miércoles, 2 de diciembre de 2009

PRESENTACIÓN DE LA REVISTA "ARGONAUTAS"



N de P.

La presentación se realizará en la Feria Internacional de Libro Ricardo Palma (Vértice del Museo de La Nación, cruce de Av. Javier Prado con Av. Aviación). El día 7 de diciembre a las 7p.m. (hora en punto). Auditorio Julio Ramón Ribeyro. Homenaje a José B. Adolph. Comentarios del público. Venta de revistas.

"LA OBSCURIDAD DEL BOSQUE" DE JOSUÉ BARRÓN


Invitación

Presentación del libro “La obscuridad del bosque de Josué Barrón



"La obscuridad del bosque" es publicada por Ediciones “Cuaderno de acuarela” y será presentada por los señores Gladys Flores, Jaime Urco y Oswaldo Reynoso, el día miércoles 10 de diciembre a las 7.00 p.m. en el Instituto “Raul Porras Barrenechea” ubicado en Calle Colina 398, Miraflores, en donde todos están invitados.

Antonio Mazzotti ha comentado que “La Obscuridad del bosque” de Josué Barrón lleva desde su título la impronta de lo arcano. Aparecen en estás páginas las alucinaciones que causaron el rubor de Maldoror o el espanto de Dante recorriendo los submundos donde habita la palabra dicha, el susurro de los follajes imposibles. Mediante “la alucinación silvestre de la inocencia” el poeta acuña, en su verbo, el despojo del bosque levemente hollado, y sale indemne”. Marco Martos ha opinado que es un libro donde se conjuga el canto a la belleza, la frugalidad de la perfección y la composición Dantesca medieval. Con un lenguaje culto el poeta construye su propio infierno y el entender de su oficio poético.


Esperamos contar con su asistencia y su respectiva difusión que se pueda brindar.


Más Información:

Calle Colina 398, Miraflores

Lima 18, Perú

Telefax: 445-6885.

Central Telefónica: 619-7000,

anexo: 6102

E-mail: institutoraulporrasb@unmsm.edu.pe

Josuebarron1@hotmail.com

PRESENTACIÓN DE "LA IMAGEN DE LAS PALABRAS"

Presentacion a cargo de Héctor Ñaupari, Iván Fernández, Miguel Vílchez.
Mayor información clickear sobre la imagen.

¿Cómo publicar una novela o libro de cuentos? ¿es la literatura elitista? envío de Hemil García



Por Hemil Garcia


Estas palabras están destinadas a los jóvenes, aquellos que sueñan con ver su trabajo publicado algún día. Estas líneas no son para aquellos que ya lo saben todo, que han leído miles de libros y citan veinte filósofos y escritores en una articulo de doscientas palabras. Menos para aquellos que se resisten a publicar por estar contra el sistema y después de unos años terminan siendo editores-empresarios. Estas líneas son para los jóvenes que desean ser escritores y sueñan con publicar. He sido joven y he tenido esa obsesión siempre. Sé también que lograr esta meta parece imposible (pero no lo es. De eso debes convencerte) ya que en cualquier ámbito existen “puertas “que no siempre se abren. Se ha hablado ya hasta al hartazgo de un elitismo en el arte y la literatura. El provocador Bolaño en los Detectives Salvajes menciona en varias páginas este elitismo en una suerte de denuncia que es más bien una sátira mostrando que en muchos casos los círculos literarios están formado por gente “bien” y que esta gente “bien” repudia a los literatos que no son de familias aristocráticas. Aquí el texto:
“Hoy los escritores de España (y de Hispanoamérica) proceden en número
cada vez más alarmante de familias de clase baja, del proletariado y del lumpen proletariado,
y su ejercicio más usual de la literatura es una forma de escalar posiciones, una forma de asentarse cuidando mucho de no transgredir nada. No digo que no sean cultos. Son tan cultos como los de antes. O casi. No digo que no sean trabajadores. ¡Son mucho más trabajadores que los de antes! Pero son, también, muchos más vulgares. Y se comportan como empresarios o gánsters. Las puertas se les abren increíblemente de par en par. Y así literatura va como va.”
Escojamos autores de varios latitudes y encontraremos que Borges, Guy de Maupassant (el “de” en este caso detona abolengo) son de familias “bien”. Asimismo muchas autores han sido proteges de consagrados: Guy de Maupassant tuvo como maestro a Gustave Flaubert, prominente novelista francés. Alberto Fuguet tuvo como consejero nada menos que al maestro Donoso quien le sugirió ir a la Universidad de Iowa para enriquecerse como escritor (esto la afirmó el autor chileno en I am not a magic realist).
Quizás la literatura haya sido elitista debido a que el acceso a los libros y la educación antes era menos asequible. Solamente las grandes ciudades tenían universidades a los cuales claro asistían aquellos afortunados cuyos padres podían solventar su estancia y carrera.
Pese a ser esto una verdad a medias existen también autores como: que pese a no ser de familia “bien” triunfaron en las letras: Walt Whitman, provenía de una familia de granjeros (el padre era de ascendencia inglesa y la madre holandesa). Walter Whitman, padre del famoso poeta, tuvo que incursionar en carpintería al perder el único tractor que poseía.
Definitivamente hoy habiendo más universidades, centros de estudios y el acceso a internet, quizás el arte se haya democratizado más. Textos, libros enteros, poemas, talleres en línea permiten a un aspirante a escritor nutrirse de conocimiento y compartir experiencia e información de interés común. Muchos pudieran pensar que Sudamérica tendría desventajas para la educación comparativamente con países del primer orden. Sin embargo un peruano tiene más posibilidades que un ciudadano de Estados Unidos para educarse a nivel universitario. En Perú existe la educación gratuita universitaria. En USA el Community College (del Estado) no es gratuito. Un sólo curso de tres créditos en un Communiy College puede costar (en Virginia) $ 335.00 sin incluir el libro correspondiente que bordea los $ 100.00.
Ver costo de los cursos en http://www.nvcc.edu/
Si un joven me preguntase qué se necesita para ser escritor y/o publicar me atrevería a decirle directamente: debes desterrar eso mito que la literatura sólo es para una elite. En todo caso debes derrumbar a patadas ese mito, con tu talento. Si antes de publicar vas llorar como un bebe por las argollas literarias entonces puedes formar parte de la incansable lista de personas que justifican su fracasos y/o pasar desapercibidos debido al éxito o las zancadillas de otros. Si bien es cierto que hay puertas que se cierran, poco a poco enviando escritos a blogs y editoriales las puertas pueden también abrirse. No debes desanimarte cuando una editorial rechaza un material sino revisarlo, corregirlo y mandarlo de regreso a ese mismo medio. Si no lo reciben, pues mándalo a otra revista, blog o editorial.
Un siguiente paso para poder publicar aunque suene ridículo es tener todo tu material preparado: una serie de cuentos, poemas o el manuscrito de una novela. Y es que muchas veces uno puede tener un par de cuentos o un par de capítulos de una novela pero un editor siempre estará interesado en ver todo el material porque los cuentos que forman un libro o todos los capítulos de una novela proponen una unidad temática que un texto incompleto no puede mostrar.
Imaginemos por un segundo que un editor diga: “me gustan tus dos cuentos. Tráeme todo el libro cuanto antes”. ¿Que haría un joven autor?, pues escribir a velocidad y sin pausa para cumplir con el editor, corriendo el riesgo que el material no tenga la calidad de los cuentos iniciales. Lo segundo que puede pasar es que le digas al editor que no tienes el material terminado por lo cual este podría bien decirte: cuando tengas el material recién me buscas (por no decirte no me hagas perder el tiempo).
Por respeto a un editor y en cualquier campo, creo que un trabajo debe mostrarse sino en su totalidad, al menos lo bastante avanzado para poder dar al editor la idea central de lo que el escritor intenta proponer.
Hace algún tiempo, una persona joven me pidió que por favor le de mi opinión sobre un texto que quería publicar pero no me mandó el texto. Me dijo que yo fuera a su blog y que allí buscara el cuento. Lo hice porque recuerdo que fui joven. El texto estaba escrito con letras amarillas o rojas creo y el fondo del texto era de un celeste intenso que casi hacia lagrimear mis ojos. Pese a ellos leí el texto pero me di con otra sorpresa: el texto no tenía ningún acento ni en palabras como canción o tenía. Sé que los libros y textos pueden tener erratas pero un texto carente de toda ortografía es desde ya algo que no debe mandarse a un editor porque dificulta la lectura. Tampoco SE DEBE MANDAR UN TEXTO CON LETRAS ROJAS Y FONDO CELESTE. Le escribí al joven autor siendo honesto. Le dije que tenía una historia que podía ser buena pero el tratamiento del tema, creo, necesitaba revisión. Escribí casi una página de crítica y el joven escritor nunca me contestó. Comentario: un aspirante a escritor debe asimilar la crítica.
Otro factor a tener en cuenta es no creerse el cuento de que se es escritor porque se publica un cuento o porque escribió un libro. A diferencia de otras ciencias y artes creo que un escritor tiene que estar siempre escribiendo como dice García Márquez para tener la mano caliente.
Los premios literarios sin duda pueden fortificar el espíritu como a otros el vino (a mi particularmemente me fortifica más la cerveza) pero eso no determina la continuidad de un escritor. Esto se aplica a muchos ámbitos: Un doctor no opera amparado en sus títulos ni papeles que dicen que es doctor sino con la praxis y viendo muchos casos(a veces incluso perdiendo un paciente y no por negligencia sino porque estas eventualidades lamentablemente ocurren). Un arquitecto no puede construir un edificio mostrando su certificación sino teniendo conocimiento de los cimientos, del suelo y subsuelo. Todo aquello que no tenga una buena estructura siempre tendrá bases tan solidas como un castillo de naipes, sea esto un edificio o una novela.
Volviendo al tema del material, una vez escrito o terminado, el joven autor deberá mostrárselo a alguien que comparta y sienta ese mismo arte pero que pueda separar la amistad de la crítica complaciente, Un profesor de Northern Virginia Community College nos decía que uno no debe mostrar el trabajo a las personas más intimas por dos razones: o bien recibirás comentarios negativos basado en la relación personal o algún problema coyuntural que pudiesen existir en ese instante o peor aún recibirás flores y adulaciones debido a los lazos afectivos existentes. Si dos personas honestas (brutalmente honestas) pudiesen leer tu material sería ideal.
Considero que un escritor debe tener la convicción que su texto es bueno pero sin apasionamiento y aprender a asimilar la critica constructiva. Un trabajo puede mejorase aprendiendo siempre del error (esto según Faulkner, y aunque soy medio incrédulo de todo y de todos, esta vez le creeré porque obviamente escribe mejor que yo).
Mandar el manuscrito por lo general requiere seguir la línea o pautas que una editorial requiere. Comentario para los rebeldes e incomprendidos: si realmente deseas que se fijen en tu trabajo y se tomen el tiempo en leerlo escribe tu texto con la letra requerida: Times New Roman o Arial. Escribirlo a tu estilo y no seguir lo pauta que te piden puede complicar la selección de tu trabajo. Miles de jóvenes escritores mandan sus trabajos y los editores deben leerlos rápidamente. Ellos necesitan saber de sobre la novela, identificar al autor rápidamente al igual que su biografía y archivar los manuscritos organizadamente. A veces es un trabajo casi mecánico por lo cual si no reciben el material como lo piden (los concursos literarios son igual) a veces obvian leer el material. Si el autor rebelde o joven desea no hacer caso a las pautas, salvo que sea un genio, le queda otra opción: fundar su propia editorial. También podría darse el caso que encuentres un editor rebelde también y que haya empatía y te adopte como su protege o te mande al diablo (esta última opción es bastante probable).

