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viernes, 6 de febrero de 2015

LA ÚLTIMA ENTREVISTA A ANDRÉ COYNÉ (1927-2015). IN MEMORIAN.







Hace unos años, el 2003, le hice una larga entrevista al peruanófilo André Coyné. Debido a mis constantes mudanzas, por razones de trabajo y asuntos personales, creí haber perdido la cinta magnetofónica. Nunca, debido a mi horror vacui, me resigné a perder el material y cada cierto tiempo, buscando, también, otros escritos, removía los cientos de libros, estantes, cachivaches y papelería sin fin, tratando de encontrar la entrevista. Para mi sorpresa, la cinta apareció (en otra mudanza) siete años después, aunque una parte estaba hongueada e irrecuperable, prueba de que el tiempo no pasa en vano. La parte que no aparece de la entrevista es la que se refiere a Haya de la Torre, a un encuentro que tuvo con él en el Ganges donde se bañaron desnudos, a su labor de docente en Camboya y su prueba sicodélica con peyote en la Argentina donde, literalmente, se sintió volar por las aires; y otros temas que el destino ha preferido obviar para siempre y alimentar alguna leyenda urbana. Esto es lo que queda de aquella entrevista que recuerdo muy bien fue en una tarde de otoño aunque con luz solar, en una casa cerca al Reducto en Miraflores, Lima. Luego de aquella conversa hicimos algunas bromas y hubo una pequeña sesión de fotos posadas y rostros gesticulantes y alguna declamación de poemas.
Como se entiende este es un homenaje y una celebración a André Coyné, amigo y maestro, y, a través de él, a César Moro.

(Fallas técnicas)
(…)


C.-…en su infancia tuvo problemas sicóticos, y eso duró hasta el final porque fue encerrado durante años y allá en ese tiempo cuando estaba lúcido tenía una aspiración hacía el “más allá”, “más arriba” que hizo que él fuese el único surrealista que captara el pensamiento de Guenón. ¿Sabes quién fue Guenón?

Y.-Se refiere usted al estudioso, René Guenón?

C.-Si hubieras dicho “el filósofo” te hubiera dado una bofetada. No era un filósofo. Era un transmisor de la sabiduría eterna. Fue predestinado para eso ¿no? Para recordar a occidente que había perdido el sentido de la tradición con “T” mayúscula. La tradición que rige lo suprahumano que se ha manifestado según los tiempos, según las circunstancias en todas las tradiciones que han ido en el mundo. Yo soy bastante Guenoniano.

Y.-Mi pregunta era por qué Artaud en vez de ir al oriente, según la búsqueda de su misticismo, viaja a México, un país que se había convertido en receptáculo de disidentes, de expatriados y asilados?

C.-Bueno, porque Artaud era medium psicológicamente. Espiritualmente hubiera podido “subir”, pero sicológicamente estaba medio desequilibrado y no podría luchar contra eso totalmente.
Se imaginó que México, el México de la revolución, no tenía nada que ver con las revoluciones de Europa que ya estaba totalmente pegado con los surrealistas que se habían metido en el comunismo, con sus relaciones con los comunistas. No sé porque se imaginó que la revolución mexicana era totalmente diferente y que en México había posibilidad de renovar el contacto con la tradición. Evidentemente se encontró con el PRI que no era lo que él pensaba.

Y.-¿Hubo alguna relación entre Moro y Artaud?

C.-Moro se contactó con Alfonso Reyes, con Vidaurrutia a quien llegó a conocer; pero Artaud fue antes. Antes que Moro fuese a México. Moro nunca conoció a Artaud…pero el viaje de Artaud  no me acuerdo cuándo fue.
Yo tengo un texto que voy a publicar sobre la posición de Artaud cuando fue a México y también la posición de los surrealistas. Artaud dio unas cuantas conferencias en territorio mexicano sobre lo que era para él la revolución del espíritu. Los más desesperados eran los mejores. Artaud llegó a dirigir la revista surrealista el año en que salieron todas esas cartas al Dalai Lama, al Papá, etc., etc. Y Bretón se asustó. Bretón era muy prudente dentro de su signalismo del espíritu. Se asustó de darse cuenta que había un peligro para la integridad de las personas.

