jueves, 12 de julio de 2012

ENTREVISTA SOBRE 'MATAGENTE' EN "LIMA GRIS"




El fin de semana tuve una conversa con los amigos de "Lima Gris" sobre mi engendro Matagente: http://www.limagris.com/?p=8364. Todas las gracias a Edwin Cavello por soportar mi hemostasis literaria. Les dejo con parte de la reseña y con la invitación para el jueves 26 de este mes a las 7 pm en que se hará el "lanzamiento" y presentación formal en la Feria Internacional del Libro en la sala Ciro Alegría:


En Matagente encontramos a un Ybarra con una nueva propuesta estética entre la narrativa de best sellers y los libros de autoayuda, con una clara idea de sorna o juego lúdico. Es decir, si un libro que busca la felicidad, puede vender millones de ejemplares, por qué un libro que busca lo contrario, no podría hacer lo mismo; teniendo en cuenta que al mostrar el otro lado de la costura del pensamiento lógico se está poniendo en evidencia las falencias de la racionalidad y el “pensamiento cartesiano”, más aún las que tienen que ver con la convivencia pacífica y la mejor forma de controlar las olas de crímenes que asuelan el mundo.

Por eso mismo, Matagente no es una novela cualquiera, su potencia estética pergeñada de renglón en renglón como los preciosistas de la edad de oro de la literatura española (o la elucubración fantasiosa del francés Rabelais en Gargantúa y Pantagruel), también se proyecta en el claro mensaje sobre el cómo se podría detener o por lo menos atenuar o paliar los cientos de atentados contra la vida humana que suceden todos los días. Y quizás para eso se vale de un personaje aséptico y perfeccionista (“Atoj”, o “Jota” al revés o simplemente “Zorro” en quechua) que teoriza sobre sus actos y “aconseja” la mejor forma de cometer un crimen, mostrando con ello el plan de acción y develándonos los entramados y el sistema de relojería dentro de la mente de un psicópata cuyos antecedentes podrían repartirse entre American Psycho de Bret Easton Ellis, Ensayo de un Crimen de Rodolfo Usigli y Derretimiento de Daniel Mella.

Ybarra, como dice el premiado escritor peruano-norteamericano Daniel Alarcón, “Con gran despliegue técnico, logra un retrato aterrador del homicida como artista, o como filósofo, construyendo con su narrador un escenario donde todo acto violento cobra sentido”. Claro está, todo dentro del sentido o dirección del escritor-pensador o el escritor-psiquiatra, el estilo ybarreano (reconocido por escritores de fuste como el desaparecido Enrique Congrains Martin, Cronwell Jara u Oswaldo Reinoso) que nos atrapa en una lectura obligada y que no se puede abandonar una vez iniciada la travesía en sangre de salsa de tomate, cráneos de tecnopor y cuchillos de utilería afilados especialmente para la ocasión.

Matagente es desde ya la mejor novela editada en el Perú en lo que va del año 2012 (otro de los libros de Ybarra, Por la boca, Muertos, figuró entre los mejores publicados el año 2002 en el ranking de Ricardo Gonzáles Vigil) y será difícil, dado el dominio de técnicas literarias, recursos extraliterarios y disgresiones científicas y filosóficas, que las vallas caigan. No por algo el escritor tiene cientos de seguidores en su leído blog (rodolfoybarra.blogspot.com), y su permanente participación en el mundo virtual lo ha convertido en un referente necesario cuando de literatura underground se trata. Quizá por eso en una publicación anterior, La Bestia Tricéfala, el escritor Gregorio Martínez, radicado en Estados Unidos, apuntó: “De Rodolfo Ybarra celebro el desenfado que a veces puede resultar ofensivo y hasta gratuito. Pero de eso se trata, precisamente, de lograr hervores en el lenguaje, sin condiciones. Si el resultado es perturbador, mucho mejor”.

Esperaremos entre sonidos de motosierras y aullidos tenebrosos la presentación-estreno de Matagente en la Feria Internacional del Libro de Lima prevista para este jueves 26 de julio a las 7 de la noche en la sala Ciro Alegría. Imperdible para los amantes de la buena literatura (la que arriesga y asume sus retos) y seguidores de las snuff movies, nosferatus, vampiros y demás monstruos modernos. Estamos avisados.



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miércoles, 11 de julio de 2012

"Regresó el fujimontesinismo al IMARPE: Marco Espino y Cía". Envío de Juan Rodolfo Vincitore





x Juan RodolfoVincitore

Biólogo

Con absoluta desvergüenza, el recién estrenado viceministro de Pesquería, Paul Phumpiu Chang, seguramente asesorado por los técnicos que consistencializan datos para la Sociedad Nacional de Pesquería, renunció abruptamente del cargo de Director Ejecutivo del Instituto del Mar del Perú, al economista Carlos Palomares Palomares, cuya corta gestión se distinguió por preservar los recursos marinos de la voracidad de los industriales acostumbrados a hacer lo que les da la gana en el sector público pesquero. En su lugar, Phumpiu Chang ha colocado al polichinela Marco Espino Sánchez, un rotten midget de triste recordaciónen el Imarpe.

La gestión de Carlos Palomares, que se inició con el ex ministro Burneo, enfrentó las turbulencias del paro fabricado por los empresarios merluceros y los congresistas fujimontesinistas Ángel Neyra, Fredy Sarmientoy Enrique Wong (amigos del ayacuchano José Urquizo), con el fin de presionar a la ex vice ministra Patricia Majluf y obtener mayor cuota de pesca. Palomares tuvo que lidiar con la recua ayacuchana arreada al viceministerio de Pesquería y debió hacer frente al grave problema de la mortandad de delfines ocasionada por las empresas petroleras Savia-PetroTech y BPZ, pese a no contar con el apoyo del propio ex ministro de la Producción José Urquizo (más ocupado en proteger a la piara de ayacuchanos, enfrentándose a la ex vice ministra Patricia Majluf y en hacer lobby con empresarios extranjeros y congresistas fujimontesinistas)y lo que es peor, no contar con el apoyo de ciertos científicos del Imarpe, nostálgicos de épocas pretéritas y deshonestas.

Asimismo, la gestión de Palomares se vio enlodada por la torpeza de quien sigue siendo Director Científico, Raúl Castillo Rojas, el mismo que declaró a los medios de comunicación, respecto a la muerte de delfines, que una institución científica norteamericana había determinado que la mortandad de los cetáceos se debía a una epizootia provocada por el Morbillivirus, lo cual fue desmentido inmediatamentepor los extranjeros, para vergüenza de Imarpe y de Castillo, quien permanece impertérritoen su cargo.

Al parecer, a la ministra Triveño y al vice ministro Phumpiu —una, tecnócrata temblorosa ante la ultraderecha, el otro, reclutado de las canteras “liberales” del Instituto Libertad y Democracia de Hernando Soto—, les importa poco o desconocen el pasado de Marco Espino Sánchez, quien desde hace más de 30 años viene sirviéndose de diversos cargos públicos en el sector pesquero.

La trayectoria de Marco Espino Sánchez

Marco Espino es una pieza clave para la oligarquía pesquera.Ha sido sucesivamente director de Recursos Demersales, director de Recursos Pelágicos y Director Científico de Imarpe. También se ha desempeñado como Director Nacional de Procesamiento Pesquero, entre otros cargos burocráticos en los que ha dejado su huella de logrero profesional. Quienes trabajamos en el sector sabemos que Espino es uno de los más desvergonzados cómplices de la Sociedad Nacional de Pesquería en su afán de repartirse el mar peruano y sus riquezas.

Espino es conocido como el inventor de la cuota de pesca de merluza (lo que causó la depredación de esta especie), para repartirla entre dos empresas privadas, una francesa y otra griega. Además es uno de los padres putativos de la infame ley de cuotas individuales de pesca (en vez de cuota globales), un éxito con el que los empresarios pesqueros coronaron su reinado de más de veinte años en el vice ministerio de Pesquería.

El minúsculo Espino se desempeñó como Director Científico del Imarpe durante diez años, buena parte de lo que duró el fujimontesinismo, en contubernio con el ex director ejecutivo Godofredo Cañote. Durante todo este tiempo, Luis Giampietri Rojas fue el Presidente del Imarpe. Estas tres personas son las responsables de la lamentable situación en la que se encuentra sumida dicha institución científica de importancia capital para la investigación del mar y los recursos marinos y acuícolas.Cuando asume la presidencia Alejandro Toledo, cesan de sus cargos a Giampietri y Espino. Cañote se recicla, mientras que a Espino le destinan un lugar de descanso en el Instituto Antártico, en donde permaneció agazapado hasta hace pocos años.

La realidad del Imarpe

El Imarpe es una institución limitada desde hace por lo menos veinte años a la evaluación mecánica de las poblaciones de anchoveta, labor funcional a los intereses de la Sociedad Nacional de Pesquería,mediante la manipulación de las cuotas de pesca. Esta desnaturalización de la actividad científica del Imarpe tiene como correlato la espantosa situación laboral del personal científico-técnico: más del 70% del cuerpo científico deI Imarpe trabaja bajo la modalidad de Contrato de Administración de Servicios-CAS, herederos de otra modalidad fujimontesinista, los famosos contratados con recibos por honorarios.

Son muchos científicos los que recuerdan que Marco Espino fue uno de los principales defensores de la inestabilidad laboral del personal de Imarpe, bajo el argumento imbécil de que la constante zozobra de vivir contratado por corto tiempo (3, 6 meses) atizaría el ánimo del investigador para profesionalizarse más, seguir cursos de especialización, maestrías, en fin, pues esa sería una manera de incentivar la competencia. Esa es la opinión de la que hace gala Marco Espino Sánchez, un impostorenmascarado de científico y de profesor universitario en San Marcos. Pobre Facultad de Biología de la cuatricentenaria, convertida en politécnico de cuarta categoría.

