lunes, 14 de diciembre de 2009

LA FEMME FATALE DE LOS COMICS



Alguna vez me imaginé que Wonder Woman sería "la chica sexi de los comics" (sobre todo para los que vimos a Linda Carter en la serie televisiva de fines de los setentas), esto, claro está, dejando de lado la alienación y los colores de la bandera en ropa de baño; grande fue mi decepción al encontrar como number one a Gatúbela arriba de las votaciones, arriba incluso de Power girl y Supergirl (ambas de DC comics). Felizmente esta es solo una de las tantas encuestas entre hombres que compran comics. Por cierto, la presentadora que no puede pasar desapercibida es Amber Lee Ettinger, una de las llamadas "chicas Obama", también conocida en USA como "la reina de la web".
[¿Y qué fue de She Hulk? Cierta vez, alguién por ahí, suguirió a Hermelinda Linda --creada por los mexicanos: José Cabezas, Fausto Buendía y Óscar Gonzáles Guerrero-- la que después de tomar extrañas pócimas se convertía en una mujer irresistible. Hoy en día no se puede dejar de lado a las nuevas kunoichis del comic con rasgos euroasiáticos, esto sin entrar en el género hentai y sus subgéneros het (heterosexual), yaoi (relaciones homosexuales masculinas) y yuri (relaciones sexuales lésbicas), sobre los cuáles hablaré en otro post].
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ATENTADO CONTRA SILVIO BERLUSCONI



Aquí la noticia de El Financiero, http://www.elfinanciero.com.mx/ElFinanciero/Portal/cfpages/contentmgr.cfm?docId=234257&docTipo=1&orderby=docid&sortby=ASC :

El Financiero en línea

Roma, 14 de diciembre.- El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, agredido la víspera al término de un mitin político, permanecerá más tiempo internado en el hospital San Raffaele de Milán, debido a que sus lesiones son más graves de lo diagnosticado.

El médico responsable, Alberto Zangrillo, leyó este día un boletín en el que se estableció que aunque Berlusconi no debió ser operado por la fractura en la nariz y sus signos vitales están bajo control, sus condiciones "son más graves de lo inicialmente estimado".

Por ello, agregó Zangrillo, podría permanecer hospitalizado por lo menos hasta este martes.

"Logra alimentarse con muchas dificultades", declaró el médico, quien confirmó que el premier registró un descenso de los valores del hematocrito, tras la sangre perdida el domingo por la tarde, tras recibir un golpe seco en la cara con una estatuilla que reproducía el Duomo de Milán.

Debido a sus condiciones de salud, Berlusconi canceló su participación en la cumbre mundial sobre medio ambiente, que se desarrolla en Copenhague, así como una reunión prevista para este lunes con el primer ministro de Montenegro, Milo Diukanovic.

En tanto, el ministro del Interior, Roberto Maroni reconoció que el jefe de gobierno corrió el riesgo de ser asesinado este domingo en la plaza del Duomo de Milán, donde fue agredido por Massimo Tartaglia, de 42 años de edad y con problemas mentales.

Maroni confirmó que este martes comparecerá ante el Parlamento para explicar el caso, aunque negó que se haya tratado de un fracaso de los servicios de seguridad del premier.

Por su parte, interrogado por el fiscal adjunto de Milán y responsable del grupo antiterrorismo, Armando Spataro, Tartaglia confesó que odiaba a Berlusconi, mientras su padre confirmó a la prensa que padece de problemas mentales desde los 18 años de edad.

El agresor (detenido en la cárcel milanesa de San Vittore) aseguró haberse encontrado por casualidad en la plaza del Duomo, donde el premier celebraba un mitin político y haberse molestado por las palabras de Berlusconi, quien atacó nuevamente a la magistratura y a sus opositores.

Dijo que cuando se retiraba del lugar en dirección a una estación del metro, se encontró de frente a Berlusconi, que saludaba de mano a sus seguidores y que decidió golpearlo con la estatuilla del Duomo que llevaba en las manos.

El premier recibió este día la visitas de familiares, ministros y otros miembros del gobierno, incluidos los líderes de la Cámara de diputados, Gianfranco Fini y del Senado, Renato Schifani.

Este último declaró a los periodistas que Il Cavaliere sufría no sólo físicamente, sino también moralmente, pues no comprendía la razón de "tanto odio" en su contra.

El gubernamental Partido del Pueblo de las Libertades (PDL), así como Il Giornale, diario de la familia Berlusconi, se apresuraron a acusar a la oposición y a los medios críticos de ser los "instigadores morales" de la agresión contra el premier.

Pero la presidenta del opositor Partido Democrático, Rosy Bindi subrayó que Berlusconi es directamente responsable del clima político "envenenado", mientras el líder del también opositor partido Italia de los Valores, Antonio Di Pietro dijo que el primer ministro instigaba a la violencia.

Por su parte, la actriz Franca Rame, esposa del Premio Nobel de Literatura, Dario Fo, dijo que el agresor solamente hizo un favor a Berlusconi, cuya popularidad saldrá reforzada. (Con información de Notimex/MVC)

