad y ejemplarmente a los que han incurrido en graves delitos de corrupción, robo, saqueo, malversación, narcotráfico, etc., asesinatos y actos de lesa humanidad.

¿Entonces, por qué hay intelectuales que se deshacen en eufemismos para con el delincuente Fujimori? (por ejemplo, el señor Tanaka no quiere que se le “insulte” a AF en su blog-light y considera la palabra “asesino” como soez; o el señor Faverón que considera una “reacción violentista” el hecho que se pida la aplicación de la ley para casos, como este, de traición a la patria). No esconden algo estos intelectuales. No hay un rabo de paja por ahí. Ah, me olvidaba que el señor Tanaka es financiado, entre otros, por el "programa Fulbright", una entidad norteamericana; sin embargo, Tanaka dice que es “independiente” y que “lo importante de la academia es la solidez de la academia” ¿¿¿??? Blindando a una academia adefesiera que para él es como el catoblepas: se come a sí misma sin aportar nada a su realidad mas que una verborragia y tópicos clínicos irrealizables; una completa cortina de humo ante una realidad metastática y de urgente cirugía.

Y algo que se nos pasó desde el principio: ¿por qué, aunque sea momentáneo, se le ha construido un habitáculo especial y con todas las comodidades a Alberto Fujimori? (no olvidemos que Chile hizo lo mismo, pero ahí era un expresidente con los “honores” supuestos), ¿A dónde se le llevará a Fujimori a cumplir pena, al hotel Marriot? ¿Una cárcel dorada es lo que se merece este endriago de la “democracia”? De todos modos, es conocido el buen trato que tienen los capos de la mafia y los barones del narcotráfico que organizan fiestas-orgías con vedettes en los penales y tienen todas las comodidades (Dvds, equipos esterefónicos, celulares, periódicos, revistas del día, buena alimentación no de paila, etc.,) que ya quisieran tener los ciudadanos de a pie.
Dicen que todo este buen trato –incluida la comida a delivery-- es debido a su “alta embestidura”.
¿Por qué esos intelectuales --que garabatean verdades a medias-- quieren instaurar un trato especial y un respeto que no se merecen estos delincuentes organizados que intentan retornar al poder para enquistarlo y seguir larvando al Estado y las instituciones públicas en desmedro de las mayorías?

En un post anterior me referí a la "pena de muerte" que es lo que las leyes contemplan en caso de traición a la patria y me ratifico en ello, y nada de “porfavores”. Si un delincuente entra a tu casa a robar y matar ¿qué es lo correcto que se debería hacer?, se le debería preguntar o pedir al intruso para que deje de matar y robar; y más sabiendo que el susodicho ha creado una fortuna familiar con lo que nos pertenece. ¿Hay que pedirles, por favor, que devuelvan lo robado? Quizá los aimaras, en Puno, que no confían en la justicia occidental, tengan razón cuando, cada cierto tiempo, queman vivo a algún delincuente. Esa acción no es un acto de venganza sino la aplicación de una justicia que --primitiva y todo lo horrenda que nos pueda parecer-- no es más que la expresión punitiva de lo que llaman "orden y ley" (Estados unidos, el país civilizado por excelencia, achicharra e inyecta cloruro de potasio a asesinos y delincuentes irrecuperables como es el caso de Fujimori).

La pena de muerte no sería un acto de venganza con implicancias de “culpa religiosa”, sino el correcto proceder en un país que ha sido golpeado duramente por estos homicidas y vándalos que se zurraron en las leyes y se convirtieron en matarifes de un pueblo que les confió las riendas de su destino.
Sólo de esta forma, quizás, podamos asegurar que Fujimori no se fugue, no sea amnistiado o liberado por su hija Keiko que no por nada tiene casi un 20 % en las encuestas (y no es que las masas no puedan distinguir entre el bien o el mal, esto excede este artículo). O, quizás, si las leyes funcionan (o no) salga formalmente (con ese asunto del dos x uno, estudios, etc.,) en 5 años tal como decretó la pitonisa (y fujimorista solapa) Rosa María Palacios. Ah, seguro de que si Fujimori fuera acusado por traición a la patria diría que… ¡no es peruano! Y asunto arreglado.