Actualmente, con el cuento de la restructuración de los instrumentos de gestión del sector pesquero (una payasada para otorgar la legalidad liberal del MEF al desastre de la gestión pesquera), los trabajadores de Imarpe, Fondepes e ITP se encuentran desde principios de año en la más absoluta orfandad de derechos laborales. Científicos con trayectoria profesional de más de veinte años son humillados con contratos mensuales, lo cual ha incrementado la fuga de personal y la dedicación a labores extrañas, pues el promedio de sueldo en Imarpe ronda los MIL QUINIENTOS SOLES MENSUALES, unultrajea la dignidad laboral que hasta el momento no es subsanado por el gobierno “nacionalista”.

Todo estomotivó que la gestión del ex ministro Burneo planteara realizar una AUDITORÍA EXTERNA a los datos “científicos” manejados por el Imarpe durante los últimos diez años así como una auditoría a las gestiones anteriores.

La gestión del fujiaprista Urquizo abortó adrede esta desratización de Imarpe y de todo el sector y la del liberalPhumpiu comienza muy mal: botan al economista Carlos Palomares de Imarpe y echan del Consejo Directivo a dos científicos de trayectoria, Patricia Majluf y Jaime Mendo, con lo cual todo vuelve a la normalidad en la institución pesquera.

Marco Espino, fujimontesinista chusco y compinche de la Sociedad Nacional de Pesquería, experto en maquillar datos pesqueros, considerado el gran culpable de la depredación de la merluza y la anchoveta, además de ser el auspiciador “científico” de las famosas “ventanitas de penetración en el litoral sur” (que dieron lugar a un decreto que permitía que embarcaciones industriales penetrasen dentro de las cinco millas para extraer anchoveta, un crimen ecológico repudiado internacionalmente) resulta premiado en el gobierno del traidorOllanta Humala como Director Ejecutivo del Imarpe.

¿Y qué dicen los directores que entraron con Burneo?

En Imarpe hay un dicho recurrente. Somos la gran familia de Imarpe. Nada más cierto. Pues en Imarpe, al igual que en el Banco Central de Reserva, casi todos están emparentados, sobre todo los empleados nombrados en el primer gobierno aprista. Encontramos desde ranciasparejas de esposos hasta agostadas amantes vacías de amor pero henchidas de estudios de post-grado, pasando por hermanos, primos, cuñados, entenadas, tíos, abuelas (sobre todo abuelas) y hasta vecinas cariñosas. Y entre ellos se tapan todo, configurando una situación perversa que lleva décadas. Romper el amiguismo y la complicidad en el Imarpe resultaba entonces tarea difícil. Comprensible por tanto, que acostumbrados a semejante cacosmia, ciertos imarpinos protestaran a viva voz e hicieran la vida imposible a Carlos Palomares.

Lo que resulta indignante es que quienes acompañaron la nueva gestión y fueron vistos como poto y calzón con Palomares durante su breve gestión, ni siquiera le hayan acompañado en su salida simbólica de la Institución el día en que lió los bártulos: refugiados en sus oficinas-madriguera, los nacionalistas de turno se acobardaron frente a las burlas y amenazas de los mafiosos fujimoristas, cómplices de la depredación del mar y sus recursos.Y ahora estos judas que apostaron por el cambio en el sector pesqueroenjabonanlas nalgas a Espino con la esperanza de proseguir en sus cargos.

En Imarpe es sabido que días antes de la abrupta renuncia de Palomares, el pedante Marco Espino faltaba cuando quería y luego se paseaba, saltando de piso en piso de la Institución. Seguro ya de lo que se venía, Marco Espino se sentía dueño del Imarpe nuevamente.

Una anécdota dice por sí sola de la baja estofa de Espino. El ex jefe de personal de Imarpe, Gonzalo Fernández, tuvo el coraje de enfrentarlo cara a cara por sus continuas inasistencias. Gonzalo le descontó lo correspondiente a sus faltas. Espino respondió que él, en Imarpe hacía lo que le daba la gana y que ya iba a ver Gonzalo, cuando él, Espino, sea director ejecutivo, lo primero que voy a hacer es botarte, gritó iracundo en los pasillos del edificio de Chucuito.

Gonzalo Fernández tuvo la decencia de renunciar el mismo día que el Presidente nacionalista y el vice ministro liberal nombraron como Director Ejecutivo a Marco Espino.

A diferencia de los judas que entraron con Carlos Palomares en cargos directivos y hoy se atornillan en sus puestos, pelando las temblorosas muelas al polichinela Espino y al Presidente de Imarpe, un marino iletrado en temas pesqueros llamado Germán Vásquez-Solís, el señor Gonzalo Fernández, conocido por su carácter manso, tuvo la decencia de RENUNCIAR CON DIGNIDAD a una institución que si durante los últimos diez años caminó a la vera del abismo, ahora yace sepultada bajo el oprobio del pasado fujimontesinista.



lunes, 9 de julio de 2012

'MATAGENTE, PRIMERA NOVELA GORE EN EL PERÚ': DIARIO "LA RAZÓN".


En el diario La Razón de hoy lunes acaba de aparecer la siguiente nota sobre mi novela MATAGENTE. Copio un par de párrafos: "Se pone en evidencia las falencias de la racionalidad y el 'pensamiento cartesiano'. Matagente se vale de un personaje aséptico y perfeccionista ('Atoj', o 'Jota' al revés o simplemente 'Zorro' en quechua) psicópata cuyos antecedentes podrían repartirse entre American Psycho de Breat Easton Ellis. Ensayo de un Crimen de Rodolfo Usigli y Derretimiento de Daniel Mella. Matagente es la mejor novela editada en el Perú en lo que va del año 2012".




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Escritor peruano Hemil García presenta en Lima una antología internacional de narrativa y poesía. 18 julio 2012 .


Vagón Azul editores presenta la antología: Raices Latinas, narradores y poetas inmigrantes Miércoles 18 de julio del 2012 a las. 6.15 pm. Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima). Teléfono 426 2573 Comentarios Raúl Castro Pereyra (periodista), Eduardo Borjas Benites (ed.), Raúl Heraud Alcázar Ingreso libre. Vino de honor. El hombre como ser errante, el idioma Español, y la aculturación son los ejes centrales de la antología Raíces Latinas, narradores y poetas inmigrantes. Las migraciones de mexicanos, centro y sudamericanos a Estados Unidos y Europa, el éxodo de españoles al Continente Americano conforman parte de esta antología que reúne a dieciocho narradores y poetas hisnohablantes dispersos en Estados Unidos, Dinamarca, Suecia, y Australia. Luego de dos proyectos literarios en solitario, el escritor peruano Hemil García Linares compila trabajos de narradores y poetas inmigrantes intentando un punto de partida para estudiar el fenómeno, difusión y resistencia del idioma de Cervantes por el mundo. La antología reúne cuentos, fragmentos de novela, y poemas sobre la inmigración, el racismo, la soledad, los usos y costumbres, el desarraigo y sobretodo la resistencia ante una cultura diferente (la del país donde los inmigrantes recalan). Al respecto Víctor Fuentes, PhD en literatura y profesor emérito de University of California dice: “El hecho de que el mayor número de los textos [de la antología] sean de los Estados Unidos es, de por sí, significante, pues se trata de un país que, posiblemente, en la segunda mitad del siglo XXI, se convertirá en el mayor país de habla hispana. De hecho, ahora, es ya el crisol del idioma español pues en él se habla y confluye, como ocurre en esta Antología, el español de los distintos países hispano- parlantes. No es aventurado predecir, por lo tanto y para un futuro no lejano, algo para lo cual la presente Antología pone su grano de palabras: la eclosión, en generaciones venideras, de un boom de la literatura en español escrita en los Estados Unidos”. Informes: 274-0242. Contacto: raiceslatinas@verizon.net vagaze.sac@gmail.com Biografía Hemil S. García Linares (1971). Bachiller y licenciado en periodismo, escritor y blogger. Estudió en la escuela de periodismo Jaime Bausate y Mesa (Perú) y Northern Virginia Community College (Estados Unidos). Combina sus actividades literarias con estudios de maestría en lenguas extranjeras (español) en la universidad George Mason (Virginia, Estados Unidos).Publicó artículos periodísticos en Perú y Estados Unidos. Su obra figura en México, USA, Dinamarca y Argentina. Segundo puesto en el concurso de cuento Premio Platero 2012 del Club del Libro de las Naciones Unidas (Ginebra).1er Puesto en el 2010 International Latino Books Award-Categoría ficción (New York). Finalista en concursos literarios en Argentina, Estados Unidos y Europa. Su libro: Cuentos del Norte, Historias del Sur (2009) es materia de estudios en universidades norteamericanas. El gobierno español a través de su embajada en Washington DC auspició su novela Sesenta Sesenta Días Para Abandonar EL País. En el 2011 Wesleyan University le otorgó la beca literaria Joan Jakobson.

sábado, 7 de julio de 2012

"POR QUE SON PERROS...", ENVÍO DE RAFAEL INOCENTE




Mucho se podría decir de lo que está pasando en Cajamarca, llenaríamos carillas a favor o en contra, según sea el caso (este blog seguirá en la línea correcta contra toda amenaza), pero lo que no se puede permitir es ese trato bestial a que nos tienen acostumbrados las FFPP, que se muestran humildes y serviles con las patronales y soberbios y amenazantes con el peruano de a pie. Tratar de "perros" a pobladores que protestan excede cualquier tipo de análisis. Quizás el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales de los Incas (Libro IX, Cap XXXI) nos podría explicar mejor este asunto: "A los hijos de éstos llaman cholo; es vocablo de la isla de Barlovento; quiere decir perro, no de los castizos (raza pura), sino de los muy bellacos gozcones; y los españoles usan de él por infamia y vituperio". La indignación crece como la espuma.

Aquí un artículo de Rafael Inocente:


PORQUE SON PERROS: TRAIDOR OLLANTA HUMALA SE BAÑA EN SANGRE EN CAJAMARCA



Por Rafael Inocente



Acabo de recibir decenas de correos electrónicos y llamadas telefónicas de muchos compatriotas cajamarquinos para manifestar su indignación y rabia frente a la masacre del pueblo que protesta frente a la traición de Ollanta Humala y su pandilla, encompinchados con la empresa norteamericana Newmont y la peruana Yanacocha. Cajamarca, tras veinte años de gran minería no ha obtenido el cacareado desarrollo que pregonan los Benavides y toda esa oligarquía criminal que se ha apropiado del Estado peruano desde hace décadas. Cajamarca permanece en la pobreza, sus ríos y campos han sido impunemente envenenados por metales pesados, mientras un grupúsculo de delincuentes de cuello blanco llenaron sus bolsillos de plata.