Y.-Pero a Artaud por qué lo acusa de cobarde. Incluso en el segundo Manifiesto hay muchas contradicciones. Parece que Artaud tuvo una agresión. Alguien le pegó una bofetada y este gritó “mamá”, y aparece ese texto en el Segundo Manifiesto Surrealista.

C.-De todos modos, Bretón tomó la dirección de la revista y explicó a su manera, tendrían que tener todos esas revistas y documentos surrealistas donde está también el texto de Artaud contra los surrealistas, donde no hay censuras y donde sobre todo él quería hacer la revolución del espíritu.
Entonces en México dio algunas conferencias, recordó sus primeros personalismos cuando él tenía la ilusión del surrealismo. Dijo que venía a buscar a México las señales de la revolución del espíritu y que Europa era un continente condenado; pero se tuvo que dar cuenta que México también estaba condenado y que los dirigentes mexicanos querían occidentalizar hasta esas “tribus” (entre comillas) que escapaban todavía a la influencia de la civilización moderna.

Y.-Usted habló en la conferencia de ayer que en México se hablaba el francés como una lengua culta.

C.-Eso fue después y durante la Segunda Guerra Mundial. Y que tenían como idioma común al francés. Había gente que venía de Inglaterra, España, etc., pero eso dije para el grupo que estuvo en México durante la Segunda Guerra Mundial.

Y.-Y en México quienes apoyan a Artaud. ¿El creo que no tenía amigos? Incluso para viajar…
C.-Finalmente, luego de sus conferencias en las universidades le dieron algo de dinero para que fuera al país de los tarahumaras, pero fue una pequeña suma. En realidad él andaba de un lugar a otro. Entonces el viaje a los tarahumaras se convirtió en una cosa mítica de la cual se habló hasta el final de su vida cuando él tenía momentos de lucidez, pero en realidad se quedó poco tiempo y hay varias versiones. Si tú tienes las obras completas de Artaud te das cuenta.

Y.- Sí cómo no. Lo que es cierto es que ingirió peyote.

C.- pero no se sabe si realmente las tomó o no. Yo las tomé.

Y.-Y qué tal.

C.-No quisiera contar de eso porque no acabaríamos nunca.

Sí, Artaud contó de varias maneras su viaje a los tarahumaras porque cuando volvió de México. Su viaje, de todos modos (fue brevísimo), para impregnarse de la tradición. Volvió a Europa y de ahí se fue a Irlanda y fue cuando volvió a Irlanda con la cruz pastoral de san Patricio, el evangelizador de Irlanda y cuando lo detuvieron, cuando llegó a Francia, y a partir de ahí fue internado y como estalló la Primera Guerra Mundial entonces el internamiento fue total.

Y.-Había un psiquiatra que se hizo muy amigo de él…

C.-En Rodhesia que estaba en la zona no ocupada por los alemanes. Los alemanes durante un tiempo ocuparon una mitad de Francia y la otra la dejaron rodeada. Artaud tuvo la suerte de estar en un hospital del sur, después los alemanes invadieron todo. Artaud salió del hospital, después de que terminó la guerra dio una conferencia famosa en la que acudió todo París, pero ya estaba moribundo, tuvieron que internarlo nuevamente en un hospicio cerca de Vitec. Es ahí donde murió y algunas personas se aprovecharon de él.

Y.-Antes de morir tuvo un programa de radio.

C.-Grabaron para la radio un programa que no llegó a emitirse, sino que lo dieron en la noche de su muerte. Es ahí cuando escribí ese poema. Los programas culturales eran muy tarde. Mis padres se acostaban y yo escuchaba los días en que había programas, y ahí fue cuando me enteré de la muerte de Artaud; y cuando escuché su voz por primera vez porque ese programa fue grabado.
Y escuché su voz que era impresionante, parecía de ultratumba y fue cuando escribí ese poema que fue traducido por Moro en el número 6 de Las Moradas que ha sido reeditado hace poco. Se llama la (…) y lo materno por un poeta desconocido. Título completo del poema.