En realidad hay poco que celebrar, lástima que algunos izquierdosos ya han hecho su bailecito y cuchipanda. En este país un día se llora, al día siguiente se baila y luego se olvida todo; el segundo gobierno de Alan y la posible re-reelección del fujimorismo son la prueba tangible de ello.
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jueves, 9 de abril de 2009

ALLEN GINSBERG (a 12 años del último viaje)




El 5 de abril de 1997 dejaba de existir, rodeado de sus amigos, Allen Ginsberg, el loco, el homosexual, el poeta, amigo de adolescencia de Neil Cassady y Herbert Huncke a quienes conoció en la Universidad de Columbia de Nueva York. Ginsberg el que robaba autos de forma caleta (al igual que Gregory Corso) y motivo por el cual fue arrestado alguna vez, y fingió estar loco para evitar la pena de cárcel pero tuvo que ir ocho meses a un centro psiquiátrico. Luego salió a las calles y tuvo que trabajar de lo que sea; fue cartero como su “enemigo mío”: Henry Chinaski Bukowski (leer abajo algunas estocadas de Allen), fue también guachimán, vigilante, lavaplatos, soldador de un centro metalúrgico. Toda esta insatisfacción le hace revelar su homosexualidad y su posición antiestablishment; y por consejo de Jack Keroack decide trasladarse a la costa oeste. A su arribo a San Francisco, los primeros años de la década del cincuenta, empieza la bohemia, su promiscuidad sexual empieza a tener fama. Por aquella época Ginsberg escribía lo que se le ocurría, él sabía, de forma tácita, que la poesía tenía que fluir, no sabía cómo exactamente, no conocía todavía los engranajes secretos que el LSD y el peyote le otorgarían para luego, con la ayuda de algunos maestros literarios, tomar forma en lo que fue una de las poéticas más influencias en el siglo XX.

Amigo de Jack Keroack (célebre por su “On the Road”) no tardó mucho tiempo en convertirse en un puntual de la contracultura de su “editor” Ferllinguetti, Kenneth Patchen y sobre todo de su amante Peter Orlovski, el poeta con cola de caballo; revolucionó al mundo con su grito estentóreo “Howl” escrito bajo cierto padrinazgo de William Carlos William quien fue el primero que le jaló las orejas al inquieto Allen, el que abrazaba y besaba a muchachos de su misma edad, al que no le importaba “hombre o mujer, lo que quiero es amor” (todavía tengo en la memoria ese poema “Por favor, Maestro” donde Allen clama por un deseo homosexual insatisfecho. Si más recuerdo ese poema está en “Fall in the América”, “La caída de América” editado en la década del setenta en plena guerra tibia y los rezagos de Vietnam). El poema “Aullidos”, por el cual obtuvo censura y fue llevado nuevamente a los tribunales (no nos olvidemos del carro robado), tuvo muchos adeptos y seguidores en el mundo. En el Perú, el poeta Armando Arteaga hizo una traducción bastante particular que empezaba con el bíblico y apocalíptico: “He visto las mentes más regias de mi generación destruidas por la locura, desnudos histéricos, hambrientos arrastrándose por las calles de los negros en busca de un pinchazo arrecho de la droga, etc.”
En inglés:

“I saw the best minds of my generation destroyed
by madness, starving hysterical naked,
dragging themselves through the negro streets at dawn
looking for an angry fix,
angelheaded hipsters burning for the ancient heavenly
connection to the starry dynamo in the machinery of night,
who poverty and tatters and hollow-eyed and high sat up
smoking in the supernatural darkness of cold-water flats
floating across the tops of cities contemplating jazz.....”