En julio del 2011, a los pocos días del triunfo de Humala escribí las siguientes líneas, bajo el título “Ganó Ollanta, ganó el Perú y ahora qué”: Si, por el contrario, Ollanta empieza a gobernar amedrentado por los terroristas de la ultraderecha, persiste en mantener la Constitución de los criminales Fujimori y Montesinos y regala los Ministerios clave a la oligarquía agro-minero-pesquero-exportadora, dará una muy mala señal al pueblo que le ha votado esperanzado. Porque es evidente que el fujimontesinismo, el toledismo, el aprismo y el humalismo, si traiciona al pueblo peruano, son esencialmente lo mismo, neoliberalismo, que en países como el Perú, no puede sobrevivir sin la corrupción más desvergonzada. Son demasiadas las expectativas en torno a Ollanta. Sólo espero que esté a la altura de las circunstancias y no se deje cooptar por los eunucos inmortales que en países como el Perú terminan adueñándose sutilmente de voluntades febles. El aprofujimontesinismo es una estructura mafiosa que se ha apropiado del Estado peruano en los últimos veinte años y sus gérmenes deben ser extirpados de raíz.

Frente a la matanza de pescadores sechuranos que rechazan la actividad petrolera de Petro Tech-Savia, de campesinos cusqueños que rechazan a la minera X-trata y ahora de jóvenes cajamarquinos por defender su terruño de la voracidad de la Newmont, considero que tengo una responsabilidad con ese pueblo al que me debo y no rehúyo ni atenúo la responsabilidad de mis opiniones.

Integré la Comisión de Transferencia del Sector Pesquero, cuyo informe fue ocultado a la opinión pública. Caí en el engaño como tantos otros ilusos que pensaron que Ollanta Humala podía iniciar la transformación de la injusta sociedad peruana. El Perú ha sido vilmente engañado y ahora está siendo asesinado. La patria es una olla a presión y el estándar intelectual del gobierno no pasa del Tweeter.

En Youtube se pueden ver decenas de vídeos de los abusos que cometen fuerzas de la Policía Nacional enviadas por Ollanta Humala para reprimir al pueblo cajamarquino al que engañó cuando era candidato.

Un policía-pandillero insulta a una mujer cajamarquina al ser increpado por ésta por detener brutalmente a manifestantes, a lo que el cobarde policía-lumpen le grita, porque son perros, pe, ¡concha tu madre!, expresando con este insulto la verdadera cara de la policía, todo el racismo de la policía chola en contra del poblador serrano; en otro vídeo se puede observar cómo un grupo de diez policías agreden a patadas a una joven universitaria que protesta pacíficamente contra el proyecto Conga y en otro más se puede ver cómo un grupo de policías agarran a patadas a un grupo de madres cajamarquinas que preparan olla común, mientras otro policía cobarde la emprende a patadas con las ollas de comida, otro insulta a las madres con absoluto desprecio y racismo, otros más les protegen con escudos y a palazos arremeten contra madres que cargan en hombros a sus pequeños hijos.

Según nos informan amigos cajamarquinos, las víctimas mortales han sido tiroteadas desde helicópteros artillados. Los detenidos son introducidos en modernas camionetas off road que no son solamente de la Policía Nacional, han sido proporcionadas por la transnacional minera.

Ollanta Humala debe asumir su responsabilidad como Presidente de la República.



¡Conga no va, carajo! ¡Ni ahora ni nunca!








martes, 3 de julio de 2012

"ROCK Y POLÍTICA: UNA VISIÓN DE LA ESCENA ROQUERA 'NACIONAL'", ENVÍO DE RAFAEL INOCENTE


Foto: banda subte TBC.

Exordio



Parafraseando fragmentos de un libro que he leído hace poco (Contra el sueño de los justos), un lugar repetitivamente común entre quienes pontifican de literatura es afirmar que verdad y mentira son conceptos exclusivamente estéticos, más allá del bien y del mal, mero artificio para un público ávido de divertimento y vacuidad. Algo similar sucede con el rock que, como manifestación musical, puede resumir en una canción de tres minutos toda una historia que bien podría ocupar cientos de hojas de una novela. Entonces, ¿rock y literatura mero artificio? ¿O merecemos algo más?

Rock and roll es un término marinero que aludía al vaivén de los barcos en altamar, locución que se traspasó a los cánticos de los esclavos negros de los algodonales a la vera del río Mississipi. Mestizado luego con elementos otras vertientes musicales (blues, gospel, jazz, country) origina lo que se conoce hoy como música rock.

Pues bien, en este artículo animaremos a pensar en la necesidad de una recepción ética de una manifestación cultural que por su propia génesis y energía inherente contiene todos los elementos de una música que no sólo admite diversión y relajo, si no que además permite sacudir la conciencia e interiorizar una realidad aplastante e injusta, animando a la resistencia y al cambio.



Rock y política

Podríamos considerar que existen dos corrientes contrapuestas:

1. Quienes opinan que la amalgama de rock y política sólo puede generar confusión y rechazo por parte del público. Añadiríamos, un público acostumbrado al reflejo pavloviano de estímulo/respuesta, condicionado perversamente por el mercado y las corporaciones discográficas, a quienes les interesa un pepino un público con conciencia política y pensante. Aquí conviene detenernos un momento, porque hay política y Política, politiquería burguesa y oportunista y Política como uno de los más supremos ejercicios de la conciencia humana. Así entendida la política, como politiquería burguesa, sólo produce asco y rechazo, porque es en sí misma un mero ejercicio comercial: veamos si no las últimas elecciones municipales y el panorama político peruano o mundial: tráfico de sentimientos patrióticos, tráfico de concesiones económicas, negociados bajo la mesa, venta de votos y beneficios, venta de ilusiones y sueños a un pueblo que no despierta del letargo neoliberal de casi veinte años, robo sin remordimientos al erario público, espionaje masivo del imperio mediante sus embajadas en el mundo.

Este manejo prostituido se traduce en manipulación y desorden emocional. ¿Qué tendría aquí que hacer el rock o un grupo de rock? La música tiene gran poder y capacidad de penetración en los sentimientos de la gente. Pero existen quienes piensan que el rock está por encima de los partidos, las instituciones y los grupos organizados. No tiene programa, líderes ni sectarismo. Por eso quizá hay músicos que detestan mezclar las ideas políticas en sus composiciones porque creen en un concepto universal de los acordes musicales y que política y rock son como líquidos inmiscibles: el agua y el aceite no se mezclan nunca, salvo por intermedio de una sustancia emulsificante. Pero, ¿cuánto de verdad hay en todo esto?

2. Están por otro lado quienes se afanan en mezclar el rock con la protesta, para expresar sus fines e intereses políticos. El rock particularmente es directo, provocativo y pertinaz. El rock es además una cultura que se asienta por derecho propio sobre las bases de la rebeldía, la tolerancia y el rechazo a la injusticia. En el Perú aquél tipo de rock estaría representado por las bandas de la llamada Movida Subterránea, aquél movimiento juvenil que surgió en Lima en el 1985 y duró hasta inicios de los 90(1992). Muchas de estas bandas fueron censuradas sistemáticamente y algunas otras fueron perseguidas social y judicialmente, incluso los integrantes de varias de ellas (caso de Seres Van y Semilla Nociva, por mencionar sólo dos) fueron muertos o encarcelados.

El uso de la política fusionada con la música es un derecho que los artistas han utilizado para expresar su desacuerdo y descontento con una sociedad o realidad injusta, como ejemplificaremos a continuación:

— En la Edad Media, los juglares, goliardos y otros artistas componían canciones cargadas de elementos políticos. Licenciosos pero rebeldes, cantaban proclamas muchas veces cáusticas, henchidas de odio y protesta. En ellas denunciaban la injusticia de los señores feudales, ejecutaban la crónica desesperada de la época, rebelándose contra las tiranías de los poderosos, a costa incluso de su propia vida.

— El mismo W.A. Mozart utilizó sus obras para mofarse de la Iglesia Católica. Se valió de numerosos recursos compositivos para mostrar los aspectos más truculentos de una sociedad sórdida, ejerciendo la crítica social de sus contemporáneos.

— Muchos más ejemplos: las canciones de la guerra civil española (Rolando Alarcón y otros), el mayo del 68 en París y sus trovadores contestatarios, la nueva canción chilena (Violeta Parra, Víctor Jara, Quilapayún, Patricio Mann) y últimamente los grupos que insurgieron en contra de las guerras sangrientas y genocidas de EU contra Afganistán e Irak, el rock radical vasco, el rock uruguayo, la movida argentina de rock urbano que denunció las atrocidades de los gobiernos militares, el actual hip hop palestino y muchos otros.



Los Beatles entran en escena

A principios de la década del 60, un grupo de jóvenes fanfarrones oriundos de Liverpool irrumpe en la escena musical. Los Beatles, con una estudiada apariencia inocente (Brian Epstein, un homosexual maníaco-depresivo, fue el arquitecto del radical cambio de imagen del grupo, los convirtió de una banda de matones de rocanrol en un apetecible deseo para quinceañeras hormonadas y Theodor Adorno —sociólogo, musicólogo y compositor alemán, filósofo de la Escuela de Frankfurt, apasionado además por el culto a Dionisos e Isis— fue el encargado de elaborar toda una teoría social del rock and roll, financiado por la Fundación Rockefeller allá por 19391), inauguran la música rock y electrónica moderna, penetrando en los hogares de todo el mundo. Si lo vemos en su justo contexto, esto no supuso el advenimiento de una rebelión de los jóvenes contra el viejo sistema. Más allá del talento musical y ciertas canciones primigenias de los Beatles, no se debería soslayar la influencia de la colosal ingeniería social que estuvo detrás de la entronización de este grupo de rock (al que seguirían bandas como Rolling Stones, Animals, The Who, etc) en el mundo.

