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lunes, 14 de octubre de 2013

AIR DOLL: LA SOLEDAD DE LA MUÑECA INFLABLE.

Aquí la película completa:



Air dolls es una extraña película del cineasta japonés  Hirokazu Koreeda, quien antes ha dirigido otros films bastante particulares sobre la cosmovisión asiática, la memoria viva, la pérdida de los seres queridos o la soledad de la metrópoli, trayendo consigo una crítica bastante sutil, y por ratos atrevida, sobre el hombre contemporáneo, automatizado por la máquina y ninguneado en los valores que lo deberían diferenciar de un animal, pero que solo una característica, ya visto por el protomarxista Engels, lo mantiene al borde de lo que entendemos por civilización: el trabajo, el hombre trabaja y eso lo convierte ipso facto en humano.

El personaje principal de AD es una muñeca inflable que acompaña y otorga placer a su dueño, un plúmbeo trabajador que no tiene tiempo ni dinero para estar con una mujer de carne y hueso. La sociedad japonesa, muy exigente con sus conciudadanos, ejerce una presión sutil sobre la idea del trabajo. El trabajo es visto como sinónimo de honor, honorabilidad, ataraxia y fin supremo de todo hombre. Y hasta existe una religión japonesa, la iglesia de Meishu Sama, cuyo principal objetivo es otorgar salud a sus feligreses para que puedan trabajar hasta que puedan dejar sus huesos en las usinas del progreso y la felicidad enfermiza de la tecnología y sus subvalores lobotomizantes.

La muñeca Nozomi --interpretada por la bella Bae Doona, aquí vista en Cloud Atlas--, cuyo nombre no es más que el reciclaje nobiliario de una antigua pareja del esclavo trabajador, es alcanzada por la iluminación, hecho que no se explica sino a través de un milagro o un “alumbramiento” platónico con aires pinochescos; y empieza su “vida” hacia lo que podríamos llamar el conocimiento interior, pasando primero por una indagación en el mundo externo: la praxis in situ de la miseria urbana, el desinterés del prójimo y el frío proceso de autoengaño de las multitudes para realizar vidas vacías que no le importan a nadie y cuya mayor trascendencia es una vela, un incienso o una frase mortuoria en el cementerio.

Y es en este camino que Nozomi se plantea buscar a su creador, a su dios personal que no es otro más que el fabricante de muñecas, quien la guía a un deshuesadero de plásticos y cabezas de pvc decapitadas cuyos moldes ya están descontinuados. Ahí Nozomi descubre que su vida no tiene sentido ni un propósito que salga de su interior, sino que es una persona-objeto que sirve para paliar el estrés, la pasión y la soledad de quien pueda pagar por ella, pero a diferencia de una meretriz, su cosificación (sin ninguna voluntad) no es pasiva sino contradictoriamente activa (¡el plástico sintetizado puede llegar a amar?, la pregunta no es tonta, quizás es reversible si es que nos fijamos en los miles de individuos que están haciendo hogares con muñecas de plástico o los que encuentran el placer perfecto en el orgasmatrón que no es más que una máquina). Por ello mismo, cuando ella cree enamorarse del dependiente de ventas pone en duda sus sentimientos y entra en una pánico escénico, un absurdo de lo real concreto porque al fin y al cabo es una muñeca de plástico casi como los seres que deambulan por el mundo, los yonkis, los sin trabajo o los que no quieren empeñar su fuerza motriz y se ven aherrojados a un infierno que se llama desempleo y/o indigencia.

Cuando el regente o dueño de la tienda la “viola”, Nozomi se deja llevar; acaso no fue creada para eso, acaso su fin ulterior no es otorgar placer a un pobre diablo que ni siquiera sabe cuál es su verdadera misión –si es que hay una-- en un mundo donde la comunicación ha perdido el habla y se ha transformado en un arma de dominación, porque ya no nos comunicamos: “interactuamos”, mandamos mensajes de texto, damos regalos virtuales, pagamos las cuentas por la red o dormimos con el iphone enchufado en la oreja y cada día nos importa menos el vecino de al lado o la familia que se convierte en una carga, una pesada sombra que hay que desechar o borrar con el mouse.

Pero es quizás en el amor (o en la idea del amor) en que Nozomi cree encontrar una luz, pero se da cuenta de que nunca va a poder ser como los demás, el dolor y el desamor es inevitable; en realidad nadie puede ser como los demás. La salvación no está en lo uniforme, la domesticación de la conciencia, sino en el aislamiento o en el dejarse morir, la inmolación. Y así lo ve la muñeca de plástico, la muñeca inflable que de tanto uso se abandona en el tacho de basura para que los recicladores hagan con ella lo que hacen con todo lo que la sociedad excrementicia hace con la basura, detritus de la seudocivilización o con el hombre.

DÉJÁ VU


Déjà Vu: las señoritas Jessica Tapia y Astrid Fiedler no estaban capacitadas (ni tenían la voluntad) para entender la verdad por más que se les refregara sobre la cara.

jueves, 10 de octubre de 2013

Alice Munro gana el Nobel de Literatura


Después de muchos años el Nobel premia al cuento. ¡Y que cuentos! La escritora canadiense Alice Munro ha ganado hoy el premio Nobel de Literatura 2013. “Maestra del relato corto", según el dictamen de la Academia sueca, "su estilo es claro y de un realismo sicológico”. Munro, nacida en Wingham (Ontario) en 1931, es la decimotercera mujer que obtiene el galardón más importante de las letras universales y la primera que se apunta el tanto para el país norteamericano. Conocida como "la Chéjov de Canadá", la narradora ha colocado los cimientos del realismo moderno literario de su país. Mundos corrientes que tras su serenidad esconden tormentas afectivas y sentimentales a punto de desatarse.
"Era un castillo en el aire que podía suceder, pero probablemente no sucedería. Sabía que estaba en la carrera, sí, pero la verdad es que nunca pensaba que fuera a ganar”, ha reconocido la premio Nobel aThe Canadian Press. “Estoy feliz y muy agradecida y en particular orgullosa de ganar este premio y agradar a tantos canadienses”, ha declarado en un comunicado a través de su agente.


