Los amigos del espacio 'Politik Inmortal' me solicitaron una opinión sobre el estado, la única condición fue ser breve, un minuto. Aquí el registro:
BLOG DE
sábado, 9 de marzo de 2013
jueves, 7 de marzo de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
sábado, 2 de marzo de 2013
5to. FESTIVAL DE ARTISTAS URBANAS
5to. FESTIVAL “NOSOTRAS, ESTAMOS EN LA CALLE
Del 5 al 12 de marzo, en diversos horarios
Jueves 7 de marzo, Inauguración del Festival Auditorio del Centro Cultural de España, Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz, Lima
Ingreso libre
Dentro del marco de celebración del Día Mundial de la Mujer, del 5 al 12 de marzo se realizará el 5to. Festival *Nosotras estamos en la Calle*, evento de cultura urbana y expresión femenina organizado por Marypussy crew y Los Marginales y con el apoyo de la Municipalidad de Lima - Gerencia de Cultura, Centro de Documentación Flora Tristán, Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, el Centro Cultural de España y más organizaciones.
El festival de arte femenino cuenta con la participación de diferentes manifestaciones artísticas y de creación, desarrolladas por mujeres de agrupaciones artísticas y colectivos que mostraran su trabajo en las diferentes vertientes como el graffiti, murales, poesía, performance, arte utilitario y artesanía, música y se desarrollará un conversatorio sobre el estado del arte femenino en Latinoamérica y talleres.
En esta edición contaremos con la participación de Artistas Urbanas y muralistas de Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Brasil, Mexico y Perú, las cuales desarrollaran su arte en la fachada del CC España y en las paredes de El Carmen en Comas con la colaboración del FITECA descentralizado y en Villa El Salvador, en el colegio Juan Velasco Alvarado, con la participación de Arena y Esteras, los días 10 y 11 de marzo respectivamente.
El 7 de marzo se realizará la inauguración del Festival en el CC España a las 7:30 p.m. con conversatorio sobre el arte urbano e Intervenciones en Latinoamérica, con la participación de las invitadas internacionales. Video promocional del 5to festival. Presentación musical del grupo hip hop femenino HDU (Hermanas del Underground) y presentación perfomática de break dance con danza de tijeras.
Muralización en el CC España
El viernes 8 y sábado 9 de marzo, en la fachada del Centro Cultural de España, se realizará la intervención mediante diferentes técnicas artísticas graffiti, mural, fotografías, stencil, pegatina y demás. Con la participación de más de 20 artistas locales y extranjeras.
También se realizará la Feria de Producción y Organizaciones de Mujeres, los días 8 y 9 de marzo de 11:00 a.m. a 8:00 p.m. - Plaza Washington. Instalación de stand de exposición y venta de producción alternativa creada por mujeres en literatura, arte utilitario, artesanía, diseño de indumentaria, música, de material informativo de temática femenina o de interés social y de organizaciones sociales femeninas.
Por la noche tendremos performance, recital poético y conciertos con Ysabel Omega, HDU Crew, Sipas Crew, Atraso Menstrual, Jecka, Susana Ilizarbe, Fábula, Batucada Parió Paula, Consuelo cantautora, María Sanrango, Naiara Es, Mary Z y Margot Palomino.
Agradecemos su difusión.
Contacto:
nosotrasestamosenlacalle@gmail.com
monica miros: 985901656
domingo, 24 de febrero de 2013
EL GANADOR DEL OSCAR ES:
Alberto Fujimori.
El director cinematográfico es Vladimiro Montesinos. El utilero y atrezo cinematográfico: Carlos Raffo. Efectos especiales: Martha Chávez. Producción ejecutiva: Keiko y Kenyi. Mejor casting: Delgado Aparicio "Saravá". Mejor Soundtrack: El baile del Chino. Mejor fotografía: Diario Correo. Mejor vestuario: Rafael Rey. Encargado(a) de Extras (portátil llevados como ganado para azuzar al personaje principal): Luisa María Cuculiza. Cameo (apareció un rato para elevar la atención del telespectador): Valle Riestra. Por lo tanto, el ganador es "El Chino Rata". Coming Soon, pronto a estrenarse en la salita del SIN y en la Dinoes.
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lunes, 11 de febrero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
'LA CAZA DEL TIGRE', ENVÍO DE RAFAEL INOCENTE
En el Perú
se lavan activos del narcotráfico hasta por 7000 millones de dólares anuales y
no pasa nada
LA CAZA DEL TIGRE
Novela
Miguel Arca Patiño
Por Rafael
Inocente
Después de
veinte años y cuando nada hacía presagiar su retorno, un
fantasma vuelve a la vida de Nicolás Pazos.Pazos es un economista limeño que
desprecia la vida muelle y ordinaria de la ciudad. Graduado en una de las
universidades más prestigiosas del país,el Tigre Pazos prefiere mil veces
trabajar al aire libre, cabalgar en su moto, trepar cerros a pie, contender con
la naturaleza pero no precisamente para doblegarla.
