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martes, 29 de noviembre de 2011

sábado, 26 de noviembre de 2011

"DAY TO DAY PROBLEMS" OF ZACHARY PAYNE


Después del homenaje a Pablo Guevara en Nueva York, Zachary Payne me envía el siguiente texto:


Day to day problems


Ya no sé cómo hablar mariposa
todos
animales enjaulados
no nos escapamos del zoo
para dialogar con tigres ni jirafas


todos mis amigos son reales / visibles
I have not fought a dragon in years
volar montado en un unicornio
no es como montar en bici
y he olvidado cómo hacerlo


me han inculcado
| how to draw between lines |


mis sueños mas vívidos ahora
solamente ocurren cuando estoy dormido


ya no sé hablar mariposa
with time I have forgotten how to speak butterflies

miércoles, 23 de noviembre de 2011

TALLER SUB-VERSO DE GIANCARLO HUAPAYA


Taller Subverso es el nuevo libro que nos trae Giancarlo Huapaya dentro del proyecto editorial Catatay (El Elegido de John Martínez, Mares de Diego Lazarte y Ágape de Espectros de Félix Méndez). Antes que nada, quisiera precisar que aquí la idea de “taller” nos remite más al atelier del artista plástico, al laboratorio del dramaturgo, el yunque del herrero o la olla del cocinero y, porque no, a la buhardilla del poeta ensimismado en encontrar la voz personal, la palabra pulida con lima de cortaúñas o con láser quirúrgico; aunque una cosa es la búsqueda y, otra muy distinta, el hallazgo (los cuánticos o los esticosos deberían preguntarse por el trayecto, la ruta, el camino que no debería quedarse en los análisis forenses). Para abundar de ejemplos, podríamos citar a los físicos barrocos, los alquimistas, inventores o los que han encontrado en la literatura una faja continua o una probeta de experimentación con el lenguaje.

La subversión o el (sub) verso, con rango raso, intenta, dentro del camino neobarroso (o necrobarroso), una búsqueda cuyas primeras direcciones y/o simulaciones de vuelo ya han sido planteadas por Vallejo, Ana María García, Róger Santiváñez, Morales Saravia, Rubén Quiroz, Gonzalo Portals Zubiate, Reynaldo Jiménez, Mónica Delgado, Gladys Flores, etc., etc., o por Perlongher o Lemebel, por nombrar a algunos. Quizás el orden autoimpuesto dentro de un alfabeto tradicional y en razón aristotélica (inicio-medio-final) sea antes que un aporte, una secuencialidad del razonamiento formal (y no irracionalismo o propuesta postindustrial o postesquizofrenia capitalista y su consecuente debacle financiera). No obstante, los poemas van a cumplir su SMO con el aprendizaje y con la lucha supérstite por la diferencia; pero en estética, en donde se revisa y/o vivisecciona-eviscera-deshuesa (Gunther Von Hagens) a la belleza, todo es relativo y de por sí se saluda la diferencia, la disidencia y el buen gusto por no caer en los lugares comunes, el demodé, lo prosaico, la esclerosis múltiple o gerontología literaria (eso sin tomar en cuenta a la anosognosia, enfermedad de los que no se dan cuenta de lo que padecen, y que, considero, no es este el caso).

No obstante, en un mundo donde la subversión es política antisistémica y lucha asimétrica y de baja intensidad (o guerra sucia, en algunos casos), la subversión literaria o poética es antes que nada agit-prop de los recursos lingüísticos, conspiración contra el academicismo, guerra frontal contra el universo normativo político-económico-militar-axiológico-ecológico-sexual-eclesiástico, utópico-distópico (cacotopía de Bentham), y debería hacer estallar todo rezago del viejo sistema autoritario de enfoque (poético y/o metapoético y/o quid pro quo). Y un vestigio o prueba criminológica para el lector y/o reseñista es el lenguaje autoritario o dicho de modo lingüístico (academicus habemus): imperativo, imperative language. Aquí es donde el taller subverso se convierte en un manual de gritos y órdenes estalinistas, por decirlo de algún modo. Veamos, revisemos con guantes de kevlar y atrapemos en el aire con el cazamariposas o cazapolillas las órdenes que han plagado el libro y la lectura de inicio a final, de la A a la Z aunque la belleza rara y esquiva brote como una flor carnívora en terreno cenagoso: Flexionen el abanico luminoso y mojen el pie que simula la arritmia. Víbrenlo y salpiquen. Vuelvan del lado más festivo de sus torsos. Canten y conviértanse en un embudo. Inviertan los párpados. Retiren sus inhalaciones y expulsen las vibraciones del sádico disfraz. Enuncien la singularidad de lo flexible, etc., etc. (A). Aquí más órdenes que se repiten tautológicamente en todo el libro: Deberás decidir qué glándula masticarás (B). Conviertan la fantasía en hostia y vestidos con aquel corsé (C). Realicen la redundancia de la acción (D). Rompe los tambores sobre lo derramado (E). Partamos el verso con crueldad (G). Dé vuelta al vocablo que pronuncia como proxeneta (H). Merodeen la chatarra antes de morderla (I). Barajen el carnaval de lo muy humano y usen sus máscaras de diseñador (j). Disipen humor con truenos, formen minimalismos con los sarcasmos que los cuchillos (L). No trates de rechazar la vida que te almuerzas por el virus que contiene (M). Límpiense con lo que será su bandera. Sacude las alas con suspiro demoníaco. Abríguense con paranoia y señala a los delatores. Quítense los orificios y tírenlos como dados (P). Sustituyan el deseo por lo que deseen. Pídanles riesgos a la multitud y enfermen mágicamente a los apóstoles que les admiran. Transiten…enloquezcan…revolucionen…bailen...besen…vuelen (R). Giren la letra cada vez que termine. Busquen la respuesta en las próstatas de las velas encendidas (S). Atrapen las esquirlas y decoren sus venas, pateen religiosamente el obstáculo (T). Trátame como si fuera tu inodoro (W). Rumbeen en mantequilla mientras acuchillan con sus dedos la niebla (Z), etc.

Dentro de este récord de directivas, arengas y mandos, se tiene que resaltar los aciertos, no siempre poéticos, pero siempre dentro del pensamiento, la elaboración o reelaboración de conceptos, y lo performativo (John Langshaw Austin) que casi siempre nos genera dudas más allá del plano simbólico: “Las sociedades de trueque son necesariamente orgiásticas/ Los versus que ideologizan las espinas desde tus recibos de luz/”, “el lector es el espacio sexualizado y dejará de ponerse en la posición del que no sabe”. Y en ese sentido “el taller es un mito” y el “error está en querer una calificación”, etc., etc.

