Este sábado 28, en el marco de la Feria del Libro Ricardo Palma (vértice del Museo de La Nación), Gabriel Ruiz Ortega, junto con el escritor Gabriel Rimachi y el editor de Cascahuesos Editores José Córdova, presentarán el libro de cuentos LA PROSPERIDAD RECLUSA, de Orlando Mazeyra Guillén. La cita es a las 8 y 30 pm, en la sala Los geniecillos dominicales.
«Los relatos de Orlando Mazeyra Guillén nos ofrecen personajes descarnados, irremediable e inútilmente insumisos respecto a una realidad de la que no pueden escapar: verdaderos outsiders del siglo XXI. Con un estilo seco, de frases intensas y composiciones vibrantes, el fresco cotidiano que nos presentan los cuentos reunidos en La prosperidad reclusa anuncian a un nuevo autor a tener en cuenta en las letras peruanas».
Presentación del libro de poesía de Hipocampo Editores
Danza Finita de Stanley Vega
Comentan: Jimmy Marroquín, Rodolfo Ybarra y Teófilo Gutiérrez
Viernes 27 de noviembre a las 8 p.m. en Jirón de la Unión 892 /segundo piso (Lima centro).
Copio de "Luz de Limbo" el siguiente texto de LFCH:
Por Luis Fernando Chueca
El epígrafe de Whitman sin duda marca el recorrido de esta Danza finita (Hipocampo editores, Lima 2009). “¿Qué es un hombre, realmente? ¿Qué soy yo?” Y es que, con tono entre aforístico y epigramático, con serenidad y precisión, los poemas de Stanley Vega hurgan en la respuesta (las respuestas) de esas gigantescas e interminables interrogantes. Los textos se deslizan entre dos formas de concebir la vida, ambas marcadas -como lo anuncian los dos poemas iniciales- por la presencia del corazón: en la mochila o bajo los zapatos. Sentir es, pues, palabra clave en este libro que recupera un lirismo fino y sin desbordamientos, directo y agudo como un puñal que atraviesa la propia sombra, como propone uno de los poemas. Esas dos formas, que mencioné, de entender la vida y a sí mismo, son la del escepticismo, casi puro nihilismo, que niega la importancia del mundo, incluso su realidad (“Esta piel / es una parte más / de toda esta ficción inefable”; “La realidad / es una enorme parte / de toda esta gran mentira”), que desnuda la fragilidad de los lazos que unen al hablante de los poemas a esta vida (“La tierra me es /completamente ajena”) y anuncia el sinsentido y la posibilidad del acabamiento (“No quiero depender del aire”; “El vacío crece hacia adentro”; “Jamás he pensado residir sobre este fragmento del mundo”). La otra vía es la de la celebración: la plácida contemplación y la expresión del deseo y el amor (“Observar la manera / en que el viento / desviste poco a poco / tu cuerpo / y cómo esa flor / apetecible / tiernamente / cae / hacia el césped / oscuro / de mi sexo”; “Y de pronto / te has dado cuenta / que lo único / que nos queda / es el agradable olor de la tierra mojada”; “A un refresco de lima / sabía tu cuerpo. / A un refresco de lima / bajo una mañana de verano / frente al mar”).
Sin embargo, a pesar del contrapunto que establecen estas dos maneras de estar en el camino de la vida (en este poemario en que la vida es representada muchas veces como tránsito), pronto esta impresión bipolar (surgida a partir de la lectura de los primeros diez o doce poemas) evidencia su fragilidad o su condición irreal y se observa que esos poemas de celebración y plenitud no desvían, en realidad, al yo del poema de su lectura fundamental acerca del hombre y la existencia. Esos remansos apacibles son apenas eso, remansos, plácidas y efímeras estancias en un camino ominoso que se sella con el contundente último poema: “Hemos surgido / de la voluntad / de la nada y a la nada / hemos de volver / sin piedad /ni misericordia”. Incluso, esta sublime placidez y la plenitud obtenidas por instantes son motivos para provocar la decisión de salir del entramado de la vacuidad cotidiana y no dejarse engañar más por la abominable realidad. La belleza del momento que provoca esto es perfecta, justamente, por contraste: “Era tu silueta / un mar anochecido. / Lugar perfecto para suicidarse”.
La sencillez del lenguaje de los poemas de Danza finita no nos debe confundir. Sencillez no es simpleza o recorte de las honduras necesarias. La profundidad de las preguntas de Whitman (“¿Qué es el hombre, realmente?, ¿Qué soy yo?”), exige un afrontamiento sin retoques o adornos; por eso el valiente desnudamiento expresivo de estos poemas, que conduce a la mayor claridad de la respuesta. Las vetas y aristas del recorrido de Stanley Vega en este libro, los fragmentos de respuestas que son sus 42 poemas, exploran, pues, varios de los ángulos de la existencia humana: el descreimiento, la fugacidad de la dicha, la plenitud del instante, la soledad, la condición efímera del hombre, la dificultad para hallar sentidos suficientes o perdurables, la belleza y el disfrute, la agonía ante la nada ... Pero dar respuestas, o retazos de ellas, no quiere decir hallar la respuesta que pueda postularse como nueva y única verdad, con suficiencia casi doctrinaria. Stanley Vega sabe eso y nos regala en este libro, más bien, intuiciones forjadas a fuego en el corredor implacable que es la vida. Atisbos duros pero bellos que interpelan y emocionan. La palabra se convierte así, diríamos, en otro de los instantes de plenitud que la vida del hombre requiere y no puede ni debe abandonar