A partir de aquello nada volvería a ser igual en el consumo de la música masiva. La industria de la música y del espectáculo (Soy una estrella del rock, estoy con la CBS, todo el día en la radio, cantaban los vascos de La Polla Records) y sus brazos armados, la radio y la televisión, pasarían a jugar un papel decisivo en el condicionamiento metódico y la manipulación de la conducta de las juventudes del orbe, mediante la abolición del libre albedrío, el fomento del consumo indiscriminado, la esclavitud aceptada mediante dosis regulares de felicidad químicamente inducida (drogas, diversión, trabajo y shopping) y la creencia en la democracia y la libertad (pero en un sentido liberal, vacío de contenido), mientras una oligarquía dirigente y una élite de mercenarios, soldados, policías, fabricantes de pensamientos y manipuladores de mentes dirigen el mundo como les place (Un mundo feliz, del biólogo británico y hierofante de la guerra del opio inglesa, Aldous Huxley, alumno a su vez de H.G. Wells, director de la Inteligencia británica durante la Primera Guerra Mundial, autor de El Nuevo Orden mundial y La Guerra de los Mundos). No es casual que el establecimiento en la postguerra de la lista de éxitos en la radio (Top 40, Billboard) se haya convertido en una de las mejores armas para el control mental (modas en ropa, peinado y uso del lenguaje, uso de drogas psicodélicas y psicotrópicas, concepción y estilo de vida) de una juventud de mente fragmentada y absorbida en una contracultura hedonista y sin rumbo.

Años más tarde (1968-1969, años de huelgas generales de estudiantes y trabajadores en EU y Europa, mayo del 68 en París, Tlatelolco en México) empezaron a utilizarse los grandes conciertos de rock al aire libre (el primer Festival Internacional de Pop de Monterrey en 1967 y el llamado Woodstock Music and Art Fair, en el cual se reunieron durante tres días, las veinticuatro horas de forma ininterrumpida, casi medio millón de jóvenes para escuchar música y someterse a un lavado de cerebro masivo, repletos de drogas tan peligrosas como la dimetoxipleniletilamina, el dextrometorfano, la dimetiltriptamina, el ácido lisérgico, varias de los cuales la farmacracia vendería luego como drogas legales2) para frenar el creciente malestar en la población. Los conciertos de rock, concebidos como un medio de reclutamiento masivo para millones, estaban insertos dentro de la contracultura de las drogas, el sexo libre y un moderno culto a Dionisos, sin que los propios jóvenes sean conscientes de ello3.


Mientras esto sucedía en el mal llamado Occidente, ¿qué pasaba en el Perú?

Primeras aproximaciones a la escena rockera en el Perú (¿O en Lima?)

Conozco sólo dos aproximaciones al rock nativo, intentadas por unos pocos autores: Pedro Cornejo Guinassi (Alta tensión, los cortocircuitos del rock peruano) y Arturo Vigil, Diego García Hildebrandt, Luis Berrocal y Hugo Lévano (fanzine Sótano Beat). Asimismo, la movida subte ochentera ha sido abordada desde diferentes puntos de vista en por lo menos tres novelas, Incendiar la Ciudad, Generación Coche Bomba y La Ciudad de los Culpables. Parece ser que la literatura peruana recién deja de considerar territorio vedado a aquél movimiento henchido de rabia y protesta, autodenominado rock subterráneo, en parte debido a que su historia y las contradicciones propias de todo movimiento autogestionario son todavía poco conocidas.

Más allá de lo que pretendía el Mario Bunge, cuando afirmó soberbiamente que “los rockeros no tienen educación musical, no se han sometido a la disciplina del aprendizaje de la música. Mucho de ellos tienen mucho oído pero, dicho sea de paso, el oído de los rockeros decae muy rápidamente porque tocan música a todo volumen tal que aquel se destruye. Para mí, el rock es la negación de la música”, creo que el rock es la manifestación musical más beligerante por su sonido, su propuesta (cuando es auténtica) y su origen.

El rock nacional (con perdón, pues el rock en el Perú jamás ha tenido alcance nacional) ha tenido dos grandes momentos: el primero, que va de fines de los cincuenta hasta los primeros años setenta y, luego de un prolongado paréntesis, un segundo momento que abarca desde el 1983 hasta 1992, año del autogolpe fujimontesinista. Algunos consideran que a partir de los noventa se gesta un nuevo movimiento rockero nacional con características muy particulares, insertado —parcialmente y con poco éxito— en el mercado gracias a la globoidiotización, pero ese pretendido tercer momento de la escena rockera no será abordado en este artículo.

Pese a haber experimentado un cierto avance sobre todo en el aspecto técnico —gracias al producto chino— y musical —gracias a la difusión e inclusión en los rankings radiales—, las bandas surgidas en Lima desde los 90 hacia adelante no han logrado consolidar una propuesta concreta, un estilo musical propio y mucho menos han gestado un eje alrededor del cual pueda aglutinarse una juventud sumergida en el Facebook, los programas concurso, la tecnocumbia y los vídeos hipnóticos de la MTV, tal como ocurrió en los setenta con la música popular uruguaya (la canción-poema Milonga de Pelo Largo, en versión rocanrol de El Dino de Los Gatos o en la estremecedora voz de Alfredo Zitarrosa y el Candombe del Olvido del propio Zitarrosa) que sí tuvo repercusión nacional (pero también internacional) y sin ir muy atrás, el mismo rock uruguayo de los ochenta, con bandas como Los Tontos, Los Estómagos, Los Traidores o La Tabaré River Rock. Con esto no quiero decir que no hayan surgido grupos notables en el país durante estos años. La que parece fantasmagórica es la propuesta y la originalidad en algún aspecto de su oficio.

Esa moda por cierta minúscula vertiente de rock “nacional” de la última década obedecería de alguna forma al nacionalismo burgués tardío que han acuñado astutamente las frases Cómprale al Perú, estamos mejor, Marca Perú y que al igual que con la gastronomía, se ve obligado a apostar por el producto nacional, ante el cercamiento de las oligarquías extranjeras y las transnacionales —y en el caso particular de la industria musical, por un fenómeno muy peruano, la piratería, que llega a cifras casi absolutas, 99%—, fomentando incluso una contracultura complaciente y desenfadada, útil a los intereses del sistema. Esa contracultura (llámese punk, postpunk, grunge, metal, grindcore, noise) que hoy se ha enseñoreado astutamente en el mundo como cultura dominante, merced a la MTV y Sony Entertainment, apunta directamente al cerebro de una masa de jóvenes iletrados, frágiles mentales, neuróticos, desnutridos y frustrados4 que prefieren sentir antes que razonar. Y este trabajo de zapa viene desde los 60.

Entonces, ¿qué es lo que sucedió en el Perú para que una incipiente escena como la que se perfilaba en los sesenta, decayese?, es decir, ¿Quién o qué mató aquella primera escena rockera en el país? Más allá de buscar cabezas de turco, deberíamos intentar contextualizar aquél primer movimiento roquero del país, política, social y culturalmente. Veamos:



Contexto social y político de la primera escena rockera

El Perú en 1957 salía de una dictadura. En 1956 acaba el ochenio odriísta (Odría dio un golpe de estado a Bustamante y Rivero) dejando una estela de total ausencia de libertades políticas y una sistemática represión a sus opositores, inmovilización social y una corrupción increíble, superada sólo por la que se vivió durante el fujimorato y el alanismo. Manuel Pardo asumía el gobierno imponiendo una serie de medidas represoras para enfrentar la crisis, encontrando como respuesta huelgas, marchas e inflación, generando una inestabilidad económica que se tradujo en inestabilidad política. Los cincuenta serán recordados como los años en los que se hicieron patentes las contradicciones en el Perú: sector urbano vs sector rural; capital nacional vs capital extranjero; oligarquía vs pueblo, traición vs gesto heroico. En los primeros 60 ocurre la traición histórica del APRA, cuando celebran la vergonzosa coalición con la Unión Nacional Odriista (UNO), que los había masacrado una década antes, para escarnio de los apristas procedentes del anarco-sindicalismo quienes ofrendaron sus vidas y sufrieron persecución, cárcel y tortura. Once gabinetes ministeriales del primer gobierno de Belaúnde fueron censurados por esta ignominiosa alianza APRA-UNO, tornando el país “ingobernable”. El argumento increíble y cínico con el que los líderes apristas intentaron justificar su perfidia frente a la masa que les había respaldado fue que Odría había obtenido medio millón de votos y esa voluntad popular había que respetarla, sin reparar en coincidencias programáticas, que si las tenía el APRA con la oligarquía, ahora como en los 60.

No obstante, si uno conversa con cualquier peruano que pase los sesenta años y posea escasa conciencia
política, el recuerdo que éste tiene del ochenio es el de una época de bonanza. El francotirador Macera afirmó que el ochenio constituyó los años dorados de la clase media, hoy casi inexistente. Los profesores y empleados estatales podían comprar auto nuevo y casa tras unos años de trabajo y ahorro. Las ciudades se inundaron de edificios y de grandes obras públicas y se inició un cierto proceso de industrialización. Paralelamente comienza el llamado desborde popular y empieza la irrupción de los “pueblos jóvenes” en las principales ciudades del país. La tasa migratoria campo/ciudad se incrementó en esos años en un 183% (1940-1960) y es la época en la que se enseñoreó un tipo de personaje recurrente en la historia del Perú, el delincuente Alejandro Esparza Zañartu, ancestro político del criminal Vladimiro Montesinos. A nivel continental es la época de la patria grande y la CEPAL, y del boom impagable de la deuda externa que pasa a ser eterna. El Estado peruano adopta una posición liberal con el fin de captar la mayor cantidad de inversión norteamericana, de tal forma que la inversión gringa en el país estuvo por encima del promedio latinoamericano. Las exportaciones crecieron de manera constante desde un 6% en el 48 hasta un 21% en el 62, con productos bandera como la harina de anchoveta y los minerales (Cu, Pb, Zn, Fe), la caña de azúcar y el algodón, cuyas ventas se elevaron gracias a la guerra de Corea.