Es el año 2000 y
Nicolás Pazos tiene 49 años. Es un hombre de acción que mide 1.78m y pesa 78
kilos. Ha retornado a la selva peruana, a Tingo María, para trabajar en un
proyecto de control de erosión para torres de alta tensión. Aunque echa de menos a “La Serpiente de Oro”
(la canoa de maderaen la cual surcara otrora los ríos y meandros de la selva de Madre de Dios), al Adventurer I
(el zodiac que utilizaba como
liebre), al MartoBrewer Explora Comando de 17 cm de puro acero inoxidable
cromado en negro, Nick Pazos ha cambiado poco.Ya no cuenta con los valiosos
objetos mencionados que le acompañaron hace veinte años cuando navegó los rápidos
del Urubamba, llegando a la selva boliviana y a los pueblos brasileños limítrofes
(negociando productos de pan llevar, cerveza, gasolina, armas de diferente
tipo, artefactos eléctricos y chucherías varias), pero la madera de la que está
hecho no ha variado y sigue siendo esencialmente el mismo tipo, pues como decía
Fromm “si yosoy lo que tengo, y si lo que tengo se pierde, entonces, ¿quién soy? Nadie, sino un
testimonio frustrado, contradictorio, patético, de una falsa manera de vivir”. Nick sigue siendo el mismo tipo campechano, tal vez algo pintoresco,pero un hombre de bien
a fin de cuentas, que no abusa de nadie pero tampoco se deja abusar. Pazos es a sus 49 años, por decirlo de alguna
manera, un marinero en tierra, guarecido
en sus cuarteles de invierno, del que sale para trabajar y obtener el sustento
para su familia, como ahora en que lo encontramos en plena selva amazónica
peruana, en la provincia de Tingo María, en el departamento de Huánuco.
En estas
circunstancias un fantasma del pasado regresa al Perú en busca de venganza. Ese fantasma tiene nombre propio. Se llama Patrick Depardieu y es un
multimillonario francés dueño de EPROTSA (Empresa de Productos Tropicales de la
Selva Amazónica), pantalla para operaciones ilícitas de los más poderosos
cárteles de la droga del planeta.Depardieu ha plantado su centro de operaciones
en el Perú y tiene oficinas en las principales ciudades del país. Un búnker amurallado a prueba de ruidos
ubicado en Chacarilla del Estanque es su cuartel de operaciones. Pero Depardieu es solo la cabeza visible de
una mafia multinacional, que el autor identifica como la NWE (Narco
WorldExport), un cártel norteamericano con sede en Texas y oficinas centrales
en New York, regentado principalmente por judíos. La NWE tiene hombres clave sembrados en las
principales instituciones internacionales (ONU, BM, FMI, BID, UE, OMT, FAO,
UNESCO, El Vaticano, etc.) y aparte de controlar el negocio de la droga se
ocupa de mantener los dineros ilícitos “lavaditos y planchaditos listos para
ser usados en la economía limpia”. Según
Arca, quien a la manera de un MilanKundera se da licencia para insertar entre
capítulos breves ensayículos, es tan grande el poder de la NWE que son “dueños
de países de séptimo orden económico como Colombia (…) y octavo, como Perú
(…)”… todo esto lo demostraba “el hecho de que en casi 40 años se habían
apoderado del país” (…) en el sentido de que “controlaban su economía, su gente
importante en los puestos importantes”, incluso se dan el lujo de crear y financiar
grupos alzados en armas, como cuando a los “colombianos que se rebelaron (…)
los cambiaron por los mexicanos. (…)” O cuando (…) “cambiaron a Sendero
Luminoso por el Ejército y la Marina (…) para controlar la parte parapolicial
del negocio”.
Hace pocos días
(22 enero 2013), la Procuradora Antidrogas peruana Sonia Medina, divulgó en
medios públicos que en el Perú se lavan activos provenientes del narcotráfico
hasta por 7000 millones de dólares al año, de acuerdo a cálculos realizados por las
Naciones Unidas. Lo más increíble de esta denuncia realizada por un alto
funcionario público es que la gran mayoría de casos son absueltos (Montesinos,
Sánchez Paredes, Valdéz, Cataño, etc.) y caen en saco rotodespués de dilatados procesos
e investigaciones. Los principales
rubros para blanquear dinero sucio en el Perú, de acuerdo a la misma Procuradora
Antidrogas Sonia Medina, lo constituyen los pujantes sectores inmobiliario,
farmacéutico, gastronómico, cadenas de grifos, entre otros. Una situación aterradora que en cualquier
otro lugar civilizado del planeta causaría tal pánico financiero que la
economía ficticia del país se desplomaría estrepitosamente.
Pues bien,
Miguel Arca Patiño con “La Caza de Tigre” se atreve a ponerle el cascabel al
gato.