En algún momento el poeta se pregunta “¿Las palabras son las ilustraciones de los símbolos que desapercibes?”, pero las palabras son en esencia la licuefacción y reflejo del pensamiento, o su traducción (Wittgenstein) y de algún modo reflejan y exudan los sentimientos, ese lado oscuro al que se refería Kant desde la ilustración y que después muy bien explicó Freud (aunque su etapa de cocainómano le restó precisión y/o capitalizó en psicodelia y digresiones que han dañado y estigmatizado la psicología moderna), por eso mismo, es necesario sostener y coger con fuerza cada expresión, cada morfema y allanar el camino de la poética, sobre todo cuando cunde el exceso, prima el bullicio o la entropía y se tiene que decidir entre soltar bombas de racimos de palabras (con su consecuente daño colateral) o usar el bisturí nro 3 para operaciones y hacer un tajo limpio. Y, como sabemos por experiencia a priori y aposteriori, (la iluminación blake-rimbaudiana o el golpe de los escritores clochards, mendigos o beat, Angry Young Man o J.S Thompsonsnianos) la limpieza profiláctica más que un aprendizaje es una necesidad. Hecho que se espera en las últimas generaciones de poetas que se atreven a correr riesgos, muchos de los cuales han confundido la poesía con un deporte de aventura. Vale, pero podría valer más. El poeta sabe que “a veces como es el adverbio de renuncia” y él mismo se ha marcado con Polisexual una cima o enzima que remontar o catalizar y convertir en alimento u hostia de eucaristía. Está obligado a ello y a dejar de procastinar. Solo es cuestión de tiempo. El poeta tiene la palabra.



Aquí pueden leer la reseña de Polisexual en este mismo blog:
http://rodolfoybarra.blogspot.com/2008/02/polisexual-de-giancarlo-huapaya.html

(Abajo de esta reseña pueden chequear mis paroles sobre el libro Ágape de Espectros de Félix Méndez: http://rodolfoybarra.blogspot.com/2011/11/presentacion-de-agape-de-espectros-de.html )

PRESENTACIÓN DE "ÁGAPE DE ESPECTROS" DE FÉLIX MÉNDEZ



Aquí un fragmento de la presentación de Ágape de Espectros de Félix Méndez que  ocurrió hace unas semanas en la Casa de La Literatura .

(Mi disertación duró poco más de una hora. Pido disculpas por haber excedido los tiempos estipulados. No obstante, para mí, es imposible explicar en pocas palabras un libro que tiene vínculo con el barroquismo, los excesos o la exageración y que se explaya e interseca gastronomía con pederastia. Huelga a decir: todo minimalismo será fulminado por su mismo eje temático.)

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domingo, 20 de noviembre de 2011

"OMNÍVORO" PARA LEO BACTERIA (I.m.)



Leo Bacteria, uno de los activistas subterráneos del centro de Lima, acaba de fallecer, su cuerpo fue encontrado el día de hoy.
Hace unos años se grabó este video-poema, la música de fondo corresponde a Insumisión, la banda que por años liderará Leo B.
Hasta siempre, amigo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

CONTEST TRILCE


Dejo las gracias al conglomerado educativo Trilce por invitarme a ser jurado en su concurso literario 2011.

En la foto están los ganadores; no tengo los nombres a la mano, pero imagino que se publicarán en su página web.

{El llanto de la señorita (2do puesto) es una de las razones por las cuales uno se increpa la razón injusta al elegir a un "ganador". "Para otra vez será", dicen los organizadores.}



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jueves, 10 de noviembre de 2011

CONTRATAPEADO




Me resulta por demás tedioso y vomitivo leer los textos felones que se escribe en las contratapas de los libros. Se entiende que el editar un libro implica un riesgo (la desaprobación de la crítica, por ejemplo), pero es ridículo querer asegurar el interés --y menos la compra-- con un texto que excede las bondades del libro. En todo caso, la culpa no es del que escribe un libro o del editor sino del que contratapea, prologa y/o colofonea un escrito cayendo en la felación y el recurso de los bombos, platillos y cencerros para ensalzar un texto cuya mayor virtud, en muchos casos, es simplemente la de haber sido impreso.

Este contubernio nepótico entre el que escribe la obra y el corifeo o bufón que ensalza lo escrito tiene ciertas líneas de fuerza que se repiten casi como una guía o manual. El caso típico es buscar a alguien medianamente reconocido; eso no significa que sea un buen escritor, simplemente que el medio lo haya aceptado y digerido vía el desagüe mediático. De esta forma, el recomendador le da la patadita de la suerte o toca con su varita mágica al escritor en ciernes purpurándolo y acercándole los reflectores y flashes (aunque en muchos casos el escritor puede tener varios libros publicados, pero siempre seguirá siendo el “escritor en ciernes” y por más luz que se pose sobre su cabeza siempre estará en la más completa oscuridad).

Sabido es que ahora las “editoriales” (“mierditoriales” le llama un amigo) traen dentro de su paquete de ofertas las “bendiciones” y siempre prometedoras palabras de algún escritorzuelo posesionado en el mercado literario. El costo de la edición del libro incluye las palabritas de susodicho señor y de algún criticuelo literario que escribe en un periódico y/o revista y cuyo mayor esfuerzo dentro del pragmatismo de la crítica moderna es seguir su plantilla diseñada sólo para cambiar el título de la obra y el nombre del autor, y embolsicarse unos cuantos denarios en nombre de las letras.

En poesía, el asunto toma ribetes más trágicos y ridículos a la vez. La necesidad de un padrino literario es de carácter intestinal y patológico, y muchos poetitas, poetrastos y garabateadores de versos se lanzan a la caza de algún “poeta mayor” que diga algo (aunque sea en forma de escupitajo) de sus excretados y/o malogrados poemas. He visto casos realmente patéticos donde incluso el “poeta mayor” tiene sus tarifas preestablecidas para escribir el prologuito o contratapear un libro (hay un apestado que cobra en botellas de vino y cajetillas de cigarro), lo mismo pasa, imagino, en la narrativa donde el mayor logro no es escribir una novela o un buen libro de cuentos, sino encontrar el prólogo o las palabritas de algún “consagrado” que deje sus mocos y cagatinas sobre el libro escrito.

Finalmente, es raro encontrar un buen libro donde el texto de contratapa le haga justicia o sea el reflejo exacto o, por lo menos, aproximado de lo que ocurre dentro de la obra. La corrección literaria debería empezar por darle una patada a las cacatúas, loros de hombro, ayayeros y vendedores de guano literario. De todas formas y como una cuestión de orden sanitario, es mejor desconfiar de lo que dicen las contratapas y no pisar jamás las estúpidas trampas de la publicidad, el marketing y el negociado que están degenerando y corrompiendo la esencia de la literatura y la vida misma del hombre contemporáneo.

"La corrupción en el Instituto Tecnológico Pesquero del Perú¬-ITP" ENVÍO DEL ING. ADÁN ALEGRÍA VALLEJO




Hace ya varios días, a raíz de la cancelación del contrato laboral a ciertos personajes del sector pesquero conocidos por sus irregularidades funcionales en el ITP, un inefable ingeniero, Luis Icochea Salas, publicó en la web Oannes un artículo redactado con el coxis y concebido con el hígado, acusando a altos funcionarios del sector de actuar con arbitrariedad e injusticia. Según la afiebrada mente de Icochea, el sólo hecho de trabajar hace treinta años en una institución del Estado y tener “contrato indefinido” volvería intocables a ciertos altos funcionarios. Todo un lujo el pensamiento de este jíbaro (con perdón de los jíbaros) doctorado en pesquería por la Universidad de Tokio.

Icochea Salas, quién no lo sabe, es un triste ingeniero pesquero caracterizado por su medianía y una personalidad mantequillosa, adulona e hipócrita, un ladino que ha sabido ocultar astutamente su mediocridad en una oscura cátedra en la facultad de Pesquería de la Universidad Nacional Agraria.