Cuáles son las modalidades de publicación y dónde se pueden publicar:
Generalmente los autores tienen las siguientes alternativas:
· Intentar mandar tu trabajo a una editorial grande esperando tener una suerte increíble. Se dice que hay mucho manoseo en las editoriales grandes, se dice que hay mafias y favoritismo. A mí no me gusta hablar categóricamente sin haber investigado. Pero algo es cierto: las editoriales grandes por lo general reciben trabajos de escritores que tienen agentes literarios. Si hablamos de grandes editoriales, por lo general publican autores “consagrados”. Las editoriales de gran envergadura al tener un nombre por general no trabajan con un autor que no ha publicado. Aquí comienza al gran dilema. ¿Quién nació primero el libro o el escritor? Un escritor novel desea publicar y el requisito de una editorial grande es que un autor haya ya publicado ya.
· Trabajar con editoriales independientes y por lo general más pequeñas pero que siempre puedan dar una oportunidad a nuevos autores sin embargo es bueno tener en cuenta algunos aspectos; la difusión por lo general es menor y por tanto la llegada a los lectores pero sin duda puede ser una buena alternativa para poder mostrar un primer trabajo. Factores a tener en cuenta: Ver quién es el editor, buscar en la red la página web, blog, cuánto tiempo tienen en el rubro, que libros ha editado, tienen algún libro que haya tenido éxito, algún autor interesante, ¿ tienen una oficina y un equipo sólido o la editorial son dos personas?.
Algo muy importante es saber si el editor es también escritor al mismo tiempo. Considero que podría haber un conflicto de intereses como en cualquier parte. Es como un entrenador y jugador de su propio equipo de fútbol. Habría que preguntarse si de empezar a tener repercusión el libro del autor novel, el editor-escritor tomará eso con buen grado eso o no. Muchos autores tienen el ego muy grande. Sé que un mundo perfecto al editor debería matarse por sus autores pero se han dado que afirman lo contrario. Imagínate que tu editor es también escritor pero como escritor no ha tenido ninguna resonancia y tu libro empieza a tener varios comentarios. ¿Crees que promocionará tu obra si esta empieza a tener buenos comentarios? Mi experiencia como periodista, editor de una revista en los Estados Unidos y autor publicado me dicen que no.
Debes desconfiar de la editorial que te dice que el libro tiene que salir lo más pronto posible. Por lo general en este tipo de ediciones independientes el autor tiene que solventar la gran mayoría de los gastos del libro. La editorial edita, imprime y distribuye el libro. Desconfía si el editor te dice que hay que firmar contrato ya o que hay que apurarse para una feria del libro próxima. Un buen editor sacará el libro cuando el tiempo sea conveniente para el autor y sin prisa. Se entienden que las editoriales viven de publicar pero no por ello debe aceptarse “vivezas” que dañen al autor debutante. Este link da pautas sobre la búsqueda de una buena editorial. :http://www.eraseunavez/.org/decalogo.pdf
· Edición de autor: el autor edita su libro por cuenta propia contratando los servicios de imprenta y editando tu propio material. Walt Whitman y Borges editaron sus primeros libros por cuenta propia. En España, Argentina y Estados Unidos existe una modalidad de print on demand o imprimir por demanda. Resulta cómodo para un autor pues el autor paga una cantidad más cómoda en vez de imprimir 500 o 1000 libros de una sola vez. Y gracia a los recursos que cuentan estas editoriales el libro está disponible en librerías virtuales como Amazon y Barnes and noble. Si alguien ve el libro y lo compra, la librería virtual manda un email a la editorial y esta imprime el libro y lo manda al comprador. Si bien este servicio no existe en muchos países de Sudamérica sin embargo creo conveniente poner esto en conocimiento de los jóvenes.
· Finalmente existen los concursos literarios que abundan en el mundo desde grandes editoriales hasta Municipalidades en Sudamérica y Ayuntamientos en España ofrecen estos concursos que pueden significar una gran opción para el escritor joven. Algunos premios son verdaderamente grandes en lo monetario y también ofrecen la publicación de la obra. Por lo general los derechos pasan a la editorial. Existen también concursos mas pequeños también que pueden ser una gran ayuda porque publican las obras de los finalistas y aunque los premios son menores siempre es gratificante obtener un premio. Concursos hay muchos y en varias páginas. Algunos de los más conocidos son el Juan Rulfo de Cuento y Novela, Premio de Novela Alfaguara, Azorín. Entre otros. Si bien las metas de un escritor deben ser altas también se debe ser consciente que en los concursos grandes por ser de prestigio y ofrecer premios altos en Euros y Dólares se compite con muchos casos escritores de vasto oficio.
Aquí hay enlaces de concursos:
http://www.escritores.org/recursos/concursos.htm
http://www.guiadeconcursos.com/Concursos/
Un escritor joven creo que debe empezar por la base que es compilar su trabajo, corregir, hacer algún taller de composición y sobre todo leer Buenos libros. Asimismo leer artículos de los grandes y sus métodos de composición. Algunos textos de Cortázar, García Márquez, Guy de Maupassant son muy aleccionadores (están en la red pero si alguien los necesita lo tengo disponibles). Sin embargo nada – sino el arduo trabajo- la persistencia y una autenticidad al escribir hará que un texto alcance un nivel literario óptimo.
Contactar a hemil García a hemilgl@verizon.net