Corren los años
ochenta en la selva peruana. En Madre de
Dios, la minería artesanal del oro cobra sus primeras víctimas, destroza la
Amazonía, conjuntamente con la fiebre del oro blanco, que se apodera de la
conciencia de los hombres. En tanto, al otro lado del mundo, un tal Patrick
Depardieu, malvive en un sótano oscuro y húmedo, rodeado de zancudos, en los
suburbios de París. En medio de su
miseria es tentado por un gringo, George Clayton, para ingresar a las “grandes ligas”, pero para
ello es necesario que invierta por lo menos medio millón de dólares, una suma
inalcanzable para un atorrante (los hijos de A. Torrans, malvivientes que
sobreviven en las tuberías de desagüe), un ratero de poca monta, como es
Patrick Depardieu.
Clayton le da la
solución. Hay un lugar en el mundo, le
dice, llamado Perú. En la selva de aquél
país, bajando de las sierras del Cusco, hay una fiebre del oro. Oro por montones. Botado. El Perú es un
mendigo sentado en un banco de oro, le anima, haciendo suyas las palabras de
Raymondi.Depardieu es un ignorante que nunca ha escuchado hablar del Perú ni
del Imperio de los Incas ni del Cusco, menos aún de la Amazonía Peruana.
Clayton le proporciona planos, cartas, mapas.
Quien compra el oro en la selva del Perú es un banco del Estado, le
dice, el Banco Minero, son por lo menos 200 kilos mensuales. Hay mucho dinero y poca policía, esos lugares
son corruptos, le susurra cómplice. Entras como turista al Cusco, bajas a la
selva, alquilas un deslizador, consigues guías y motoristas nativos, y listo,
será como quitarle un caramelo a un niño.
Luego de darle la logística necesaria, la ruta de escape (que pasaba por
Bolivia y llegaba hasta Manaos, en Brasil), el gringo Clayton tiene la certeza
que el francés ambicioso dará el paso que le permitirá ingresar al más
lucrativo negocio que ha conocido la humanidad. A los pocos días, tres
franceses cogen vuelo directo hacia el Cusco: Patrick Depardieu, Pierre Laroche
(un mastodóntico guardaespaldas) y Marie-Claire Saint-Germain, una desdichada y
hermosa parisina de extracción proletaria cooptada por Depardieu.
En este trance
es cuando se trenzan las vidas de Nicolás Pazos y Patrick Depardieu. Después de emborrachar a la población hasta
el vómito y con la complicidad del Dr. Manteca (un oscuro tinterillo de
provincia, epítome del jurisconsulto peruano),
asaltan el Banco Minero. Los franceses huyen a toda prisa a través del
Río Madre de Dios, pero en su escape se cruzan en el río a bordo de los veloces
deslizadores:Depardieu huyendo del lugar del crimen y Pazos dirigiéndose hacia
el perdido poblado amazónico en donde se ubica el Banco Minero con el saldo de
dos muertos y ochenta kilos de oro robados.
Aquí se inicia una persecución cinematográfica que llevará a Pazos a
través de la selva amazónica de tres países (Perú, Bolivia y Brasil) y, en un rapto de locura y fidelidad,
Pazos cruzará el Atlántico hasta recalar en el propio París, tras las huellas
del ladrón y asesino Patrick Depardieu.
¿Pero por qué le
importa a Nick Pazos atrapar a los ladrones del Banco Minero? ¿Es por los
ochenta kilos de oro avaluados en por lo menos dos millones de dólares? Pazos no es un tipo ventral. Concebido a la manera del héroe romántico (en
el sentido de creer en lo imposible), a Pazos lo que menos le interesa es
el oro. El administrador del Banco
Minero, un ingenuo ingeniero y su esposa, han sido fieles amigos suyos. Y si un
valor respeta Nick Pazos ese es el de la amistad. Más aún el de la gente
sencilla. Aunque no logra recuperar todo lo robado y tampoco puede capturar al
asesinoDepardieu, Pazos lo obliga a escapar como a una rata por mediomundo y
logra ponerlo en ridículo ante Marie-Claire, su hermosa novia, inocente de los
crímenes que comete Depardieu. Y aquí es donde se trenza nuevamente la novela,
porque después de veinte años, con la Bestia regresa la Bella. Porque además, “La Caza del Tigre” es la
historia de un amor inconcluso y que encuentra en el sacrificio de Marie-Claire
un epílogo fatal, símbolo del amor incondicional: dar la vida por quien se ama.
Son varios los
escritores peruanos fascinados con la selva amazónica. Desde la épica de “La Serpiente de Oro” de
Ciro Alegría y el redondo libro de cuentos “El Arco y la Flecha” de Luis
Urteaga Cabrera, pasando por un joven Mario Vargas Llosa con “El Hablador” y
“La Casa Verde”, hasta los escritores loretanos que con tanto acierto recrean
fabulosas historias cuyo telón de fondo es la inconmensurable Amazonía peruana,
en novelas como “La Guerra del Sargento Ballesteros” de Jaime Vásquez Izquierdo
y “Hostal Amor” de Cayo Vásquez. “La
Caza del Tigre” presenta el caleidoscopio amazónico bajo la mirada de un hombre libre que no le
teme a la jungla, si no que, a la manera de los balseros del Marañón, se
zambulle y se hace uno con ella.