Y.-Sobre su vida de actor, muy poco se habla de su vida dedicada a la actuación cuando escribía guiones de teatro o guiones de cine.

C.-En aquél momento se dominaba, pero a partir de su viaje a Irlanda yo ya había pasado, como dijo Bretón, al otro lado del espejo. A partir de ese momento incitaba. Bueno, antes había tomado medicamentos también, drogas para… pero, llegó a dominarse durante la época del Teatro de la Crueldad. Ese teatro no tuvo éxito; pero dio varias conferencias en que cita a Guenón, precisamente, y fue cuando decidió ir a México.

Y.-Artaud recoge a Alfred Jarry y reclama como que Ubú Rey debería ser reconocido…

C.-Pero a partir del momento en que va a México y que vuelve de México, va a Irlanda ya es alguien que no se controla y el que tiene que vivir bajo un control médico permanente y como estalla la guerra, las condiciones muy especiales y muy duras de la ocupación, sufre más. Y en el último hospicio en que fue hospitalizado antes de su muerte, ahí hubo gente que se aprovechó.
Sus obras completas cubren 20 volúmenes de la colección blanca. Y no ha habido muchos pleitos alrededor de los últimos textos. Creo que el último artículo que escribí en el suplemento de “El Comercio” el 57’  cuando, en aquél tiempo, era mejor que ahora. No sé si en la hemeroteca se puede encontrar, se llama “sobre una cultura mágica” y es precisamente mi último artículo que fue el último año que estuve aquí y es precisamente una presentación de “Los Tarahumaras” de Artaud que nadie conocía.

Y.-Han salido varias versiones del “País de los Tarahumaras”.

C.-Sí porque lo ha estado reescribiendo constantemente, y, por eso, hay varias versiones también de su viaje. Debe salir exactamente ese artículo mío que en la universidad Católica, la imprenta, no sé si han tomado cita. El rector ha dado orden para que se reediten, reúnan mis artículos sobre, alusivos, a Moro, Vallejo.
No sé si conoces mis artículos que los van a publicar.

Y.-Sí, por supuesto.

C.-Pero el rector ha dado orden y no sé cuando se publicaran. Y hay un artículo precisamente sobre Artaud, Moro y Pere en México donde distingo las diferentes experiencias y especialmente lo de Artaud, trato de especificar “cuál ha sido su viaje” y lo de Pere que es un punto de vista surrealista ortodoxo que es totalmente diferente.

Y.-En un número de la Revista Quimera aparece un reportaje al viaje que hizo Moro al país de los Tarahumaras en México y habla ahí un escritor mexicano que cuenta la historia.

C.-En Quimera, después de la muerte de Enrique Molina, se reproduce la última carta que me escribió, eso sí ha sido reproducido por unos muchachos de san Marcos, Walter Espinoza, y tienen una revista que se llama “El Sueño Inexplicable”. Han reproducido mi artículo de Quimera del año 2000.

Y.-Hablemos un poco de Moro. ¿Cómo era la vivencia de Moro con los surrealistas, el trato que tenían ellos con Sopault, Aragón- ¿Había un trato como amigos? O había mucho respeto literario, competitividad de camaradas, el típico celo literario.

C.-Moro entró al grupo surrealista, no cuando llegó a Francia, sino a fines del 28, los conoció por la línea de Silva, Alina Alestonap era prima indirecta de Moro y crecieron un poco juntos y se consideraban como hermanas. Alina llegó a casarse una sola vez, con Alfonso de Silva, pero cuando se casó con Alfonso, ya tenía dos hijos con otros dos señores: uno vive y se acuerda, él es Paco, Francisco Abril de Vivero, es sobrino también de Xavier Abril y otro que era hijo de un señor que tuvo mucha importancia entre los pleitos de Mariátegui y Haya de la Torre, el señor Cecada, y el hijo, también, se llama Alberto Cecada. De modo que Alina cuando se casó con Alfonso ya tenía dos hijos con dos padres diferentes y cuando Moro llegó a Paris se alojó en casa de los Silva. Alfonso era músico, pero que murió relativamente joven. En Paris conoció a Vallejo, que en “Poemas Humanos” le escribió un poema que es el único poema sobre la muerte de un amigo (que aparece ahí). Vallejo cuando se enteró de la muerte de Alfonso de Silva, porque murió bastante joven, escribió un poema dedicado a la memoria de Alfonso.
Pero Moro conocía a Alfonso y a Alina desde mucho antes, en la infancia, mientras que Vallejo conoció a Alfonso ya en Paris.