sábado, 12 de diciembre de 2009

YBARRARIO: CARTA A UN JOVEN POETA MALDITO



Mi estimado, poeta de greda y alcohol metílico, sé que a estas horas debes estar tirado entre el aserrín y los puchos de cigarros mariguanos de algún bar de mala muerte o chingana con olor a sobaco y fritanga de placentas humanas, ratas, gatos o cualquier otro animal techero reventado a palazos por algún desquiciado. Sé que entre tus vómitos, y los otros vómitos de tus amigos, y los vómitos de los vómitos que se reciclaron en el tiempo, debe haber algún papel arrugado que contenga algún poemita, algún trazo de dos líneas, motivos por el cual te dices poeta, escritor y heredero del romanticismo, hiperrealismo, monismo y toda esa seudoinstitución que engorda, inflama y estimula las glándulas tiroides de una locademia tebeciana y raquítica al borde del colapso y de la histeria.
Es fácil adivinar que, en esa podredumbre que arroja el desagüe atorado a tu nariz esnifante y sapiente de perro emasculado, tus sueños son las reacciones químicas y bombas de protones que ocurren en tu flácida y semiprotuberante barriga “chelera” (barriga que hasta el día de hoy no ha conocido una purga por miedo a que se desvanezcan tus conocimientos y excentricidades de monito tití, mono que a las justas sabe trepar el árbol raquídeo de la lucidez y la razón).
Joven poeta maldito, deja ya de imitar al delirante Rimbaud, no lo jodas y respeta su Temporada en el Infierno, fue su decisión y no un vacilón de noche de juerga, sexo, drogas y rockanroll. Deja a Mallarmé que llora y se latiguea en el muelle de San Michael. Deja a Mallarmé que con su bastón se pasea tranquilo en las callejuelas del Barrio Latino. Qué te hace pensar que tu infierno sea el mismo de Dante, de Blake o de Papini. Qué te hace pensar o sentir que eres el elegido para revolucionar la palabra escrita si a las justas garrapateas un par de líneas a la semana y tienes serios problemas con los tropos (no sabes distinguir entre una metáfora y una sinécdoque).
Date cuenta que no todo aquel que escribe versos es poeta, como poeta no es todo aquél que grita a los cuatro vientos ¡yo soy poeta! Hasta desgañitarse y quedarse mudo ante la indiferencia de los demás. Como lo dijo sir Harris en “El Retrato de Doriam Gray” más importante que ser poeta es vivir como poeta; pero vivir como poeta no siempre es vivir como un pobre diablo. Date cuenta. Reflexiona, todavía hay tiempo, las manecillas no se han vencido.
Ser un poeta maldito no es agarrar a patadas a cualquier viejecita que se te cruce en el camino o quitarle el helado a la niña turecina que juega en el parque de la exposición, o robarle la mochila a escolares cojudos y pitucos; tampoco es cruzarse los semáforos en rojo o discutir boca a boca con un charlatán de la plaza san Martín o de “La casa del pueblo”, la casa de asesinos, rateros y malditos de verdad. Tampoco es cortarse las venas con una lata de atún o escupir sobre los autos últimos modelos de la burguesía burocrática la que viene a flatulentear al Club de La Unión y derrochar el dinero que les roban a sus conciudadanos. O fornicar con una prostituta o con un transexual en plena vía pública. Esos son actos contra el pundonor, puntadas de lujuria, placebo para la rabia que este sistema aberrante ha licenciado con tal de que olvidemos los grilletes que tenemos en la pata.
Joven poeta maldito, tomar bebidas espirituosas de dudosa calidad no te hace maldito, tampoco te hace maldito masturbarte a la hora que escribes tu versito, una línea por día, una palabra cada dos horas, una letra cada 15 minutos. No, joven poeta maldito, recuerda que un conocido psiquiatra ha dicho que el imbécil escribe poco, y lo puedo corroborar citando el libro: “Poesía y Locura. Psicología del genio y del sentimiento poético” de los doctores A. Antheaume y G. Dromard, Ediciones Pavlov, México 1944. Ahí en la página 165, dice lo siguiente: “Los idiotas y los imbéciles no escriben mucho. Su lenguaje ha quedado demasiado rudimentario, y el símbolo de la palabra no fina en ellos el pensamiento. Sus facultades musicales están más desarrolladas que sus cualidades literarias, porque el valor simbólico de los sonidos es más vago y no alcanza un grado de diferenciación tan claro en la expresión del sentimiento y sobre todo de la idea”.
Joven poeta maldito, dejo a tu libre albedrío la interpretación de este párrafo, ojalá puedas meditar en él y ponerte a escribir que es lo que se quiere.

Volviendo a lo nuestro, tampoco, no es característica del joven poeta maldito ideal, practicar el lameculismo, el lameaxilismo, el comemierdismo, el chupapinguismo, etc., etc. Eso déjalo para los poetas de avignon, para los poetas de pañoleta de seda en el pecho y de saco de corduroy con coderas de cuero, para los poetas que empiezan su discurso con “O sea uón mi viejo me ha pagado la publicación en la editorial ‘Anograma’”; o los que al ser preguntados por sus poetas preferidos responden: “Ah, sí, claro, Ezra Pond (como la crema), Fernando Vallejo (no, César Vallejo), Carlos Oquendo (el crítico), y Tomás Moro (en vez de César Moro), etc.
Deja esas tonterías, joven poeta maldito, lo tuyo va por un discurso que tiene que acelerarse en el texto a la vez que se politiza e ideologiza cada vez más; no debes confundir los versitos del dolor social, las palabrejas de amor no correspondido, con las palabras que le reclaman al poder lo que se roba día a día, o la conjugación de tus buenos sentimientos reciclados (porque los tienes y sólo es cuestión de que escarbes ahí). Recuerda que la lucha reivindicativa va unida a la lucha política, por eso cuando un obrero le reclama a la patronal para que le suban los sueldos, lo que está pidiendo no sólo son mejores tratos para él, sino mejores tratos para toda la clase explotada, y, a la vez, haciendo un cuestionamiento histórico-continuo a toda esa lacra que ha usurpado un gobierno.
Por eso, joven poeta maldito, el estigma de maldición es una ofrenda del capitalismo, un mote que te han inventado para que te sientas marginal, para que no reclames nada y te emborraches, forniques como un animal callejero y te drogues hasta reventar, porque se supone que tú estás en “otra categoría”. “Otro universo” tiene la gloria de hospedarte en su regazo. Pero, eso es mentira, más falso que promesa de político. No te calumnies a ti mismo. El anatema es una forma, una triquiñuela del sistema aberrante para asimilarte como parte, pero manteniéndote sentado en la banqueta sin poder participar porque no le sirves, porque al igual que la trash white o basura blanca, negros y latinos, simplemente, eres el sobrante de una sociedad plutócrata que se solaza en el petróleo, en el oro y en la satisfacción de placeres estúpidos y corrompidos. Date cuenta y recuerda que cuando lo cuantitativo los haga aparecer como alguna “amenaza”, es decir cuando haya algún grupo importante de poetas malditos, por decir, simplemente los cercarán como a los pieles rojas o las junkies en Holanda, y luego ahí los “dejarán ser” y les aventarán comida como en Chernobyl. Y nunca es lo que tú te imaginas. Siempre es lo que ellos quieren.
Y para mantener esa dictadura necesitan tener a la gente trabajando 20 horas al día, necesitan mantener a las amas de casa y a los hijos enchufados a la televisión chatarra escuchando y mirando cojudeces que le hagan olvidar que tienen el grillete en la pata. Necesitan que el obrero martille sobre el metal todo el día, y que el campesino se desangre las manos en la tierra con tal de que no cojan un libro o empuñen un lapicero. La historia no miente.
Y tú, joven poeta maldito, sabes de qué te estoy hablando. Es hora de que abandones los vicios y te integres a este sano y franco proceso de cambios y empieces a escribir poesía, la poesía que ha de cantarle a la vida y a un nuevo orden de cosas, y como himno servirle al guerrero cuando se encuentre en el campo de batalla peleando contra esos molinos (que sí existen en realidad; yo los he visto), ofrendando su vida y sus sueños para que tú, joven poeta maldito, joven entorpecido por un sistema aberrante, puedas seguir escribiendo poesía.