“La Caza del
Tigre”, la he leído en manuscrito proporcionado generosamente por el propio
autor. Ha conseguido mantenerme en vilo de principio a fin. Concebida episódicamente y abundante en raccontosemocionalesy flashbacks, ha sido escrita con una
economía de lenguaje heredera de la concisión de la narrativa anglosajona. El argumento de esta excelente novela no se
circunscribe dentro de las coordenadas de la típica narrativa última que se
regodea en historias de artistas incomprendidos, bombarderos de papel, poetas
borrachines, escritores onanistas y mujeres insatisfechas. Ésta es la historia de un hombre de acción
enfrentado a un sistema que aniquila al individuo hasta reducirlo a piñón
descartable de la Máquina Monstruosa.
Miguel Arca nos
remite con su historia a la vieja dicotomía entre el bien y el mal y conceptos
como la justicia, el honor, la felicidad
e incluso un anti-valor, según los bienpensantes, como la venganza, toman
cuerpo en la novela, retratando una sociedad en la cual las leyes sirven de
papel higiénico y justifican el robo, el asesinato y la expoliación de un
pueblo que va a las urnas cada cinco años a elegir a su nuevo vampiro.
miércoles, 16 de enero de 2013
TRES COSAS HAY EN LA VIDA, DE JORGE CUBA-LUQUE
Jorge Cuba Luque ha publicado los libros de cuentos Colmena 624 (1995), Ladrón de libros (2002) y un texto muy particular al estilo del George
Pérec de Je me souviens: Yo me acuerdo (2008). En esta ocasión,
nos entrega una novela cuajada en el fragor del escritor y el inevitable roce
con la realidad, sus contratiempos y/o compromisos (Sartre); por ello, la
crítica al sistema capitalista y a su medio social brota de forma natural sin
caer en el viejo cliché del socialrealismo y, más bien, nos entrega una obra
con aires de posmodernidad y lo mejor de la tradición culturena: la paradoja,
la ironía de esas “tres cosas importantes” en la vida de estos tiempos
ditirámbicos de finmundismo, caída de
bolsa de valores, crisis energética, calentamiento global, etc.: salud, dinero
y amor, tal y como dice el libro de versos y vals de Rodolfo Sciammarella.
El personaje principal, hijo de un encuentro “casual” entre una
recepcionista del exhotel Bolívar y de “un rubio Steward de la Panagra Airways”, se ve marginado por sus compañeros
de estudios y/o amigos de barrio, quienes se burlan de su fenotipo al haber
heredado lo peor (léase lo menos funcional para un país cuarterón) de cada uno
de sus progenitores: flaco, endeble, tímido, apocado, asmático, etc., pero
rubio a fin de cuentas (“gringo misio” de colegio nacional), quien se aferra a
una vida académica y de arribismo donde el qué me importa prima sobre cualquier
directiva posible. Becado por la “Fundación Coca-cola, altruista patrocinadora”,
estudia economía en una universidad de la capital. Así va escalando posiciones
dentro de la pirámide de la división internacional del trabajo y tropezándose
por ratos con “seres menos inteligentes y más miserables que él” (sic), pero
que buscan lo mismo (o caen en lo mismo): el ejemplo práctico es Eva, una
agraciada joven dedicada al negocio de las fotocopiadoras, con quien “hace el
amor” por primera vez, pero ella, muy avisada en sus propios intereses de
“cumplir su sueño” y dejar su humilde vivienda en el Rímac e irse a Estados
Unidos, termina matrimoniándose con un viejo decrépito vicerrector de la
universidad donde Johnson seguía sus estudios y de manos de quien recibe el
título profesional. Quizá por eso, más adelante, cuando Johnson, dotado de un
puesto de trabajo como organizador de empresas, logra salir del país, encuentra
que su destino natural debe ser Estados Unidos: “El bienestar al alcance de
todos. Una verdadera democracia”.
De esta forma, en una carrera por la acumulación de bienes materiales,
el confort y la comodidad –el lado amable de un mundo de mercancías y crueldades–,
dota a su madre de una casa, así como de una pensión vitalicia. Asimismo se
compra otras propiedades para alquilarlas y entregarse a una vida holgada y sin
preocupaciones. Total, el asma ha desaparecido (signo de aparente buena salud);
el amor es una constante con subibajas
(Eva, Julia o cualquier otra, aunque por esta última siente una especial estima
y, según se constata en la novela, tiene una posible prole); el dinero ya está
empezando a no ser ningún problema, sino una “bendición” del trabajo y el
esfuerzo (sic); y, como organizador y reflotador
de empresas, no escatima en ningún problema para despedir a diestra y siniestra
con tal de beneficiar a la patronal, puesto que su eficiencia era inversamente
proporcional a los intereses de los asalariados: “Era, además, totalmente ajeno
a remordimientos al ser consciente de que el resultado de su trabajo era crear
desempleados en un país donde la protección social era inexistente”.