Lo vimos en acción hace unos meses cuando le tocó sustentar su gestión frente a la Comisión de Transferencia y se arrastró cual lombriz para intentar convencer de lo insustentable a los integrantes de la Comisión de Transferencia del sector pesquero. Y cuidado, Icochea y compañía, que los resultados de esa evaluación aún no se hacen públicos. Mucho cuidado, palomillas de ventana.

En este proceso de cambio que comanda el Ministro Kurt Burneo y que se viene operando en el sector pesquero, el señor Icochea fue uno de los primeros observados, pues durante su gestión al frente del ITP no sólo se coludió con los mafiosos de esa Institución, sino que además pretendió ocultar graves irregularidades investigadas por la Comisión de Producción del Congreso, con denuncias penales de por medio (¿O no Miguel Gallo?). Al ver por tierra sus ilusiones de permanecer al frente del ITP, se arrastró sin dudarlo y hasta el final, es decir, hasta que fue expectorado a patadas de la gestión pública. Inútiles resultaron sus intentos de convencer al Ministro Burneo de las bondades de su corta administración, pero sobre todo de las bondades de sus amigotes Miguel Gallo Seminario, María Estela Ayala, Enrique Caballero y Juan Neira Granda, todos con anticuchos malolientes por doquier, todos culpables del desbarajuste en que se halla sumido hoy el ITP, amén de tráfico de influencias, peculado, millonarios e indebidos cobros al Estado, colusión con una empresa privada como la certificadora CERPER (sí, la del Ministro Miguel Caillaux) y un largo rosario de cacanas y corruptela.

Pero Luis Icochea, seguramente financiado por los de la Sociedad Nacional de los Pesqueros Ricos (siempre atentos para ubicar lombrices, ratas y cucarachas con título de nobleza), tiene la desfachatez de nombrar burlonamente a Kurt Burneo (el Gran Jefe del Sector, le llama sin reparar siquiera en la estupidez de sus palabras, desconociendo que un Ministro de Estado es la persona en quien el Presidente de la República ha delegado sus facultades soberanas) y en el colmo del delirio este lenguaraz sujeto pretende imputar a Burneo el ser un invitado del Partido de gobierno, desconociendo igualmente el significado de la palabra concertación, como si fuese un delito ser un invitado de una agrupación política que busca la gobernabilidad de un país desastrado por el neoliberalismo corrupto y sus compinches apristas y fujimoristas. Sería bueno preguntarse si Icochea alzó su voz cuando los altos funcionarios del aprismo destrozaron el sector con su ineficiencia y corrupción sistemática.

En medio de su paroxismo, Luis Icochea Salas, ese otrora eterno bachiller de pesquería travestido hoy de doctor en oceanografía amenaza al nuevo Director Ejecutivo del ITP, ingeniero Rubén de la Sota Grillo, y a la Vice Ministra de Pesquería, Dra. Rocío Barrios, con una sentencia hebrea que recusó el propio Jesucristo: quien a hierro mata a hierro muere. Creo que la mejor respuesta a este dicharachero de callejón sería aquél refrán que reza, para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado, porque como lo saben todos los ciudadanos honestos y conocedores de las vicisitudes del sector, el lobby pesquero en el país es el más fuerte y el mejor resguardado, más aún que el del sector minero y ha sido el Ministro Kurt Burneo, advertido por su valiente equipo de asesores y altos funcionarios, quien ha puesto el dedo en la llaga y se ha atrevido a realizar las denuncias sobre las multimillonarias multas impagas de los industriales pesqueros, algo nunca visto en un país que se enorgullece de la absurda paradoja de tener el mar más rico del mundo, pero también el pescado más inaccesible para las mesas populares.

Veamos pues, a quienes defiende con uñas y dientes el asalariado Luis Icochea Salas:

1. Miguel Gallo Seminario (ex Pdte.), Juan Neira Granda (ex Director Ejecutivo), Enrique Caballero Elcorrobarrutia (ex jefe de asesores) se hicieron contratar en plazas, con salarios contraproducentes a lo señalado en el recorte del presupuesto público, asimismo cobraron dineros extras, que anteriormente ningún funcionario hizo, considerando que el Estado tiene un programa de reducción de gastos, estos hechos resultan no solo perjudiciales sino que también lindan en lo delictivo. Gallo Seminario antes de ser presidente del ITP, estaba a cargo de la dirección de transparencia con un sueldo de S/ 6 mil 100 soles; luego, con un contrato administrativo de servicios, pero con un jugoso salario de S/ 13 mil 800 soles, a ello sumémosle las dos dietas por mes, cada una a 2 mil 500 soles, suma que asciende a S/18 mil 800 soles, al año sin contar los muertos y heridos, obtiene un aproximado de S/. 225 mil 600 soles. Vaya trabajitos del tal Gallo.



Por su parte, Neira Granda recibía anteriormente un sueldo de S/. 6 mil 100 soles, luego cobró un extra de S/ 5 mil soles, sin establecerse el por qué de dicho pago, más las dos dietas de S/. 2 mil 500 soles, con todo ello su salario fue nada menos que S/. 16 mil 100 soles; sin muertos y heridos al año sale con un promedio de 193 mil 200 soles.



Lo más escandalosamente deplorable es el caso del Ing. Caballero Elcorrobarrutia, por cuanto aparte de ganar S/ 8 mil soles, utilizando influencias no tan santas, viene cobrando retroactivamente un bono de S/ 43 mil 417 soles, supuestamente por pagos atrasados, ¿quién autorizó esos pagos y en que normas legales se basaron para ello?



Los delitos de peculado, malversación, o en el peor de los casos apropiación ilícita constituyen figura maquillada del robo, así podríamos deducirlo por los jugosos sueldos que se cobran los más altos funcionarios del ITP, que utilizan dinero de los recursos propios que deberían ser destinados a la creación de laboratorios microbiológicos, a la contratación de personal eficiente que ocupen cargos de inspectores, así como otros programas para el mejor cumplimiento y eficiencia de esta decaída institución; sin embargo, estas cuantiosas sumas, van a engrosar los bolsillos y las cuentas bancarias de los susodichos.



2. María Estela Ayala, ex jefa de SANIPES, ha sido denunciada por la ingeniera Gloria Fuertes Vicente – ex jefa de la División de Certificaciones del ITP – SANIPES, quien tuvo la valentía de hacer pública tanta inmundicia perpetrada por la Alta Dirección del ITP, recibiendo como pago su despido laboral. ¿Alguna vez dijo algo de ello el hoy envalentonado Luis Icochea Salas?

¿Ing. Gloria Fuertes, explíquenos que ha pasado en el ITP?

GLORIA FUERTES: “Miguel Gallo Seminario, Juan Neira y María Estela Ayala me presionaron y coaccionaron para certificar un producto que ya había sido exportado, ante mi negativa me amenazaron con denunciarme ante el Presidente Alan García, asegurando que mi accionar era una obstaculización en las exportaciones”, acusa Gloria Fuertes Vicente ex Jefe de la División de Certificaciones del Instituto Tecnológico Pesquero- ITP, asegurando que su cambio en el cargo se debió a una represalia, al resistirse a certificar un lote ya embarcado por la empresa proveedora de productos marinos Produmar S.A.C., cuyo propietario es nada menos que Enrique García Obalde, el mismo personaje que laboró con el Viceministro de Pesquería Alfonso Miranda Eyzaguirre en este mismo organismo años atrás, época en la cual iniciaron una cercana relación amical, que se mantiene hasta la actualidad.