Y.-¿Conoce usted de alguna anécdota o hecho fortuito donde Moro y Vallejo, que no son contemporáneos, se hallan encontrado o se vieran alguna vez?

C.-No son de la misma generación. Se encontraron alguna vez en la casa de los Silva. Uno entraba y el otro salía, y se saludaron. Moro no había publicado nada y (más) se le conocía como pintor.
Entonces Vallejo en Perú había publicado dos libros, pero en Francia no había publicado nada; y, pues, se saludaron. A Moro nunca le gustó mucho la poesía de Vallejo, lo que más le gustaba era los poemas “Los Heraldos Negros” porque la única cosa que traían en común los dos fue la admiración de toda la vida por Rubén Darío.

Y.-Hace poco tiempo en la Casa España de Lima se hizo una exposición de las pinturas de Moro titulada “Con los anteojos de azufre. César Moro artista plástico”.

C.-Sí, la mitad eran mías y yo estaba invitado para la conferencia, pero no pude porque estaba enfermo.

Y.-Lo que quería decirte es que ese día se repartió un panfleto de un tal señor Iriarte que supuestamente había sido amante de Moro y que –según el panfleto—conservaba poemas inéditos.

C.-Es el que puso en Internet ese poema con una explicación totalmente idiota.

Y.-Está incluso, otros textos…

C-Es un poema cuyos párrafos o versos empieza todo con cadáver. Es falso. Ese nombre no existe en la vida de Moro. No sé si es un farsante que tomó ese nombre, pero evidentemente el poema está hecho a base de cosas que podrían ser de Moro, pero Moro nunca hubiera escrito un poema en que todos los versos empezaran por cadáver. Creo que lo hice autentificar por el amigo Ferrari. Y él me dijo “cómo te metes en eso. Es, evidentemente, falso”. Además dice que lo conoció aquí y volvió Moro al Perú. Yo veía casi todos los días a Moro. Nunca apareció un señor con ese nombre.

Y.-Entonces es falso.

C.-Yo voy a poner una nota en mis archivos negando esto, yo no lo había visto, fue alguien que me lo mandó.

Y.-En el Periódico La Prensa aparece un poema dedicado a Villaurrutia, el poema se llama “Si así fuera” y ha sido recopilado en una revista nueva llamada Homúnculus (dirigido por la poeta Gladys Flores). Ese poema no ha sido recogido.

C.-Yo no lo puse en la edición de la Tortuga Ecuestre y otros poemas, un poco por olvido, porque cuando murió Villaurrutia yo no estaba en Lima. Fue una de las pocas veces en que fui a Francia y Moro me escribió, pero evidentemente me escribió mandándome la página de homenaje que había publicado: “Si yo fuera” no sé qué; y al mismo tiempo me escribió una carta anunciándome la muerte de Villaurrutia que probablemente se suicidó en una noche de navidad. Era relativamente joven porque Villlaurrutia era nacido el mismo año que Moro. Este año están celebrando el centenario en México; y en otra carta antes que yo regresara me dice que ha empezado a morir con la muerte de Villaurrutia.

Y.-¿Y cuál era la verdadera relación entre Villaurrutia y Moro?