martes, 1 de diciembre de 2009

SOBRE STANLEY VEGA Y SU "DANZA FINITA" (Y LOS CERDOS POEMÁTICOS EN LA GENERACIÓN DE LOS NOVENTAS)



El libro arranca con un epígrafe de Bennedetti: “Quien me iba a decir que el destino era esto /
ver la lluvia a través de letras invertidas” que curiosamente me hace recordar a “si el 6 fuera 9” que aparece en una canción de Jimmy Hendrix o a los que confunden el cielo con el infierno (que en el plano físico se convierte sólo en un punto referencial, pues en el universo no hay arriba ni abajo, todos son supuestos, incluso la rosa náutica que se guía por una polaridad circunstancial y los centros galácticos o soles que irradian desde falsos centros áureos a un orbe que no tiene inicio ni fin y que, como la eternidad, es sólo una entelequia).

y, sin embargo, todos estos referentes simbolizan, para este caso del referente poético, casi lo mismo, es decir, dar la vuelta de tuerca para explicar la vida o algún apéndice, parte/todo de la vida. Quizás el segundo epígrafe( ya no referido a lo externo, a lo material, la naturaleza o las fuerzas de la naturaleza infame que nos condena a seguir su curso) nos hable más claro de las pautas sobre lo que Stanley Vega ha querido decir con este poemario: “¿Qué es un hombre, realmente? ¿Qué soy yo?” que nos remite al viejo Walt Whitman de Hojas de Hierba y su Canto a mí mismo, cuando vagaba por el mundo con su cuaderno de notas indicándonos los primeros pasos de lo que sería sesenta años después la Beat Generation. "Me celebro y me canto, / y lo que es mío debe ser vuestro, / pues cada átomo me pertenece tanto como os pertenece a vosotros." Y que, con este pensamiento aforístico de visionario apocalíptico con los ojos desorbitados de Juan en la isla de Patmos, estaba trazando las pautas del socialismo utópico o, mejor, la clave de Proudhon cuando descubría para sí mismo y para el mundo que “la propiedad es un robo”; pero eso es otra canción con otros acordes musicales y en otro escenario.

Volviendo, el título Danza Finita está referido al movimiento de los sentimientos (que se mueven a un compás de los destinos y al arrebato de las voluntades); el término finito lo entiendo más que una cuestión de espacio-tiempo como un diminutivo de lo fino, quizás en el significado de dedicación o concentración en lo que se ocupa. Y es que Stanley Vega no es un improvisado de la palabra, es un obrero metalúrgico, un herrero, que ha venido ablandando el metal del lenguaje, haciendo maleable al hierro fundido para darle el mejor uso que se le puede hacer a la palabra: hacer pensar, reflexionar, cuestionar, redimirnos ante el pecado del vacío y falta de argumentos.
Y es justamente esta dedicación proletarizada lo que hace que la palabra escrita pase de la aparente simpleza a cuestionarse sobre temáticas profundas que se enmarcan dentro de la filosofía y más aún dentro de la metafísica o lo que es la ontología, el estudio del ser en el que muchos filósofos han sucumbido dejando un terreno fértil a los poetas que desde Ezra Pound y Eliot (y desde más atrás cuando los bardos le cantaban al rey, y a escondidas le cantaban a la luna y a la amada, o a la esposa del rey) han venido adentrándose en la efemérides de lo cotidiano en el reino del Gnosos. Recordemos que la metafísica fue incorporada por Andrónico de Rodas en el año 70 a. C., cuando recopiló 14 obras de Aristóteles que se encontraban “después de la física” o en griego “meta physica” de ahí el término.

En cuanto a los textos propiamente dichos puedo decir que la lectura simple encuentra su complicación cuando el lector tiene (o intenta) responderse las preguntas que Stanley Vega se plantea, así la poesía no es sólo armazón o caparazón de palabras sobre un cuerpo desnudo, no sólo es musicalidad, ritmo, cadencia o fría estructura, sino que es como diría Bob Dylan “palabra que sopla en el viento”, palabra que rebota en el éter y se funde en la conciencia. Veamos algunos ejemplos: Cuando llegue la hora de partir/ jamás olvides colocar/ tu corazón en la mochila.
Sucede que también
los árboles viajan
hacia un lugar desconocido
y en las ventanas del tren
se asoma una húmeda tristeza.
Y todo sigue igual.