Hace unos años tuve una discusión acalorada, llena de variantes y aristas, con una traductora norteamericana, Abby Pulse, quien laboraba en el departamento de justicia en Estados Unidos. Ella se quejaba de que el hombre latino (y la mujer, se entiende) nunca habla(ba) las cosas directas, casi siempre recurría y recurre a eufemismos y a alargar la historia hasta el punto de no retorno –eso decía Pulse—,y esto, en relación, a que, como traductora directa de los procesos judiciales, se quería encontrar, por ejemplo, el por qué un hombre había querido acuchillar a otro en una pelea callejera. Las remitencias del interrogado latino siempre se dirigían hacia un tiempo lejano y contaba una historia de 3 horas para terminar diciendo que porque se le miró mal la primera vez, este había desarrollado un odio patológico hasta desencadenar en un posible acuchillamiento. Pulse, asimismo, refirió –y esto es lo que me importa—que el peruano típico es muy dado a los insultos y al síndrome del “arroja la piedra y esconde la mano”, nunca habla claro y como características adicionales –como si estas no fueran suficientes—están la envidia típica y el horror de tener que compensar con fama o reconocimientos inútiles la miseria económica y humana en que vivimos. Las últimas expresiones del señor Ampuero donde cuestiona a los “comentaristas anónimos” y, sin embargo, él mismo, se convierte en parte del discurso que quiere enjuiciar nos ubica en el plano del vulgo a que se refería Pulse. Se supone que los intelectuales, pensadores, poetas, narradores, artistas, etc., debieran de razonar con distancia de los niveles primarios, lúmpenes, alienados o estupidizados por la mass media, etc. Sin embargo, esto no es un caso aislado: un pequeño avistamiento literario-peruviense en la net nos encuentra de cara con el siguiente discurso donde el insulto anónimo (en su variante de vitriolo arrojado a alguien sobre el cual se dicen las características pero no se menciona el nombre) encuentra una forma de hacer efectivo el disparo sin verse incriminado: El señor José Carlos Yrigoyen en un reciente artículo sobre una reciente antología de Hora Zero, http://www.elhablador.com/blog/2009/11/16/laurel-machete/ , dice lo siguiente: Se trata de un vibrante manifiesto que merece ser rescatado como ejemplo para los grupos actuales, aquellos que utilizan la poesía como coartada para obtener publicidad, o lo que es peor, impulsar una execrable nostalgia por el terror. A qué o a quiénes se refiere Yrigoyen con "grupos actuales que usan la poesía como publicidad o para impulsar una execrable nostalgia por el terror". Y conste que dijo casi lo mismo que el señor Thays en un pasado entuerto (sigo sin entender cómo se puede sentir nostalgia hacia algo repugnante o repelente, salvo que exista una patología, en todo caso estaríamos hablando de una enfermedad, pero de nada literario, mucho menos político). No sería mejor para todos decir las cosas directamente. ¿Por qué cuando se trata de alabanzas o loas literarias se acostumbra nombrar a los implicados; pero cuando se habla mal de alguien o se suguiere un insulto grave simplemente se apela al eufemismo o a las medias palabras? ¿A qué grupo literario se refiere Yrigoyen? ¿Quiénes son los que usan la poesía como coartada para obtener publicidad? ¿Quiénes son los que se valen de la literatura para "impulsar una execrable nostalgia por el terror"? Ojalá el mismo José Carlos Yrigoyen pueda develarnos estas interrogantes y dar un ejemplo digno de que no todos los peruanos (o latinos en general) hablan entre dientes o se valen de eufemismos para atacar (¿gratuitamente?) a alguien.
PRESENTACIÓN DE LOS LIBROS OTROS VILLANOS (POESÍA) Y (NARRATIVA).
Pájaros en los Cables Editores se complace en invitar a la presentación de los libros OTROS VILLANOS poesía y narrativa, obras en las que se muestran los trabajos de jóvenes escritores destacados como Alessandra Tenorio, Víctor Ruiz, Carlos Saldívar, Joe Montesinos Illesca, Antonio Taboada, Carlos Morales Falcón, Nadeshda Rodríguez, René Llatas Trejo, Ilich Quispe, Jorge Luis Obando, Paola Roncal, entre otros. Dicho evento se realizará el lunes 23 de noviembre a las 7:00 p.m. en el Instituto Raúl Porras Barrenechea (Calle Colina 398, Miraflores). Nos acompañará en los comentarios, el reconocido escritor, Oswaldo Reynoso y el poeta Ronald Portocarrero.
En estos libros se recogen textos de 16 poetas y narradores, algunos con libros ya publicados, y otros que aún mantienen sus obras inéditas. Siendo esta muestra, en poesía y narrativa, una importante selección que sin duda será un buen aporte a la literatura actual.
También estarán presentes, autoridades de la referida institución y otros invitados de honor.
Se comunica a toda la fauna culturosa que ya salió la edición impresa de Literalgia 02. Por lo cual les informamos que pronto la repartiremos, como siempre, a los distintos puntos culturosos de Lima, así como en distintas partes del país espiado por los chilenos.
El envío fuera de Lima es por agencia, la única condición es que paguen la contraentrega. Solo manden sus datos y una empresa de referencia. Ah, la revista es totalitariamente gratis. Que nadie te la venda, te haga trueque o te ofrezca sexo por ella.
Las bases para publicar en Literalgia 03, estarán colgadas en el blog:www.literalgia.blogspot.com
Cualquier cosa, avisen, sobre todo si por ahí tienen pastillas del día siguiente, del día después y del mes siguiente.
Saludos.
EN ESTA OCASIÓN PUBLICAMOS LOS TEXTOS ENVIADOS POR LAS SIGUIENTES PERSONAS:
Rafael Robles Olivos: “Instrucciones para que me creas cuando te juro que no soy escritor”
Regina Palacios: “Un día: el extranjero de Camus” y “Ensayo sobre la ceguera”
Néstor Valdivia: “Dolor de cabeza”
Doriany Montoya: “Al ángel con sonrisa de alba”
Carla Astoquilca: “Caída libre”
Orlando Mazeyra: “Tendré que confiar en ella”
Oscar Perlado: “Miércoles, 22 de octubre del 2008”
Elsa de la Cruz: “Postal”
Maru Delgado: Poema sin título
Oscar Rojas: “Amanecer”
Daniel Maguiña: Dibujos y poesía gráfica
(Además tenemos los textos de los mismos integrantes, masturbaciones mentales que tienen que ver con Woody Allen, Tarantino, reseñas de libros, de cortometrajes, la malcriada y además una que otra estupidez)
Agradecemos a estas personas y además a todos los que enviaron sus textos. Lamentablemente tuvo que existir una especie de “filtro” o selección. Algunos eran muy largos, así que estamos viendo la posibilidad de publicarlos solo virtualmente.
Esperamos su comunicación para ver cómo hacemos para hacerles llegar las respectivas revistas. Saludos.