FIN DE LA PRIMERA CINTA

(…)

..de la prosa chilena y eso no le gustaba mucho a Huidobro. Además, Huidobro era tan egocéntrico como Neruda, era tan natural que chocaran los dos.
El número siguiente lo dedicó a Moro en respuesta a ese pequeño aviso. Moro de Calcomanía. Lo insultaba a Moro. Al mismo tiempo que afirmaba que cómo iba a ser arribista él cuando había nacido y llega a jactarse… Efectivamente Huidobro había nacido en una familia muy rica. Su padre poseía unos viñedos enormes. Y su madre tenía una tertulia poética en su casa cada semana. Entonces como había nacido ya arribado no tenía porque ser arribista y entonces negaba evidentemente, hasta negaba conocer ese número de la revista que en el surrealismo se vio mucho. Cosa curiosa, cuando Huidobro había muerto hacía años, uno de los surrealistas, de los llamados surrealistas chilenos, Arenas, publicó la obra poética de Huidobro en dos tomos de editorial Zigzag. Inmediatamente busqué ese “Árbol en Cuarentena” para averiguar qué parecido podría tener con el texto de la revista surrealista. Ese Árbol en Cuarentena no aparece en las obras completas. Esa sería más bien una cosa contra Huidobro.

Esa hoja que parece que han publicado en una reproducción es “El Obispo Embotellado”, que es la respuesta que dieron al panfleto de vital contra Moro que escribieron el propio Moro, que escribió de propósito un texto en francés (…) porque Huidobro es censurado ante… de poner textos en francés a sus obras cuando estaba en América, es decir que Huidobro había escrito poemas en francés únicamente porque estaba en Francia y para  descollar en Francia, pero lo que no imaginaba era que en España un chiquillo podría publicar poemas franceses, y él censuraba a Moro precisamente por haber puesto títulos franceses en una exposición que se realizaba… Se publicaba en una hoja, en cuatro páginas grandes. En tabloide, que se llama “El Obispo Embotellado”. Hay un texto de Westphalen, Rafo Médez, Dolores de Lazarte. Y en la última página están reproducidos los primeros poemas de Huidobro que es patriotiquero, etc., etc. Como Huidobro vivió desde que nació.

domingo, 1 de febrero de 2015

CIEN OJIVAS NUCLEARES DE POETAS DEL ASFALTO. ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA S5.