Aquí es curioso la figura que hace que los árboles se muevan y viajen, en todo caso es el espejo o el reflejo en la ventana lo que nos remite esta imagen que es atrapada, casi en el aire, por el poeta atento y siempre presto ante un mundo que “se mueve” al compás de la imaginación y cuyo único referente físico clavado en el espacio-tiempo es la poesía misma. Veamos:

Hoy he vuelto a viajar
hacia un lugar
donde nadie me espera.
Y es que a decir verdad nadie existe.

Aquí podemos ensayar un tópico que subyace dentro del poético, es un monólogo interior y un reclamo por y para la soledad. El poeta habla solo, monologuea y asume su condición. Otra vez la poesía sigue siendo el referente, a veces en primer orden, otras de forma soterrada "siendo sin ser", y donde aparentemente nadie existe.
Sigamos:


Es el amor un puerco
que gozoso se revuelca
en el charco
de nuestros corazones.

Sobre este punto quisiera decir que en 1989, a los diecinueve años y bajo un estado de catarsis escribí un poema a los cerdos. En honor a los cerdos, animales satanizados en la biblia judaica me licencio este texto publicado en revistas a inicios del noventa, y en formato libro en 1998 (“Vómitos”):
DICEN QUE LOS CERDOS:

Dicen que los cerdos son buenos amantes.
Me hubiera gustado nacer cerdo
Y con mi sexo enlodado crear cerditos iguales a mí
Un buen chancho hubiera sido yo
Con mis cachetes inflados y el estiércol en mis labios
Correteando en el chiquero a mi chancha
Compartiendo nuestra omnívora suciedad.
Me hubiera gustado nacer cerdo
Amar como cerdo
Gozar como cerdo
Y en cuatro paredes de caca
Hubiera entregado la miel de mi amor
Un buen chancho hubiera sido yo
Gruñendo a la noche, mordisqueando
La verdura de su corazón
Lamiendo la sal de mi amada
Y en Año Nuevo hubiera acabado feliz
Con la cabeza decapitada
Brindando en una mesa de borrachos.

Antes de continuar y siguiendo con este breve intermezzo sobre los chanchos bajo la regencia del pequeño texto impuesto por Stanley Vega, tengo que decir que en honor a la verdad, el señor Crhystian Zegarra Benites ganó el Premio Copé Oro 2005 con el libro Escena primordial y otros poemas en el que incluía el siguiente poema (de los 7 que forman el libro); lo copio aquí para que los lectores saquen sus propias conclusiones (si es que las hay) y como atmósfera y homenaje a los cerdos. El poema se titula Manual para comensales y creo yo que no pudo ser escrito si primero no se leía a Dicen que los cerdos:

El viento azuza las crines de este chancho
Que come de mi mesa
Un banquete de desperdicios.
Es una mañana perfecta para atraer moscas
Sobre la superficie del corral.
La ciudad es engullida
Por la boca del chacho que se revuelca entre melaza,
Ante la indiferencia de los viandantes
Que ignoran su caminata huidiza
Hacia un horizonte fragmentado.
(la realidad posee cola de chancho
En las afueras de los muladares.)
Pero lo real es aun más sucio
Cuando se mira desde una ventana que refracta
La lengua de quien sólo huele el banquete
Detrás de una pocilga de mierda,
Sin atreverse a ser la mierda.
Un tránsito de lluvia limpia los agujeros de la ciudad,
Con una mezcla de sangre y saliva.
Hay un cuchillo que zanja las costuras de mi cuerpo.
Hay un olor que se cuela entre las venas
Y explota en un caudal de pestilencia.
El chancho vuelve a su chiquero;
Agita el hocico como un puñal
Para husmear mi cadáver.

Dicho esto, continúo con los textos de Stanley Vega


Mi corazón
cual perrito contento
no cesa de mover la cola
cada vez que te ve.
24
16
Y si no fuera
por el aburrimiento
jamás hubiéramos descubierto
un décimo planeta
donde ahora
tan sólo existimos tú y yo
haciendo el amor.





No hay nada
en qué aferrarse.
Ni siquiera
los vellos luminosos
de tu sexo
pueden salvarme
de esta caída
inevitable.



No me moveré dijiste.
Toda partida siempre nos conduce
hacia el mismo lugar.
Estoy tan cansada.
Y fue en aquel instante que te hiciste humo.
Y empecé a extrañarte como mierda.



Los años
caen
igual que papeles
arrojados
en medio
de una pista.

Ocurre que Dios
de pronto quiso verse
frente al espejo
y sólo vio
el aire
que flotaba en silencio


Mi vida
es una piedra
tirada a un río
de aguas profundas
e interminables.
En pocos minutos
he muerto desangrado.
Hoy he apuñalado
sin querer a mi propia sombra.
48
40
Mi alma
es una casa deshabitada.
No hay muebles ni cuadros.
A lo mucho mi propia voz resuena
y me asusta
cuando a mí mismo me hablo.

Definitivamente Stanley Vega es un poeta que ha asumido a través de lo cotidiano, y del lenguaje expresionista con un coloquialismo delicado, la dificultad de la poesía cuando un discurso más allá de lo literario se apresta a intentar atrapar el por qué somos y el por qué estamos aquí. No me queda la menor duda de que Stanley Vega escribirá grandes libros porque está llamado para eso. Este es su tiempo. Tiene la dedicación y se muestra proteico sólo esperamos que la filosofía no termine atrapando el estro de este creador llamado a ser poeta, y poeta de cuño y letra.
.

"ROSTROS DE MEMORIA" DE PEDRO ESCRIBANO


TRIBUTO A LOS 11 AÑOS DE "EL AVERNO"


lunes, 30 de noviembre de 2009

LITERATURA INGENIERIL, CONFERENCIA DE RAFAEL INOCENTE EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA LA MOLINA




El novelista Rafael Inocente me envía el discurso leído en la Universidad Nacional Agraria La Molina en una conferencia sobre literatura. El auditorio estuvo abarrotado de jóvenes estudiantes y de profesores que hicieron una pausa en sus quehaceres para escuchar al novelista.
Asimismo, está anunciado para este sábado 5 a las 8 y 30 pm., la presentación de "Discursos contra La Bestia Tricéfala" (donde aparecen textos de Inocente, de Galimberti y de este blogger) en el auditorio "La Palabra del Mudo" de la Feria del Libro; ahí estarán: Oswaldo Reynoso, José Güich, Javier Garvich y el editor de Hipocampo, Teófilo Gutiérrez.
Están servidos.

Literatura ingenieril

Buenas tardes

Mi nombre es Rafael Inocente. Celebro esta reunión, pero debo decir que no deja de sorprenderme: sumergido como estoy ahora en la creación de ficciones y en la prisa del trabajo diario, había olvidado que la Agraria tenía también una facultad de humanidades. Hace dos años aproximadamente publiqué la novela La Ciudad de los Culpables. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces. Se me ha acusado de incendiario y de cuando en vez encuentro algún colega despistado que enterado de mi oficio literario, lanza la estocada, pero ¿qué hace un ingeniero zootecnista metido a escritor? No es mi caso, pero recuerdo a un condiscípulo de la facultad que a finales de la carrera peroraba con amargura, oe, cuñadito, después de siete años de estudiar zootecnia me he dado cuenta que las vacas me llegan al chómpiras y que la zootecnia hace sufrir a los animalitos: el condiscípulo es ahora un connotado líder Hare Krishna, vegetariano estricto y una efigie en tamaño natural del Dalai Lama preside su dormitorio. Por mi parte, hoy puedo decir que estos dos aspectos de mi vida, la zootecnia, la investigación y el trabajo con animales —pero animales de verdad, esos que sienten y sufren como nosotros, no aquellos que se maquillan, juegan fútbol y además, hablan— tanto como la literatura forman parte indesligable de mi vida y ambas son complementarias.