Me acabo de enterar que nuestro amigo, el pintor Carlos ostolaza, se encuentra internado en el hospital público "Arzobispo Loayza", ha sido sometido a una delicada operación y no hay un seguro que cubra todas las urgencias , medicinas y demás tratamientos, que necesita para salir adelante y seguir empuñando el pincel que es lo suyo. La poeta Rosina Valcárcel, amiga y compañera de Ostolaza, me envía un sentido correo que acaba con una pregunta dura y que nos hace ver la delicada condición de ser artistas en un país tercermundista:
La pobreza, el desorden, la orfandad del Perú se refleja en el Loayza (…) ¿Por qué no hay un Seguro para los artistas, pintores, escritores, etc.?
Desafortunadamente, sabemos que en estas circunstancias lo mejor es apelar a los amigos y al entorno cercano (los mensajes y la solidaridad han llegado de todos lados, incluso la poeta Melissa Patiño donó sangre al pintor), no obstante el llamado de atención a las autoridades queda hecho: el seguro de vida para los artistas no debe ser un plegaria o una súplica, debe ser una realidad urgente y necesaria, sin papeleos ni trámites burocráticos. Desde esta pequeña tribuna me sumo a todas la voces y manos amigas que están ayudando a Carlos y a Rosina a salir adelante. Nuestra palabra y nuestra mano con ustedes. Siempre.
Richie Lacra vuelve con el estilete y la escafandra. Esta vez me encarga escribir un artículo sobre Eutanasia el grupo de rock subterráneo emblemático de mediados de los ochentas. Richie, siempre presuroso, me dice que sólo tengo un par de días para cumplir con el encargo. Le digo que me dé un día más. Hace tiempo que no escucho nada de Eutanasia, hay que volver a poner el disco “Sentimiento de Agitación”, revisar algunas entrevistas (sobre todo las últimas que versan sobre la reunificación y el nuevo lanzamiento de un Eutanasia recargado y, al parecer, con proyección planetaria, mundo et orbis), confrontar algunas opiniones y datos necesarios aparte de eso tengo muchos problemas que resolver (problemas domésticos que nada importan cuando hay que echar a andar la carroza o el carromato de la literatura, claro está. Eso es lo que piensa mi amigo y debo pensarlo yo también). Richie, nerviosante y con el desespero de parturiento, me dice que el fanzine ya está por salir y que sólo falta mi artículo y que ya todo está diagramado y que dejaran un hueco para ser llenado por mi ensayículo o lo que salga de mi creatio, lo que pueda vomitar a la fuerza sobre el papel. Pero cuando me hablan de agujero, de algún hueco, hoyo, buzón, etc., en vez de tener una imagen sublime del eros, lo que se me viene a la cabeza es un nicho, una elucubración tanática: una calavera con un lapicero obligándome a trazar mi propio epitafio. Horror vacui. Horror sine qua nom. Le escribo a Richie y le pido paciencia. La calma del guerrero ante la noche sombría. Mientras reflexiono y aguzo los recuerdos, se me viene a la mente aquella vez en que conversé con ellos, Los Eutanasia, en la Plaza Italia de Lima, Barrios Altos, barrio de gente pendexa y avezada: yo aún estaba en el colegio y me gustaba el rock fuerte que veía en Disco Club del viejo Gerardo Manuel; también me gustaba los aullidos y gruñidos de esos jovenzuelos con pelos parados, mohicanos de colores, abrojos e imperdibles, que renegaban del sistema y mostraban el puño con marrocas. Un amigo del colegio me había facilitado algunos cassettes que escuchaba a hurtadillas cuando no había nadie en casa o la hora del recreo en una grabadora grande que no rebobinaba ni a la derecha ni a la izquierda (había que hacerlo con un lapicero), y que era de un amigo al que le gustaba la salsa; peor para nosotros. “Qué es esa huevada” renegaba nuestro cómplice salsero, “cómo pueden escuchar esa cosa si sólo los insulta y dice que somos ratas. No, no puede ser. De repente son terroristas y nos van a joder a todos”. En realidad no era de extrañar este tipo de opiniones. En aquellas épocas en que el imbécil de Belaúnde había dicho que los senderistas eran abigeos, decir que los subtes eran terroristas era, siguiendo el natural razonamiento, lo más obvio. Sin embargo, los periódicos amarillentos de la época se encargarían de ubicar a los subtes al lado de los vándalos y de gente de mal vivir. Y, a pesar de todo y contra todo, los conciertos se sucederían unos a otros generando una banda sonora a una época que traía sus propios estruendos. Aparecían, también, nuevas bandas, nuevas horneadas de rockeros se apoderaban de las esquinas y lo que parecía condenado a la no difusión, al hermetismo obligado por la mordaza del mercado, se vio de pronto ocupando primeras planas y lanzados a la preocupación mediática con los movimientos peristálticos y eructos del consumo. Felizmente el bocado, como tenía que ser, fue amargo.
En aquellas épocas, los sonidos estridentes me convencían más que las clases de cualquier profesor. Recuerdo, los conciertos de 1986 y los de 1987 en la No Helden del jirón Chincha y la avenida Wilson. Eran tiempos difíciles para el país que se encontraba fragmentado. La llamada lucha armada del PCP-SL había dividido a nuestra nación. El viejo Estado se derrumbaba a pedazos. 2 millones de personas lograron salir al extranjero poniéndose a buen recaudo. Los coche bombas, los apagones y las balaceras eran la nota natural sobre el que se sentían los arpegios de un sonido que no tenía cómo traducirse. Un periodista dijo que “la humilde dinamita es la voz de las masas oprimidas”. Un militar expectoró: “el mejor terrorista es el terrorista muerto”. La lucha sería casa por casa. Los cuarteles se convertirían en cementerios clandestinos. Los jóvenes rockeros tratarían de subsistir ante esta lucha de dos líneas que no los incluía y cuyas esquirlas ya empezaba a cobrar sus primeras víctimas subterráneas: varios miembros de Polución Nocturna fueron encarcelados y murieron en una de las matanzas de penales (no las de 1986); otro miembro de Sociedad de Mierda moría frente a un muro haciendo unas pintas en disconformidad con este sistema miserable. Los subtes tendrían que ser fuertes. La voz, apagada por el estruendo de la metralla, tendría que desentonar y hacerse gutural, tenía que chillar, casi como un grito de dolor, rabia e impotencia. Las guitarras tendrían que disparar balas de acordes, no había tiempo para los punteos o para la catarsis y desfogue propio de los virtuosos. En suma de cuentas la música subterránea tenía que ser fea porque traducía la realidad que la superaba en horripilancia y se mostraba de forma grotesca y desopilante. Afuera y adentro de los conciertos unos jóvenes con chalina repartían volantes instando a la lucha armada y a plegarse al "Movimiento de Artistas Populares" quienes aseguraban darle una visión adecuada a la música y a todo el rollo contracultural. Pero bregar contra la corriente y dar la contra siempre fueron características de los subtes.