Una traducción floja sería:

[ He visto las mentes más lúcidas de mi generación
Famélicos histéricos desnudos
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer
pordioseando una colérica migaja,
excéntricos de cabeza de ángel agotándose por la primitiva, celestial
conexión con la dinamo estrellada de la nocturna maquinaria,
ellos, pobreza enmarcada en harapos, drogados de mirada vacía,
los que, en vela, fumaban en la oscuridad sobrenatural
de pisos de agua fría y flotaban sobre las colinas de la ciudad
contemplando el jazz.]

Allen Ginsberg muy preocupado por la poesía fundó, junto a Anne Walkman, “The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics”, un instituto de investigaciones poéticas que lleva el nombre de su “hermano mayor” y a la que le dedicaría muchos años de su vida, no nos olvidemos que Ginsberg fue solidario y siempre andaba preocupado por la economía de sus allegados y amistades no tan cercanas, a los que les hacía, continuamente, giros de dinero y, también, cómo no, remezas de libros y revistas.

En los agitados años 60 estuvo muy interesado por la música popular lo que lo llevó a entablar amistad con los Beatles, especialmente con John Lennon. Asimismo compartió escenario con bandas como los Jefferson Airplane, The Fugs: y con solistas como John Coltrane, Patty Smith, Bob Dylan quien lo llevó de gira por Estados Unidos. En los ochentas se juntó a roqueros jóvenes no tan conocidos que lo invitaban para que leyera poesía en antros llenos de humo, mariguana, ácidos, LSD, prostitutas, homosexuales y gente de mal vivir. Por ahí dicen que sobrevive una grabación con Kurt Cobain y, también, cómo no con The Clash. En 1993 escribió el libreto de un ópera con Philip Glass, llamado Hydrogen Jukebox. Escribió también las letras para el Cosmopolitan Jazzy Opera sobre la música de George Gruta.


Su entorno más cercano afirma que su último poema titulado “De la fama y la muerte” se lo leyó a su enfermera, en los que parece retomar ese impulso de su juventud que nunca se perdió y que más bien le daban a Allen Ginsberg el aura prodigiosa de los que nunca envejecen:




Muerte y Fama

Cuando yo muera
me da igual lo que pase con mi cuerpo
si lanzan las cenizas al aire, las dispersan en el
este del Río
o las entierran en una urna en Elizabeth, New
Jersey, cementerio B'nai Israel
Pero quiero un gran funeral
Catedral de San Patricio, iglesia de San
Marcos, la mayor sinagoga de Manhattan
Primero, está la familia, hermano, sobrinos,
activa madrastra Edith de 96 años de edad, tía
Honey la del viejo Newark,
Doctor Joel, primo Mindy, tuerto y uniorejudo
hermano Gene, rubia cuñada Connie, cinco
sobrinos, hermanastros & hermanastras, sus
nietos,
compañero Peter Orlovsky, celadores
Rosenthal & Hale, Bill Morgan...
Luego, el espíritu del Maestro Trungpa
Vajracharya, y están Gelck Rinpoche, Sakyong
Mipham, Dalai Lama alerta, posible visitante de
Norteamérica
Salchitananda Swani Shivananda, Deborahava
Baba, Karmapa XVI, Dudjon Rinpoche, fantasmas
de Katagari & Suzuki
Baker; Whalen, Daido Loorie, Qwong, frágil y
de pelo blanco Kapleau Roshis, Lama Tarchin...
Después los más importantes, amantes de todo
un medio siglo
Docenas, un centenar, más, colegas mayores
calvos & ricos
jóvenes conocidos recientemente desnudos en
la cama, multitudes sorprendidas de verse unas a
otras,
innumerables íntimos, intercambiando
recuerdos
"Él me enseñó a meditar, ahora soy un antiguo
veterano del retiro de los mil días..."
"Yo toqué música en los andenes del metro,
soy hetero pero le quise y me quiso"
"A los 19 sentí que me quería más que nadie nunca"
"Nos tumbamos bajo mantas, cotilleos, leyó
poemas míos, abrazos & besos tripa contra tripa,
brazos alrededor uno del otro"
"Yo siempre me meto en la cama con ropa
interior & por la mañana los calzoncillos
estaban en el suelo"
"Los japoneses siempre querían que me
enrollara con un maestro"
"Hablamos la noche entera de Kerouac &
Cassidy sentados como Budas, luego dormimos
en su cama de capitán"
"Parecía necesitar mucho afecto, una pena
no hacerle feliz"
"Antes nunca estuve en la cama desnudo con
nadie, fue tan cariñoso, el estómago
se me estremeció cuando deslizó el dedo por
mi abdomen de pezones a caderas..."
"Lo único que hice fue estar tumbado con los
ojos cerrados, él hizo que me corriera con la
boca & los dedos deslizándose por la cintura"
"Me hizo una mamada maravillosa"
Así son las conversaciones de amantes de 1946,
el espíritu de Neal Cassidy mezclándose
con carne y sangre de la juventud de 1997
y sorpresa: "¿También tú? ¡Si yo creía que eras hetero!"
"Lo soy, pero Ginsberg fue una excepción,
por algún motivo me gustó"
"Olvidé si yo era hetero, gay, loca o divertido,
era yo mismo tierno y cariñoso para que me
besen la coronilla,
la frente, garganta, corazón & plexo solar,
en pleno vientre, en la polla me dio mucho placer
con la lengua en el culo"
"Me encantaba el modo en que recitaba:
"Pero a mi espalda siempre oigo el carruaje alado
del tiempo que se apresura acercándose", manos
juntas, ojo en el ojo, en la almohada..."
Entre amantes, una hermosa juventud que
ofrece el trasero
"Yo asistí a sus clases de poesía, era chaval de
17 años, hice algunos recados hasta su piso
sin ascensor,
me sedujo y no quería, hizo que me corriera,
fui a casa, nunca le volví a ver, nunca quise..."
"No se podía levantar pero me quería",
"Un viejo limpio",
"Se aseguró de que yo me corriera antes"
Esta es la multitud más orgullosa sorprendida
en el lugar de honor de la ceremonia...
Luego poetas & músicos -bandas grunge de
universitarios-
envejecidas estrellas del rock, Beatles,
fieles guitarras que acompañan directores gay de música clásica,
desconocidos compositores de jazz muy pasado,
trompetistas funky, bajos con arco & trompas, genios negros,
cantantes de folk, violines, con dobro, pandereta, armónica, mandolina,
arpa de boca, silbatos y zazoos
Después artistas italianos realistas románticos
educados en los años 60 en la India, pintores-poetas
toscanos, los últimos fauves, dibujantes
clásicos de Massachusetts, diablillos surrealistas
casados con mujeres del continente, pobreza,
cuadernos de dibujo, maestros de escayola, óleo,
acuarela de las provincias norteamericanas.
Luego profesores de instituto, solitarios
bibliotecarios irlandeses, delicados bibliófilos,
tropas de liberación sexual, mejor dicho ejércitos,
damas de uno y otro sexo.
"Le vi docenas de veces y nunca recordaba mi
nombre, de todos modos le quería, un auténtico
artista"
"Un ataque de nervios después de la menopausia,
el humor de su poesía me salvó del suicidio"
"Charmant, un genio de modales modestos,
fregaba los platos, estuvo invitado una semana
en mi estudio de Budapest"
Miles de lectores, "Aullido me cambió la vida
en Libertyville, Illinois"
"Le vi leer en Montclair State Reacher College
y decidí ser poeta..."
"Me enganchó, empecé con rock de garaje
cantando canciones en Kansas City"
"Kaddish me hizo llorar por mí mismo y por
mi padre que vivía en Nevada City"
"Padre Muerte me consoló cuando mi
hermana murió en Boston, en 1982"
"Leí lo que dijo en una revista, me puso
en órbita, comprendí que por ahí había otros como
yo"
Bardos sordos & mudos firmando brillantes
gestos con la mano
Luego periodistas, secretarias de editores,
agentes, retratistas y aficionados a la fotografía,
críticos de rock, trabajadores culturales
historiadores de la cultura vienen a presenciar el
histórico funeral
Super-fans, poetastros, beatniks de
edad madura & seguidores fieles de los Grateful Dead,
cazadores de autógrafos, distinguidos paparazzi,
mirones inteligentes
Todos saben que fueron parte de la "Historia"
exceptuados los muertos que nunca supieron
lo que pasaba exactamente
ni siquiera cuando yo estaba vivo.