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viernes, 11 de diciembre de 2009

SOBRE JUAN GONZALO ROSE, HAYA DE LA TORRE Y VALLE RIESTRA




En un artículo de hace unas semanas en el diario Expreso http://www.expreso.com.pe/edicion/index.php?option=com_content&task=view&id=73261&Itemid=9, Valle Riestra escribe sobre Nelson Manrique y su “Usted fue aprista, bases para una historia crítica del Apra”, y trata de negar ese entredicho entre el poeta Juan Gonzalo Rose y el sacha líder Víctor Raúl Haya de la Torre. Para Valle Riestra “esa anécdota es ficticia y se le han atribuido como protagonistas a diversos Poetas del Pueblo”. Así afirma Valle Riestra. No sabemos qué quiso decir con “Poetas del Pueblo”, así en mayúsculas, esperamos que no se esté refiriendo a los “poetas” albergados en el guarida aprista o los “poetas” carnetizados que garrapatarreaban en “La Tribuna” tratando de generar algún titular o alguna comidilla para llevar agua a sus molinos resecos y, siempre, en desgracia ética (aunque no crematística, desde la época de los dólares MUC). Lo cierto es que el tribuno sabe poco de la desfachatez y las ironías de Gonzalo Rose.
Hace poco, en casa del investigador y poeta Carlos Carnero, pude apreciar la dedicatoria de JGR al narrador Gregorio Martínez en el libro Informe al Rey y otros libros secretos (arriba pego el escaneo de la página y la carátula del libro). Rose no sólo era un poeta de la finesa y de la lírica romántica capaz de construir letras para algún vals o una balada, sino que cuando quería y podía ser rematadamente jodido acudía a su pluma o a su verbo para sacudir a su interlocutor. Su ironía llegaba a burlarse, incluso de él mismo. Por cierto, he pedido permiso, vía correo, a Gregorio Martínez para publicar estas palabras sabrosas de Rose: “Para mi monta oficial el zambo Goyo, con todo cariño, este informe a Coyungo (firma) sinceramente, poeta cabro”. Es obvio la joda que Rose suaviza llamándose a sí mismo “poeta cabro”. Juan Gonzalo fue un grande y nunca andaba con aspavientos, decía las cosas de forma directa casi como sus poemas.
En realidad, no me consta que esa anécdota entre Haya y Rose pueda haber ocurrido, pero conociendo un poco sobre el poeta nos damos cuenta de que las posibilidades pueden llegar a la certeza.
Sobre Valle Riestra, es verdaderamente vergonzoso que siga pensando que el Apra es algo así como una iglesia y Haya una especie de deidad monolítica a la que nunca se deja de pertenecer (¿?). Ese sentido de propiedad de la conciencia per se es un reflejo de las miserias humanas y de la expoliación capitalista cerebral que ha socavado el memorismo del tribuno, hoy atrapado en los espasmos de la fenilcetonuria. Si VR abriera un poco los ojos se daría cuenta de que el Apra no es más que una gavilla de delincuentes y hampones que en nada distan de Villanos como Odría, como Alan García (su compinche), o como Fujimori, ente putrefacto y brutal carnicero, del cual Valle Riestra fue lacayo, sirviente y Primer Ministro.
ACTUALIZACIÓN: Carlos Carnero me llama por teléfono para especificar que Los Poetas del Pueblo a los que se estaría refiriendo Valle Riestra, sería un grupo formado, entre otros por el mismo Gonzalo Rose, Manuel Scorza, Gustavo Valcárcel, etc., que se oponían a los poetas puristas de los cincuentas, entre ellos Martín Adán. Queda, entonces, la aclaración hecha.
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jueves, 10 de diciembre de 2009

PALABRAS DE RAFAEL INOCENTE EN LA PRESENTACIÓN DE "DISCURSOS CONTRA LA BESTIA TRICÉFALA"



El novelista Rafael Inocente me envía su disertación en la Feria del Libro durante la muestra de Discursos Contra La Bestia Tricéfala. Quisiera adelantar que sobre lo vertido por el señor Marco Aurelio Denegri en su último programa en canal 7, con respecto a nuestro libro, estaré dando una respuesta el día de mañana.