Pero ésta es también la época de la revolución cubana (1959), el inicio del hippismo y la denominada “contracultura”, las drogas y la psicodelia. A fines de la década, bajan los precios internacionales de las materias primas y se inicia la debacle, a tal punto que la famosa tasa de crecimiento anual bajó de 18 a 3%. Es así que a fines de los 50 se evidencian todos los problemas que el Perú había acumulado a lo largo del siglo. Se depredó la anchoveta, no había petróleo, no había infraestructura para seguir sembrando algodón y caña de azúcar. Sólo quedaba el cobre mientras el país hervía por dentro con la guerrillas del MIR y la toma de tierras en la sierra sur. Un militante aprista expulsado, Luis de la Puente Uceda, formaría el APRA Rebelde y posteriormente el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Los grupos de izquierda se radicalizaban y se internaban a la sierra sur, mientras las fuerzas de la derecha formaban la Democracia Cristiana que luego originaría el Partido Popular Cristiano y Acción Popular. En octubre del 68 el general Juan Velasco Alvarado da un golpe de estado al arquitecto Fernando Belaúnde Terry, cuyo gobierno jaqueado por la crisis y cercado por la coalición APRA-UNO y la izquierda radical, había celebrado un escandaloso convenido llamado el Acta de Talara firmado con la International Petroleum Company. La página Once de esta Acta desapareció misteriosamente (supuestamente en ella estaban consignadas las cifras que resumían un convenio lesivo para el país) y fue la excusa perfecta para que los militares inicien un gobierno de facto.

Es este ambiente convulso e inestable el que alumbra a la primera hornada de rock en el Perú. Muy ligados a las gentes urbanas de distritos clasemedieros, estos grupos primigenios cantaban exclusivamente en inglés (Los Millonarios del Jazz, 1957, y su disco debut Rock with us) y pertenecían a las clases usufructuarias de ese iluso desarrollismo del ochenio odriísta. Los sustantivos filoanglosajones con que se bautizaban decían por sí solos: Yorks, Shains, Saicos (pioneros del punk), Zanys, Holys, Termits, Jaguars (Melodía Apache, es un instrumental de hermosa composición emparentada a mi modo de ver con la primigenia cumbia peruana), con una sola excepción en cuanto al apelativo, Los Incas Modernos (1963) del Callao, un grupo de adolescentes que tuvo la osadía de grabar Umahuaqueña en versión rock. Aparece también el movimiento nuevaolero con grupos como Los Doltons y los formidables Belkings, entre otros. Más adelante vinieron bandas influenciadas tardíamente por el heavy y la psicodelia como Tarkus, Lagonia, We all together, Traffic sound, los Mads, los Holys, Telegraph avenue, El Polen (primer grupo en Latinoamérica que fusiona en un LP el rock con la música tradicional, tal como luego lo harían Del Pueblo y otros más), El Opio, El Álamo, Pax, El Humo.

Estos grupos tocaban en las famosas matinales en los flamantes cines de la época, en actuaciones escolares y la salsa era todavía inexistente. Pero, ¿Cuál era su canto? Hay por allí quienes dicen que el canto de los rockers peruanos del 60 constituye el canto de cisne de una clase media venida a mierda, una clase que nunca más volvería a ser la misma, una clase media desentendida de los problemas reales de una patria que les quedó demasiado grande.

Repreguntamos entonces, ¿Quién asesinó esta primigenia movida roquera sesentera peruana? ¿Sólo el nacionalismo antiimperialista (sic) de Velasco y la prohibición de las matinales en 1969? Lo dudo. Muchos factores confluyeron para que ello ocurra. No quiero dictaminar ni mucho menos, pero me arriesgaría a afirmar que varios de estos grupos de rock fueron sobrevalorados en su propuesta estética y se erigieron en baluartes de una época que debe urgentemente revisarse de manera objetiva, con el fin de abrir una grieta en el muro de una verdad que los caleteros pretenden intocable.

Coincido plenamente con el poeta y bajista de Distorsión Ácida, Rodolfo Ybarra, en que existe una estela de iconicidad y cierto misticismo que debe profanarse y que, muy aparte de Velasco, factores como la migración, la terrible crisis económica y la irrupción fundamental de la cumbia peruana, están todos íntimamente relacionados a esta debacle de la primera movida rockera que nunca fue nacional.

Muy aparte de la escasa dimensión comercial de un rocanrol clasemediero en un país que empezaba a reconfigurarse merced a la migración y la energía andinas, postularía que esa primera escena rockera desapareció en parte debido a ella misma: se autodestruyó por su indecisión e inestabilidad propias de una extracción pequeño burguesa, ambivalente, individualista y temerosa del cambio, frente a un país fragmentado y en plena ebullición y ofensiva, cuya compleja realidad no se reflejaba ni por asomo en la temática ni el estilo musical de los rockers del sesenta.



Irrupción de la cumbia peruana

En el interregno que va de los setenta a los ochenta, alcanza su apogeo un amplio movimiento musical denominado cumbia peruana, un género que acrisola cumbia colombiana, huayno, salsa, rock, guaracha y otros ritmos y que venía gestándose desde los sesenta en pequeños valles pescadores-agrícolas de la costa central (Paramonga y Huacho, Huaral y Barranca, algunas zonas conurbanas de Lima). Este híbrido despreciado campantemente y motejado como chicha por la estolidez de los estamentos criollos, logra constituirse en el estilo musical de mayor arraigo popular en el Perú.

Diferentes músicos de los sesenta han referido a Arturo Vigil y Diego García Hildebrandt (Fanzine Sotano Beat), que por las mañanas tocaban en las matinales (fenecidos cines Colon, Excelsior, Metro, San Martín) y por las tardes se iban a las primigenias barriadas o los coliseos, para hacer cumbia con grupos como Los Ecos, Melodía, Los Ilusionistas, Los Destellos, Los Diablos Rojos, Los Orientales (Lobos al escape, Melaza o la Danza del Mono, son melodías de antología, cumbias instrumentales deliciosamente originales, muy parecidas en concepción y hechura a lo que hacían los Jaguars y Los Belkings, por ejemplo), etc. ¿Alguien ha sopesado el efecto cumbia/migración para la desaparición de aquella primera escena rockera en el país?¿Pudo lograr la primera escena rockera ese achoramiento elegante de la primera cumbia peruana? ¿Y la penetración de la salsa por el puerto del Callao? ¿Y la balada peruana, Michel, Raúl Vásquez, Homero? ¿Y esos trovadores venidos de los Andes y la Selva y que reconfiguraron desde los coliseos el panorama musical, como el Jilguero del Huascarán, Picaflor de los Andes, Pastorita Huaracina, el Indio Mayta, Jibarito de la Selva? Son preguntas que lanzo al viento con la esperanza de que sean respondidas por gentes más entendidas en el asunto.

Si Lima es andina, si nuestra matriz cultural es fundamentalmente andina, si la música más popular es la tropical-andina hoy travestida de puticumbia, ¿Por qué no retomar aquella herencia de Los Orientales, Los Ecos, Los Diablos Rojos, Los Destellos, El Polen, Los Saicos, el folklore peruano, la música de las comunidades campesinas, la actitud de la movida ochentera, matizando con lo moderno, tal como lo han hecho La Sarita y Los Mojarras, a pesar del fujimorismo indecente y culposo de ambos?

Ya nuestro Camarón de la Isla andino, Hernán “Cachuca” Condori, demostró que es posible cantar con voz propia y desde nuestra realidad, no solamente penas de amor y lances de cachería, para ser escuchado con atención y deleite. Que se abran mil flores y florezcan cien escuelas de pensamiento, acuñó Mao Tse Tung para animar a la juventud roja a superar la ignorancia y la injusticia históricas de China. La afirmación sería totalmente válida para el Perú, pero como praxis y no como discurso. Lo que tengo claro es que la división de la música en géneros sólo tiene un valor práctico como lo evidencian aquellos rockeros/nuevaoleros sesenteros que no se hicieron problemas para cruzar hacia la vereda tropical de la cumbia peruana, todo un ejemplo de tolerancia para aquellos puristas de hoy en día.


La Movida Subterránea

Como ave fénix que renace de sus cenizas, en los 80, esa primera escena roquera nativa, revive. Y revive repotenciada, politizada y rebelde. Frente a una anémica corriente pop/rock comercial privilegiada por las radios (Frágil, Hielo, Pax, Chachi Luján, Féiser ¬—de un sujeto escupible como el tal Álamo Pérez Luna—, Dudó, Imágenes, Río, Arena Hash y un olvidable etc.), aparece un grupo de muchachos de diferentes barrios de Lima con una propuesta que no se queda en lo musical, ni siquiera coquetea con ese enfado juvenil de soy rebelde porque el mundo me hizo así que tanto gusta a las disqueras, si no que propone protesta y subversión de los valores de una moral decadente y corrupta, como la que se evidenciaba en aquellos inaugurales años del primer gobierno aprista.


Contexto social y político de la segunda escena rockera nacional

A manera de contextualización histórico-política de la época, veamos a la volada —para evitar arcadas— algunos recuerdos inolvidables del primer gobierno aprista: creación del comando paramilitar Rodrigo Franco por Agustín Mantilla, encargado de asesinar a dirigentes sindicales y populares; la masacre de los penales de 1986, las cuantiosas sumas de dinero malversadas en el famosísimo tren eléctrico, los millones de dólares MUC derrochados con sus socios, los Doce Apóstoles; el caso Zanati, los Mirage, la venta irregular de acciones de la deuda externa a cargo de Luis Alva Castro, la carne podrida importada por Remigio Morales Bermúdez, la hiperinflación y el saqueo del erario público, el paquetazo de Salinas en el 88, el más absoluto copamiento y el manejo corporativo del Estado por parte de la maquinaria aprista de aquél entonces.

En 1990, en medio de esta podre, asume el poder un criminal de origen japonés, Kenya Fujimori, con el objetivo de reinsertar la economía peruana en el sistema financiero internacional, eliminar la hiperinflación generada por la macrocorrupción y la incompetencia del aprismo y pacificar el país. Para ello realizó reformas estructurales (privatizaciones), liberalizó el comercio exterior y desreguló el mercado interno: redujo los aranceles a las importaciones, eliminó prohibiciones y restricciones a las importaciones, simplificó los trámites para las exportaciones e importaciones y eliminó los impuestos a esas mismas importaciones. El tipo de cambio lo empezó a determinar el mercado y no el BCR, que se convirtió en una institución títere. En agosto de 1990 Fujimori decreta el shock económico y el país reorienta su “estrategia de desarrollo” hacia el liberalismo basado en la economía de mercado, la propiedad privada de los medios de producción y la nula injerencia del Estado en los asuntos económicos, todo salpimentado por la más increíble corrupción política de la que se tenga memoria.