Hacia el 2001 ocurrió en Francia un público intercambio de palabras entre dos ingenieros, a propósito del Premio Goncourt. Uno era un octogenario que intentó cambiar las bases de la novelística francesa (desechando la estructura, los personajes y la trama, apostando por la objetividad fría e impersonal), Alain Robe-Grillet, y el otro, quizá el novelista francés más engreído de los últimos tiempos, Michel Houllebecq. El primero le increpaba al segundo su medianía y su desesperación ante la inminencia de la obtención del premio literario francés más importante, mientras que éste, acusado de islamófobo y pornógrafo, sonreía tranquilo y amoral, exactamente como le han satanizado. Al final, ninguno de los dos ingenieros, a la sazón, agrónomos, ganó el más comercial de los premios franceses, que recayó en manos de un autor de Gallimard. Huelga decir que ambos literatos pertenecientes a distintas generaciones ejercieron la agronomía antes de dedicarse a la literatura.

Es que esa tradición de que para escribir hay que necesariamente provenir de las canteras de la literatura académica es un mito reciente, originado quizá a finales del s. XIX. Dostoievsky era ingeniero así como lo fueron Robert Musil, Juan Benet y Boris Vian; Mark Twain trabajó como minero y como piloto de embarcaciones de río; Herman Melville se ganó la vida como marinero, arponero de ballenas y viajero incansable por zonas remotas; Conrad fue también marinero, traficante de armas y aventurero tenaz; Cervantes fue soldado, hidalgo y pobre, como soldado combatió por el Imperio Español en contra de los turcos, fue hecho prisionero y esclavizado y no fue a las galeras por ser manco; este contacto tan directo y crudo con la vida misma les permitió no sólo ganarse el pan, además les sirvió para conocer el mundo real desde una aproximación diferente, les permitió observar distintos personajes y vivir múltiples circunstancias que luego plasmarían en sus obras, enriqueciendo su visión del mundo con un quehacer paralelo al solitario oficio de escribir. Como protagonistas de novelas, poemas y cuentos, ingenieros abundan en la literatura. Desde los de caminos, hasta los navales pasando por civiles y agrimensores. Machado, Galdós, Marañón y García Lorca; Zola, Balzac, Verne, Pessoa y Valery, se ocupan de los ingenieros en sus obras, sea para alabarlos o denostarlos.

Entonces, ¿por qué los ingenieros en general se han hecho de esa fama injusta de saber sólo de cálculos y logaritmos, de abrir canales y de engordar pollos, en suma, de sacar la pistola apenas oyen mentar la palabra cultura?

Cuando en los ochenta ingresé a Biología, la Agraria aún tenía pese a todo una residencia para alumnos de provincia. Digo pese a todo porque la Agraria no se caracterizó precisamente por ser una universidad democrática y en la década de los ochenta, cuando yo ingresé, lejano estaba el recuerdo del magisterio de los siete años de Arguedas (1962-1969), pero no la crisis universitaria que se prolonga hasta nuestros días y la violencia ejercida en contra de los estudiantes que en aquellos años alcanzaría millares de detenidos desaparecidos. En predios molineros en los años ochenta era común ver presumidos que el lunes venían a estudiar en un Volvo, el martes en un Mercedes, el miércoles en una off road rugiente, el jueves en una Kawasaki y el viernes se disfrazaban de deportistas y llegaban en una montañera de aluminio de 3 mil cocos. Eran pitucos-deporte que concurrían al Gustavo’s, un antrito de expendio de viandas y bebidas, pues estos despreciaban olímpicamente el comedor universitario. Mientras esto ocurría en el sector oeste del campus universitario, en el sector este, otro grupo marchaba pancartas en mano y arengas en boca, exigiendo por mejoras en la infraestructura, por el mantenimiento de la residencia universitaria, por la calidad del menú, en fin, exigiendo que se eche a aquél profesor corrupto, a aquél decano prevaricador o por mayor representatividad en el tercio estudiantil. Era el año 88. Vargas Llosa y el movimiento Libertad tenían cientos de acólitos en la Agraria, el Comando Rodrigo Franco había sembrado decenas de soplones en la universidad y con dos amigos de aquella época, Nacho García-Godos (un brillante científico peruano especialista en mamíferos marinos) y Daniel Vecco (ingeniero agrónomo doctorado en Cuba, hoy afincado en la Amazonía), discutíamos sobre el carácter de la sociedad peruana y sobre la alternativa de cambio. Los pitucos agrupados en el MO al cuadrado (MOMO, movimiento molinero) en mancha gritaban libertad, libertad, libertad, haciéndole coro a Varguitas y andaban con paralizer en el cinto, temerosos de lo que ellos llamaban los terrucos, denominación en la cual englobaban a los anarquistas, socialistas, izquierdistas, etc. Por aquellas épocas un grupo de candidatos a ingenieros, lectores flojos de poesía pero de actitudes tan poéticas para aquellos días, editábamos un periódico mural a la salida del comedor universitario cuyo título parafraseaba a los anarquistas decimonónicos, La Protesta, el cual fue destrozado repetidas veces por aquellos a quienes se fustigaba. Recuerdo a dos profesores, Hurtado de Mendoza y Ramírez Germany, a quienes muchos considerábamos herederos del suicidado Arguedas, que bregaban por elevar el nivel de los alumnos, que no sólo los exámenes y las notas servían para ser humanos. Hoy, y es una lástima decirlo, la gran mayoría de universidades nacionales —la UNI, UNALM, UNELC— se han convertido en politécnicos. No se estudia ciencias ni matemáticas: se estudia para aprobar, para figurar en el tercio superior, para “aplicar” a becas en el extranjero o transnacionales ávidas de talento sudamericano y se transfieren paquetes técnicos de los países ricos, porque a los poderosos embrutecidos de nuestra patria, la investigación y la ciencia les importan tanto como la literatura. El humanismo ya no sirve para nada. Es un estorbo en la vida del estudiante candidato a empleado del mes.

Entonces, ¿dónde queda la literatura? ¿Por qué literatura, más aún en una universidad mutada en politécnico? Pues simplemente porque la literatura al penetrar en las vidas de individuos concretos, al viviseccionarlos y hundirles el escalpelo hasta lo más profundo del alma permite que a través de ellos podamos atisbar qué hace que un ser humano destruya sin misericordia a otro ser humano.