Sala La Palabra del Mudo-Feria del Libro Ricardo Palma

5 diciembre 2009


Congo, Konrad, Coltan


Estos días he releído a Konrad. He visto nuevamente a los niños severamente desnutridos del Congo y he conocido al Coltan. ¿Qué tienen en común estas tres palabras? Veamos. La desnutrición severa aguda es un grave problema de salud pública, cuyo tratamiento va a caballo entre la medicina clínica y los programas sociales que dependen de los gobiernos y la ayuda internacional humanitaria. Esta es una enfermedad en la que todas las funciones vitales del individuo se encuentran deprimidas por grave escasez de alimento, el cuerpo ha gastado sus propias reservas energéticas y el individuo enflaquece dramáticamente. Los músculos y reservas grasas se consumen y vemos sólo hueso y pellejo, niños con cara de viejo y mínimas probabilidades de seguir con vida, como los niños del Congo. En esta situación de debilidad generalizada fallan los riñones y la absorción intestinal, la capacidad del sistema inmunológico disminuye a niveles despreciables, las infecciones se multiplican y aparecen los síndromes de inmunodeficiencia… ¿alguien dijo SIDA? Este síndrome, el SIDA, fue estudiado inicialmente en el África sub sahariana y se denominó hasta la década del 60, síndrome de inmunodeficiencia nutricional adquirida. Desde hace dos décadas,la farmacracia y las transnacionales lo han bautizado como SIDA y le han echado la culpa a un retrovirus.
La desnutricion aguda severa afecta a los países africanos, la India y el sudeste asiático, en donde mueren de hambre miles de niños diariamente ante la anomia de la ONU. En el Perú, este tipo de desnutrición es mínimo. Lo que nos afecta es la desnutrición crónica, un serio retraso en el crecimiento que por lo general no representa una amenaza inmediata a la vida, pero cuyos efectos a largo plazo pueden ser delicados sobre todo para el desarrollo de la capacidad cognoscitiva de los niños afectados. En el Perú la desnutrición crónica no mata, pero sí enferma. Afecta no sólo el crecimiento y la capacidad volitiva, además tiene efectos graves en la capacidad de aprendizaje del futuro ciudadano, si es que no ha creado ya cretinos rotundos que irán a las urnas en rebaño a elegir al próximo ladrón y su banda para que asalte por otros cinco años.
Si ubicamos los mapas del hambre mundial y de la desnutrición severa aguda y correlacionamos estos fenómenos con las guerras, la presencia de riquezas naturales en los ¿países? afectados y la acción de las transnacionales en dichos lugares, Fobos y Deimos aparecen ante nuestros ojos.
La llamada República Democrática del Congo, Ruanda, Uganda, Etiopía, el África subsahariana, poseen en el subsuelo ingentes cantidades de oro, cobre, cobalto, estaño, diamantes y uranio y las prospecciones de las compañías multinacionales de la minería apuntan a que tienen por lo menos para cien años más de extracción continuada sin pagar un centavo de canon o dejando “más que sea su voluntad”, en complicidad con el gobierno, los militares convertidos en señores de la guerra y el silencio cómplice de organismos internacionales. Pero eso no es todo. En el corazón del África se encuentra por lo menos el 80% de todo el oro gris del mundo, el coltan. ¿Qué es el coltan? Es un mineral estratégico compuesto por la columbita y la tantalita, insumo indispensable para la industria de la telefonía móvil, la fibra óptica y las centrales atómicas. Condensadores, capacitores de alto poder, nanopiezas para armas de guerra electrónica y para la industria de videojuegos, laptops y tableros de naves aeroespaciales, todas requieren indefectiblemente coltan, por su contenido en tantalio y niobio, elementos de altísima resistencia a la oxidación y con una gigantesca capacidad para almacenar energía en reducidas dimensiones. Nokia, Sony Ericsson, Hitachi, Samsung junto con transnacionales de la minería intercambian coltan por armas a las milicias genocidas y los más bondadosos truecan coltan por alimento terapéutico que ellos mismos preparan para salvar niños de la hambruna que ellos mismos provocaron. Aún hay más: recientes exploraciones señalan que en la selva amazónica se encontrarían además de agua, biodiversidad, gas natural y petróleo, reservas formidables de coltan. ¿Y de cuánto dinero hablamos? Si con los diamantes las ganancias de los gobiernos africanos y sus cómplices ascendían a 300 mil dólares mensuales, con el coltan pueden superar fácilmente el millón de dólares. El silencio compinche de los organismos internacionales, simples observadores de la muerte, ha ocasionado la muerte de casi 12 millones de personas en el corazón del África en los últimos 15 años, sea por hambre, fusilamiento o machetazos. ¿Alguien habló de genocidio?
Ahora, ¿Qué diablos tiene que ver todo esto con la literatura? Como bien afirma Gregorio Martínez en el prólogo a La Bestia Tricéfala, el preludio artístico siempre se adelanta a las constataciones de la ciencia, a los análisis de la teoría política o económica…
En 1902, un escritor polaco, marinero y aventurero, llamado Jozef Konrad, publica la novela El Corazón de las Tinieblas, historia de un viaje al África. Un marinero inglés llamado Marlow va en busca de Kurtz, un traficante de marfil que acaba enloqueciendo en la selva africana. Konrad había recorrido previamente gran parte del continente negro, colonizado en ese entonces por la Inglaterra victoriana de la que él mismo se hizo súbdito y había remontado el caudaloso curso del río Nzere, Zaire o Congo. El mismo Konrad declararía poco después de su viaje al Congo: “antes del Congo yo no era más que un simple animal”. ¿Qué quiso hacer Konrad al contar esta historia? Esta novela puede leerse ­­­—y tal vez lo sea en parte— como un alegato contra la colonización, pero su reflexión moral va más allá de una situación histórica concreta. Kurtz llega al Congo repleto de ideales de progreso. Incluso lleva consigo una guía de lo que hoy llamaríamos comercio justo y tarea civilizadora, casi un funcionario de oenegé humanitaria. Pero el viaje que hace es un viaje a los infiernos, un descenso por el río del olvido, simbolizado en el río Congo y la jungla africana. Pero, cuidado. Las tinieblas no sólo están en la selva preñada de hipopótamos, leones y cocodrilos. Tampoco en las tribus guerreras que Kurtz ha conseguido domeñar gracias al terror que ha impuesto. La raíz última de oscuridad es otra, es “el mal escondido en las profundas tinieblas del corazón humano”. Kurtz no ha podido mantener la disciplina necesaria para conservar su conciencia moral, su humanidad y la avanzada de progreso que quiso representar sucumbieron a la codicia por las riquezas y el tráfico del coltan de aquellos años, el marfil de los elefantes. Éste es, letras más, letras menos, el argumento de esta magnífica novela. Tal vez Konrad jamás imaginó que un siglo después, en el corazón de la jungla africana que alguna vez él recorrió, aquella arenilla que hoy llaman coltan, y la oscuridad del alma humana, provocarían tanto horror y muerte en el continente más expoliado del planeta.
Esta noche presentamos La Bestia Tricéfala, hartos de la literatura que se mira el ombligo, hartos del discurso oficial que pretende desligar literatura de política, hartos de la crítica falaz, que restringe el campo de lo literario a lo consagrado social y culturalmente, hartos de aquellos que pretenden hacer de la literatura mero entretenimiento y alucinación metafísica. Parafraseando a aquellos geniales punks británicos que le pusieron música a los postulados de Karl Marx, Gang of Four: la guerra de guerrillas es ahora contra el nuevo entretenimiento.
La literatura no sólo debe contar una buena historia: debe también sacudir la conciencia moral de la gente, exacerbarla hasta el límite, hasta hacerla cuestionar su propia vida y su credo y recuperar esa esencia de humanidad que no puede ser oscurecida por las tinieblas que impone un sistema creador de clientes automatizados. Tal vez sea mucho pretender. Muchos dirán, pero esa no es labor de la literatura y quién sabe y tengan algo de razón. Tal vez así lo presintieron el solitario Martín Adán, indigente por decisión propia, a quien un presidente quiso nombrarlo ministro o José María Arguedas, quien se suicidó consciente que la solución al problema no era la literatura, afirmando antes de pegarse un balazo frente al espejo de un solitario baño en la UNALM: ¿Y cuándo no haya la imprescindible urgencia de ganar plata? Se desmariconizará lo mariconizado por el comercio, también en la literatura, en la medicina, en la música, hasta en el modo como la mujer se acerca al macho.”

Gracias por estar con nosotros esta noche.

Rafael Inocente


Arriba en la primera foto: José Güich, Arturo Delgado, blogger, Rafael Inocente, Javier Garvich

En la segunda foto: auditorio abarrotado.


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miércoles, 9 de diciembre de 2009

JUEVES 10. PRESENTACIÓN DE DEMOLER, DE CARLOS TORRES ROTONDO



Este jueves 10, a las 8 y 30 de la noche, en el auditorio Julio Ramón Ribeyro de la Feria del Libro Ricardo Palma (vértice del Museo de la Nación), se presentará el exitoso libro DEMOLER (Revuelta Editores, 2009), de Carlos Torres Rotondo.


Los comentarios estarán a cargo de los legendarios rockeros Román Palacios (Yorks) y Saúl Cornejo (Laghonia, We All Together, New Juggler Sound).