Así, se logra reinsertar al país en el sistema financiero mundial. Paralelamente se pacifica el país, pues se logra la captura de los líderes subversivos en el 92-93 y la desaparición/muerte/tortura de más de SETENTA MIL peruanos, principalmente mujeres, niños y quechua-hablantes originarios de la sierra, la selva y las barriadas de las ciudades costeras.


¿Qué podían entonces cantar los rockers en aquellas épocas? ¿Resultaba lícito seguirle cantando al amor, el sexo y las emociones clandestinas, la buena mesa y los colores del arcoiris o hundirse en el escepticismo y nihilismo?


Irrupción del Movimiento Subterráneo

Es en estas condiciones en que irrumpe el Movimiento Subterráneo, englobando el punk, post punk, folk, hardcore y metal. Grupos como Narcosis, Leusemia, Eutanasia, Excomulgados, Guerrilla Urbana, Éxodo, Autopsia, Sociedad de Mierda, Zcuela Cerrada, Flema, María T-Ta, Eructo Maldonado, Voz Propia, Héroe Inocente, el hardcore de Ataque Frontal, G-3 y Ellos aún viven, Q.E.P.D. Carreño, la fusión de Del Pueblo y su líder Piero Bustos quien junto con el Negro Acosta logran combinar magistralmente nuestra herencia tradicional con los sonidos modernos, en una época en la cual si el rock no era en inglés o en argentino, no era (en el último disco de Del Pueblo, de pronta aparición, el grupo ha grabado una canción del inmortal Jilguero del Huascarán con arreglos en rock), los líricos Salón Dadá y Sor Obscena, el dark de Lima Trece, Cardenales, el metal de Masacre, Mazo, Kranium, Hadez, etc., con títulos como Sucio Policía, Dónde está el presidente, Odio Social, Al colegio no voy más, Ésta es la democracia, Destruir, Diarrea, Demolición, Púdrete pituco, Hacia las Cárceles, de Canto Grande a la Ciudad, La rebelión se justifica, Yo no quiero estudiar, zarandean una Lima acostumbrada a un rock apelmazado, tardío y elitista, al pop fresa que diseminaba Panamericana y Once Sesenta y a la dictadura de los rankings Billboard de EU.

La gran mayoría de grupos subtes que surgen a partir de la segunda mitad de los ochenta propugnan la autogestión y un anarquismo basado en el asco al abierto revisionismo y traición de los atomizados partidos izquierdistas. Esto se lleva a la práctica: Instrumentos musicales reciclados, reconvertidos de la cocina familiar, cachineados o prestados; cintas de casete de audio llamadas maquetas, concebidas artesanalmente por los propios músicos, grabadas muchas veces en directo desde la misma sala de ensayos (Fílderes en Ingeniería, Pancho Muller en Chacra Ríos, cualquier garaje o azotea de alguno de los integrantes) y vendidas mano a mano en los conciertos o ambulatoriamente (Av. La Colmena, la Nave de los Prófugos, universidades), todo bajo los lemas, “hazlo tú mismo” y “piratea y difunde”; conciertos autogestionarios en garajes, peñas, garitos, asentamientos humanos o paraninfos universitarios prestados por escaso tiempo, en los cuales echar al viento su copla politizada y llena de justificada cólera.

El Movimiento Subterráneo estaba integrado por jóvenes (fundamentalmente hombres, las mujeres podían contarse con los dedos de una mano, en ese sentido fue un movimiento machista, pues incluso se sabe de anécdotas muy particulares respecto a la manifiesta homosexualidad de alguno de sus integrantes, caso de Cocó Cielo) procedentes de las zonas más encontradas de Lima. Convivían por algunas horas muchachos de los conos alejados de la ciudad (San Juan de Miraflores, Comas, San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador) con jóvenes oriundos de La Molina, Surco, Barranco o Miraflores, cuya vida escolar había discurrido en los predios de La Inmaculada, el Humboldt o Los Reyes Rojos. Muchos de estos jóvenes privilegiados ni siquiera conocían la Plaza Dos de Mayo o la Av. Próceres de la Independencia y su conocimiento del país a través de Lima se reducía a lo que dictaban los programas dominicales nocturnos. Los antagonismos eran insalvables. Mientras los primeros llegaban a los conciertos a pata, muchas veces con el estómago y los bolsillos vacíos, luego de trabajar 12 horas en alguna fábrica en proceso de quiebra, los segundos llegaban en poderosas off-road en las que transportaban sus instrumentos musicales, baterías, bajos, guitarras y teclados, todos de la mejor factura y el mayor costo.

En pleno concierto, las diferencias también eran notorias, al igual que en las etnolevas que hacía el ejército por aquellos años: para un lado los denominados pitupunks (chiquillos rosados y blondos que antes del concierto iban a la peluquería para ostentar un mohicano erecto y si era verde mejor aún, mantenidos de papá, con un futuro probablemente asegurado en la empresa del padre o de los amigos del padre, contradicción muy bien ejemplarizada en esa inmortal canción de Sociedad de Mierda, Púdrete pituco), hacia otro lado, los misiopunks, muchachos de los extramuros de la ciudad, hijos de campesinos proletarizados u obreros, ambulantes o profesionales empobrecidos por la hiperinflación aprista, muchachos de piel limpiamente peruana armados sólo con chancabuques y la palabra anarquista, lectores de Bakunin, Malatesta y Durruti, pletóricos de cólera, cubriendo con casacas de cuero negro y reseco su descontento de todo y de todos.

A esto se sumaba el antagonismo entre quienes defendían la opción de ser un movimiento honesto, basado en la creatividad y la autogestión, versus la absorción por el aparato masmediático mercantil, las modas y la industria discográfica y, aunque parezca increíble, la neomarginación dentro del propio movimiento debido a la radicalidad de la propuesta, la orientación de género y el racismo inherente a un país fraccionado. A todos los antagonismos mencionados, se añadió el de la violencia política.



Aparición de la insurgencia armada


Fue Kant quien afirmó que el hombre no puede saltar sobre su propia sombra. Así, hacia fines de los 80 el Movimiento Subterráneo sucumbe frente a una realidad histórica que le sobrepasa: la irrupción de la guerrilla del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru en las zonas urbanas y la periferia de Lima.

Podríamos establecer cierto paralelismo entre el movimiento subterráneo peruano y las comunidades campesinas de la sierra. Es lugar común escuchar decir incluso a intelectuales que los comuneros se encontraban atrapados entre dos fuegos y que los movimientos insurgentes impusieron una ideología extraña a su sistema de poder tradicional. Pero, ¿acaso alguna vez nos hemos preguntado si los miembros de dichas comunidades estaban contentos con el sistema de poder tradicional pre- existente? Tan sólo en Ayacucho, antes del inicio de la denominada lucha armada, se registran cientos de rebeliones y levantamientos campesinos producto de lucha de clases a lo largo de 300 años.

De la misma manera, el movimiento subterráneo irrumpe en la escena limeña, con una característica fundamental: rabia, frustración, deseo de destruirlo todo para comenzar de nuevo y un descontento absoluto frente a una realidad purulenta. Este desengaño encontró en el discurso disolvente de los grupos alzados en armas, una alternativa por la cual canalizar sus energías. Aún cuando resulte cruel decirlo, los sujetos rebeldes no se plantearon en serio una pregunta que podría sacarlos de una indecisión frente a los hechos que se sucedían, sobre todo cuando los actores directos de la guerra empiezan a utilizar métodos coercitivos, frente a los cuales las posiciones anarquistas equivalían a ser franco enemigo de un estado oligárquico y colonial.

La singularidad (entendida como una parte que no está representada en el todo del corpus social5) inherente al movimiento subterráneo peruano no consiguió ser convencida plenamente por la absolutización de una verdad, la que ofrecían los alzados en armas. Frente a los anhelos de purismo de una corriente juvenil, debe quedar claro que el Movimiento Subterráneo no fue una comunidad cerrada e ideal, por el contrario, estuvo plagado de antagonismos, por eso precisamente es que los alzados en armas pudieron penetrar en ella a través de un discurso que logró articular parcialmente su singularidad, provocando su rápida disolución o, para quienes saltaban la valla, su ingreso a la vorágine de la guerra interna.

Este Movimiento surge y muere en Lima pues su extensión hacia otras ciudades del país fue mínima: una muestra más del atroz centralismo que agobia nuestra patria. Ni en Juliaca, ni en el Bajo Piura, ni en Yurimaguas, Cutervo o Bagua Grande, jamás oyeron hablar del rock subterráneo, un movimiento fundamentalmente de jóvenes urbanitas y rebeldes de la capital. Una excepción fue quizá Ayacucho —en donde según me refiere Carlos Vergara, biólogo sanmarquino, aguerrido subte de la época y hoy tristemente Director de Acuicultura del Imarpe — podían adquirirse y escucharse las maquetas subtes.

Sin embargo, este Movimiento si ha sido trascendente en el tiempo, pues las preguntas formuladas en aquella época —así como la etiología de los males que agobian al país— y la actitud protestataria y subversiva de los valores de una sociedad enferma siguen en pie todavía. Fue toda una generación que debió decidir frente al desempleo, la macrocorrupción y la crisis económica, alinearse con el sistema o luchar contra él, de tal manera que varios integrantes de los grupos terminaron presos —algunos de por vida—, muertos o perseguidos, pues no a todos les bastaron los gritos destemplados en los conciertos de la Helden, la Jato Hardcore o las universidades.

Si tuviera que elegir una banda sonora, un soundtrack cruel pero entrañable, para una época violenta como fueron los 80, diría que esa es la del Movimiento Subterráneo: un movimiento que hizo de su guitarra una cuchilla andante y que demostró que a la cultura burguesa no se la derrota cantando zonceras para el consumismo de una sociedad envilecida, no se la derrota con giras de sexo y drogas, además son necesarias ideas y acciones.