Reformulo la pregunta, ¿Podemos esperar algo de la literatura en los actuales momentos de globalización capitalista? Pues siento decirles que en las actuales circunstancias de globoidiotización POCO HAY QUE ESPERAR DE LA LITERATURA. La literatura, ahora, es una mercadería como cualquier otra. Un automóvil del año, un reloj caro, un celular con cámara, un pantalón de marca, un par de zapatillas importadas, un desodorante en spray en algún anaquel de Metro…

Intento explicarme: la literatura en sus momentos más dichosos era un campo de expresión, contienda y conocimiento de lo humano, era un campo de exploración de las posibilidades del hombre. Para que esto sea así, obviamente resulta imprescindible que haya una sociedad que lo necesite y reclame. Pero el capitalismo y su mentor más aguerrido, el liberalismo, se sostienen sobre la represión sistemática y el interesado desconocimiento de lo humano en aras del economicismo aberrante. La narcosis generalizada en lo que esto se traduce genera seres robotizados y un descenso del nivel mental de la población que no sólo NO ACEPTA lo que la literatura transmitía en épocas anteriores, si no que se DEFIENDE activamente del arte a través de la represión, la asimilación, pero sobre todo la producción y la difusión masiva de arte prostituido: falsificaciones y sucedáneos de la industria editorial global.

A estas alturas, qué solos se sentirían Arguedas y Scorza, ese Scorza que murió convencido que la gran literatura nacía de la hirviente realidad y era un arma de combate, ese Scorza que antes de morir afirmó que si en el mundo existen cuatro estaciones, en los Andes existen cinco: primavera, verano, otoño, invierno y masacre. O ese Arguedas que optó por el suicidio, cuando ya los popes lo habían sentenciado. Arguedas, Scorza, Alegría, Vallejo, Adán, Mariátegui, Romualdo, tantos más, son hoy ilustres desconocidos. En los colegios y en las universidades los futuros profesionales leen con fruición y deleite a Coelho, Bayly y la tía Rowling. Ayer no más preguntaba a mis compañeros de maestría, si conocían a Arguedas. Ninguno supo responderme. El desconcierto y cierta incomodidad en sus rostros me obligaron al silencio. Ignoraban totalmente la obra de quien haya sido tal vez el más grande novelista que parió esta tierra. Peor todavía, se ufanaban de ello, amparándose en la formación ingenieril: somos ingenieros, decían, no literatos. La Universidad Agraria, que nació como escuela de agronomía para que los hijos de los hacendados tengan mejores criterios técnicos para esquilmar al campesino, esa universidad de la que emergió cual reptil insaciable el ladrón y genocida Kenya Fujimori, pero que albergó a la vez al grande y atormentado José María Arguedas Altamirano, cuyo suicidio ocurriría una tarde de un 28 de noviembre de hace cuarenta años frente al espejo de un solitario baño de la facultad de sociología, tiene como lema quiero cultivar al hombre y al campo. Si queremos cultivar al hombre y al campo debemos primero recuperar el corazón del hombre, si no la universidad seguirá expulsando técnicos prestos a desenfundar la pistola apenas escuchen la palabra cultura y quién sabe tal vez a nuevos fujimoris y muchedumbres estólidas que con su silencio obsceno consientan tiranías.


Rafael Inocente

Noviembre 2009

sábado, 28 de noviembre de 2009

EXCLUSIVO: "ENVIDIA", ENVÍO DE GREGORIO MARTÍNEZ


Gregorio Martínez me envía el siguiente texto en relación a los comentarios desatados en torno a su artículo "Medallita" (publicado en el diario Perú 21 http://peru21.pe/impresa/noticia/medallita/2009-11-18/261326), y en el que analiza el caso de Eduardo Gonzáles Viaña y una condecoración ofrecida por el congreso peruano.
Sobre el pago del premio Copé esperamos que se resuelva ese asunto burocrático (que se le haga el envío a su nombre y se acabó el problema).
Sobre la envidia tengo mucho y poco que decir, mejor les dejo esta frase de Francisco de Quevedo y Villegas: La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.

Aquí el polémico envío:


ENVIDIA

Algunos sonsos se consuelan con la idea de que la envidia es invisible como la costura de una cirugía estética. Mentira. La envidia es aún más notoria que la tiña. No hay maquillaje que la esconda. Así lo canta con ritmo, para bailarlo en una sola loseta, el bolerazo "Envidia" del cubano Vicentico Valdez, acompañado por la Sonora Matancera.

Por lo tanto, los corraleros que han pretendido acusarme de envidioso, ante la escabrosa medallita que acaba de entregar el Congreso de la República, resultan tan gafos que no distinguen el grano de la paja y esta de un buen coitus ergo sum.

En más de una ocasión he declarado, públicamente, en entrevistas periodísticas y en conferencias, que no acepto homenajes y menos medallitas, excepto esos medallones de oro que contienen adentro un condón lubricado con garfios chinos y espuelas de chalan.

Cuando la cancillería peruana me invitó para integrar la delegación peruana a la Feria de Guadalajara, le respondí que cedía mi lugar a escritores más significativos, radicados en Lima, como Rodolfo Hinostroza, el poeta vivo más importante del Perú, o Enrique Verástegui, el Giordano Bruno de Cañete. Recomendé, además, que les dieran un viático razonable, no los 20 dólares diarios que me habían ofrecido a mí y que no alcanzaban ni para comer tacos en carretilla, salvo si devoraba chatarra en un McDonald's mañana, tarde y noche.

Con los franceses aún estoy en tremenda deuda de acudir bien pije a recibir un inmerecido título honorífico. Estoy esperando que para Pascua o Bajada de Reyes, Petroperú me apoquine la marmaja del premio de ensayo que aún la tiene encaletada por mi actitud reacia a los trámites burocráticos y la mala voluntad de los directivos. Entonces, con esa guita surreal me compraría un terno de alpaca Giorgio Armani, un abrigo de cachemira, porque ya tengo un par de tabas Bruno Magli, y llegare al Charles de Gaulle por todo lo alto, cantando gavilán pío pío, gavilán pau pau, y oteando para ver si diviso a Juanito Varea.

A mis buenos colegas de la Universidad de San Marcos les agradecí infinitamente cuando quisieron hacerme profesor emérito pese a mi controvertida reputación. Igual desanimé a quienes intentaban hacer algo parecido en la Universidad de Ica. El poeta ingeniero Jesús Cabel es testigo de mi reticencia que muchas veces causa malestar.

Tiempo atrás le di gracias a Hernán Alvarado, entonces presidente de la Cámara del Libro, cuando propuso que yo fuera el escritor homenajeado por la Feria del Libro. Persistí en mi desapego a los homenajes, pese a que Hernán Alvarado me tentó con una colección de boleros del tiempo de Bienvenido Granda y Leo Marini. Ya sin remedio, de todos modos Hernán Alvarado me envió la colección con el poeta Sandro Chiri. Pero agregó una nota: "Zambo sobrino y cabrón".

Ahora último, una peregrina abogada que coordina eventos quiso sacarle un compromiso a mi apoderado en Lima para que yo fuera el escritor homenajeado en la Feria del Libro 2009. Me causó tal bronca la actitud de la fulana que estuve a punto de mandarle una obscena carta abierta. Más porque la susodicha tuvo la insensatez de chismear que yo no iba a Lima porque tenía pendiente un juicio por alimentos y me esperaba la chirona. Que te agarre un burro, le iba a decir.