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YBARRARIO: EL LOCO MIGUEL

AUTOFICCIÓN


Miguel apareció un día. Tenía unas orejas gigantescas dentro de las cuales había introducido unos troncos; asimismo, tenía dreadlocks, tatuajes, una barba de menesteroso y una túnica blanca raída hecha de costales de harina. Me dijo que quería ayudarme, que había sido enviado por los ángeles para hacer un “trabajo especial” conmigo. Cuando lo vi, así, con ropas harapientas y sandalias de samaritano, pensé que se había equivocado y, que, en verdad, era todo lo contrario, el que debía ayudar a alguien era yo.
Miguel me explicó su proyecto del mundo, me habló de lo importante que era volverse vegetariano, de que había que ahorrar el agua y de que debíamos compartir todo lo que tenemos. No hay problema le dije a Miguel, todo lo que me dices ya lo practico, aunque eso de “compartir todo” me sabe a comunismo primitivo, a cierto cristianismo arcaico; pero, de todas formas, siempre doy lo poco que tengo o lo que está a mi alcance. Miguel me dijo que era hijo de la energía superior, que la entidad Padre lo había elegido para fundar un nuevo mundo. Como Miguel era tan claro en sus proyectos y tan diáfano con sus ideas con respecto a mi persona, decidí confiar en él. Total él había venido ayudarme y a hacer “un trabajo especial” conmigo. Después de darle varias vueltas al asunto, de consultar con otros amigos y a pesar de las desconfianzas de mi esposa, le encargué mis negocios, y me dediqué exclusivamente a escribir que era lo que yo, desde hacía tiempo, estaba buscando.
El día que concluí un extenso libro de ensayos sobre lo que considero la pérdida de la fe en el hombre postmecano industrial, Miguel apareció en la puerta de mi casa. Me dijo que tenía que irse, que lo estaban llamando en otro lado, y que su “servicio” había terminado. ¿Cómo? Dije yo, tratando de ocultar mi asombro que ponía en peligro mi estabilidad como escritor. Curiosamente, su aspecto no había cambiado nada, al contrario había agregado un perrito blanco que llevaba en brazos y que daba agudos ladridos. Me habló de que los negocios iban viento en popa, que ya era hora de que yo mismo me encargara de esos asuntos. Me contó algo de que “el ojo del amo engorda al ganado” y un largo etcétera que no tomé en cuenta. Aunque no quiso que le pagara metí en su morral, casi a la fuerza, el dinero que le correspondía por haber sido tan buen administrador.
Cuando lo vi alejarse, su túnica blanca flameaba en el viento, pensé ¡qué tipo más loco?; pero más loco yo que había confiado en él para que administrara prácticamente mi vida. Al día siguiente tuve que volver a las andanzas de los negocios, a las correteaderas por las materias primas, buscando clientes, llamando por teléfono aquí, allá y acullá, entregando propuestas y viéndome con modelos, publicistas y el mundo atosigante y plástico de las modas; y robándole el poco tiempo que me quedaba para dedicarme a la escritura. Así pasaron exactamente siete años.


Hace unos días, un señor de terno y maletín fue a buscarme a una de mis oficinas, me dijo que era de la Sunat y que quería hablar conmigo de un grave asunto. Por un momento pensé que me querían timar. Otro vividor con el cuento de la Sunat, pensé. El tipo me dijo: no se preocupe, su caso es grave pero ya está en proceso y ha pasado al poder judicial y ahora sólo tiene que esperar el dictamen. “El dictamen” dije yo. No puede ser . No puede ser. El tipo se río a carcajadas. Me dijo: no me reconoces, Rodolfo, soy yo, hermano. No te acuerdas de mí. Soy Miguel.
-Miguel, dije yo, tratando de descubrir al Miguel que conocí, detrás de ese rostro afeitado y ese corte de yuppie. Y qué pasó con tus orejas gigantescas.
-Pues, me hice la cirugía
-Y qué fue de tu cabello y de tus tatuajes. Y qué fue de toda esa onda.
-Querido Rodolfo, encontré al Dios verdadero y él me hizo salvo. Es una larga, larguísima historia.
Mejor empiezo de adelante hacia atrás.
-Empieza, pues, que no logro entenderte.
-Mira, querido Rodolfo, acabo de renunciar a una importante empresa de venta de autos. Me consideraron el mejor vendedor de autos de los últimos veinte años. Me dieron un montón de incentivos y llenaron de billete mis tarjetas de banco. He estado viajando por el mundo, entregando y vendiendo autos por todos lados. Imagínate que estuve en la India vendiendo autos, me pasee en coche en La Meca, Makka al Muka-rrama le llaman los árabes. Luego fui a Egipto donde cambié autos por camellos y de ahí arranqué al sudeste asiático donde una cohorte de menudos hombres de empresa me dieron la bienvenida al estilo oriental. La empresa quería instalarme con todo allá, eso incluía secretarias, casa propia allá y lujos impensables, pero decidí renunciar.
-¿Y por qué? ¿Qué pasó Miguel? No te entiendo.
-Pues, simple, hermano Rodolfo. Todo este tiempo he estado mintiendo a los clientes, mintiendo sobre el verdadero valor de los autos. Mintiendo sobre la calidad, sobre los componentes, sobre el seguro, etc., etc. Tú me entiendes. Ya no quiero mentir. Es más, he decidido enviarles una carta a todas las personas que por mi intermedio compraron un auto. E incluso estoy viendo la posibilidad de darles un dinero a cada persona a la cual engañé. No me importa quedarme sin ningún céntimo en el banco. Fíjate que en estos momentos todas esas personas deben estar leyendo mi carta. Ojalá la paz de nuestro Dios les alcance para que me puedan comprender.
-Oye Miguel, estate seguro que la paz les alcanzará cuando les envíes dinero. Pero eso es lo que no me preocupa. En todo caso, cómo se resuelve un cambio de esas dimensiones, de un momento a otro.
-Pues, simple, hermano Rodolfo. Tienes que escuchar el llamado y punto.
-Bueno, voy a tratar de entenderte, pero explícame qué pasó desde esa vez que te fuiste. Cómo cambiaste tan drásticamente.
-Mira Rodolfo, Dios tiene muchos rostros y un solo corazón. Aquella tarde que me fui, sabía que tenía que buscar a mi madre quien había regresado de Italia. Por cierto, en el camino me encontré con un indigente y le di el paquete de dinero que me diste. Bueno, igual a mí no me iba a servir de mucho. Total el dinero pesa y yo quería andar ligero. Tú me entiendes, hermano Rodolfo. Te sigo contando. Mi madre había llegado de Italia, pero no creas que tenemos mucho dinero. Mi madre había ido a Italia a trabajar y se rompió el lomo para darnos educación a mí y a mi hermano. Resulta que un día mi madre estaba llorando al pie de una estatua en Milán y se le apareció una anciana quien le preguntó que por qué lloraba. Mi madre le contó toda su historia. Les habló de nosotros y de que extrañaba a su país, o sea el Perú. Y la viejecita le pregunto que cuánto era la cantidad de dinero que necesitaba. Mi madre le dijo que nunca había sacado sus cuentas, que eso era una tortura, y sólo quería trabajar a ciegas sin hacerse mayores problemas. La viejecita le replicó diciendo que tenía que sacar sus cuentas si algún día quería ver su sueño hecho realidad. En total que quedaron en verse el fin de semana para ir a misa y almorzar juntas. El fin de semana llegó, y en el momento del almuerzo la viejecita le pregunto si había sacado sus cuentas, y mi madre sacó un papel y le dijo que la cantidad era muy elevada y que le iba a costar muchos años, quizás demasiados, quizás toda la vida o varias vidas, en conseguirlo, en conseguir sus sueños. La viejecita le pidió el papel, le dijo que no se hiciera problemas que ella se lo iba a dar todo y que fuera inmediatamente al aeropuerto y que tomara el primer vuelo que encuentre.
Así que Rodolfo, ese día que te dejé iba a ver a mi madre a la cual le habían regalado un millón de euros.
-Un millón de euros, pero si eso es un montón de plata.
-Aunque no me creas Rodolfo, hay un ser supremo que nos protege y nos guía y uno tiene que ser obediente. Eso es todo, hermano Rodolfo.
-Bueno, pero no me has contado cómo cambiaste de forma radical.
-Sí, hermano Rodolfo. Aquella noche que dormí en casa con mi familia tuve una visión. Vi a Krisna que me miraba de forma fea como llamándome la atención o algo así. Sentí que tenía que cambiar, que había otro camino que tenía que seguir.
Al día siguiente, mientras iba al veterinario a llevar a mi perrito, tuve un viaje astral donde me abstuve por varias horas, aunque en el tiempo real solo había ocupado el tiempo entre el cambio de la luz roja en verde en el semáforo. Al anochecer de aquel día sentí unas manos que me ahorcaban y que me hundían en un vacío que yo había interpretado como la muerte. Dentro de mi desesperación clamé a Dios y a la energía superior. Le clamé que no me dejara morir, sentía que tenía que hacer otras cosas y resolver algunos problemas pendientes. Al amanecer de ese día mi perrito blanco había muerto. Creo que entendí el mensaje.
Cuando pasé esa crisis le pedí a mi madre que me cortara el cabello. Un amigo cirujano me reconstruyó las orejas y así, poco a poco, sentí que había nacido de nuevo.
Mi madre regresó a Italia a hacer su vida. Yo sentí que el dinero que se me había entregado debía dárselo a mi hermano. Y, así, sin nada, más que con un pantalón y una camisa emprendí un trayecto que me ha llevado por todo el mundo.
-No me estarás chamullando, Miguel.
-No, hermano Rodolfo, eso es lo que pasó y ahora estoy aquí y quiero compartir mis sueños contigo. Este es el “trabajo especial” que Dios padre me ha encomendado que haga contigo. Tengo una bolsa de dinero que quiero devolverte. Es el dinero que me diste aquella tarde más los buenos intereses devengados que se paga en un buen banco.
-No, por favor, Miguel, no me hagas eso. No podría recibirlo. El dinero que te di no fue un regalo ni un préstamo, fue el dinero que te merecías por haberme ayudado tanto tiempo.
-Mira, hermano Rodolfo, en realidad estoy de pasada, quiero decirte que el dinero es tuyo y si no lo quieres ahora, lo guardaré en una cuenta a tu nombre. Si algún día necesitas sólo tendrás que acercarte a una ventanilla.
-No, mi estimado Miguel. No me tientes.
-No te estoy tentando, hermano Rodolfo. Es lo justo.
-Entonces dejémoslo así.
-Está bien, está bien, hermano Rodolfo, pero la cuenta estará a tu nombre de todas formas.