La fina ironía –una constante en la obra de Cuba-Luque, quizá
revisitada anteriormente en cuentos como “Preguntas y respuestas”, “Colmena
624” o “Personas desparecidas”– encuentra su punto álgido cuando Johnson,
orondo y ya posicionado en un piso del otrora World Trade Center, piso 95 de
las Torres Gemelas (la misma que ha escalado a punta de cumplir el viejo
recetario del capitalismo draconiano), encuentra la muerte de forma inusitada a
manos de la islámica organización terrorista Al-Qaeda el 11 de septiembre de
2001: “Oyó gritos y pensó que era un terremoto aunque sabía que en New York no
había terremotos como en Lima; su corazón empezó a latir con fuerza y, atónito
y petrificado por el terror, vio una gigantesca ola de fuego abriéndose paso
con el estrépito de una explosión infernal, devorándolo todo. Johnson,
sintiendo que su cuerpo reventaba, creyó que era tragado por una profunda
oscuridad y tuvo tiempo de comprender que estaba muriendo” (pág. 257).
De esta forma, Jorge Cuba-Luque nos entrega un fresco de estos tiempos,
un cuadro en el que el arribismo y la praxis esquizofrénica de la libre
competencia (la mejor forma de subir es pisando las cabezas de los que te
rodean) pueden “ayudar” a alcanzar un bienestar material con resabio a fracaso,
a infelicidad. También la revisión de la última historia peruana le sirve al
autor para repasar los nexos entre esa ficción de desarrollo, los grupos
políticos (en su mayoría entes larvarios) y el poder establecido (el “doctor
Cerrillos” sería por antonomasia el mismo “doctor Montesinos”); todo dentro de
una prosa fluida y la memoria siempre despierta para trasladar al personaje de
una época remota a otra más actual sin perder el atrezo y los datos históricos
tan necesarios como abundantes (en su texto Yo
me acuerdo, el autor nos ofrece un ramillete de datos que podrían
engarzarse con la novela). Por lo demás, Tres
cosas hay en la vida es, sobre todo, una excelente novela (un testimonio
sobre los yuppies, “tecnócratas” y
demás profesionistas cegados por la autorrealización y las promesas de un
sistema aberrante) que merece la atención de la crítica y su inclusión urgente
en algún plan lector.
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domingo, 13 de enero de 2013
OTRA MÁS SOBRE EL RACISMO DEL DIARIO "EXPRESO"
“Serrano nunca bueno, si bueno nunca perfecto, y si perfecto siempre serrano”, dice una nota del diario Expreso publicada el día 11 de enero acerca del ex presidente Alejandro Toledo.
Y es que al Perú le chorrea el racismo por todos lados, desde las chicas escort de "Aisha" que miran por sobre el hombro (y explotan) a sus empleadas domésticas, pasando por los periódicos chatarra (y los libelos "históricos" como La Prensa, la misma que insultaba de "zambo jetón" a Echenique y que arremetía contra los de "color humilde") o los canales de tv y sus programetes racistas, incluida toda su publicidad vomitiva y denigrante. Y ni qué decir de nuestros pensadores, acaso Alejandro Deustua (ese seudoteórico de la dizque educación) no decía que el indio era una máquina incapaz de aprender nada y a la que había que explotar sin piedad (ahí tienen la base de este bodrio "neoliberal" peruviano que tarde o temprano nos arrastrará al abismo). El principal benefactor de la Universidad Católica, José de la Riva Aguero, decía que el indio vivía en permanente estado de hostilidad y venganza, y casi lo mismo pensaban Víctor Andrés Belaunde, Francisco García Calderón y el fascista Honorio Delgado.
Lo curioso de todo esto es que A. Toledo es un homúnculo miserable por donde se le mire (el mismo David Waisman lo ha acusado de insultos), al igual que su esposa, la judaica Eliane Karp que imploraba hipócritamente a los apus para que elijan a su "cholo sano y sagrado" mientras decía "pituquitos", "limeñitos", "blanquitos", etc., etc., y demás insultos oprobiosos y racistas que nadie se encargó de objetar. El racismo del diario Expreso es el racismo de la burguesía, de los señores feudales, de los que enrejan sus casas y construyen universidades para que sus hijos puedan mandar o largarse a europa o USA. Toledo no es más que un felipillo al igual que todos los que se rasgan las vestiduras por un asunto que tiene más que ver con la historia y la economía; por ello, Atusparia y Uchcu Pedro se levantaron en el Callejón de Huaylas, y, por eso mismo, a uno lo envenenaron y al otro lo fusilaron.
viernes, 4 de enero de 2013
"¿EXISTE UN BOOM LITERARIO PERUANO?"