Ésta es la calaña de los cuatro que han sido echados por la nueva gestión del ITP. Éste es sólo una muestra del nivel de inmundicia en que ha caído un instituto técnico ligado a la transformación y sanidad pesqueras, que debería haber servido a los intereses de la patria y el pueblo peruanos.

















ENTREVISTA OUT

Aquí la parte de una entrevista que me hiciera Willy Polick (periodista under) hace algún tiempo para una revista que nunca llegó a mis manos. La posteo aquí como un reclamo:


1).- Rodolfo Ybarra, se me hace difícil diagnosticarte, eres un ser complejo al igual que tu poesía. Si tuvieras que hablarnos de ti, de tus obras ¿Que cosas nos podrías decir?


Creo que sobre mí se dicen muchas cosas contradictorias, cuestiones en las que prefiero mantenerme al margen, así sean favorables, porque eso crea un falso orgullo, un “creimiento” (bueno fuera creamiento) de algo, un falso tacto de la realidad, y, al final, un embeleso egotista y absurdo. En todo caso, prefiero hablar de mis “obras” (el entrecomillado es necesario porque esta palabrita me hace recordar a los políticos (demagogia) y esta categoría es algo que detesto). Mis libros, mis escritos, mis textos en papel o en píxeles, los que están colgados en la net, son bastante amplios. Quizás los que leen mi blog se habrán dado cuenta de que puedo escribir sobre matemáticas como sobre rock, metafísica o estructuralismo, y a veces paso de la religión a la ciencia como quien sube o baja de la vereda (sí ya sé que me acusan por esto, y respondo por el pasivo y el activo de mi comportamiento escritural). Esta adaptabilidad temática me ha sido siempre natural, aunque sí es verdad a veces me excedo, y pues, por ratos, paso de divulgador científico a pontificador dialéctico hegeliano amainando sobre la cultura, la religión, la ciencia y el Estado. Curiosamente, este “error” es lo que ha generado que haya un grupo de seguidores y personas atentas a mi trabajo, y, también, por la tercera ley de Newton, haya activado a decenas de “enemigos” y atrabiliarios ocultos interesados en contradecir, insultar y negar mi trabajo y mi palabra aunque lamentablemente la mayoría de ellos no maneje razones discursivas o argumentos, y en su mayoría son motejadores. Quiero apuntar que todo esto lo tomo de forma deportiva y no me hago problemas, ya estoy viejo para estar ocupándome de los insultos, salvo que estos vengan con argumento o razones de peso, aunque la verdad, lo dudo. Por igual, seguiré escribiendo y dejando mi opinión y mis puntos de vista en claro. No estoy para conservar “amistades” que no aportan nada y se creen infranqueables con la crítica. No hay tótenes, no hay dioses, no existe la infalibilidad.


2).- Me entere que tienes un ensayo de casi 2000 paginas. Cuéntanos...

El ensayo se titula “Las Armas del Escritor” y lo conforman textos que he ido acumulando en más de veinte años de escritura.

Como vengo sosteniendo desde hace años, el conocimiento no tiene clasificación; es el hombre, en su intento por racionalizar los saberes y la creatio, el que ha inventado las diferentes áreas de la ciencia, las artes y el conocimiento en general. Por eso, en la antigüedad era fácil encontrar a alguien que se dedicara a las ciencias y que hiciera algo de arte, o el que combinaba ambas ramas del saber y construía máquinas de guerra o juguetes como Leonardo da Vinci. De esta forma he ido acumulando una cantidad gigantesca de ensayos, ensayículos, propuestas científicas, médicas, literarias, etc., etc. Por cierto, es Mariátegui quien en la “advertencia” de los 7 Ensayos señala, siguiendo a Nietzsche, que “no amaba al autor contraído a la producción intencional deliberada, de un libro, sino a aquél cuyos pensamientos formaban un libro espontánea e inadvertidamente”. Entonces me asumo como un escritor de este tipo, espontáneo, pero eso sí, no inadvertidamente; creo que uno se va dando cuenta y lo advertido se hace roca en la personalidad del escritor engagement.

3).-Rodolfo Ybarra, querido por muchos, odiado por otros.¿por que?

Creo que en la primera pregunta he respondido en parte. ¿Amar? ¿odiar? El ser humano es tan incomprensivo como incomprensible. Toda persona que haga crítica literaria o política siempre va a tener enemigos ocultos, seres resentidos y un ejército de atrabiliarios (si es que te conviertes en referente o agudizas mucho la crítica). No obstante, la mala onda (la mezquindad y los “odiadores” de siempre), cada vez que voy de invitado a San Marcos, a La Católica o a presentaciones de libros, revistas, fanzines, etc., encuentro que hay un grupo de gente amiga que se acerca para darme su voz de aliento, entregarme sus libros o invitarme a colaborar en sus proyectos, revistas, periódicos, etc. Muchos jóvenes me visitan para que les de un consejo sobre sus escritos o para conversar de literatura; atiendo a todos los que pueda, puesto que mi vida y mi razón de ser se encuentra en la literatura, y en reciprocidad a todos los escritores a los cuales yo me acerqué, alguna vez, cuando era adolescente.


En todo caso sólo me bastan el afecto de los lectores y el repudio al odio conocido de los fascistas.


4).-La poesía puede transmitir sentimientos, emociones, realidades, etc. Si tuvieras que encasillar a tu poesía, ¿cómo seria? Y ¿como crees que tu poética aporta en el desarrollo de nuestra sociedad?


Encasillar, clasificar, taxonomizar mi poesía, como la de cualquier otro, es un acto de crueldad. Uno cree, siempre, que su poesía es eterna, inmensa, etérea, omnipotente, y, por eso mismo, inclasificable. No obstante, he aprendido a distanciarme de mi obra poética, como de toda mi obra escrita, me ha costado trabajo, pero ahora puedo decir, libre de las ataduras y los corcés del ego (con tendencias naturales a la soberbia), que mis primeros libros poéticos adolecen de un urbanismo decadentoso y de un malditismo (a veces exagerado con pinceladas de barroquismo y cuantiosas citas), hecho que, contrario a lo que se podría opinar, ha gustado y gusta a los lectores acuciosos (Verástegui, Santiváñez, Pancorvo, Jara, etc.). En cuanto a mi decadencia, hecho la culpa al splín limeño cuya corrosión en la década de los ochentas fue tangencial, y referencia directa de mi poesía. Y en cuanto a mi malditismo (felizmente no es “maldichismo” como dijo alguien por ahí) es la correcta reacción ante las duras épocas que me tocó vivir.


En cuanto a la segunda pregunta, sobre cómo aporta mi poética en el desarrollo de nuestra sociedad, sólo podría decir que toda obra artística (literatura, música, pintura, dramaturgia, etc.) aporta a su medio y a su tiempo, sensibilizando, refractando belleza y, en muchos casos, cuestionando el orden establecido. Creo que he asumido estos caracteres clásicos del arte y continúo en la brega literaria.


5).-Rodolfo, muchas gracias por tu tiempo y tu colaboración. Para finalizar ¿Que opinas sobre nuestra realidad cultural en la cual estamos viviendo? Y cuéntanos ¿Qué proyectos nos traes este año?