Quizá sin esta música repelente a las orejas bienpensantes hubiese resultado imposible a la juventud, manifestar su repudio a la degeneración que se inició con el primer gobierno aprista, esa suciedad que se impuso desde las altas esferas del poder político en complicidad con la clase militar, empresarial, eclesiástica, los medios de comunicación y todos los poderes establecidos, ante la pasividad y concesión de buena parte del pueblo engañado, ese rebaño servil que elige cada cinco años al nuevo ladrón o traidor que le oprimirá el pescuezo.


Colofón

Pergeñar estas líneas me ha valido la hostilidad de algunas viejas… almas rockeras. Ataviadas cual teenagers californianas han desempolvado sus peluquines añosos, se han enfundado en sus jeans batik acampanados, han cosido las apolilladas blusas oblongas de algodón orgánico, se han puesto la vincha de cuero, los collarones indie, los brazaletes cusqueños y las sandalias hippies. Estas groupies rancias me han enviado correos injuriantes y han jurado desprestigiar mi labor literaria, henchidas de rabia y despecho. Tal pareciera que han nacido en Inglaterra y conocen más de las calles y costumbres de Liverpool que las de su propio país: incapaces de disfrutar un buen huayno o bailar una cumbia achorada, las interfectas han terminado pinchando alfileres sobre mi foto, vociferando hepáticas, maldito chichero, pero quién te crees tú para rajar de los Beatles. En fin, sólo espero que la rabieta se les pase y reflexionen sobre un tema que atañe a la industria de la música más que a la música misma, que incumbe más a esa dolencia genérica de consumidor compulsivo (homo eligens decretado por la sociedad de consumo6) que a verdadero aficionado al rock, quizá el ritmo musical con el lenguaje más universal y permeable que haya existido.

Carlos Vecco R., oriundo de La Perla de los Andes y Director del Patronato de Ciencias y Cultura del Perú, solía burlarse diciendo que en el fondo —pero no muy en el fondo, recalcaba— los subterráneos eran lo mismo que los chicheros que cantaban en la Carpa Grau y las playas de estacionamiento del jirón Lampa los días domingos por los años ochenta. La diferencia sólo residía en que los primeros gritaban su rabia y su descontento pero igual se emborrachaban hasta el vómito, mientras que los chicheros no tenían propuesta ni conciencia política y su única ambición era chambear de lunes a domingo como burritos, progresar a toda costa y los domingos por la tarde emborracharse y lamentar su suerte. Al final ambos derrochaban energía: su actitud frente al poder no era resuelta, dudaban y se autoliquidaban con alcohol e inconsciencia. El sistema se fortalecía pues había logrado reducir a cero la protesta o la había absorbido, reciclado y la utilizaba para sus propios fines.

1 Richard Warren, Lipack, Epoch Moments and Secrets: John Lennon and the Beatles as the mirror of man’s destiny. Barrister Books. 1º Ed. Londres, 1996.

2 Antonio Escohotado, Historia General de las Drogas. Espasa-Calpe SA. 1º Ed. Madrid, 2008.

3 Daniel Estulin, Los Secretos del Club Bildelberg. Editorial Planeta S.A. 1º Ed. Barcelona, 2006.

4 Instituto Nacional de Estadística e Informática. Encuesta Demográfica y de Salud Familiar/Índices de Desnutrición Crónica, 1996.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Informe del Programa de Medición de Calidad de Educación en el Perú, 2001. Determinó que por lo menos 54% de los alumnos peruanos eran analfabetos funcionales, es decir, no lograban comprender el sentido elemental de los textos que leían.

Ministerio de Educación del Perú, Evaluación de comprensión de textos escritos en el marco de la Evaluación Censal a Estudiantes de Primaria, Secundaria y a Docentes. 2007.

5 Juan Carlos Ubilluz/Victor Vich/ Alexandra Hibbett. Contra el Sueño de los Justos. Instituto de Estudios Peruanos. 1º Ed. Lima, 2009.

6 Zygmunt Bauman, Vida de Consumo. Fondo de Cultura Económica, 1º Ed. Buenos Aires, 2007.



jueves, 28 de junio de 2012

"Karma instantáneo para John Lennon o la recreación de un Working Class Hero", envío de Rafael Inocente




Imagina que Lennon no fue asesinado por Chapman en el ochenta. Imagina que Lennon aún vive en Nueva York, semi oculto, en el edificio Dakota, aislado de la protesta y los movimientos sociales. Separado de la dominante Yoko Ono y hecho al sistema, Lennon convive con su mala conciencia y tiene a Halle Berry como amante. Imagina ahora que Lennon está a punto de ser premiado por MTV, pero de pronto es visitado por un antiguo camarada, corrido por el FBI y la CIA, acusado de apoyar a las huestes de Bin Laden y de promover la construcción de una mezquita en el lugar en donde antes se erigían las Torres Gemelas. Imagina, para mayor Inri, que a quien matan es a McCartney y que su victimario, un japonés fanático de Mishima, Kawabata y Akutagawa, alega brillantemente en su defensa, que él no eliminó a McCartney, sino al impostor que desgració la música del egotista Paul.

Éste es letras más, letras menos, el argumento de “Karma instantáneo para John Lennon”, una novela experimental, atípica en nuestro medio. Atípica porque, si no recuerdo mal, ucronías en el sentido de lo que ha hecho Arturo Delgado Galimberti, resultan inéditas en la literatura peruana última. Experimental porque el espíritu inquieto del autor, aletargado por la rutina, pega un salto y quizá pese a él mismo, logra que KIPJL remonte hacia espacios que trascienden de lejos el rock y la parafernalia de quienes habitan Beatlelandia.

Es que Arturo Delgado Galimberti ha debido viajar a un punto en el pasado, modificar la historia y recrear a un Lennon working class hero, al Lennon anti-beatle, prisionero de un grupo de rock producto de la mercadotecnia y del judío Epstein, un Lennon que declaró alguna vez que “todos los músicos de rock somos unos bastardos, pero los Beatles éramos los más bastardos de todos y de los Beatles yo era aún más bastardo que nadie…”, a aquel muchacho sub-proletario británico que cantaba “te drogan con religión, sexo y tele, y tú te crees tan listo, independiente y libre, pero a mí me parece que sigues siendo un jodido ordinario, un héroe de la clase obrera es algo que debes ser” y para hacer creíble al personaje ha debido recurrir a teorías conspiranoicas odiadas por la fanaticada beatle (como la de William Campbell, el impostor que usurparía el puesto de McCartney, desde que éste sufriera un mortal accidente de moto) y a otro ícono de la contracultura actual, Daniel Estulín, autor del Club Bilderberg.

Muertos supuestamente los ideales y aceptada mundialmente la globoidiotización, ni el propio John Lennon se salva del pasotismo ideológico. Pero he aquí que después de veinte años un viejo conocido de Lennon, reaparece. Tariq Alí, de la mano de un niño negro de labio leporino, encabeza a un grupo de intelectuales anti-sistema, entre los que sobresale un sudamericano llamado Gianetti —alter ego de Delgado Galimberti— que es quien en última instancia declama un brillante alegato y logra que míster Lennon acceda a abandonar su indolencia y acompañe a los protestantes en una manifestación contra la secuela de persecuciones desatada tras el 11-S y Al Qaeda, pese al riesgo de ser incriminado por la administración Obama.

Así, el autor nos muestra a un verosímil John Lennon impactado por el discurso de un intelectual sudamericano rebelde, sensibilizado por la pobreza extrema de un niño negro que vaga en el Central Park (pobreza extrema reflejada en el labio leporino, infancia desdichada ante la cual la infancia del propio Lennon le parece a él mismo un paraíso), un Lennon motivado por el intelectual árabe, compañero de los viejos tiempos, quien pese al paso de los años no arredra en su lucha contra el sistema capitalista y la injusticia que de éste deriva.

Ésta es la ucronía, la historia alternativa, que propone novedosamente Arturo Delgado en KIPJ. Veamos algunos antecedentes en la literatura peruana.

En 1937, César Vallejo escribe “La Piedra Cansada”, obra teatral basada en una vieja parábola prehispánica. En esta obra, Vallejo nos retrotrae al pasado inca para hablar del Perú de hoy. Vallejo remonta a un obrero peruano al Incanato para cuestionar así el sistema social de aquellos tiempos. Respecto a esta obra teatral, el estudioso Rafael Hernández afirma que “Vallejo se mueve de manera dialéctica y creadora, entre la anacronía y la ucronía: se instala, con sus personajes, en el incario para modificarlo: realizar subversiones sociales, alteraciones jurídicas, transformaciones políticas, cambios culturales articulados dialécticamente con la gran capacidad que tiene el hombre de amar (…)”.

Las piezas teatrales de César Vallejo Mendoza, al igual que las de Víctor Zavala Cataño, son prácticamente desconocidas e injustamente despreciadas por ciertos popes, que las motejan de ideologizadas, marxistas y maniqueas. Desconocen convenientemente nuestros popes malnutridos que Vallejo plantea el inicio de la estética marxista en el teatro peruano —pero también en la poesía— y Zavala Cataño, creador del teatro campesino y preso político, es quien introduce al amerindio en el teatro, no como vulgar decorado, sino como actor vivo y directo de su propio destino.

Con KIPJ Delgado Galimberti demuestra que es viable el connubio entre historia y fantasía y que ésta puede prefigurar la ucronía de otro mundo posible: John Lennon sigue vivo, el Beatle anti-beatle sigue siendo un comunista después de todo y sobre todo a pesar de sí mismo. Delgado demuestra con maestría que el neo-rico Lennon asesinado por la fama, por el dinero, por las comodidades, por los privilegios, por la sensualidad de una mujer con forma de guitarra, por una tigresa anti-Yoko, puede responder todavía a la llamada de la selva.

Para quienes nos distanciamos de los Beatles a muy temprana edad porque nos chocaba la pompa Beatle —McCartney convertido en star rock system, Harrison convertido al hinduismo y Starr sumergido en el sedentarismo y la bebida, todo el grupo plastificado y nada de rocanrol—, la lectura de KIPJ nos resulta sumamente gratificante y bajo su influjo recurrimos a escuchar al grupo primigenio luego de incontables lunas.