Así titula su balance literario la revista SIETE. Mucho se puede decir sobre esta interrogante, incluso el negacionismo brota como la espuma de Vallejo (un crítico planteó la idea de que nunca más habrá un boom literario porque carecemos de demanda), pero las individualidades y los libros están ahí al alcance de todos, solo hay que estirar la mano hacia alguna librería.
Quedan las gracias al periodista Carlos Omar Amorós por la inclusión de mis libros narrativos: Matagente, Secreto de Estado y Monos con Metralleta, todos editados en el 2012.
Seguimos.
lunes, 31 de diciembre de 2012
jueves, 27 de diciembre de 2012
'SECRETO DE ESTADO':
Mi nouvelle 'Secreto de Estado' ha sido incluido en 'Los mejores libros del 2012', de Ricardo Gonzáles-Vigil. Por cierto, un lector me hace recordar que el año 2000 'Por la boca , Muertos' (escrito a tándem entre este SS y Gonzalo Portals Zubiate) también fue elegido como mejor libro de aquel año. Seguimos.
'BROZA', DE SANDRA SUAZO
Broza es o son los desechos de las plantas, las hojas secas, las semillas, las raíces o nervosidades que por una u otra razón se han desvinculado de la matriz-madre o cuerpo origen. Broza también juega y rima con rosa o sabrosa, a pesar de que, en esta última palabra, el origen es latino y no gótico como en el caso de broza o brukja, despojo, desecho, detrito. Por lo tanto, debemos entender que este Broza-poemario son los desprendimientos verbales que la poeta ha querido y quiere entregarnos, algo que es muy suyo y cuya lectura tiene que significar necesariamente una aceptación como el pecador acepta la hostia para redimirse con su creencia o como el viajante o mochilero acepta la visa para extrañarse de su lar-natura y permitir darse un paso a un mundo que no es el suyo dejándose llevar por las vicisitudes del espacio-tiempo y la incertidumbre. Pero, cuidado, la poeta no deja sus ramas o sus flores al libre albedrío o la caída libre, y, definitivamente, no es el viento el que arrastra y barre sus despojos: hay una intención por dejar en claro que no son solo palabras, versos, prosas o hibridaciones que se van por su lado y toman su camino, hay una objetualización de la imagen, una necesidad de que el lector toque los textos o se coja de una serpentina para ser arrastrado justo a ese lugar (sobre esto explicaré al final); para los que hayan leído-palpado-examinado-armado o desarmado su Papiroflexia (Lima, 2008), su primer libro-cocotológico, les será fácil entender que la búsqueda aquí es geométrica y tridimensional, los planos superpuestos requieren de un artificio, de una preparación y, a pesar de que las líneas marcadas del desarmado poliedro nos ayuden a retornar a la forma original, el asunto no es muy fácil, y muchos pierden la batalla y se quedan con el papel extendido en rigor mortis como si de un cadáver se tratara, pero en la poesía como en la materia todo busca su estado de reposo hasta que el equilibrio, por una u otra razón, se rompe.
Y esta es quizá una de las primeras cosas a las que se remite en Broza, en el que el lector acucioso recogerá el ramillete para retornarlo a la vida o lanzarlo al éter para que encuentre su camino: “Para deshacerte/cada vez de quién sabe/qué aparato minúsculo/sacado de tu maleta:/botón, llave, clavo/diente, etc.;/ retornaba a casa/ligero pero cansado./ Un día de esos/reconocí tus cabellos/enredados/a una malla de metal/ caminando por la costa verde/verde viento, verde carne/los cogí,/ los guardé,/ los acaricio de vez en cuando/ también los dejo caer desde el malecón”. He ahí una forma de dejar que todo siga su curso como en las aguas de Heráclito o en los universos paralelos o mundos múltiples de Hugh Everett , donde todo sigue existiendo y moviéndose en corriente alterna, peristalsis o hertzianamente a pesar de que algún elemento se haya detenido o haya encontrado momentáneamente su estado de reposo, donde la muerte en su degradación biológica es también movimientos de células que se renuevan en la extinción o hacia la extinción.
Pero no nos alejemos de Broza. Contrariamente a la acostumbrada poesía de la mujer y sus hormonales efluvios y tentativas, los recorridos caminos del eros y las ondulaciones del cuerpo de la mujer, encontramos en Sandra Suazo un cuadro muy delicado y muy sutil del drama social, imposible de pasar por alto, inclusive más allá del elemento de género: “Un ejército de mujeres que del crepúsculo llevan la cadencia, el traje, los años (nada vergonzantes), huérfanas de tierra donde recostar sus cabezas donde descansar los huesos demoran el paso de hombres, mujeres y bestias presurosos y perfumados, interrumpen piadosamente el sueño de animales nocturnos perdidos bajo el sol. Ni todo el polvo del mundo podría cerrarles los ojos pero llevan a sus bocas un poco de tierra de esta, su dulce ciudad”.