Miguel se retiró amablemente, me dio un fuerte abrazo y así como apareció, intempestivamente, hace siete años, asimismo desapareció. Como cosa extraña, ese instante, dando agudos ladridos, apareció en la puerta de mi casa un perrito blanco. Miré el fondo de la calle por donde Miguel había partido, quizás para siempre, recogí al perrito que saltoneaba a mi alrededor, lo tomé en mis brazos casi como un hijo y cerré la puerta.
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VARGAS LLOSA Y CLAUDIO MAGRIS EN LA BIBLIOTECA NACIONAL


De mi correo personal:

Queridos amigos

Seguro ya lo saben, pero les envío dos palabras para recordarles que Claudio Magris, gran escritor italiano, y Mario Vargas Llosa dialogarán en público en el Auditorio de la BNP este miércoles 09 a las 6pm, concretando un proyecto largamente trabajado con el señor Renato Poma del Instituto Italiano de Cultura.

Ojalá puedan asistir a este acontecimiento que sin duda, y sin miedo de exagerar, será extraordinario. Será grato para mí saludarlos.

Un abrazo

Alfredo Vanini

P.S. Reenvíen, se los ruego, este mensaje a lectores que conozcan admiradores de Magris (quien ya está en Lima desde ayer domingo)




CLAUDIO MAGRIS Y VARGAS LLOSA EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

Este miércoles 09 en Teatro Auditorio que lleva nombre de escritor peruano





Un día memorable se vivirá en la primera institución cultural de nuestro país: el próximo miércoles 09 a las 6.00 p.m.: Claudio Magris y Mario Vargas Llosa dialogarán sobre Novela, cultura y sociedad en la Biblioteca Nacional del Perú (BNP).





El escritor italiano ofrecerá una segunda charla el viernes 11. Será en la Casona de la Universidad de San Marcos y abordará el tema “Homero”. Magris es autor de Conjeturas sobre un sable (1984), Danubio. Biografía de un río (1986), Trieste, una identidad de frontera (1987) escrito con el historiador Ángelo Ara, Otro mar (1991).



Nació en 1939 en la ciudad de Trieste, ubicada al norte de Italia. Es graduado en Filosofía y Letras por la Universidad de Turín, actualmente se desempeña como germanista, ensayista, narrador y traductor.



La entrada es libre

San Borja, 03 de diciembre de 2009

Oficina de Imagen Institucional y Extensión Cultural

Biblioteca Nacional del Perú

NP Nº 453 -2009- OIIEC-BNP

NOCHE FEMENINA EN EL YAKANA





Viernes 11 de diciembre a las 8 p.m. en Jirón de la Unión 892 /segundo piso (Lima centro).