Culturalmente vivimos una realidad de tragedia. Y para explicar esto tendríamos que remontarnos hacia atrás; teniendo en cuenta que en los años sesenta del siglo pasado, aquí solo había ministerio de instrucción pública. Los “grandes teóricos” de la educación han sido una sarta de señores feudales, racistas, acomplejados y mequetrefes que han dañado el desarrollo cultural de este país, estableciendo una educación importada, trasplantada sin mayor revisión y sin mayor proyección hacia el futuro. No creo en la cultura oficial y espero que la ley del libro, la ley del mecenazgo, la casa de la literatura y todos los proyectos culturales funcionen de alguna medida. Soy pesimista y tengo razones para ello.



Sobre mis proyectos sólo te puedo decir que vengo acabando una larga novela, una nouvelle y varios poemarios que escribo en simultáneo.



Bueno, sólo me queda agradecerte e invitarte a ti y a todos tus lectores a visitar mi blog.

lunes, 7 de noviembre de 2011

PAGA O MUERE / PAY OR DEATH

I

(Cuota inicial)

Los días pasan, el tiempo vuela como una mosca de cementerio en un plato de sopa, the time is goldem, dice el refrán; ya casi uno no tiene tiempo de pensar en si vive una vida deseada o una vida digitada o impuesta por la maquinaria coprocapitalista. El punto de inflexión sucede en la cola para pagar el agua, la luz o los servicios de internet (aunque ahora también se puede pagar cómodamente desde casa), lo cierto es que la conminación de la pagocracia ha terminado por inventar un tipo de placer sadomasoquista donde el que paga (contribuyente, aportante, tributario, le llama el sacha-Estado) se siente “satisfecho” o “realizado” por entregarle monedas al Catón de la ortomodernidad y ese absurdo alienante que llaman “sociedad del bienestar” (sociedad del descalabro debería ser). No hay que olvidar que Suecia para gozar de su seudodesarrollo primero tuvo que vender armas durante la Primera y Segunda Guerra Mundial y disfrutar, como un voyeurista/froteurista cínico y oligofrénico, mientras el resto del mundo se sacaba los ojos y aventaban bombas a granel desde y sobre el “mundo civilizado”, el mismo “mundo civilizado” que usaba la intelligentzia al servicio del moridero; por eso la universidad de Harvard inventó el napalm con el que Estados Unidos se convirtió en el monstruo piromaníaco y verdugo de Vietnam (luego inventarían algunas bacterias, virus y “bombas sucias” con las cuales sacar del camino a sociedades disfuncionales o aplastar a los insurrectos descarriados y herejes del sistema o los que todavía tienen alguna capacidad de defender sus recursos naturales o alguna capacidad mínima de indignación para decirle No al regente de turno y sus hipnotizadores de serpientes y para decirle No a la maquinaria automatizante y lobotomizadora del capitalismo en su otoño tardío).

Pero no nos vayamos por la secante. El cobro de impuestos fue y es un invento de quienes se apropiaron del poder. Los esclavistas y señores feudales lo impusieron sobre los ilotas lacedemonios, siervos y demás sometidos a sangre y fuego. Las monedas llevaban (llevan) el rostro del rey o emperador vigente. Los “subversivos” del siglo XVI y XVII falsificaban las monedas del imperio inglés, y se perseguía a los alquimistas no porque pudieran desbaratar la idea del dios monolítico o porque desafiaban las creencias y la “fe” imperante, sino porque temían que pudieran encontrar el secreto de la piedra filosofal y convertir al plomo en oro, y, de esa manera, cualquier individuo pudiera acceder ipso facto al tan codiciado metal amarillo (la secuela del oscurantismo también fue económica). No hay que olvidar que Isaac Newton, un alquimista oculto, fue nombrado director del palacio de moneda de Buckingham y como tal persiguió a los falsificadores imponiéndole la muerte a muchos “subversivos” de la corona inglesa. He ahí un ejemplo de cómo genio, imbecilidad y codicia, en algunos casos, van de la mano. (La gravedad nunca tuvo un significado más prosaico que este.)

El sistema ha inventado sus maneras maniqueas de sacarle dinero a il popolo, los servicios son un ejemplo típico. Tienes que pagar sino te cortan el agua, la luz o los esfínteres del cable e internet. Tienes que pagar el seguro de vida o el seguro del carro, la moto o la bicicleta, el seguro del seguro (vaya tautología crematística) o el seguro de cualquier estupidez como un celular (a qué imbécil se le ha ocurrido asegurar al celular). Tienes que pagar las cuentas de débito y toda esa basura electrodoméstica y excremento mecánico que te ofrecen las tiendas por departamento. Tienes que pagar el colegio, la academia, el instituto, la universidad, el centro de idiomas, pagar el menú del día, pagar cupo al policía de tránsito, pagar al serenazgo, pagar al extorsionador, pagar al secuestrador, pagar al vendedor de órganos, pagar al dealer, pagar la Sunat, pagar para usar la toilette, pagar para sacar brevete, pagar para sacar visa, pagar para sacar partida de nacimiento, pagar para sacar dni, pagar para sacar certificado de defunción, pagar y pagar hasta descansar decentemente en un pedazo de tierra lotizada a la que llamamos “cementerio”. Si no tienes plata para eso, la fosa común es el lugar seguro y sanitario para dejar las osamentas como buen contribuyente al Estado y su sistema de recaudaciones. El epitafio, si pudiera escribirse, sería: “aquí yace el cojudo NN que pagó todos sus impuestos y murió al día con sus obligaciones cumplidas. Fue un ciudadano ejemplar. NN. Ejemplo a seguir ”.

El título “gratis” se ha perdido o es una vulgar técnica de marketing; es decir, por ejemplo, compra una lavadora y llévate “gratis” una licuadora; compra un carro y llévate “gratis” una llanta. Compra una sartén y llévate “gratis” un cucharón. Compra un corte de pelo y llévate gratis un corte de uñas, callos y juanetes. Compra un pasaje a Ámsterdam y llévate gratis un pasaje a Somalia (para ver morir de hambre a miles de negros). En suma, compra cualquier cojudeza y llévate “gratis” un caramelo, ahí radica la “cultura del gratis”, del “no pagues más” o del “vive ahora y paga mañana”, el sueño de los cojudos, sibaritas y demonios, íncubos y súcubos del mercado.

Hoy en día nadie hace nada sino mira primero cuánto va a ganar, incluso la amistad y las relaciones de pareja se valoran, capitalizan, integran, reintegran y ganan intereses por lo que tengas en el bolsillo (el matrimonio con separación de bienes es la norma, la dote medieval ha regresado a las familias pudientes o pujantes en el wc.). La voluntad de servicio tiene un precio, sin embargo, justamente en las sociedades que llamamos desarrolladas, el voluntariado es un factor importante dentro de su economía. Para no alejarnos de Suecia, delirio inalcanzable de los tercermundistas y demás cuarterones globales, podemos decir que casi un 30 % de su producción y movilización social gira en base al voluntariado y en los que construyen una nación sin pensar en cuánto se van a ganar por hacer lo justo y lo necesario. Estoy pensando en esos pobres diablos que ven al Estado como un botín de guerra del cual hay que servirse al peor modo de un mamífero carroñero o ave de rapiña. Estoy pensando en los malos “profesionistas” donde el médico no ve a enfermos sino a clientes y está preocupado en cuán grande es el cáncer o el tumor para cobrar más, así como aplicar cesárea en vez de recurrir al parto normal; la ecuación es: a mayores enfermos mayores ingresos. Del mismo modo, el abogado no ve un caso qué defender ve un negocio, la gallina de los huevos de oro a la cual hay que desplumar y destripar sin mayor consideración ni contemplamiento. El psicólogo o el alienista no ve un problema emocional o desequilibrio mental ve una forma fácil de quitarle dinero a quien está atontado o no puede defenderse y como un piraña aventarse sobre el indefenso. El profesor no ve alumnos o personas con ganas de aprender ve a imbéciles a los cuales adiestrar por un puñado de monedas. Al igual que el dentista, como el buscador de pepitas de oro, no ve muelas cariadas ve piedras con algún valor que extraer y meterse en el bolsillo; casi con la misma anteojera en que un sacerdote ve a la religión como una mercancía y cómo robarle el diezmo y las limosnas a una recua de destazados mentales a los que se les ha prometido la eternidad y la felicidad post mortem como premio a una vida de infelicidad, ninguneo, dolor y de aguantar el látigo y la pezuña del plutócrata y su mesnada ejecutoria y demás fuerza pretoriana.