La marginalidad como resultante del tráfago mundo-sociedad-afectos-sentimientos, una marginalidad que proviene de la literatura, de los clochards o mendigos que se aman en el trasfondo de las paredes, en el hontanar de los parques o quizá en los bares donde el susurro al oído puede ser una declaración de amor: “Y no es extraño que la gente se pregunte qué haremos, noche en ciernes merodeando como estamos sus carnes olorosas a cardos encendidos a leguas de distancia. Nada es extraño, entonces las cuentas desperdigadas retornan a esta mano que las toma hasta pulverizarlas y convertirlas en la tierra misma que habita nuestras pieles”.
La memoria despierta también tiene espacio para la volución de lo ausente o la regurgitación del tiempo pasado donde se pudo ser feliz o alcanzar la ataraxia filosófica o algún otro estado de contemplación o elevación de tetrahidrocannabinnol u otro expansor de la conciencia a lo Huxley: “Las monedas caerían desde abajo/Desde los bolsillos de cobradores/Desprevenidos/Hacia el otro lado,/Atravesando las rejillas/Que ventilan los sótanos sin fondo./Recuerdas cuando tus padres/Volteaban todas las esquinas/Dejando un reguero de música/Que encendías con cada wiro./Aún los veo/Pero es un poco tarde/Para hacerse invisible/Para huir tras las rejillas/Y colarse en otras aceras,/Otras avenidas/Hasta encontrarnos en el límite/De la tarde retumbante/Entre la gente ausente/Que insiste en sacudir/De pie/Sus sombras/Al pie de las avenidas/Lenta, vorazmente/Acariciando la faz, el envés/De la tierra bajo las suelas/Bajo la piel.” (pág. 27).
Y, claro, como tenía que ser, ella misma se convierte en Almea, la mujer que despliega versos y le canta a un mundo derruido en la hojarasca: “Crece el fango sobre la punta de tus pies/crece y crees/que quizás/ya es tiempo de quitar la maleza y quemarla/como a esta hoja de papel./Almea si te detuvieras un instante/ni tus cuerdas vocales,/ni todo el polvo de la ciudad/dejarían de vibrar.” Sin embargo, la vibración de Om ya es un canto en sí mismo (o en sí misma), y no es necesario explicar que la poeta ha alcanzado su propio coro angelical con trompetas de Jericó que se elevan del fango, la sanguaza, el humus y se arrastra con la hojarasca, las raíces y el aliento de los silvios resoplando los oídos y los rostros asombrados de los transeúntes. Y ni siquiera el heraclitiano Yawar Mayu podría responder: “¿Qué cosa corre a toda prisa entre tus huesos?/Fugaz chasquido de dedos/eterno danzar al borde del abismo.”. ¿Y acaso —hago la pregunta de rigor— el abismo no es uno mismo?
Pero Suazo insiste en la escritura a clavo y martillo o con la delicadeza de quien da de comer a las palomas, las acaricia, las hace volar, revolotean en sus manos (aún cuando nos multen por hacerlo o contribuyamos a la clisteifobia, porque jamás una paloma podría ser una “rata con alas”), de quien se entrega en solidaridad aun cuando solo encuentre ingratitud: “Extiendo las manos/y ofrezco/Pedazos de pan dibujados/En la palma y en los dedos./Aves de picos agudos/ incrustan en mí,/Dulcemente sus trinos.” (pág. 33).
Y quizá por eso la intromisión de la Beatriz dantesca sea algo más que un aparecimiento gratuito: “En calma, sanciona severa cuanto acapare su vientre, desenhebra leguas dormidas, insomnes/serpientes que carecen de tino; tanto dado a traslucir vano, viscoso, pegado a uñas y dientes, tanto tedio por acariciar y deshacer.” (pág. 35).
O se vuelve solo el rocío que brota sobre las hojas de los días como impertérrita aparición y muestra farmacológica de la fragilidad de la vida: “A los transeúntes/aconseja en voz baja/los charcos de estiércol/iluminados,/evitar,/dejar los abrigos,/descalzarse,/e ir contra el viento/en dirección al mar/al río/o al centro de las avenidas/inundadas de atavíos metálicos/que retorcer con la sola quietud.” (pág. 37).
En “Anónimos” todo es y no es, la palabra ha alcanzado la altura que el viento o la presión atmosférica le ha permitido y la broza es ya una realidad que nunca se irá de nuestras manos: “Desde esta línea se agotan/jinetes con sombreros de día/huyen de los entierros/de sus madres-hijas/hasta el centro de sus propios ojos/seres extáticos/pequeños/con caras lavadas a prisa/presos de sueños brumosos/entierran sus maletas y sus nombres/se cubren con todos los dedos las orejas.”.