CIEN OJIVAS NUCLEARES DE POETAS DEL ASFALTO
Por Rodolfo Ybarra




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Esta vez los Poetas del Asfalto (PdA) sí se excedieron: acabaron la maratón y continuaron cuesta arriba o cuesta abajo con los fanzines y la carreta de poemas que llevan para todos lados. Nadie sabe cómo lo hicieron, cómo se agenciaron para llegar, esta vez, al número cien, en aproximadamente veinte años de producción ininterrumpida y a destajo y batallando en las “sucias calles”, como dicen ellos: jirón Quilca, La Colmena, jirón Caylloma, Malambito, Loreto, o los bares La Cámara de Gas, Don Ciro o el Queirolo; prácticamente, cuatro gobiernos “democráticos” con sus bastardos, felipillos, dictadores, yanaconas y esclavos. Y pensar que ayer nomás andaban con los pegotes, las tijeras y la goma en la casaca llena de chinches o en el pantalón roto a dentelladas, para armar como sea esos primeros números que ahora son una joya, incunables para la biblioteca del Congreso norteamericano o comida para las ratas, cucarachas o polillas, que, quieran o no, son sus principales seguidores. Y ellos no se ofenden, más bien se enorgullecen, sacan pecho y espalda con los chillones roedores y cualquier batracio o sierpe que se suba a este vehículo destartalado y sin ruedas que es la Poesía en nuestro país.
Richie Lacra es el abuelo de los fanzines limeños, vive (o muere) en el cerro El Pino (ese mismo que tiene más del 50 % de su población con TBC-Multidrogo resistente) y trabaja de conserje, como el viejo Chinaski, en un viejo edificio de Santa Beatriz. Ahí aguaita a todos los vecinos, los pone en vereda y les cobra “mantenimiento”, y sabe de memoria los horarios de las trampas y de las señoras que cotorrean de un lado a otro buscando alguna vida que no tienen dentro de casa. Pero Richie convierte en poesía todo este oficio de fisgoneador profesional –léase “acosador”– y se da espacio para empujar la silla de ruedas de un proyecto que todo este tiempo ha sobrevivido sin saber cómo, porque dinero no hay y solo se trata de ideas, ideas-fuerza, pero, al fin y al cabo, ideas que se materializan gracias a los ocasionales amigos, los compañeros de ruta o alguno o que otro diletante que deja su óbolo para calmar su conciencia judeocristiana o sus culpas lacanianas o cualquier cosa que no está bien dentro de su cabeza.
Y, así, entre garrafones de ron metílico e isopropílico y choncholí de la tía Veneno y el señor Vísceras (recientemente fallecido: q. e. p. d.), fueron creando esta memoria viva y despierta que es este fanzine todoterreno, aumentado y corregido a punta de patadas y peleas internas, estilo gatoperro o full metal jacket, por el que han pasado casi todos los rapsodas limeños, principalmente los borrachos, los bohemios, los aculturados, los marginales, los punks, los metalizers,los sin causa, los vitriólicos, los eruditos de crucigrama o los que no tenían nada que hacer, salvo ponerse a escribir kilómetros (o hectolitros) de poesía, que, tranquilamente, podrían haber acabado en el retrete o en una bolsa de basura. O quizás la poesía hubiera acabado con ellos. Pero no fue así. Y aquí están los resultados: este nuevo número, que puede ser visto como un ataúd o como la biblia negra de Antón LaVey. Ya quisiera el diablo hacerse de estas almas.
Porque estos PdA se tomaron en serio esta cuestión de las calles, el concreto, la grava, la brea e hicieron sus vidas en las veredas, durmiendo a la intemperie, en los parques, al costado de algún contenedor o debajo de alguna estatua meada por los perros, porque ellos son subtes y no comulgan con los modales de los señoritos hipstéricos o la moda avant-garde de lossobaquientos intelectuales o los críticos a sueldo de alguna revistilla de medio pelo que entrevista a Mario Vargas Llosa o reseña a Vila-Matas o hace algún reportaje a algún poeta-caviar de moda. Ellos, los PdA, nacieron de los ladrillos y lo hicieron con hormigón forjado y con su respectiva tapa de desagüe en la cabeza. Esa es la imagen que ellos han cultivado como si fuera una perla preciosa de un millón de quilates. Y no hay vuelta que darle: ninguno, como ellos, ha logrado vivir como se piensa. Eso quizás es un trauma de guerra o algún síndrome impuesto por la división internacional del trabajo, pero ellos lo consiguieron. No acabaron el colegio, fueron amonestados, fueron castigados, fueron expulsados de los reformuladores y/o correctores del pensamiento clasemediero falogocentrista. Son poetas al fin y al cabo, escriben al fin y al cabo, y exhiben sus defectos como el choro exhibe sus cortes, sus chuzos y sus fríos, unos tatuajes de lágrimas al costado de los ojos. Y esta es la mejor prueba de que están más vivos y felices que perro con dos colas. Así, aunque varios de sus colaboradores ya hayan pasado a mejor vida, la fiesta es de ellos, de Charlie (no Hebdo, sino Ricardo Quezada), del Cachinero, de Leo Bacteria, del Maya y de tantos otros que ni siquiera sabemos si están muertos o si se pasean por esta realidad de cartón piedra al estilo de George A. Romero.