En estos tiempos donde todo se compra y se venden hasta las conciencias, todo tiene un precio, todo se paga en contante y sonante o vía las tarjetas de créditos, débitos o cheques al portador, vía el sufrimiento de miles de esclavos que trabajan en las usinas y galeras del wild capitalism donde el pensamiento es sinónimo de subversión y donde todo intento por derrumbar a la máquina opresora se convierte en un mal negocio, una mala inversión en la que se puede perder la propia vida. Por cierto, la muerte es también un producto explotable y las “industrias militares”, los políticos, los broadcaster, los servicios funerarios, los sicarios y los bastardos de la reacción han aprendido cómo explotar este “bien” no fungible ad aeternum. Lo vemos y leemos todos los días en los noticieros y diarios amarillentos que envenenan, domestican y jibarizan la opinión pública.
El lema de estos tiempos debería ser “paga o muere”, lo mismo pasa si es la internet, que acaba de declararse por la ONU como un derecho fundamental de la persona humana ¿¿¿???, o como la electricidad, que el buen Nicola Tesla quería descablear y entregar gratis a la humanidad, o el aire que se respira, que si se pudiera patentar y envasar nos lo venderían en balones o nos lo llevarían a la puerta de la casa y nos la entubarían en las fosas nasales o con una traqueotomía, previo pago, claro está; o la vida misma que en la práctica es un constante camino, un ir y venir a la ventanilla de pagos o al cajero automático por una libertad fingida con pasos de coreografía y con cadenas y bolas de acero que te hipotecaran hasta el alma (oh bien esquivo) si pudiera haber alguna forma de hacerlo (y demostrarlo), ya mismo resucitarán y actualizarán la tesis oxidadas de De las Casas y Sepúlveda, y de otros misticones y excretadores de estupideces y de verdades construidas en la gusanera del Vaticano o los laboratorios clínicos y centros de espionaje y seguridad del Estado de Babylon y sus satélites.
No podría acabar este primer artículo de “cuotas de pagaré” y “recibos al portador” sino pudiera mandar a la mierda, aunque sea en el papel, al que me cobra la renta todos los fines de mes y declarar, como Proudhon y todos los que aún pueden pensar sin fijarse en el bolsillo del interlocutor, que la propiedad, la herencia, el trabajo, los impuestos, y la vida misma, sigue siendo un robo y como tal merece una acción directa o, por lo menos, la denuncia.

(Los espero en los comentarios que todavía son “gratis” hasta que blogspot y todos esos cretinos cibernéticos vean la forma de cobrar directamente porque, como sabemos, seguimos siendo una apreciable cartera de clientes para embutirles publicidad y la materia fecal de las psicosociales y otras trampas mediáticas.)


"MORIDOR Y EL SIGNO COMO BÚSQUEDA DEL SENTIDO" TEXTO DE FERNANDO ODIAGA GONZÁLES



Moridor es un poemario que desde el título nos está hablando de un hábito constante de morir. Un morir que se convierte en una forma de vida a pesar de las continuas afirmaciones de vitalidad. La vida se encuentra atravesada por la expresión, por el aprendizaje, pero a esto a la vez es una práctica mortificante. El poemario se abre con una composición sin título y que se lee de corrido sin signos de puntuación, en ella el poeta dice:


“el que está dispuesto a soportar otro nombre otro lugar otra estirpe otro significado o tal vez una gran palabra es el moridor de la estética pacifista o turbulenta ambas a la caída del día extienden sus mares y esto empieza a tomar un modelo a seguir de reconstrucciones a través de asignar nuevas batallas a uno dentro & fuera entre la ilusión de decir todo o nada pero suplantando las oscuras causas para alejar la memoria de ese campo de acción generalizado y visto como el manantial donde empezaremos a emerger con el detalle de cualquier cosa haciéndose pronunciación y aunque las capas de maligno cubran los cuerpos de esperanza tomarán partido y no habrá postergación ahora que la naturaleza de lo creado es un signo de claridad”.


Encontramos aquí el hábito de nombrar las cosas, desde los objetos materiales de la realidad, las cosas que hay en la naturaleza y las que ha creado la técnica, hasta los nombres difusos, las valorizaciones y las valorizaciones de experiencia, relaciones, situaciones y contextos humanos, todos los cuales solamente se pueden recuperar y nombrar de una manera simbólica.


El rescate de los hechos cotidianos y la aparición de aquellas cosas que no tienen nombre, las apariencias humanas, el fruto de las vivencias de nuestra conciencia son para el poeta Willy Gómez la manera de recrear el sentido de la vida en el tráfico del desgaste cotidiano.


Gómez nos habla de “el moridor de la estética pacifista o turbulenta…” La muerte, es en este texto, para el hombre, para el yo poético, una prueba de dolor, un soportar… y lo que se soporta en este caso es la enunciación, el lenguaje y la comunicación como hábitos mortificantes… “otro lugar, otra estirpe” condensan el vacío y el silencio que se produce al tender un puente a lo extraño, a lo que se enuncia bajo otra concepción del mundo y de las cosas, a la experiencia definida de otro universo cultural… el poeta muere en primera instancia cuando al abandonar su tierra, se siente un exiliado a la vez que un apátrida… para este moridor, el ser humano se reconstruye en la lucha… como lo que no te mata, te hace mas fuerte… la reconstrucción es aquí el planteo de una supervivencia heroica, una gimnasia agonal ante la guerra cotidiana con lo que no tiene nombre, el sinsentido, lo que aparece tal vez difusamente hermético y cifrado, los códigos de la alteridad, lo inestable que a nuestra percepción son los sentimientos de los otros, el otro en uno mismo, y sus sombras de desconocimiento, su silencio impenetrable, todas las envolturas de un cuerpo que quiere resistir, que no quiere ser vencido.


La afirmación de la esperanza en este poemario es la solución a la búsqueda del sentido, esta esperanza surge de un “tomar partido” según la frase del poeta en Moridor… bajo un signo de claridad, un tomar partido por la creación, la criatura y el creador, como formas de lucha contra la postergación, el tiempo perdido, tener la ilusión del todo para quedar después en la realidad con la nada.


En el primer poema La hiedra en las paredes se enuncia esta esperanza como un movimiento invariable en la cual está implícito un ciclo rítmico del tiempo que siempre retorna, como en el Eclesiastés, en Heráclito, en Los cuatro cuartetos de T S Eliot, en el eterno retorno de Nietzsche.