Por ello, los conciertos autogestionados, autoproducidos, eran un fiel reflejo de lo que pasaba en el país. Después de las tocadas, en las calles, las hordas se agarraban a cadenazos. Incluso dentro de la corriente subterránea (y trataremos de no incluir a los metaleros por razones estrictamente estéticas) habían divisiones insalvables, se hablaba de los pitupunks, los que se disfrazaban con púas y cadenas para los conciertos; sus padres o apoderados los esperaban para recogerlos de los conciertos. Algunos traían a sus choferes. Los verdaderos punks, herederos de Sid Vicius, subtes de chinches con corte erizo, pantalones chupetes y casacas de obreros, los rechazaban y castigaban cuando podían. Los primeros (hijos de los patrones, profesionistas y sectores emergentes, etc.,) que contaban con mejores recursos económicos trataron de diferenciarse de los segundos (hijos del ambulantado, de los ciudadanos de a pie y, también, de las empleadas domésticas, etc.,) y empezaban a llamarse hardcorianos. Aparecieron movidas de skiners o skinheads, y algunos hablaban de neofascistas, otros simplemente declaraban su solidaridad de clase y asociaban a los skins con movimientos libertarios. "El hueco" de Santa Beatriz fue un espacio que se prestó para el diálogo y discusión, lo mismo que la "jato hardcore” de Barranco, salvando las distancias. De vez en cuando aparecían rockeros con lineamientos políticos o politizantes. Las conversas se extendían por horas. Una música ligada a las convicciones de un partido político no eran muy bien vista por los jóvenes rockeros que sentían que la guitarra era un arma y que la batería un tanque. Las banderas negras con la “A” de la anarquía empezaban a flamear en las puertas de la universidad Villarreal en La Colmena. Había mucha rabia contenida, mucha ira, impotencia y ganas de cambiar lo establecido. Las letras de las canciones traducían una época difícil. En junio de 1986 ocurrió la matanza de los penales. En 1986 apareció Eutanasia, cuyo significado exacto era/es abreviar el dolor ante la muerte inminente. No había mejor título para una banda de rock que quería expresar su época y su tiempo en el sentido kantiano. Y es que la muerte era el único lugar seguro al que uno podía llegar sin hacerse problemas, sólo había que dejarse llevar o levantar por alguna “leva” o “batida” que era como se conocía a la captación espontánea de miembros para las FFAA. Entonces te rapaban, te entregaban un uniforme verde olivo, un par de chancabuques disparejos y te mandaban a zonas de emergencia a “luchar por la patria”, una patria que sólo te había dado dolor, frustración, y ahora te mandaba directamente al moridero como carne de cañón, como los esclavos romanos que iban adelante a morir por el César mientras la guardia pretoriana defendía desde atrás. En esta difícil situación no había espacio para el arte, o en todo caso el arte tenía que ser el reflejo tangencial de la sangre que brotaba a borbotones por todos lados.
Mientras tanto, mientras todo se venía abajo en caída libre, lo “mejor” era estar alcoholizado o drogado para no sentir o para sentir menos. Aunque la lucidez no necesitó de psicotrópicos para decir lo que tenía que decir ante un sistema decadente y caduco que sólo veía (y ve) en los jóvenes a la mano de obra y a los cachacos que necesita para sostener el orden imperante. “Sentimiento de Agitación” fue una maqueta con 13 canciones. Quizás Ratas Callejeras sea su mejor single. Aquí la fuerza guitarrera con la batería en pared se unen a una voz que arenga a las ratas "a luchar, a joder, a roer". Pero no podemos pasar por alto el intro, declamado a voz en cuello por nuestro exigente Richie Lacra quien con chaira en mano tasajea y despedaza al orden establecido porque antes de la acción es necesario la arenga como los antiguos guerreros que esperaban el desenlace final.
Eutanasia ha sido bastión y parapeto de Nico, Pepe Asfixia, Auxilio, Denis, El Chino Henry, Hoover, Mario Tifoidea y hasta Rafo Ráez. Hoy chequeo por ahí una entrevista que dice que Eutanasia regresa con todo. Se anuncian conciertos en Argentina, Brasil, Chile, España, Inglaterra, etc. Sólo me queda desearles otros 19 ó 20 años más, muchos años más de esa buena música con las que nos golpeamos con la realidad, con las que crecimos y nos hicimos un espacio en este mundo hostil y siempre reacio a la cultura y, cómo no, a la música; la música que destapó las alcantarillas y se hizo canto de guerra, trompetas de Jericó, aullido de perro, sub-versión (o per-versión, la otra versión, según sea el caso), anarquía, desconocimiento del país institucional, desconocimiento de la seudodemocracia y los sachapolíticos que medran en el semi-Estado, y, finalmente, desconocimiento de toda la parafernalia económica que saquea y usurpa nuestro país.
PD: He querido hacer un artículo sobre Eutanasia, pero no podría hablar de ellos sino hablaba de esta época terrible que nos tocó vivir. Espero que Richie Lacra sepa comprender que tanto la música --in estricto el rock-- o cualquier manifestación artística, más allá de la estética, no tiene sentido sino responde a su tiempo histórico y menos si no despierta conciencias y pone el puño en alto.
Este artículo también está disponible en la versión impresa de LPDA.
Otros vídeos de Eutanasia:
Eutanasia: Ratas Callejeras
Eutanasia en concierto en El Hueco (1988), tema: Represión Familiar no incluido en Sentimiento de Agitación
Al señor Fernando Ampuero le acaban de alcanzar una plantilla para que responda a su gusto algunas preguntas capciosas; al margen de las respuestas --ya clásicas -- de los escritores que quieren hacerse los interesantes, Ampuero se lanza contra la legión de fans anónimos que tiene en la net e incluso se muestra a favor de un "Ejército de Salvación". Para que asistan a todos esos anónimos desventurados adictos a los insultos por Internet (capciosa la imagen). Sin embargo, el buen Ampuero --haciendo uso de lo que llaman discurso doble, falta de consecuencia o, simplemente, desliz lenguaraz-- lanza un insulto, un gargajo directo al mentón de alguien anónimo, alguien cuyas características (las que aparecen aquí) nos hace pensar en un narrador que no es inocente ni cree en milagros. Aquí la pregunta del blog: http://puenteareo1.blogspot.com/2009/11/test-de-wilde-5.html:
-Te acaban de nombrar ministro de Educación y tu primera orden es eliminar de los libros escolares a cierto autor. ¿De quién se trata?