PD1.-
Este ángel negro al dejar este mundo y privarnos de su poesía abrió un vacío y estableció una orfandad y un desconsuelo que ningún poeta, contemporáneo suyo, podría superar. Un escritor, por ahí, estableció un cuadro de sobrevivientes, hoy lamentablemente ya no existe ninguno.

Dejo aquí un cuadro de “soldados” sobrevivientes de esta generación beat al fallecimiento de Ginsberg:
Jack Kerouac.- es el más conocido de la Beat Generation. Su libro On the Road es un modelo a seguir por las nuevas generaciones de escritores libertarios y antisistemas; en él narra las peripecias de los jóvenes norteamericanos y la necesidad de la búsqueda que trasciende en el viaje y en el contacto con la naturaleza urbana, las calles, la nostalgia del camino, etc. Keroac Nació en 1922 en Massachusetts. Murió en 1969.
Lawrence Ferlinghetti.- Fundador de la editorial City Lights (que primero fue una revista) fue, para muchos, el más comprometido políticamente, nació en Yonkers, en 1919, aunque él insistía en que no conocía estos datos, ya que su padre había muerto antes y su madre ingresó en un psiquiátrico al nacer él. Pasó su infancia en Francia e hizo la Segunda Guerra Mundial como oficial de la marina estadounidense. Starting from San Francisco se cuenta entre sus poemas más celebrados. Se dice que Ferlinghetti escribía sus poemas para ser leídos en voz alta y había pensado en las cintas magnetofónicas.
Timothy Leary.-Nació en 1920 en Springfiel, fue el filósofo, el chamán, adicto al ácido lisérgico. De ojitos brillantes y hablar rápido como una enredadera, había sido el último componente del grupo en dejar este mundo miserable, en 1996.
William Burroughs.- vivió en Lawrence, Kansas, apartado del mundanal ruido, pero pintando escribiendo y haciendo pequeñas artesanías. Su Almuerzo desnudo, el “Naked Lunch”, supuso una pequeño libro iniciático de la Beat Generation. Se apartó pronto del alcohol al que cambió por drogas controladas, lo que sin duda le otorgó una vida más larga que al resto de sus amigos. Murió casi al año de la muerte de Ginsberg: el 2 de agosto de 1997.
Gary Snyder.- Nació en 1930, en Oregón. Fue personaje en más de una novela de Kerouac, que le admiraba sinceramente. Entre sus obras destacan: A Range of Poems y Regarding Wave. Según Ginsberg y Kerouac, «el tipo más loco e inteligente que hemos conocido en nuestra vida».
Gregory Nunzio Corso.- nació en 1930 en Nueva York. Fue el payador por excelencia, dedicado al hurto y a malas maña parecía destinado a una vida menos literaria, cuando fue encarcelado durante tres años en la prisión de Clinton, Dannemora (Nueva York), por robar carros. Su vida cambió y pudo ver publicados libros como Long Live Man y La mutación del espíritu (recomiendo su “El Feliz Cumpleaños de la muerte” en la colección Visor). Por cierto Guillermo Niño de Guzmán conoció a Corso y a Ferllinghetti y les dedica un cuento, si no más recuerdo es “Viejo Ángel de la Medianoche”.
Rexroth.- fue uno de los más longevos del grupo, nacido en 1905, fue uno de los impulsores. Autodidacta absoluto, como gustaba repetir, había nacido en South Bend y murió en 1982, en California. Era poeta, pintor, traductor, ensayista, crítico. Viajero infatigable, como casi todos los miembros del grupo, Rexroth tuvo tiempo para escribir de todo. Entre sus títulos: Bird in Bush, Assays y La sociedad alternativa.
Los años pasan, la vida se va, una generación viene detrás de otra. El nudo borromeo lacaniano nos enlaza a otro tiempo, a otra generación (¿todo esto no será solo una cuestión de ideas). Siempre los recordaremos como los más locos, los más drogados, los entregados al desenfreno y a la vagancia como debe ser la vida sumergida en la poesía y en los excesos como decía William Blake. Hace 12 años no pude escribirle nada a Ginsberg. Todavía guardo los recortes periodísticos que hablan de su deceso. El “Aullido” se quedó para siempre en el éter, en el lugar que le pertenece, el de la eternidad. Martín Adán, su amigo, le hubiera dado un beso. Ahí en el cielo o en el infierno deben estar haciendo de las suyas.
PD.-2:
En 1996 Allen Ginsberg fue entrevistado por Jean-Francois Duval, el texto apareció en Le Magazine Littéraire, núm. 341, marzo de 1996, ahí habla sobre Charles Bucowski, con quien tuvo una rivalidad literaria hasta el final de su vida:
-¿Y de los norteamericanos…? Tomemos como ejemplo a Charles Bucowski. A veces se tiende a relacionarlo con el movimiento beat. ¿Lo conoció?
-Una vez hicimos una lectura juntos.
-¿Le gusta a usted su poesía?
-No mucho.
-No es un gran poeta…
-Bueno, es un poeta interesante, No digo que sea un gran poeta, no. Tal vez algunos de sus poemas suyos figurarán en alguna antología de buena poesía, pero no estoy seguro. Era más popular hace algún tiempo, sobre todo en Alemania. Creo que su obra empalidecerá un poco. Aunque a los alemanes les encanta la expresión de ese tipo de sufrimiento tan crudo.