En “Fragmentos” no son solo los retazos de textos de un texto mayor, sino los pedazos de la corteza o del detritus develado en los que la poesía alcanzó su nido, su delicadeza conservada en formol: “Materia infame/que alguna vez/viajó junto a los hombres/y, extraída de sus propios pechos,/sin violencia,/fue arrojada a los vientos/perdida entre las eras.”.
Y, al final la calle, una en especial, La Amargura, en la que como en una foto de Man Ray o en un cuadro de Bastiat quedará la imagen de que la poeta nos ha permitido ver por la rendija o de refilón esa broza muy suya y en la que poco a poco nosotros mismos nos iremos convirtiendo: “Sin número/sin puertas/sin inicio ni fin/perdiéndose como los pasos/de un guardia de seguridad/en dirección al río/al borde del oficio/perdiéndose como monedas/en el teléfono público/sin cambio/sin voz al otro lado del hijo”.
Y cuya belleza sinfónica, belleza del concepto, no tendría otra forma de terminar sino dejando una seña cuya interpretación o hermenéutica nos podría ocupar tranquilamente varias páginas, cuestión que me reservo para una próxima tentativa en esta nueva broza de la que ya somos parte: “guardarse uno dentro de sí mismo/hasta nuevo aviso”.
COTA O SERPENTINA
Atención: el libro viene adherido a un fragmento de serpentina en la que se indica con letra a pulso: “Pisa esta tierra con humilde ferocidad”. O sea, lector macho, hembra, hipócrita, solidario o vil, no escatimes en la broza u hojarasca que rueda en la vereda, solo camina por encima de ella y lee, si puedes, lo que aparece en cada nervadura de la tierra.
La poeta te lo agradecerá.
domingo, 16 de diciembre de 2012
PRESENTACIÓN DE 'PAMPA DE PERROS', DE JOHNNY BARBIERI
NOTA DE PRENSA
Pampa de perros
(Novela)
“Pampa de perros”, nos sumerge en esa deplorable exaltación de la candidez humana, donde las historias recurrentes, guardan algo de esa magia de lo cotidiano que no pierde su encanto a pesar de la abrupta y cruda realidad que aguarda a los personajes, así el mundo marginal de los recicladores, del abandono familiar y la violencia de la cárcel cobran vida en manos de un alarife de la palabra, Johnny Barbieri, un convencido de las muchas respuestas que nos da la literatura.
Pedro Perales
Casa Barbieri Editores nos presenta la primera novela de Johnny Barbieri, “Pampa de perros”. Se conocía a Johnny Barbieri como poeta, hoy se le conoce también como narrador. Sorprendió su relato “Coloretes” (Ediciones Copé, 2007) y su libro de cuentos “La edad de oro” (Casa Barbieri editores, 2010), esta vez nos hace entrega, para sorprendernos aún más, su primera novela “Pampa de perros”. La vida dura de un niño que, bajo las fauces de un mundo implacable, tiene que hacerse hombre en medio de una desesperanza que lo flagela. Ama y se equivoca como muchos, y cede al infortunio que, al parecer, lo había marcado desde un comienzo.
Como presentadores estarán: Pedro Perales, Leoncio Luque y William Gonzales.
Y como antesala a la presentación de la novela estarán compartiendo sus poemas: Domingo de Ramos, Indira Anampa, Micaela Gonzales, Nora Alarcón, Teresa Cabrera, Yoshi Sotomayor.
La cita es este miércoles 19 de diciembre a partir de las 5:30pm en la Biblioteca Pública de Lima / AV. ABANCAY 4ta CUADRA – LIMA
ORGANIZAN: Biblioteca Pública de Lima, Casa Barbieri Editores y Letra Suelta Cultural.
Johnny Barbieri (Lima, 1966) es poeta y narrador. Hizo estudios en Lengua y Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal y Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1990 fundó la agrupación poética Noble Katerba. Además integró en 1995 el grupo nihilista La Mano Anarka. Sus poemas han aparecido publicados en diversos diarios, revistas y páginas web del Perú y del extranjero, así como en diversas antologías poéticas.
Ha publicado los siguientes poemarios: Branda y la Mesón de los Pandos (1993), El Libro Azul (1996), MAKA (1999), Jugando a ser Dios (2000), Carne de mi Carne (2002), La Virgen Negra (2003), Libro Hindú (2005), Yo es otro (2007), La Edad de Oro (2010, cuentos), Corazón de abril (2011) y Pampa de perros (2012, novela).
Obtuvo el Premio Nacional de Educación HORACIO 2003 y el premio de poesía Taiwán 2011. Hizo una Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha participado en Encuentros Internacionales de Poesía en Perú, Chile, Cuba, México y Colombia.
INGRESO LIBRE
Se agradece la publicación.
Johnny Barbieri
http://casa-barbieri.blogspot.com/
http://noblekaterba-nk.blogspot.com/
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