-No eliminaría a nadie. Pero sí te puedo hablar de una tentación. No le daría mucho espacio a ese anciano chancho infecto y sobrevalorado que anda por ahí jugando al filicidio literario.
La pregunta es: ¿a quién se refiere Ampuero con “anciano chancho infecto”?
Un anónimo en el mismo blog hila con aguja de cirujano, aunque las puntadas sean de arriero:
Tiene razón Meza cuando dice que Ampuero se queja de los insultos anónimos y no tiene los suficientes huevos para nombrar a Reynoso. A pesar de esa cobardía me parece buena la entrevista. Aunque es obvio que si comparamos a Reynoso con Ampuero, el anciano le saca la ñoña. Reynoso sí queda, Ampuero está de pasadita nomá.
No obstante, ya que los adjetivos, y la misma construcción de la oración, se prestan a la polisemia, Ampuero puede excusarse de mil formas, o decir que, de repente, el anciano chanchoinfecto es Hernán Garrido Lecca o cualquier otro. Lo curioso de estas entrevistas de plantilla es que no da lugar a la contrapreguntas (o en todo caso no se quiere entrar a la repreguntas), en algunos casos necesarias e imprescindibles cuando en los márgenes de los discursos se habla de un escritor con un trayecto de vida que siempre ha estado ligado a los sectores populares (me estoy refiriendo a O. Reynoso).
Por último, me pone la etiqueta de "marxista rabioso". Rechazo el calificativo de rabioso y acepto con honra el de marxista, pues he sido marxista, soy marxista y seguiré siendo marxista porque creo en la lucha de clases, en el compromiso del escritor y en la rebelión de los pobres, de fuera y dentro del imperio, contra la imposición armada del neocapitalismo genocida y destructor del ecosistema de la Tierra. Y para mayor precisión: creo que el socialismo es la única alternativa que le queda al hombre para salvar su especie. ¿Satisfecho, señor Fernando Ampuero, novísimo Mc Carty y penoso bufón de la pituquería limeña?
–Las ediciones de mis libros desde hace 40 años se suceden y se suceden. Pero son unos medios, y detrás de ellos hay un poder económico que quiere para el país determinada cultura. Y entonces si no es el Sr. Ampuero o el Sr. Cueto vendrán otros, que están formando cola. El esquema cultural del Perú no ha cambiado, es colonial, latifundista, obedece a una mentalidad de sociedad medieval. Y el Estado no hace nada. Por eso los jóvenes que escriben se sienten aplastados, y de ahí vienen esas protestas por correos electrónicos que a toda esta gente del establecimiento les parece indigno, y hablan de la "magalyzación de la literatura". ¡Pero ellos son los responsables de esto, porque lo han provocado! El Sr. Ampuero y el Sr. Cueto ¿qué mérito literario tienen? Sus novelas son aburridas, no saben escribir. Que hagan una encuesta entre los estudiantes universitarios que son los que leen. Y sin embargo, estos señores por tener el poder siguen manipulando. No hay Congreso nacional o extranjero en el que no estén de cabeza. ¿Por qué? Porque son los que manejan los medios de comunicación. Ahora veo al Sr. Alonso Alegría pidiendo un boicot a Guadalajara. ¿Quién es él? ¿Qué pergaminos de lucha frente al gobierno exhibe este señor? Ninguno.
La biblioteca personal del escritor argentino Julio Cortázar, así como los gustos, manías y preferencias que se revelan a través de ella, están a la mano de los cibernautas desde esta semana mediante la exposición virtual Los libros de Cortázar, organizada por el Instituto Cervantes.En una sección especial de la página del Centro Virtual Cervantes (cvc.cervantes.es/literatura/libros_cortazar/) se pueden ver algunos de los volúmenes que fueron propiedad del autor de Rayuela, divididos en cinco apartados.El primero de ellos reúne páginas de libros que fueron firmados por Cortázar para identificarlos como suyos. Aunque en algunos volúmenes sólo garabatea su nombre o apellido, en otros pone el seudónimo de Julio Denis o el lugar y la fecha en el que los adquirió.Destacan en esta parte varios libros autografiados por el poeta chileno Pablo Neruda, así como algunas anotaciones de Cortázar en respuesta a su amigo, mediante las cuales dialogaba con él.Así, en la página 114 de ese volumen, el argentino le dice a Neruda: “Craso error, Pablo”; en la 418 le enmienda la plana al decirle: “Te confundes con la fiesta para tus 70 años”, mientras en la 379 menciona: “Pinochet se los venderá a los yanquis, es lo más seguro”, en referencia a la colección de libros y caracoles que el escritor le había donado al Estado chileno. Diálogos imaginarios y objetos olvidados Con pluma, lápiz o marcador, Cortázar emprende diálogos imaginarios con sus amigos sobre las páginas escritas por ellos mismos.De esta forma, pueden encontrarse varios libros en los que Cortázar y otros autores de la época intercambian dedicatorias y pensamientos, como en el caso de Octavio Paz, Augusto Monterroso, Italo Calvino y Alejandra Pizarnik, entre otros.Así como llaman la atención los títulos con dedicatorias cálidas, entre los que están los firmados por Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Juan Gelman y Mario Vargas Llosa, también están las páginas mudas de libros que nunca fueron adornados con la firma de sus autores, pese a que ellos tuvieron relación con Julio Cortázar, como Jorge Luis Borges o Ernesto Sábato.En otra sección de la muestra pueden verse los objetos que dejó olvidados el gran cronopio entre las páginas de sus libros, como fotos, entradas a algún museo, pequeñas ramas de árbol, boletos de tren o incluso dibujos realizados en papeles sueltos.Hay también libros con formatos curiosos, como el volumen Discos visuales, impreso en México en 1968 con ilustraciones de Vicente Rojo, o una versión de Cartas a un joven escritor, de Sábato, hecho en cartón reciclado y tela.Una de las aficiones lectoras de Cortázar, llevada a un extremo casi obsesivo, era buscar erratas. Al encontrar alguna, no sólo marcaba la equivocación sobre la página, sino que incluso le “reclamaba” a la persona que él consideraba responsable.“Che, Otero Silva, ¡qué manera de revisar el manuscrito, carajo!”, le espeta al editor de Confieso que he vivido, libro de memorias de Neruda.Igualmente, al leer Paradiso, de José Lezama Lima, se pregunta con cierta irritación: “¿Por qué tantas erratas?”La muestra, reunida y comentada por el periodista y escritor español Jesús Marchamalo, es posible gracias a la viuda del autor argentino, Aurora Bernárdez, quien donó a la Fundación Juan March los más de 4 mil volúmenes que su esposo tenía en su casa de París.En la biblioteca de Cortázar figura una cantidad enorme de literatura del siglo XX, incluidas varias versiones de sus propias obras, traducidas a distintos idiomas. Pero también hay libros de arte, ediciones antiguas de clásicos españoles, libros de poesía en inglés y francés, diccionarios y obras de consulta general.A manera de colofón, la página del Centro Virtual Cervantes incluye una pequeña descripción de las características que tenía la casa del cronopio en la calle Martel, que describe como un lugar espacioso y cómodo, en el que atesoraba sus libros y discos, y donde le gustaba leer con un buen disco de jazz como fondo.