Con burocrática formalidad, el presidente de la Corte Superior de Ica me pidió autorización para ponerle mi nombre a la biblioteca de dicho organismo. Mortificado le respondí que nunca fomento homenajes a mi persona. Sereno y sin molestarse, el funcionario judicial me respondió que él tomaba en sus manos el asunto de promover que la biblioteca llevara mi nombre. Ya fuera de mi control, el acto se cumplió. A la inauguración de la biblioteca asistió por mí, el experto en arqueología nazquense Josué Lancho Rojas, amigo de siempre.

La gente de Coyungo acudió ante mi hermano Onésimo para comunicarle que la escuela del lugar llevaría mi nombre. Mi hermano, que era aún más desprendido que yo, los desanimó de inmediato. Les dijo: "Goyo no es una persona ejemplar, los puede meter en conflictos". Pero Alfredo Gutiérrez puso el pie. Él fue también quien frenó a SINAMOS cuando intentó rebautizar a Coyungo como Cooperativa Agraria Túpac Amaru. Entonces, Alfredo Gutiérrez había dicho: "No, porque a nadie se le debe quitar su propio nombre". Alfredo Gutiérrez es el personaje que en Canto de sirena se pregunta: "¿Por qué en el cinema no se ve que hacen pichi, que hacen caca?". Esa vez argumentó frente a mi hermano Onésimo: "La escuela se debe llamar GM porque Goyo nos puso en el mapa. Antes nadie sabía que existía Coyungo". Preocupado, Onésimo me comunicó que la escuela ya llevaba mi nombre. Al final creo que el homenaje de los humildes no hay modo de pararlo.

Si me hubiera enterado, oportunamente, que una promoción del Colegio Simón Rodríguez de Nazca iba a denominarse GM, habría hecho lo imposible para convencer a los jóvenes estudiantes que el verdadero escritor de Nazca es Jorge Ninapayta. Él ha nacido en Chauchilla, en lo que es la parte árida y descolorida de Nazca. Jorge Ninapayta representa ese ámbito seco y caluroso mejor que yo, que soy de la cuenca de Rio Grande, con agua y bosques, antigua jurisdicción de Palpa.

Tampoco me interesan las "obras completas", esa otra forma de homenaje arrogante que en verdad es un invento comercial de las editoriales. Prefiero que mis libros se publiquen huérfanos y desamparados, cada uno solo frente al destino.

No tengo el menor celo de quienes cuentan con vistosas "obras completas". A mí también me lo ha ofrecido más de una editorial. Por suerte, logré convencer a Germán Coronado de Editorial Peisa que en lugar de obra completa sacara poco a poco una colección con cada libro que he publicado hasta ahora.

Soy de los pocos autores peruanos que aprecia y estima el trabajo de los editores. Aún en lo económico estoy más que satisfecho y agradecido a la industria editorial. La primera vez que tuve que salir del Perú hacia Francia, Mosca Azul Editores, en un gesto plausible y generoso de Mirko Lauer, me pagó mil libros adelantados para que llevara chibilines en el bolsillo. Carlos Milla Batres me abonó un carísimo pasaje cargado de impuestos en Air France. Y ya en París, ese intelectual respetadísimo que era Maurice Nadeau, mi editor, autor de la clásica Historia del surrealismo, se hizo cargo de mi larga estadía en el grato hotel donde trabajaba el poeta Elqui Burgos.

Ayer nomás, alguien me decía: "Esos que te llaman envidioso tienen un tremendo troncazo de guarango en el ojo". Mejor vamos a escuchar el bolero de Vicentico Valdez.

Gregorio Martínez

miércoles, 25 de noviembre de 2009

EN EL AGUSTINO


En la foto: blogger, Victoria Guerrero, Domingo de Ramos, Erica Meier y Virginia Benavides. Al pie del muro que circundaba Lima, celebrando los 20 años del Agustirock y los nuevos semilleros de artistas populares ("Agustinazo" se ha denominado la nueva movida de rockeros).
Les dejo con un fragmento de La Ciudad del Reciclaje, poema de Victoria Guerrero:
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al otro lado del puente (el principio o el fin poco importa)
un río menos brillante cruza bajo mis pies
el rímac se eleva sobre mi memoria como lo que es:
un lecho oscuro que opaca nuestra miseria
y sin embargo
ese lecho de barro hostil tal vez alguna vez fue bueno
y meció entre sus garras tiernas
a mis abuelos
a mi padre
a mi madre
a mi hermana
a la pequeña luz maría
o a mí
sudaca cuya sombra se refleja en un hermoso río pálido
dispuesto a quebrarse a la primera bocanada de luz
o al chillido de otro cuerpo (el splash de la muerte)
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martes, 24 de noviembre de 2009

"LA PROSPERIDAD RECLUSA" DE ORLANDO MAZEYRA GUILLÉN




De mi correo personal:

Este sábado 28, en el marco de la Feria del Libro Ricardo Palma (vértice del Museo de La Nación), Gabriel Ruiz Ortega, junto con el escritor Gabriel Rimachi y el editor de Cascahuesos Editores José Córdova, presentarán el libro de cuentos LA PROSPERIDAD RECLUSA, de Orlando Mazeyra Guillén.
La cita es a las 8 y 30 pm, en la sala Los geniecillos dominicales.


«Los relatos de Orlando Mazeyra Guillén nos ofrecen personajes descarnados, irremediable e inútilmente insumisos respecto a una realidad de la que no pueden escapar: verdaderos outsiders del siglo XXI. Con un estilo seco, de frases intensas y composiciones vibrantes, el fresco cotidiano que nos presentan los cuentos reunidos en La prosperidad reclusa anuncian a un nuevo autor a tener en cuenta en las letras peruanas».


JORGE EDUARDO BENAVIDES


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PRESENTACIÓN DE "DANZA FINITA" DE STANLEY VEGA ESTE VIERNES EN EL YACANA





Presentación del libro de poesía de Hipocampo Editores

Danza Finita de Stanley Vega

Comentan: Jimmy Marroquín, Rodolfo Ybarra y Teófilo Gutiérrez




Viernes 27 de noviembre a las 8 p.m. en Jirón de la Unión 892 /segundo piso (Lima centro).