Y, después de este número cien, el futuro es incierto: ya se habla de la claudicación (al modo del general Prado), de bajar las velas y echar el ancla, y, cómo no, del esperado suicidio de Primo Mujica, luchador de sumo, valetodo y streetfighter,quien ha venido soportando estoicamente todo este tiempo, como cátaro redimido, la sordera de R. Lacra (que conste aquí el audífono que este servidor le compró y que acabó malamente en la cachina de Las Malvinas de la avenida Argentina, porque para Richie más importante era estar embriagado que escuchar lo que, dizque, ya sabe de memoria). Quizás sus amaneramientos y su obstinada manera de realizar eventos contra viento y marea, mejor dicho donde no hay vientos ni marea, sea su sino y su designio: arar en el desierto, buscar la piedra filosofal en los restos derrumbados del otrora Averno.
Primo Mujica es el segundo en mando y subjefe verdugo de este fanzine-ojiva nuclear con efecto de mamá rata y nunca lo hemos visto tan cariacontecido ni multialegroso que cuando vino a comentarnos que el centenario de PdA marcaría su retiro de las canteras picapedreras y asfaltosas para pasar, en sus palabras, a la clandestinidad y convertirse en un ser humano que camina las calles y que vive una vida normal: se enamora, se casa y se reproduce, o al revés. Al fin y al cabo, la poesía no puede ser solo palabritas arrojadas al viento o metáforas que se arrejuntan en el papel Bond A4 o en los megapíxeles de la pantalla del computador. La poesía también puede ser dejar de escribir o arrojarse por la ventana. Llegar a viejo es una vergüenza.
Siguiendo esta lógica outsider, la otra probabilidad de Primo Mujica, y también la de Richie Lacra y la de todo colaborador de PdA (el maestro multifacético Fernando Laguna; el ufólogo y máster poetik Edgard Cooper; el novelista, impulsor y factótum  Miguel Fegale, el asistente y crítico literario Carlos Valencia, etc., etc.) fue y es la de convertirse en hombre-bomba e inmolarse por una causa mejor que un trago de sol cincuenta en La Cámara de Gas. Quizás optar por vivir sea también un suicidio, sobre todo si has elegido la poesía como carrera o como compañera prostibularia o incestuosa. Lo cierto es que el fanzine, sea como sea, llega a su número cien: cien ojivas nucleares que esperan reventar en tu cerebro y hacer saltar todas esas neuronas dormidas o adormecidas por las grasas saturadas, la televisión chatarra y la educación alienante con promoción del autoesclavismo, pues, por si no se han dado cuenta, este fanzine de PdA es antisistema, promueve la ociosidad sociológica, el mataperreo y la toxicidad poemática (lee o muere, CTM). Mientras más veneno poético tengas en la sangre, más odiarás el trabajo, la familia feliz, el perro en tu jardín y el paseo de fin de semana.
Y, sobre esto, ya lo han entendido bien los que tienen años en este negocio, pues la literatura no te salva, te destruye; la literatura no te sana, te enferma; la literatura no te arrulla, te grita, te samaquea; la literatura no te hace un mejor ser humano, generalmente es todo lo contrario y quizás vayas a parar a un frenopático o a un hospital del Estado, sin seguro y sin jubilación. Y un fanzine literario es una pastilla de estricnina, un ácido bajo la lengua o un pinchazo de Ketalar o Ketamicina o Krokodil en estado puro pudriéndote las carnes, agusanándote el cerebro. Y eso nada más y nada menos es este fanzine de PdA, un vicio secreto para ocultar a la enamorada o a los seres queridos o a tus mejores amigos. Te odiarán y pasarás al grupo de los sospechosos o los que no son in.
De seguro, un día de estos, si alguien circunspecto o con cara de pocos amigos se te acerca con un fanzine de PdA en la mano, podrás apreciar, con mayor detalle, todo lo que aquí se cuenta a medias, pues no hay otra forma de hacerlo. Lo otro, es decir, la explicación aristotélica y detallada califica como burdo acto culturoso para refregarlo en las mejillas grasientas de los académicos y demás acaumas, caníbales, jíbaros y reductores de cabezas, pues ya son veinte años, carajo, 240 meses, 7300 días, haciendo como Sísifo, llevando la gran piedra hacia arriba, ahí mismo donde están los despreciables lectores, los que no se dan cuenta de que lo valioso no tiene porque ser televisado o promocionado en radio y diarios. A veces lo valioso simplemente aparece, explota, relumbra como una luz de Bengala y se desvanece en el éter. Eso es todo o todo esto es el número cien o hasta el cien.
Larga vida a los Poetas del Asfalto.
Salvo error u omisión,

RY