martes, 7 de abril de 2009

LAS AMENAZAS DE KEIKO (Y MISCELÁNEAS)

Keiko anuncia (y amenaza) salida a las calles de la portátil fujimorista:



1.- KEIKO SOFÍA ATACA

Keiko Sofía Fujimori se quitó el velo para mostrar que es capaz de mentir más allá de lo necesario. Dijo que la condena era una venganza política, que era una “condena de odio” hacia su padre y que ella no acepta el fallo del tribunal sino el fallo del pueblo que está en las calles ¿¿¿???. O sea, en otras palabras, que le importa un comino el poder judicial (como a su padre asesino) y se rige por el populismo cumbiambero y por los griteríos (de gente pagada y adiestrada en estos menesteres) que tanto daño ha hecho a este país.
Si ese 15 ó 20 % de intensión de votos que tiene el fujimorismo logra extenderse y convertirse en una fuerza peligrosa para la democracia de este país será el reflejo de la ignorancia y la brutalidad, y de que este país hace tiempo dejó de ser una nación constituida y democrática para convertirse en una manada de borregos, un corral de chanchos que gruñen por un colegio de quincha, una cocina de juguete o desayunos con leche rancia o putrefacta creyendo que estos son regalos que, de repente, no se merecen; y no derechos, y obligaciones del Estado para con sus ciudadanos (es tácito que lo que el pueblo necesita es mejor calidad de vida, la que se resuelve con sueldos dignos, con mejores colegios, universidades; mejor trato médico, etc., etc.).
Alguien debiera decirle a Keiko que no todos tienen el cerebro espongiforme de su hermano Kenyi y que deje de mentir con ese cuento de que su padre ha tenido el mejor gobierno de la historia republicana. El “mejor” gobierno que asesinó a mansalva, castró (literalmente) a cuanto mujer pudo y se zurró en las leyes y en la democracia festinando sobre los cadáveres (regados en fosas comunes, cementerios clandestinos o en algún cuartel) y mandándose a fugar por la puerta trasera como el delincuente que es, y renunciando por fax.