Copio de "Luz de Limbo" el siguiente texto de LFCH:


Por Luis Fernando Chueca


El epígrafe de Whitman sin duda marca el recorrido de esta Danza finita (Hipocampo editores, Lima 2009). “¿Qué es un hombre, realmente? ¿Qué soy yo?” Y es que, con tono entre aforístico y epigramático, con serenidad y precisión, los poemas de Stanley Vega hurgan en la respuesta (las respuestas) de esas gigantescas e interminables interrogantes. Los textos se deslizan entre dos formas de concebir la vida, ambas marcadas -como lo anuncian los dos poemas iniciales- por la presencia del corazón: en la mochila o bajo los zapatos. Sentir es, pues, palabra clave en este libro que recupera un lirismo fino y sin desbordamientos, directo y agudo como un puñal que atraviesa la propia sombra, como propone uno de los poemas. Esas dos formas, que mencioné, de entender la vida y a sí mismo, son la del escepticismo, casi puro nihilismo, que niega la importancia del mundo, incluso su realidad (“Esta piel / es una parte más / de toda esta ficción inefable”; “La realidad / es una enorme parte / de toda esta gran mentira”), que desnuda la fragilidad de los lazos que unen al hablante de los poemas a esta vida (“La tierra me es /completamente ajena”) y anuncia el sinsentido y la posibilidad del acabamiento (“No quiero depender del aire”; “El vacío crece hacia adentro”; “Jamás he pensado residir sobre este fragmento del mundo”). La otra vía es la de la celebración: la plácida contemplación y la expresión del deseo y el amor (“Observar la manera / en que el viento / desviste poco a poco / tu cuerpo / y cómo esa flor / apetecible / tiernamente / cae / hacia el césped / oscuro / de mi sexo”; “Y de pronto / te has dado cuenta / que lo único / que nos queda / es el agradable olor de la tierra mojada”; “A un refresco de lima / sabía tu cuerpo. / A un refresco de lima / bajo una mañana de verano / frente al mar”).


Sin embargo, a pesar del contrapunto que establecen estas dos maneras de estar en el camino de la vida (en este poemario en que la vida es representada muchas veces como tránsito), pronto esta impresión bipolar (surgida a partir de la lectura de los primeros diez o doce poemas) evidencia su fragilidad o su condición irreal y se observa que esos poemas de celebración y plenitud no desvían, en realidad, al yo del poema de su lectura fundamental acerca del hombre y la existencia. Esos remansos apacibles son apenas eso, remansos, plácidas y efímeras estancias en un camino ominoso que se sella con el contundente último poema: “Hemos surgido / de la voluntad / de la nada y a la nada / hemos de volver / sin piedad /ni misericordia”. Incluso, esta sublime placidez y la plenitud obtenidas por instantes son motivos para provocar la decisión de salir del entramado de la vacuidad cotidiana y no dejarse engañar más por la abominable realidad. La belleza del momento que provoca esto es perfecta, justamente, por contraste: “Era tu silueta / un mar anochecido. / Lugar perfecto para suicidarse”.


La sencillez del lenguaje de los poemas de Danza finita no nos debe confundir. Sencillez no es simpleza o recorte de las honduras necesarias. La profundidad de las preguntas de Whitman (“¿Qué es el hombre, realmente?, ¿Qué soy yo?”), exige un afrontamiento sin retoques o adornos; por eso el valiente desnudamiento expresivo de estos poemas, que conduce a la mayor claridad de la respuesta. Las vetas y aristas del recorrido de Stanley Vega en este libro, los fragmentos de respuestas que son sus 42 poemas, exploran, pues, varios de los ángulos de la existencia humana: el descreimiento, la fugacidad de la dicha, la plenitud del instante, la soledad, la condición efímera del hombre, la dificultad para hallar sentidos suficientes o perdurables, la belleza y el disfrute, la agonía ante la nada ... Pero dar respuestas, o retazos de ellas, no quiere decir hallar la respuesta que pueda postularse como nueva y única verdad, con suficiencia casi doctrinaria. Stanley Vega sabe eso y nos regala en este libro, más bien, intuiciones forjadas a fuego en el corredor implacable que es la vida. Atisbos duros pero bellos que interpelan y emocionan. La palabra se convierte así, diríamos, en otro de los instantes de plenitud que la vida del hombre requiere y no puede ni debe abandonar




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"MANO NEGRA" POR PIERO QUIJANO



"LA GUERRA DEL PACÍFICO EN EL TEATRO PERUANO" POR RUBÉN QUIROZ



lunes, 23 de noviembre de 2009

LAS COSAS CLARAS



Hace unos años tuve una discusión acalorada, llena de variantes y aristas, con una traductora norteamericana, Abby Pulse, quien laboraba en el departamento de justicia en Estados Unidos. Ella se quejaba de que el hombre latino (y la mujer, se entiende) nunca habla(ba) las cosas directas, casi siempre recurría y recurre a eufemismos y a alargar la historia hasta el punto de no retorno –eso decía Pulse—,y esto, en relación, a que, como traductora directa de los procesos judiciales, se quería encontrar, por ejemplo, el por qué un hombre había querido acuchillar a otro en una pelea callejera. Las remitencias del interrogado latino siempre se dirigían hacia un tiempo lejano y contaba una historia de 3 horas para terminar diciendo que porque se le miró mal la primera vez, este había desarrollado un odio patológico hasta desencadenar en un posible acuchillamiento.
Pulse, asimismo, refirió –y esto es lo que me importa—que el peruano típico es muy dado a los insultos y al síndrome del “arroja la piedra y esconde la mano”, nunca habla claro y como características adicionales –como si estas no fueran suficientes—están la envidia típica y el horror de tener que compensar con fama o reconocimientos inútiles la miseria económica y humana en que vivimos.
Las últimas expresiones del señor Ampuero donde cuestiona a los “comentaristas anónimos” y, sin embargo, él mismo, se convierte en parte del discurso que quiere enjuiciar nos ubica en el plano del vulgo a que se refería Pulse. Se supone que los intelectuales, pensadores, poetas, narradores, artistas, etc., debieran de razonar con distancia de los niveles primarios, lúmpenes, alienados o estupidizados por la mass media, etc. Sin embargo, esto no es un caso aislado: un pequeño avistamiento literario-peruviense en la net nos encuentra de cara con el siguiente discurso donde el insulto anónimo (en su variante de vitriolo arrojado a alguien sobre el cual se dicen las características pero no se menciona el nombre) encuentra una forma de hacer efectivo el disparo sin verse incriminado:
El señor José Carlos Yrigoyen en un reciente artículo sobre una reciente antología de Hora Zero, http://www.elhablador.com/blog/2009/11/16/laurel-machete/ , dice lo siguiente:
Se trata de un vibrante manifiesto que merece ser rescatado como ejemplo para los grupos actuales, aquellos que utilizan la poesía como coartada para obtener publicidad, o lo que es peor, impulsar una execrable nostalgia por el terror.
A qué o a quiénes se refiere Yrigoyen con "grupos actuales que usan la poesía como publicidad o para impulsar una execrable nostalgia por el terror". Y conste que dijo casi lo mismo que el señor Thays en un pasado entuerto (sigo sin entender cómo se puede sentir nostalgia hacia algo repugnante o repelente, salvo que exista una patología, en todo caso estaríamos hablando de una enfermedad, pero de nada literario, mucho menos político).
No sería mejor para todos decir las cosas directamente. ¿Por qué cuando se trata de alabanzas o loas literarias se acostumbra nombrar a los implicados; pero cuando se habla mal de alguien o se suguiere un insulto grave simplemente se apela al eufemismo o a las medias palabras? ¿A qué grupo literario se refiere Yrigoyen? ¿Quiénes son los que usan la poesía como coartada para obtener publicidad? ¿Quiénes son los que se valen de la literatura para "impulsar una execrable nostalgia por el terror"? Ojalá el mismo José Carlos Yrigoyen pueda develarnos estas interrogantes y dar un ejemplo digno de que no todos los peruanos (o latinos en general) hablan entre dientes o se valen de eufemismos para atacar (¿gratuitamente?) a alguien.
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