Noche femenina

Dalia espino
karina valcárcel
Tilsa
Giuliana Llamoja
Navale Quiróz
Eva Velásquez
Sandra Enciso

Performance musical a cargo de :
Veronik Valium
En la foto: Veronik

martes, 8 de diciembre de 2009

HOY: PRESENTACIÓN DE "LA IMAGEN DE LAS PALABRAS"


La nota es del diario "El Peruano" de hoy:
La palabra ilustrada
Esta noche, a las 19.00 horas, en la Noche de Barranco, se lleva a cabo la presentación del libro La imagen de las palabras. Este volumen, editado por Iván Fernández-Dávila, reúne el trabajo de más de veinte artistas que trabajaron en parejas fusionando sus propuestas tanto poéticas como plásticas en diferentes temas.
El libro nace de la necesidad de documentar la interacción entre poetas y plásticos que ha venido sucediendo en exposiciones y otros medios desde hace un tiempo en Lima. Es así como este trabajo contiene tanto dibujos de Fito Espinoza, Vladimir Ramos y Angélica Chávez como poemas de Juan Pablo Mejía, Anahí Vásquez de Velasco y Rodolfo Ybarra.
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lunes, 7 de diciembre de 2009

CAILLOMA EXPLOTA!!!!!





EL UNIVERSO ÀKRATA Y ASKO SOCIAL
PRESENTAN EL FANZINE DE CONTRAKULTURA

«POETAS DEL ASFALTO» Nº 59
EDICIÒN
19 AÑOS DE "SENTIMIENTO DE AGITACIÒN"
EUTANASIA PUNK ROCK


VIERNES 11 DE DICIEMBRE 2009

en KAILLOMA EXPLOTA "SALÒN IMPERIAL"

Jirón CAILLOMA 824, LIMA - 8PM

Participan: LUCHO DESOBEDIENCIA, RICHI LAKRA, RODOLFO YBARRA,
LUIS el Primo MUJICA, SANDRA ENCISO, ÀNGELYZQUIERDO DUCLOS
Performance: "LA EUTANASIA FINAL CUP" (por FÈLIX MÈNDEZ)

Participación especial de PEPE ASFIXIA (bajista de EUTANASIA)


http://lozpoetasdeazfalto.blogspot.com

MIGUEL ILDEFONSO VUELVE A GANAR


Desde este blog nuestras felicitaciones a Miguel Ildefonso quien se hizo del primer premio nacional de poesía PUCP 2009 con el "Libro de Exilio". Aquí la nota:

"El Rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, el Presidente de la Fundación Carlos Rodríguez - Pastor Mendoza y el Director del diario El Comercio tienen el agrado de informar los resultados del Premio Nacional PUCP 2009.

NOVELA Ganador Javier Pizarro Romero: La vereda más larga del mundo Mención especial Marco García Falcón: Nuestros padres Zoila Elena Vega Salvatierra: Acuarelas

ENSAYO Ganador Eduardo Luciano Torres Arancivia: El acorde perdido. Ensayos sobre la experiencia musical desde el Perú Mención especial Carlos Meléndez Guerrero: La soledad en la política. Transformaciones sociales, intermediación política y conflictos sociales en el Perú (2000-2009).Mención especial empatada Gerardo Alberto Arce Arce: Fuerza Armada, estado y sociedad en el Perú contemporáneo Carlos Alberto Morales Falcón: Un escarabajo enconado en la sombra. El resentimiento poético peruano (1964-1981)

POESÍA Ganador Miguel Dante Ildefonso Huanca: Libro de exilio
Mención especial Rubén Venturo Silva Pretel: El mar es olvido
Fernando Pomareda Céspedes: Lurigancho

JURADOS

Poesía
Marco Martos Carrera
Mario Montalbetti Solari
Ricardo Silva Santisteban Ubillús

Novela
Jorge Edwards Valdés
Alonso Cueto Caballero
Abelardo Sánchez León

Ensayo
Salomón Lerner Febres
Francisco Sagasti
Jorge Santistevan de Noriega

CEREMONIA DE PREMIACIÓN
Día: jueves 10 de diciembre del 2009Hora: 6:30 p.m.Lugar: Auditorio de Derecho Campus universitario"

jueves, 3 de diciembre de 2009

ESTAFETA


De una u otra forma han llegado a las oficinas de este bloger los siguientes títulos: El periódico anarquista Humanidad que trae una serie de reseñas, incluida una sobre "De Puño y Letra" de AGR. Llegó también Danza Finita y la revista Entera Voz que dirige en el norte Stanley Vega (sobre el poemario pueden leer la reseña abajo). LLegó también el cuentario: La Muerte y otras traiciones de Fernando Carrasco Nuñez y el poemario Sombrademares de Juan Luis Godoy.
Asimismo ha llegado el último número de Intermezzo Tropical 6/7 titulado Ciudadanos de Segunda Klase/ No Descriminen (la revista se presentará el día domingo en el marco de la Feria del Libro).
Como nota aparte, ha llegado Desde el Destierro uno de los pocos poemas que se le conoce a Lenin, sobre este texto debo estar posteando algo mañana.
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GRAN PRESENTACIÓN



Nota de Prensa
Este sábado 5 de diciembre a las 8 y 30 pm., se presentará el libro “Discursos contra la bestia tricéfala” bajo el sello de Editorial Hipocampo. La cita será bajo el marco de La Feria del Libro en la sala “La Palabra del Mudo”. Estarán de presentadores: Oswaldo Reynoso, José Güich, Javier Garvich, Teófilo Gutiérrez (editor), y, también, los autores.
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miércoles, 2 de diciembre de 2009

YBARRARIO: SOBRE GATOS Y MAULLIDOS I

(AUTOFICCIÓN)