2.-SOBRE LA GORDURA CLEPTOCRÁTICA

El domingo último, Rocío Silva Santisteban, escribió un artículo en “La República” en la que manifestaba su inconformidad en torno a los insultos y diatribas que reciben los “gorditos” o “gorditas” que están en algún puesto del poder.
El texto empieza haciendo alusión al lamentable relincho del congresista Edgard Núñez sobre su hija negada, una de cuyas “razones” (el ADN se da por descontado) es que no correspondería a la contextura “atlética” del padre de la patria.
Inmediatamente RSS, quien se caracteriza por su agudeza, pasa a ejemplarizar sobre Keiko Sofía Fujimori cuya gravidez gestante es tomada con sorna por los críticos políticos; luego el “gordo” Alan y la “gordita” Lourdes Flores Nano son revisados por la pluma de RSS. Sin embargo, si nos damos cuenta cuando alguien le dice gordo a Alan García, a Lourdes Flores o a Keiko Fujimori, etc., no se está refiriendo precisamente a un estado físico, una condición del cuerpo; creo que detrás del “insulto” hay un criterio político-social que asocia esa gordura a burguesía, a desfalco, a un bienestar construido no sobre el esfuerzo y el trabajo honrado sino sobre un bienestar en base al malestar de las mayorías, por ahí va el asunto. El político flaco que entra al aparato estatal y sale gordo dice, entre líneas, algo más que comer bien; es una metáfora de la “gordura” de sus cuentas bancarias o de lo que se está “levantando” (léase robando) y que es dinero del Estado. El gordo burgués dieciochesco o victoriano está presente en la inconsciencia del pueblo de a pie.

3.-COSA CURIOSA

En relación al “caso Fujimori” dejé un comentario en el blog de Martín Tanaka y fue olímpicamente borrado. En respuesta obtengo una “nota” con las siguientes palabras: En mi blog no publico comentarios que contengan insultos, que traten temas que no vienen al caso, que hagan acusaciones anónimamente sin pruebas, que se expresen de manera procaz, por respeto a los lectores.
El “comentario” que dejé (respetuoso en el idioma y en el “buen decir”) hablaba del caso del post (que es el juicio, y, en específico, la sentencia al tirano Fujimori). Entre otros puntos el comment (agudizando en mis adjetivos calificativos) decía que Alberto Kenya Fujimori es un asesino, que Kenji es un imbécil, que Martha Hildebrandt es una cerebrasténica, etc., etc. Si el señor Tanaka concluye en que estos son “insultos” o “acusaciones” (y no verdaderos --o por lo menos cercanos-- adjetivos ante una realidad evidente. Lo de Fujimori acaba de probarse; lo de Kenji y Martha Hildebrandt, a un buen psiquiatra no le sería difícil encontrarles psicopatías u oligofrenias), entonces nos deja espacios para dudar de su aparente nivel democrático, y, también, de sus análisis marcados como dice él, y consta en su blog, por sus “deformaciones profesionales y personales” ¿¿¿???
Si el señor Tanaka considera que su blog sólo mantiene el “nivel” con “científicos sociales” y con gente que se anda con las verdades a medias y harto eufemismo, debería entender que la democracia y la tolerancia pasan por entender que no todos tenemos opiniones homogéneas y desapasionadas, y, claro, proferir que FUJIMORI ES UN ASESINO no es ningún insulto.


Otros vídeos (en acción) de K. S. F.:

Mensaje a la Nación de Keiko (un día antes del juicio)




Improvisado mitin de K. post la autodefensa de su padre asesino