La poesía está maldita. Paseo por librerías, estanterías de editoriales y ferias de libros, y cada día se acentúa en mí la certeza de que en lo que menos interés tiene el lector promedio en el Perú, es en adquirir libros de poesía. Hago una miniencuesta entre amigos lectores preguntándoles la razón, y las respuestas son casi las mismas: “Es que la poesía cada vez se entiende menos”, me dice un profesor de secundaria; “¡A la poesía le falta acción!”, responde un estudiante universitario casi instintivamente; “La poesía es para escribirla, no para leerla”, intenta ser esclarecedor un escritor amigo.
Lo cierto es que los poemarios se aburren más de la cuenta en los anaqueles y, por lo tanto, los editores se han vuelto renuentes a darles la misma oportunidad que a los textos de narrativa. Si usted tiene listo un volumen de poemas y recurre a una editorial peruana para que ésta apueste por sus versos, se enfrentará al terrible muro de las dificultades. La respuesta del editor será más o menos así: “La poesía no vende, amigo; si desea editar esos poemas tendrá que financiar usted mismo el libro”. Y es que es la verdad, a no ser que el editor ponga un poemario a un precio casi de regalo y el contenido temático sea muy pero muy atractivo (poesía de amor, generalmente), ese editor apenas venderá ejemplares para recuperar lo invertido.
Una alternativa ante esto, es que el autor haya ganado recientemente un premio literario; premio que, sin embargo, sea lo suficientemente mediatizado y difundido como para que el editor se arriesgue a impulsar un tiraje mínimo. La otra alternativa es continuar editando ‘vieja poesía’, léase: a los muertos, a los consagrados o a los clásicos.
¿Qué ha ocurrido entonces con la poesía? ¿El lector del siglo XXI es menos sensible que antes?, ¿ha llegado el momento de comenzar a cavar una tumba para la poesía? Proyectémonos a partir de mi miniencuesta. Me parece que las dos primeras respuestas: “Es que la poesía cada vez se entiende menos” y “¡A la poesía le falta acción!” van casi de la mano. Se trata de una situación que puede proyectarse con las siguientes interrogantes: ¿Quiere decir que, en el ánimo de mostrarse modernos e innovadores, los poetas escriben cada vez más enrevesado y, sin proponérselo, han espantado al lector común? ¿O es al revés, es decir, es el lector quien se interesa cada vez menos en renovar sus inquietudes temáticas y estilísticas y, en este sentido, no otorga un espacio en su biblioteca personal a nuevas propuestas estéticas?
Veamos: las personas que me dieron estas respuestas fueron un docente de Comunicación Integral de secundaria y un estudiante de Lengua y Literatura, respectivamente. El primero, en la institución educativa donde labora, es nada menos que coordinador del Plan Lector; y el segundo, ya cursa el último ciclo, próximo a obtener su título profesional. Si dos profesionales que se constituyen, sin duda, en orientadores de lectura en sus comunidades estudiantiles, tienen este concepto de la poesía, creo que ésta está perdida. Pues en el colegio del profesor de Comunicación Integral quizá ninguno de los libros con los que trabaje en Plan Lector, sea un texto lírico; y, en el caso del estudiante, a la hora de desarrollar ejercicios de gramática entre sus alumnos pasará sobre la poesía, u, obligado por el plan curricular, tocará solo a los clásicos y modernistas establecidos generalmente en los materiales de enseñanza.
Por otra parte, la tercera respuesta: “La poesía es para escribirla, no para leerla”, lanzada por mi amigo escritor, puede arrojar también ciertas luces. Lo que él trata de decir es que en nuestro país casi todo el mundo (la mayoría en secreto) se lanza a poetizar pues resulta un ejercicio de espontaneidad; es cuestión de que la persona se sienta conmocionada por alguna situación (amorosa, existencial, social, etc.) para que, de manera casi intuitiva, intente esbozar unos versos; a partir de ello, más de uno sentirá que es un ‘poeta de verdad’ y, con los años, se adjudicará (al menos íntimamente) el rótulo de poeta. Pero la hechura narrativa resulta menos espontánea, pues si bien el ejercicio de ésta puede comenzar también como un impulso, conforme el escritor avance descubrirá que su logro es producto de un oficio a largo plazo, con mucho de paciencia y tiempo libre, y, en este sentido, la mayoría abandonará el barco.
Ahora bien, desde el punto de vista del lector, está aquel ingrediente de nuestra mera constitución narrativa. Me refiero a que el ser humano es una especie que en todo momento está detrás de una buena narración: la televisión, las noticias, los amigos, las reuniones familiares, los chismes, los chistes de sobremesa, son siempre encuentros con la narrativa (oral, por supuesto); y de allí, a pasar a la narración escrita, hay un solo paso. ¿Que la poesía es también una narración de sentimientos? Pues sí, pero según la versión de los actuales lectores, cada vez más difícil de entender y con ausencia de ‘acción’, palabra clave que puede interpretarse como ‘hecho’, ‘suceso’, ‘acontecimiento, es decir, directamente relacionada con la narrativa y no con la poesía.