"Está al nivel de los mejores como Chéjov, Maupassant y de Borges", afirma Javier Marías. Parte de esa maestría, agrega el escritor madrileño, que le concedió a Munro el titulo de duquesa del Reino de Redonda en 2005, se deba que "tiene una grandísisma escritura en la que consigue transmitir una profunda emoción con personajes normales en una época en la cual se privilegian los buenos o malos sentimientos que rozan la cursilería. Ella escribe sobre gente normal sin, cargar las tintas, y consiguiendo unos niveles de emoción profunda con poco parangón en la literatura actual"

Un recado en el contestador: "Ha ganado el Nobel de Literatura"

Alice Munro también pasará a la historia por haber sido la primera Nobel de Literatura que recibió el anuncio en su contestador. La Academia sueca fue incapaz de contactar con ella antes de difundir el galardón públicamente, como ocurre habitualmente.
Después de varios intentos frustrados, según tuiteó un portavoz de la Academia, optaron por dejar un mensaje en su contestador. Todavía pasaron tres horas hasta que los responsables del Nobel pudieron informar directamente a Munro de su distinción.
"Aquí estábamos en mitad de la noche y por supuesto yo me había olvidado por completo de esto", dijo la escritora a la cadena de televisión canadiense CBC, que informó que ella estaba visitando a su hija, que la despertó con la noticia de que era la flamante Nobel de Literatura.
La aportación de Munro a la Literatura y su universo literario los define así el escritor y crítico argentino Alberto Manguel: "Las grandes obras de la literatura universal son vastos panoramas globales o minúsculos retratos de la vida cotidiana. Alice Munro es el genio indiscutible de estas últimas, capaz de hacernos ver a través de la una banal circunstancia toda la gama de nuestras pasiones y de nuestras pequeñas derrotas y victorias". Sobre su inequívoco mundo femenino añade un interesante matiz el crítico, escritor y traductor estadounidense Davil Homel: "ella escribe sobre mujeres y para mujeres, pero no está demonizada por los hombres".
Munro se inició en la literatura a los 30 años, con cuentos y relatos que vendía para la radio pública canadiense. La autora, madre de tres hijas, ha reconocido la importancia de su madre y de las mujeres que ha conocido en su vida para construir su gran territorio literario. En cuanto a la influencia de otros autores en su obra, ha destacado la influencia de Katherine Anne Porter, Flannery O’Connor, Carson McCullers y, sobre todo, Eudora Welty. Así como de James Agee y William Maxwell.
La editora de Lumen, su sello en España, Silvia Querini, se encontraba hoy “escandalosamente feliz” de que el Nobel hubiera recaído en Munro, una autora que había perseguido durante nueve años para que sus obras figurasen en su catálogo. Mientras la editora corría por los pasillos de la Feria del Libro de Fráncfort destacaba de ella su intenso trabajo, “aprovechando para hacer lo que realmente le gustaba: escribir”.

Algunos de sus libros

Las lunas de Júpiter (1982, edición original)
Progreso del amor (1986)
Amistad de juventud
 (1990)

Secretos a voces (1994)
El amor de una mujer generosa (1998)
Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio
 (2001)

Escapada (2004)
La vista desde Castle Rock
 (2008)
Mi vida querida 
(2013)
Alice Munro ha volcado en su literatura la experiencia de su vida cotidiana. Hija de una profesora y un granjero, estudió periodismo y filología inglesa pero abandonó los estudios para casarse y ser ama de casa. Entonces aún no escribía. Montó una librería con su primera esposo, padre de sus tres hijas, hasta que se divorciaron. La escritora, se casó por segunda vez (aunque mantuvo el apellido de su primer marido) y empezó a publicar con éxito en 1968. "Utiliza los retales del tiempo y las 26 letras del alfabeto para crear un universo espléndido", asegura Querini. "Su literatura es hermosamente feroz cuenta con la inteligencia del lector. Te invita a un juego y si tienes las cartas adecuadas te invita a entrar para que te lo pases estupendamente”. Según su editora, Munro "ya no escribirá mucho más de lo que ha hecho hasta ahora. De su obra me quedo con Mi vida querida no solo porque sea el último sino por la parte autobiográfica, que es fantástica”.
Solo en los últimos años se han difundido la mayoría de sus libros en español. De los treces títulos que lleva publicados se conocen en castellano los siguientes: Las lunas de Júpiter (Debolsillo) (1982, edición original), Progreso del amor (RBA) (1986), Amistad de juventud (Versal) (1990), Secretos a voces (RBA) (1994), El amor de una mujer generosa(RBA) (1998), Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (RBA) (2001),Escapada (RBA) (2004), La vista desde Castle Rock (RBA) (2008) yDemasiada felicidad (Lumen), conocida en 2009 pese a que antelación había anunciado su retiro definitivo de la literatura. Siete de sus ficciones han sido llevadas a la pantalla, especialmente a la televisión. Sarah Polley filmó en 2006 Lejos de ella, con Julie Christie, basada en uno de sus cuentos.
* Con información de Aurora Intxausti.

Noticia de El País: 
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/10/10/actualidad/1349889198_516069.html