Sabemos que Arturo Delgado quiso escribir una novela-rock, al estilo quizá de algunos capítulos de American Psycho o, tal vez, Jardines de Kensington. Conociendo la devoción del autor por los Beatles, podríamos decir que Delgado Galimberti revive en Lennon a un activista héroe de la clase obrera para hablarnos de la oscuridad del presente y plantear la vigencia de los ideales y el compromiso en un mundo globalizado.

Hoy que el fascismo televisivo propagandiza convenientemente el mal llamado bullying, sería altamente recomendable que la juventud emprendedora, esa que estudia y trabaja y que vibra en las noches con “Yo soy” o se deleita en cumbia y cerveza, lea “Karma instantáneo para John Lennon”. Tal vez eso les anime a escuchar canciones como “Héroe de la clase obrera”, aquel himno que dice “cuando te han torturado y asustado durante veintitantos años, entonces esperan que elijas una carrera, pero estás tan acojonado que no puedes funcionar, un héroe de la clase obrera es algo a ser”.

Creo que así, el propósito final de Delgado se vería coronado. Divertir pero a la vez empujar a la reflexión y al cambio, he ahí el mérito de KIPJ.

jueves, 21 de junio de 2012

ANUNCIO Y SPONSOR

Para los amantes de las snuffs, gore y otros géneros del horror en salsa de tomates, les hago un importante anuncio: mi novela 'Matagente: Manual para cometer un crimen' acaba de aparecer. La pueden encontrar (en carácter de exclusiva) en Librería Inestable, Porta 185 - Miraflores.

domingo, 17 de junio de 2012

ENTREVISTA EN EL SEMANARIO "SIETE"


"Contracultura. La rabia viene desde la otra vereda"



Esta semana Orlando Mazeyra Guillén, escritor y periodista de la revista impresa "SIETE", me hizo una polémica entrevista sobre política, rock, contracultura, mis "adversarios", la "marca Perú", etc., etc., y sobre los libros escritos y los que estoy escribiendo. Al final dejé un importante anuncio (solo para los interesados). Aquí tienen el link:

http://www.siete.pe/2012/06/16/contracultura-la-rabia-viene-desde-la-otra-vereda/

Están servidos.



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jueves, 14 de junio de 2012

HUMOR NEGRO: REY REY Y BARBA CABALLERO SOBRE “KLOAKA”

Si a dos monos organilleros parlantes le preguntaran sobre algún aspecto de la poesía peruana, responderían lo siguiente:

viernes, 8 de junio de 2012

CONTINÚA LA ESTAMPIDA EN EL PARTIDO "NACIONALISTA"

Carta abierta de renuncia de Paloma Duarte y Lucía Alvites



(NUESTRAS FUENTES NOS INFORMAN A ÚLTIMO MINUTO QUE EL NUEVO DIRECTOR EJECUTIVO DEL IMARPE, ECONOMISTA CARLOS PALOMARES PALOMARES, QUIEN SE ENFRENTÓ A LOS EMPRESARIOS MERLUCEROS Y AL OLIGOPOLIO DE LA SOCIEDAD NACIONAL DE PESQUERÍA, NO OTORGÁNDOLES UNA CUOTA DE PESCA DE ANCHOVETA EXCESIVA, DENUNCIANDO LA DELINCUENCIAL ACTIVIDAD DE LA PESCA NEGRA, HA SIDO REQUERIDO DE PRESENTAR SU RENUNCIA POR EL NUEVO VICE MINISTRO DE PESQUERÍA, ECONOMISTA PAUL PHUMPIU CHANG, NEOLIBERAL DE LAS FILAS DEL INSTITUTO LIBERTAD Y DEMOCRACIA DE HERNANDO DE SOTO.

EL CAOS ABSOLUTO SE CIERNE SOBRE EL SECTOR PESQUERO.

LAS SOMBRAS DEL RETORNO DE LOS PSEUDOCIENTÍFICOS QUE DIRIGIERON EL IMARPE EN COMPLICIDAD CON LA GENTE DEL VICE ALMIRANTE LUIS GIAMPIETRI, GODOFREDO CAÑOTE, RENATO GUEVARA Y MARCO ESPINO RONDAN NUEVAMENTE EL IMARPE. MIENTRAS TANTO, HUMALA APELA AL MÁS BURDO "RESPALDO SOCIAL", APOYANDO EL DOCUMENTAL DE COCINA DE GASTÓN ACURIO. BAH.)






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jueves, 7 de junio de 2012

"Cancha abierta para el poder mediático: cancelan programa Radikales Libres en Canal Once", envío de Rafael Inocente




En el Perú todo está de cabeza. Asegurada estructuralmente la dominación económica con la intangibilidad del programa neoliberal, traicionadas las promesas a un pueblo que creyó ilusamente en el cambio, la dominación mediática consolida la otra dominación, recordando al consumidor-receptor pasivo la manera correcta de “pensar” y actuar. Fuera de los medios electrónicos que aún no son presionados, intervenidos o cooptados, sólo dos o tres medios de comunicación medianamente masivos sobrevivían al aleve primer año del “nacionalismo”. El fin de semana pasado, en una decisión sin atenuantes, el dueño de RBC-Canal Once de Televisión, Ricardo Belmont, canceló el programa “Radikales Libres” conducido por el periodista Alexandro Saco, articulista además del diario La Primera y de Rebelión, reconocido medio alternativo internacional.

Alexandro Saco es un joven periodista peruano de indoblegables convicciones democráticas, opuesto a la política neoliberal marinada en corrupción, impuesta en el Perú desde hace veinte años. Saco conducía diariamente a las diez de la noche quizá el único programa político digno de la televisión peruana (esa que ha sido capturada por la ultraliberal Sociedad Peruana de Radio y Televisión y que apila en un solo mojón a los canales 2, 4, 5 y 9), un programa honesto y sin ningún soporte publicitario, capaz de enfrentarse a los cancerberos del poder mediático y lograr una audiencia plausible y sostenida.

Radikales Libres se constituyó en la voz disidente en el concierto de estupideces de la televisión peruana y en una real alternativa de información para quienes no comulgamos con la ideología transmitida por los sicalípticos noticieros peruanos y fue alternativa a las muecas de los mariáteguis, chichis, deltas, lucar, canchayas, chinchas, vargas y cisneros (ella y él), operadores que por unos cuantos dólares han convertido al periodismo lorcho en una cloaca infecta y repulsiva. Estos reporteros tratan al receptor colectivo, el pueblo peruano, como ente pasivo y cretino, deformando los contenidos de nuestra compleja realidad, simplificándolos para adaptarlos a un tipo de público de instrucción inferior o inexistente, homogenizando a las masas para hacerlas más serviles y funcionales a un sistema perverso.

Con la asunción del nuevo gobierno se esperaba un cambio en la programación neoliberal de las televisoras de señal abierta, pero ha ocurrido todo lo contrario. La televisión peruana sigue preñada de puterío y mariconada soez. Peloteros, cocineros, bataclanas y violadores se han convertido por obra y gracia de la Sociedad Peruana de Radio y Televisión, en la voz de la conciencia del pueblo peruano. Todo aquél que intente hacer algo diferente es condenado al linchamiento mediático y si no, al ostracismo y al silencio. Lo saben bien Saco y Wiener.

Alexandro Saco había armado un equipo de trabajo valiente y honesto, integrado por el reconocido periodista de investigación Raúl Wiener y los jóvenes periodistas, Paul Maquet y Laura Arroyo. Como se recuerda, Saco condujo el programa “Yo Acuso”, días antes de la segunda vuelta electoral el año 2011, cuyo ganador fue Ollanta Humala. En “Yo acuso”, Saco analizó diariamente la desastrosa situación en que dejaba al país el fujiaprismo neoliberal y muchos consideramos que jugó un papel fundamental para inclinar la decisión de voto en las aglomeradas zonas urbanas.

En “Radikales Libres”, Saco y su equipo se distinguieron por tratar con objetividad temas de interés nacional y por recordarle cada noche al Presidente Ollanta Humala sus promesas traicionadas. Temas de interés nacional como la impune actividad minera, la sobrepesca industrial y sus consecuencias nefastas, la influencia del poder mediático a través del monopolio de los medios de comunicación, los conflictos socio-ambientales que actualmente inflaman al país, el caos del transporte público, la debacle de la educación peruana, asuntos de política internacional, en fin. Un programa como no se veía en años en la televisión nacional, ha sido cancelado inexplicablemente de la noche a la mañana.

En su lugar, un compungido Ricardo Belmont se dirige cada noche al público en un monólogo intitulado “Nuestra última batalla”. Respetaba a Belmont por su lucha desde que se enfrentó al delincuente Kenya Fujimori cuando fue alcalde de Lima. Me parece un burgués decente, aturdido casi siempre por un ego superlativo, lo que le lleva a decisiones erradas como contratar al aprofujimorista Alfonso Morey y a Miguel del Castillo, hijo de Jorgito. Es por ello que la decisión de cancelar “Radikales Libres” no me sorprende grandemente. Después de todo la posición de clase la que los arrebaña. Me resulta sí, injusta e irrespetuosa para el gran público que seguía el programa, salvo que Belmont crea en las mediciones de rating de Ibope Time. Espero que de aquí a unos días no veamos a Canal Once atosigado por una publicidad estatal que desde el saque no debería existir. Ese sería el indicador de la vergüenza, la evidencia meridiana del canje de un programa que se mantuvo heroicamente sin soporte publicitario, fiel a sus principios y cada día más incómodo a los que se presentaron como salvadores de la patria y que resultaron ser iscariotes de un pueblo que ya se hartó de vivir de esperanzas y promesas traicionadas.

PD: Canal Once es un canal denominado por las empresas de medición de rating, como un canal de antena fría, es decir de poca audiencia. Total mentira, como lo demostraron diariamente por lo menos dos programas de Canal Once: Habla el Pueblo y Radikales Libres. El Estado peruano ha otorgado millones de dólares en publicidad estatal a un pequeño grupo de medios de comunicación coludidos con el aprofujimontesinismo. Con el gobierno de Ollanta Humala, Canal Once sigue excluido ilegalmente de una publicidad estatal inútil.