La conclusión de todo esto es que la poesía es cada vez más desatendida por los lectores, y si este descuido comienza a establecerse en las preferencias de docentes y orientadores de lectura, la pobre necesitará una suerte de relanzamiento. ¿En quién recaerá la responsabilidad?: ¿en el ejercicio de los propios creadores?, ¿en las preferencias de los nuevos lectores?, ¿en el sistema educativo que no ha profundizado en la diversificación lectora? La respuesta, imagino, la debemos hallar, en conjunto, en una mesa concertadora, “desayunados todos al borde de una mañana eterna”.
Ha estudiado matemática pura, física, electrónica y comunicaciones.
Ha delinquido en poesía acometiendo los siguientes atentados:
-“La Túnika de Ankou” (1989)
-“Sinfonía del Kaos” (1993)
-“Vómitos” (1998)
-“Por la Boca, Muertos” (2002)
-“Ruptura de Heje” (2006)
-“Carne Humana” (2006)
-“Construcción del Minotauro” (2006)
En el plano teórico ha publicado un panfleto de agit-prop titulado “Las Armas del Escritor” de más de dos mil páginas, y del cual ha salido el primer tomo (primer atentado).
En video ha registrado “La Decadencia de Lima” (1998) 1 h. 45``, y los videoarte “Omnívoro”, “Retrovisor”, etc.
En música, aparte de haber compuesto más de 100 temas musicales ha colaborado en la composición de 3 óperas.
Ha dirigido también un programa de televisión cuasi clandestino en canal 27 UHF bajo el nombre “Degeneración”, programa político-cultural que se emitía los sábados de 1997 y 1998.
Actualmente se dedica a hacer intervenciones urbanas y a terminar sus “Máquinas Caníbales” con el apoyo de la mecatrónica.
ENVÍOS Y RECEPCIÓN DE LIBROS, REVISTAS, FANZINES, ETC. PARA RESEÑAS, COMENTARIOS, ESTUDIOS U OTROS
Jirón Puno 271 Of. 201
Lima-Perú
A nombre de Martha Santur Arana
(O dejar en la misma recepción del edificio).
ATENCIÓN:
Este espacio no se solidariza necesariamente con los artículos de los colaboradores ni con la opinión de terceros (intelectuales, acomodaticios, turiferarios, diletantes, termocéfalos, politicoides, etc.) ni con los comentarios anónimos vertidos en cada post que puedan herir la moral o la susceptibilidad de los visitantes. Todo aquel que entre en esta "zona de conflicto" se hace responsable de "sus" lecturas, conclusiones, hermenéuticas, etc., al fin y al cabo su weltanshauung (la del lector acucioso) es individual y unitaria, y no le compete ni le interesa --por lo menos en relación a los vitriólicos y atrabiliarios-- al propietario de este blog. Foto: Tv. Perú.
Parte del llamado Catéchisme du révolutionnaire (no el de Netcháiev)
“Usted vive en Sain-Denis y por lo tanto es anarquista. Si usted no fuera anarquista, no viviría en Saint-Denis. Veamos: ha explotado una bomba en la puerta del palacete de Sagán, y como las bombas no pueden ser puestas más que por anarquistas, usted va a la cárcel, porque no cabe duda de que usted es anarquista puesto que vive en Saint-Denis, y como es anarquista, es evidente que es usted el que puso la bomba”. "Anarquistas y Funcionarios" de Rochefort en L'Intransigeant (16 de marzo de 1892)
CRUCIGRAMA
¿POETA: "SINFONÍA DEL CAOS"? ("Expresograma" nro. 1965)
"Nos reímos y disfrutamos de tu literatura, pero repudiamos tu posición política en total desacuerdo con las expectativas populares". 6/4/2011
el autor en www.literalgia.blogspot.com
LIBROS PUBLICADOS DE R. Y.
Matagente
Secreto de Estado
Monos con Metralleta
"LA BESTIA TRICÉFALA" DE RAFAEL INOCENTE, ARTURO DELGADO GALIMBERTI Y RODOLFO YBARRA
clickear sobre la imagen
El Veneno de la Geisha
"ALAN GARCÍA O EL EXCREMENTO"
Pronto en las librerías del centro de Lima
n.s.p.
El Estereoscopio 500
"UNA TEORÍA PARA LA CONTRACULTURA" presentación, apuntes y notas por Rodolfo Ybarra
ALGUNAS ANTOLOGÍAS Y REVISTAS DONDE SE PUEDE ENCONTRAR TEXTOS DEL AUTOR:
"Abofeteando a un Cadáver", compilador: Max Palacios
La imagen de las palabras (2009)
De venta en Crisol, El Virrey, Ksa Tomada, etc.
"Telúrica y Magnética"
Revista de Escritura Creativa de la Unidad de Posgrado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM
"Homúnculus" nros 2, 3, 4, etc.
Revista poética dirigida por Gladys Flores
POLIS: visiones y versiones de Lima a inicios del siglo 21
Gary Leggett, Editor. 650 pgs.