En este poema encontramos un casi aforismo donde la nutrición se opone al aprendizaje. Aquí vemos como para el poeta, aprender no es más que desarrollo, búsqueda de sentido con un ideal preconcebido, persecución de la meta, finalidad. La nutrición viene a significar por el contrario crecimiento puro, pulsión hacia el fortalecimiento, pero el crecimiento, el mero hincharse y alargarse en el espacio no conoce si en algún momento reventara o cuáles serán sus límites, qué le impondrá resistencia, contra que cosas chocara, no sabe en una palabra si en algún momento su crecer va a detenerse o simplemente comenzara a mermar hasta reducirse a nada. El poeta dice entonces: "El clima nutre y ha destruido la promesa de seguir aprendiendo" Se afirma que el ponerse limites y contemplar importa menos que vivir simplemente, dejarse llevar sin saber nada del futuro y el poeta vuelve a decir: "si es una ilusión incontestable la hiedra que toma la pared, dentro carga el desenlace de no conocer hasta donde avanzara.


En el segundo poema, Algo tan superficial, se enuncia en los primeros versos, la llegada de extranjeros al puerto, el moridor de la estética entra en el trance del contacto con "otra estirpe, otro significado, o tal vez una gran palabra" Tal y como reza el primer poema introductorio sin título de la p. 4. Algo tan superficial habla del amor de un marinero, de una amada que espera en los puertos y que desespera del retorno del amado, siempre en peligro de perderse en el mar, que también representa los brazos de otra mujer, o el naufragio y la tragedia: la desaparición, el no retorno que se transforma en tinieblas, la ignorancia de lo que habrá sido del hombre errante: "o en su cuerpo habrá dejado un pequeño camino al mar", se enuncia en una oración muy poética y bella, como el ahogado flota sobre el tráfico de las aguas desiertas, siendo sobrepasado por el flujo de las corrientes en la superficie del mar.(v. en el mismo poema Algo superficial, p. 6) Al final Ella, la que no desea esperar "ese amor que siempre muere", "que no quiere seguir aceptando el lujo de un hombre, viviendo en el mar", la amada postergada, comparable a Penélope de la Odisea o a la china que espera al marinero cholo en Puerto Eten, en la obra de Mario Puga Imana, parece elegir el destino de Dido que prefiere morir a esperar el retorno de Eneas, como Alfonsina Storni, se une a la mar que le arrebata el amor, cayendo y ahogándose o tal vez flotando, la imagen es ambigua pues en el epifonema, Ella no se hunde, sino que "flota desde sus pies y adentro siente una respiración pacífica" En una extraña fase de misticismo podemos comparar con la imagen sobrenatural de Jesucristo caminando sobre el agua para alcanzar la barca de los discípulos pescadores, Algo tan superficial es la imagen de las aguas por donde se deslizan los barcos y se ahogan los hombres, que tiene como si dijésemos una piel que tiene una resistencia mínima, y que a la vez se seca al calor del sol y se vuelve nubes; pero una recepción pragmática de los enunciados del poema nos permite leer que el poema esta bajo la simbólica del elemento Agua. La omnipresencia del agua y el peligro del amor perdido, ahogado o arrebatado por otra mujer, no dejan lugar a otra imagen contrapuesta que equilibre el ambiente del poema, hay solamente mar, no hay cielo, no hay fuego, no hay tierra, solo hallamos una mujer en un puerto, que se va por una callecita de lado "terminando de devorar la angustia de seguir aceptando el lujo del amor que vive navegando en la distancia"...en un momento en el poema, deja de haber aire, Ella..."pronto hablara atlántica, raspando la lengua de Sicilia"...una imagen geográfica que nos deja abierta la interpretación elíptica, ella no quiere ahogarse realmente, y perecer desesperada por un hombre que no vuelve, quiere alcanzarlo nadando a través de él, quiere deslizarse sobre el mar, tal vez como el milagro de amor más grande. Todos estos sentidos ambiguos, casi anfibológicos, nos muestran cifrada la esperanza de muerte y resurrección , de milagro de amor, de insostenibles ansias de unidad en el centro de la distancia nostálgica y la incertidumbre...la esperanza no está quebrada en el poema que comentamos, pero se hace una esperanza metafísica y existencial a la vez, la teología de este poema solamente alcanza el ámbito pagano de las deidades bajo el signo del símbolo Agua, pero deja abierto en el destino de la mujer que espera o desespera y se une al mar, la nostalgia a la vez de ese otro, redentor, místico, taumaturgo, el dios hombre, cuya sombra en el amado ha sido omitida por los azares de la vida Marina, por el abandono.


En el poema El rulemán golpeado, observamos ese gusto por la especulación poética, el sabor de abstracciones que aproximan el lenguaje poético a la sociología y aún a las ciencias políticas: "Suena una música letárgica y no es sino un movimiento de brazos de grúas levantando pértigas. Prosperan las construcciones." Parece una frase sacada de documentos de prospección urbanística y nos remiten a desarrollos económicos.


Es tan solamente una envoltura, una manera de observarse desde fuera, una fisionomía de exteriores que es un pretexto para la interiorización, para dar paso a los retozos intimistas:


"El músico mayor parece cansado,
es gordo, con bigotes e hincha sus cachetes cada vez que su saxofón
percute ritmos oscuros.
Yo escribía hace años un ritmo de movimientos parecido. Aunque debo decir
que los otoñales de este año se le parecen
si vemos más detalles, más visiones de gran unidad
o la decoloración de los geranios en las bermas. "


Vemos de una descripción del ambiente se pasa al yo poético, a la instancia sicológica, y lo que se observa afuera es un pretexto para hablar o enunciar lo que pasa adentro, desde el músico cansado que percute ritmos oscuros, se pasa a la autocomtemplación: también el yo poético escribía en tales ritmos.


En este poema como en otros muchos aparece nombrado el geranio. Esta planta y su flor, conocidas científicamente como Pelargonium graveolens, tiene flores rosadas y sus hojas son más aromáticas que sus flores, se dice que su aceite tiene un aroma de rosa, de tierra, dulce, suave y seco; su nombre deriva del vocablo griego Geranus o grulla, y se le nombro así debido al parecido de sus vainas de semillas con el pico de la grulla. En los herbolarios tradicionales es considerada una planta con virtudes curativas y era especialmente recomendada para mantener alejado a los malos espíritus. De todos modos es un autor que recurre a los crisantemos, los claveles y las madreselvas. Sin embargo otro de los poemas donde se mencionan geranios es Asedios, uno de los últimos, en la página 77:
"El significado que designaban nuestras zonas rompía con sus liturgias y ponían delante de nosotros una corona de geranios."


No podemos determinar cuáles son las razones semánticas, el rol que juegan la preferencia por estas flores, pero no olvidemos la constante del jardín y los niños jugando.


Los abetos, que eran consagrados a la diosa Hécate y que cumplían una gran importancia en los rituales druídicos a la diosa luna también son parte del imaginario vegetal de Willy Gómez.


En los siguientes textos, el yo enunciador se irá revelando como una interioridad, como una conciencia íntima, pasando ese yo al pronombre personal mí, pronombre de los llamados tónicos en su forma reflexiva. Este desplazamiento significa la aparición explícita de un tinte confesional, el yo poético actante es un abogado, un hombre que ejerce las leyes; nos encontramos con la sensibilidad de un hombre que ha estudiado en la universidad, se ha formado en una cultura general, la de nuestros valores occidentales burgueses, y que en algún momento hubiera querido estudiar otra cosa, y haber fracasado en el intento, tal vez por falta de apoyo de los padres. Las aficiones de los abogados cultos, su estructura existencial, la conformación de sus hábitos e intereses, son el objeto del trato poético. Entrevemos una epopeya individual o una Búsqueda del tiempo perdido.