Cierto día, después de haber sacado la basura para llevarla al colector, me encontré con unos gatos que estaban en pleno festín canibalizando a un animal (¿muerto?). Posiblemente algún auto habría atropellado al felino y había sido arrastrado por alguien o por algo, o quizás por los mismos mininos hasta ahí. Al principio me miraron, nada sorprendidos, y siguieron en lo suyo, metiendo diente a unas piltrafas que a las justas dejaban entrever que antes había sido un animal vivo, digitígrado y félido como ellos; sólo uno de los comensales (después me enteraría que era “una”) se me acercó temerariamente, olfateó de mala gana, hizo un ademán extraño como contrayendo la columna vertebral, a la vez que se erizaba, y regresó con sus compañeros. Debido a la escasa luz sólo pude divisar su cuerpo color marrón-anaranjado (eso parecía) con unas rayas atigradas y unos ojos verdes resplandecientes en la oscuridad.
Durante varios días la escena se repetía por igual, aunque no la canibalización, sino la departición informal de alimentos en el patio de entrada de la casa. Ya me estaba hartando de tener que salir con la escoba a recoger lo que quedaba de todo el pandemonio que hacían los gatos. Así que empecé a cambiar de horarios, ya no sacaba la basura por la noche, sino por la mañana; tenía que cuidarme de no sacarla después de 8 de la mañana porque sino me podría caer una multa, delicatesen tribulante de la angurrienta municipalidad, así que me levantaba temprano como a las 7 ó 7 y 30 am., miraba alrededor (no sé por qué el hecho de dejar una bolsa de basura en la calle me causa un sentimiento de culpabilidad y conmiseración) y dejaba mi bolsa de basura para que siguiera su natural proceso de reintegración de productos orgánicos; en otras palabras, que la mierda se reintegrara a la mierda, y nos diera, aunque sea por un momento, la profilaxis de la limpieza o alguna idea que nos remitiera a la higiene.
Una noche en que ya me había olvidado de los gatos techeros (total, su única presencia se debía a mis propios desechos y a que siempre había comida que botar: en casa sólo somos dos y generalmente compramos alimentos para llevar) apareció, sigiloso, el mismo gato que se me había acercado la noche pasada. Esta vez se portó de manera sociable, hasta empezó a ronronear y a rozar su lomo con mis pantalones. Me agaché a acariciar su cabeza plana de orejas puntiagudas y me despedí de él (como dije, todavía no sabía que era hembra). Entré a mi casa y cerré la puerta. “No estoy para gatos”, dije, y me fui a dormir.
Al día siguiente, casi a la misma hora, volvió a aparecer este extraño gato anaranjado, esta vez estaba acompañado de dos pequeños gatitos blancos con manchas negras (o negros con manchas blancas); eran tan indefensos que inspiraban protección y cierta ternura que pensé no estaba en capacidad de sentir, al menos, no, por un animal. Ahí me di cuenta que el gato era en realidad una mamá-gata. Entré a la cocina y les calenté un poco de leche fresca, les abrí unas latas de sardinas, unos paquetes de galleta, y dejé que comieran solos. No quería perturbarlos; además, mi filosofía sobre los animales pasa por la libertad de las especies y no por la esclavitud de las mascotas.
Al día siguiente, se volvió a repetir la escena, esta vez no les di galletas ya que las del día anterior no habían sido tocadas por los pequeños visitantes. Traté de “cumplir” con mi parte en esta coyuntura propiciada por la necesidad animal y el fino sentido de conservación de ciertos seres que viven en sociedad con el hombre. No quería comprometerme más con un animal extraño a mis costumbres y, encima, de hábitos caníbales.
Los días posteriores la visita se hacía más frecuente, a veces los encontraba en las mañanas, volvían por la tarde y reaparecían, como era natural para ellos, en las noches. Poco a poco los gatitos pequeños se fueron haciendo grandes, hasta que desaparecieron y no los volví a ver más. No sé si emigraron o desaparecieron en el tráfago de las calles. Entonces, y cuando ya daba por concluido el asunto, mamá-gata empezó a venir sola, a maullar en mi ventana y a rasgar con sus uñas corvas el dintel de la puerta. Al principio, trataba de arrojarle lo de siempre y la dejaba en el patio. Por cierto, siempre le dejaba la luz prendida y una taza con agua corriente para que supiera que algo me interesaba y que estaba dispuesto a comportarme como un buen samaritano, pero ahí nomás. No movería ningún dedo más. Eso creía.
Así, se fue acomodando, primero en la alfombra, remoloneando bajo mis pies, luego en las sillas o encima de algún periódico, hasta que finalmente aterrizó en el sofá, mejor dicho en una de las coderas del sofá desde donde divisaba toda la sala de libros y revistas, que siempre con desdén intento acomodar.
Poco a poco me di cuenta que a la gata le gustaba estar entre los libros, rozarse en las revistas y olfatear las hojas sueltas o los boletines, agendas, molesquines, etc.
Cierto día, un conocido escritor vino a visitarme, amablemente lo hice pasar, y cuando iba a tomar asiento en el sillón se encontró con la gata que tercamente no quería ceder el asiento a mi premiado amigo (había ganado recientemente varios trofeos locales de literatura y de eso íbamos a hablar). Hasta ese momento no me había dado cuenta de un detalle, y fue porque mi amigo me preguntó: “¿cómo se llama tu gato?”, le dije que no tenía nombre, que no me sentía con autoridad para motejarlo con un nombre, y que tampoco me consideraba su “dueño”. Este gato, o, perdón, esta gata, es libre e independiente; no soy su “dueño”, ni la considero mi “mascota” o algo parecido. Ella es una entidad responsable de sí misma.
Mi amigo me dijo que únicamente había preguntado por su nombre y que no cuestionaba mi posición con respecto a las “mascotas”. Sí, está bien, le dije; es que no se me había ocurrido que tuviera que ponerle algún nombre. ¿Tú qué opinas? Mi amigo tomó asiento, a la vez que la gata se arrimaba a un costado, y refirió que por una cuestión práctica debiera ponerle un nombre.
-Es que no se me ocurre nada ¡hombre!
-Que tal Bastet
-Como la diosa egipcia con cuerpo de mujer y cabeza de gato. No, pues, eso sería demasiado, y supondría cierto tipo de bestialismo, zoofilia…
-Y Michi?
-No seas prosaico, por favor.
-Y Muezza
-como la gata de Mahoma, no pues, no creo en eso de que los gatos también entren en el paraíso; ni siquiera creo en el paraíso, o en los extramuros y el erebo. Qué tal tontería.
-Solo sugiero, solo sugiero, Ybarrita. Qué tal chitara, baguira
-ya, ya…sabes cómo dice un gato cuando está enojado? Y esto lo leí en Calypso, capítulo IV del Ulises de Joyce:
"mkgnao", "mrkgnao", "mrkrgnao"...

En aquella conversa no llegamos a ningún acuerdo. La gata siguió llamándose “gata”. Esa noche despedí a mi amigo, convencido de que los escritores saben poco o nada del mundo animal. Los días se hicieron semanas y las semanas meses. No sé en qué momento me vi yendo a comprar atunes y comida envasada para gatos (esas galletitas de colores con olor a pescado que me causan alergias), ni en qué preciso instante me vi con una bolsa de pollo a la brasa humeante, pensando en que el cadáver de un ave, un exoesqueleto enmusculado (y conste que ahora soy vegetariano) quizás era del gusto de los gatos. A veces la gata desaparece durante semanas, y cuando ya creo necesario hacer unos cartelitos con mi dirección y mi teléfono buscando a “mi mascota” y pegarlos en todas las avenidas principales de Lima, pues, justo en ese momento, aparece la susodicha con sus ronroneos acicalándose entre los libros y maullando por comida y por, me cuesta decirlo, afecto; las necesarias caricias sobre su cabeza aplanada y su pelo hirsuto que se queda adherido en mi pantalón y en mi camisa, y en lo que los freudianos llaman sentimientos, subconsciente, el lado nebuloso de la memoria, los recuerdos, el presente y el pasado desde donde emerge inevitablemente un animal de uñas retráctiles, ojos grandes, pelaje alborotado, cola y maullidos; sobre todo, maullidos.
Agudos e imperceptibles maullidos.
(Los créditos de las fotos son de este SS)
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