"Encuentro de Escritores Nuevos"
Compilación de la Universidad Científica del Sur, año 2004
YBARRA CONTRA LOS POETAS (Manifiesto de Psicoterror)
Contra toda esa costra de farsantes, momias letradas, bastardos y tinterillos de la palabra. Escritorzuelos abocados en lograr “el texto perfecto”, el súmmum del verbo que los teletransportará vía retorcimiento intestinal al maremagno muerto del parnaso o a las letrinas públicas en las que os esperaré para orinarles en la cara. Oh enemigos míos poetitas letratenientes súcubus/íncubus enemigos de la luz(cidez), náufragos de la verdad apoltronados en radio-tv-prensa, periodicuchos, revistillas, fanzines, pasquines, material de desecho para leerse entre ellos, amariconados en retruécanos para saber cómo avanzan en sus cochinadas a la que denominan “tecnología del texto”, “vanguardia creativa”, luminarias de capilla ardiente. Supuestos ismos en los que navegan ustedes solos como vejigas, como bolsas con caca inflados y meteorizados por sus fuelles publicitarias que no se cansan de soplar con ese aliento putrefacto de mediocridad, esa hediondez omnímoda al borde del colapso, esa ventosidad bucal de relleno sanitario que los caracteriza y de la cual son víctimas y victimarios. Halitosos miembros y espectadores del hades-parnaso, capaces de hacer cualquier cosa con tal de aparecer en esas reseñas malditas donde el brillo del orodil y la pátina del aceite de culebra es todo lo que cuenta para esos lustrabotas y sacalustres de la mierda ajena, reptiles escribidores y sapos criticoides embrujados por la avaricia y la extorsión, destructores de la verdad y falsificadores de la cultura. Mierda pura en los cuatro estómagos de la Palabra que alguien algún día laxará con jabones imaginativos, con el bombín y la cánula de la pureza, con Tacto Lector, con perseverancia a prueba de leyes físicas, con pundonor errático y sobre todo con la inteligencia de los dioses que ustedes por aberración animal y conveniencia crematística niegan, para reinar como enanos, para impedir como soldados de terracota que la verdad se eleve y caiga sobre ustedes hasta aplastarlos y pulverizarlos en los desiertos de la historia donde Herodoto les pateará el culo, donde Dante les vomitará su verde Infierno, donde Buda los hipnotizará hasta volverlos a su realidad de helmintos. Oh poetas raza de gusanos en la cabeza del gnosos, ustedes no han esculpido ninguna palabra digna en la piedra de la vida. Oh poetas, enemigos míos, os desprecio y os abofeteo con mi pañuelo de orugas míticas, con mis guantes de alabastro sobre sus rostros empolvados, sobre sus rosadas mejillas donde practico mi propio bukkake eyaculando mi asco mi rabia y mi venganza. Nada hay que pueda detenerme, ni aun cuando después de 20 años de arduo trabajo descubro la inexistencia de ustedes los poetas, quienes siempre fueron esa elucubración patológica para distraer al hombre del trabajo destructivo y renovador de la naturaleza. Entiéndanlo geniales hombrecillos, pobres diablos, gentuza garrapatulienta, carroñeros letrados. Dejen en paz a la poesía, la Reina Madre que nunca tuvo hijos y que abortó a los fetos que ustedes representan cual ventrílocuos para asirse de una verdad y un tiempo que nunca les perteneció, para tomar cuerpo cual parásitos en la materia eyectada, en la carne inanimada, en la molicie de lo que se pudre para cerrar el círculo de lo que ya no aguanta más y cae por fuerzas evidentes, derrumbándose sobre su eje.
CONTRA LOS POETAS ACARTONADOS Y DE CUELLO DURO CONTRA LOS POETAS LÚMPENES Y MARABUNTAS CONTRA LOS POETAS SUICIDAS QUE NUNCA ESCUCHAN LOS SILBATOS DE JERICÓ CONTRA LOS POETAS BRICHEROS QUE ODIAN SU PROPIA ESTIRPE CONTRA LOS POETAS FELONES Y CHUPAMEDIAS, FELIPILLOS Y LAMECULOS CONTRA LOS POETAS PREMIUDOS QUE CAMINAN ORONDOS POR LAS PASARELAS DE LA MENTIRA Y EL ESCARNIO SIGUIENDO LA TRILOGÍA DE ESTOS TIEMPOS TRANZA-ENGAÑA Y AVANZA CONTRA LOS POETAS COJUDOS QUE ESCRIBEN ESPERANZADOS EN ALCANZAR ALGÚN RECONOCIMIENTO AUNQUE SEA EN LAS PÁGINAS DE DECESO DE LOS DIARIOS CONTRA LOS POETAS ARRASTRADOS QUE RUEGAN POR UN PRÓLOGO CONVINCENTE A BAJO PRECIO CONTRA LOS POETAS DE LA REACCIÓN, MERCENARIOS A SUELDO FIJO CONTRA LOS POETAS DE LA TRA(D)ICIÓN QUE SE EXHIBEN EN LOS MUSEOS DE SITIO DE LAS UNIVERSIDADES CONTRA LOS POETAS EXORCISTAS DE SÍ MISMOS, SATANIZADOS Y SATANIZÁNDOSE UNOS A OTROS CONTRA LOS POETAS DE GRUPOS QUE ENCUENTRAN EN LA MASA UN BUEN PARAPETO PARA MIMETIZARSE Y ESCONDER SUS MEDIOCRIDADES CONTRA LOS POETAS DE A SOL Y MERCACHIFLES QUE BUSCAN VENDER(SE) AL MEJOR (IM)POSTOR CONTRA LOS POETAS MUTANTES Y CAMALEÓNICOS QUE ESTÁN A LA EXPECTATIVA DE LOS VIENTOS LITERARIOS PARA AUPARSE Y SUBIRSE AL COCHE SIN PAGAR CONTRA LOS POETAS BASURA, TRASHEROS Y COPRÓFAGOS ENMIERDADOS HASTA EL TUÉTANO CONTRA LOS POETAS BORRACHOS Y DROGONES INCAPACES DE ESCRIBIR UN VERSO SIN UNA GOTA DE ALCOHOL O HUMO CONTRA LOS POETAS ABSTEMIOS 100% LIGHTS ESCLAVOS DEL CUERPO QUE DICEN CUIDAR A LA MANERA DE LOS GRECORROMANOS CONTRA LOS POETAS SENSIBLEROS QUE LLORAN A MOCO TENDIDO POR EL VERSITO ESCUPIDO EN PAPEL DE ARROZ CONTRA LOS POETAS “MENORES” Y “MAYORES” POR ASUMIR UNA DIFERENCIA QUE NUNCA TUVIERON EN EL MUNDO PASTEURIZADO Y HOMOGENIZADO CONTRA LOS POETAS INTERNAUTAS QUE HACEN DE LA INTERNET UN LUGAR DE OCIO Y DE IMBÉCILES PARA “COLGAR” SUS TEXTOS ESPERANZADOS EN QUE ALGUIEN LOS LEA Y LES DÉ UN COMENTARIO AFORTUNADO. MAS MIERDA PARA SEGUIR NADANDO EN EL DESAGÜE. CONTRA LOS POETAS PARA SIEMPRE EXCREMENTES EXCREMENTOS EXCREMITOS
Salvo error u omisión
RODOLFO YBARRA
PERÚ RIGHT NOW
OTROS COMICS DE "RODOLFO YBARRA"
El artista plástico Giuessepe Mendiola adelanta algunos trazos de este interesante proyecto.
R. Y. en la pluma fuente de Christian Yuán
R. Y. en la pluma fuente de Fernando Laguna
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