El poeta no puede ser más personal cuando dice "Debemos cumplir la promesa de ir a Migliaro" en el poema Juicios Apasionados, de la p. 11. Esto a la vez configura la situación de identidades mixtas, trasnacionales, Gómez Migliaro, es en sí mismo, muchas culturas en su sangre, muchas palabras que nombrar, que inventar, que hacer suyas en el devenir de la vida, que a la vez por ser su herencia, vienen a configurar un canto que vuelve de afuera y su eco es recibido por lo profundo, el microcosmos del Hombre a caballo entre dos mundos, Europa y el Perú.


Pues bien, parece ser que la imagen del hombre, del abogado, del estudiante que se fue a hacer otra cosa, espera transformado en niño jugando con otros en un jardín, un jardín en el interior de la casa, como el jardín de Eliot en Los Cuatro Cuartetos, un jardín con pájaros cantando y niños jugando. El jardín de la casa a veces está en un lugar lejano del original, el yo enunciante, conoce las emigraciones, los destierros, los autoexilios del alma, los espacios del poemario Moridor, son varios países, por los que se viaja con la palabra y los significados a cuestas, a veces en un "país olvidado", "había superado el paludismo". Hasta aquí hemos encontrado un yo que es abogado y otro que es un marino errante.


La contemplación de la muerte es uno de los temas que también encontramos en este denso inventario cotidiano que es Moridor, El hombre evade a la muerte cuando tiene a la amada y sobrevive con ella, se siente sano y no le afecta la muerte ajena hasta más allá de pesares fugitivos, junto a la felicidad plena, ella y él retroceden y son como niños que quieren seguir jugando en el jardín al son del canto de los pájaros, el poema Amargo Verano reza en uno de sus versos finales: "Pero igual, nos abrimos y dormimos juntos, pensando en un Dios ilusorio bajo el árbol de moras".


Otro actante en el yo poético es un maestro de escuela, como el que nos habla en el poema Entre luciferinos, en este contexto el profesor recibe en una casa amigos para dar una fiesta. Vemos los mismos rasgos estructurales de los demás poemas, versos largos, que provocan un ritmo denso y moroso, por el efecto de la multiplicación de los acentos, el ritmo a veces tiende a acelerarse con versos más concisos y así se va perfilando una poética reflexiva que nos habla de la cotidianidad, del paso del tiempo, de la esperanza, de la búsqueda de sentido. En el caso del poema Entre luciferinos el referente es una fiesta de cumpleaños de la mujer amada por el yo del poema, donde se nos ofrece esa búsqueda de sentido en las visiones de los danzantes ebrios y enamorados como un modo de atrapar el instante; pero el instante cambia y nos impone una nueva visión: los boleros trasladan al poeta al Caribe y a la Europa cortesana de los tiempos de Provenza, el poeta vuela tras el origen del estilo galante, de las formas en que los seres urbanos buscamos el amor. El poeta se vuelve a ensimismar y deja la respuesta en suspenso, "Puede que te lo diga después. Me tengo que ir. Feliz cumpleaños amor."


En el poema Versión del amor, nos topamos con un tributo a Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza, menciones intertextuales, como Consejero de Lobo y Oso hormiguero, ambos curiosamente tienen en sus registros verbales el aire y la tonalidad de los versos ingleses tal como fueron consagrados al estilo de Eliot en La tierra Baldía y los Cuatro cuartetos. El poemario desde el epígrafe es un tributo indirecto a la poesía anglosajona cuyo último canto de Cisne está en el autor de Asesinato en la catedral.


En los poemas Sin fecha de vencimiento y Hay dolor aquí adentro, encontramos de nuevo el motivo de Eliot de los pájaros que cantan y los niños en el jardín. Ellos son para el poeta los únicos que son capaces de felicidad.


En el poema El festival de la fe, el yo poético exclama de un modo cínico, “La hermandad de los seres es esclavitud”, una forma de la indiferenciación de la persona, de la despersonalización a la vez que la impersonalización de nuestro ser íntima. Las relacionas deshumanizadas adquieren una visión opaca, no hay contornos definidos, no hay más que cosificación de las palabras y de los sentimientos. El amigo termina por sentirse objeto del amigo, de la amiga, de la esposa, etc.; del mismo modo es un objeto de sus padres, de sus hermanos... aquellos que buscaban a los dioses gritando: "¡dónde están los dioses!" y en la última imagen, el yo poético que había cometido la mayor soberbia, proclamar su desobediencia, quejarse, se apropia de la sabiduría de Lucifer, "incendiando el horizonte de los iluminados" frase de una contundencia que raya en la blasfemia; los iluminados, es decir, los poseedores de la verdad, los que en su misma carne son dios reencarnado, ven el cielo iluminado por los furores de un incendio, a ellos les espera un camino de fuego, su purgación del cuerpo yace en entregarse a la luz.


En el poema Deshechos en el amor el poeta enuncia otra voz, insistiendo en un destino de inconsciencia y banalidad, en la reafirmación hipócrita de la alegría, en la esperanza que es jugar en el jardín, dice: "Todo es lo mismo para nosotros / en nuestra gimnasia mental de ser felices" Todo el poema es un ritmo a la supervivencia, una sucesión de eventos que rayan en lo mórbido. El poeta nos termina diciendo: "Es tiempo de buscar nuevos amigos", es la autoafirmación de un yo errante social, "Permitirás a ellos dejarte querer, y restaré importancia a las semejanzas", del verbo del penúltimo verso, al del último ha habido una variación de la persona, del tú al yo, lo que de nuevo nos pone sobre la pista de una conciencia dialogante, un alter ego que acompaña las aventuras eventuales del yo poético.


Lo que faltaba saber es el poema que de nuevo usa la prosa como el caso del primer poema que abre el poemario, el uso de un tono testamentario indica una acción de prospección, una lectura de síntomas, después de los herméticos laberintos, donde la falta de estabilidad y permanencia son el símbolo de todos los eventos cotidianos que pueden ser poetizados, el cambio del yo a través de las cosas descubiertas, los fenómenos meramente mentales, la economía de los sentimientos. Uno de los versos finales dice:" el voto de no ser territorial define nuestra política nativa y nos hacemos a la muerte/ y otro es el signo que a-sombra", es una persistencia apátrida que envuelve los lugares y las cosas de las que nos habla el poeta, y se disuelve la vida, luego de asumir la muerte como destino, en el asombro diario, en la apertura, en la existencia de luz, porque podemos leer el asombro como una no-sombra.


Gómez Migliaro ha hecho una épica personal de su derrotero existencial en este poemario donde el signo es la búsqueda del sentido. Es una lectura de indudable sabor filosófico e intimista, de la que no hemos querido alcanzar todo para hacer más necesaria su lectura.


Moridor demuestra la pervivencia en nuestras letras de una preocupación por las razones vitales, por el motivo de los pasos que damos desde lo profundo del tiempo y hasta los días en que nos ha tocado conocer y sentir los jardines de la vida y sus pájaros cantores.