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viernes, 3 de abril de 2009

AL PAREDÓN: ALBERTO FUJIMORI Y LA PROCTOCRACIA EXCREMENTAL




Si alguien me dijera que Alberto Kenya Fujimori no es un ser humano sino un pedazo de mierda, un excremento de perro, un resto fecal de la peor especie, le creería. Este señor --que confundió su gobierno con un desagüe y palacio con un inodoro, y se juntó a otros detritus (o ratas de alcantarilla) como don Vladimiro Montesinos y a otras excrecencias como las Marthas: Moyano-Hildebrandt-Chávez-- tiene todas las cualidades para pasar por la mierda más inmunda que le ha tocado vivir y soportar al Perú republicano.

Sus habilidades de matemático le sirvieron para contar (con las manos atrás) uno a uno a todos los asesinados y desaparecidos en este país y, después, hacerse el loco (o el japonés con kosequi). Su dote de ingeniero le sirvió para construir (o mandar a hacer por lo bajo) todas las fosas comunes y los hornos crematorios que funcionaron a la perfección en los cuarteles del ejército donde se masacraron a poblaciones enteras, dizque posibles sospechosos de sedición en un país de cartón piedra y plutocrático donde el hambre, la miseria y el olvido siempre fueron sinónimos de subversión o, en el mejor de los casos, de conspiración o “resentimiento” (esas viejas palabrejas, rezagos de la supuesta independencia y de los señores feudales que hasta el día de hoy gobiernan). Todo quedó hecho al detalle como esos colegios de la ignominia que se desmoronan y se caen a pedazos y sólo sirven para demostrarnos que un seísmo imperceptible o un viento fuerte puede ser fatal como una irremediable alegoría al cuento de los tres chanchitos, pero en la versión de Looney Tunes.

Este ciudadano japonés que lobotomizó a su propia mujer, Susana Higuchi, y la convirtió en una débil mental a punta de puñetes, patadas y electricidad (y la encerró en una mazmorra mismo reyezuelo medioeval aventándole comida por debajo de la puerta), e hizo estudiar a sus engendros en Estados Unidos (“como debe ser” con dinero del Estado como hacen los dictadorzuelos africanos) se burló de la legalidad peruana, escupió sobre la constitución política de 1979 “que tanto nos costó”, vomitó su sanguaza sobre el congreso de la república, el poder burocrático que supuestamente impedía sus fines muy particulares, pero no porque el congreso tuviera algún fin altruista o alguna cualidad de nobleza, sino porque era una competencia a sus egoístas deseos. Y cuando todo estaba de cabeza y no tenía cómo justificar todas las trafas electorales y los “excesos” del “tío Vladi” (así le llamaba cariñosamente, Keiko Sofía, la casada con un holgazán norteamericano para obtener el pasaporte gringo, la que ahora quiere ser presidente para liberar a la mierda del excusado) y la sangre que brotaba por todos lados ya sea de las fosas comunes o de los asesinatos del grupo Colina y su jefe, el psicópata oligofrénico, Martín Rivas, simplemente se le ocurrió renunciar por fax e irse al Japón a probar suerte política; pero los japoneses que no son tontos ni cojudos le dieron una patada en el trasero y lo convirtieron en un payaso mediático para aliviar el estrés y reírse a carcajadas, y con las cejas muy arriba, de lo que puede hacer un japonés pendejerete (“El Lazarillo de Lima”) en una república bananera, en una mala emulación de país en la que cualquier cosa puede suceder.

No olvidemos el “escándalo” de la ropa usada y las donaciones de dinero y otras especias que su familia se disputaba mismos chacales y animales carroñeros para lucrar con la miseria y la pobreza, importándole un comino la realidad peruana; para borrar eso y cada vez que ocurría alguna sorprendente develación o algún desliz mediático o alguna denuncia, salía Fujimori a regalar cocinas y prometer más colegios de quincha y barro cocido, más lozas deportivas descartables, más cocinas de juguete para ese Perú sobre el cual defecaba con la cohorte de empresauros, politiqueros, áulicos y todos esos pobres diablos llamados tristemente “los padres de la patria” cuando todavía se barajaban con ese cuento democrático y tanta estúpida leguleyada (los padres de la angurria, la ambición desmedida y el total despropósito político debería ser; que luego cuando el mismo fuji los sacó a patadas reclamaban que les paguen los sueldos y el dinero que habían “invertido”, mismo negocio, para hacerse elegir… ¿y dónde queda el servicio a la patria, el amor a la bandera, la lucha por la democracia, etc.,? Ah, eso es otra historia de cañerías y tubos de pvc…), y los ministros como Tudela, el que bailaba al ritmo del organillo (que ahora quiere robarle la plata a su propio padre, a quien llama interdicto, y cuyo odio resentimientos y bajeza humana le impide apreciar los sentimientos y la “delicatessen” de un hombre de casi cien años enamorado de su madrastra); y con todos sus chicheritos y cumbiamberos de medio pelo (Rossy War, Ana Karina, el fenilcetonúrico Raúl Romero, etc., etc) y cientos de ciudadanos, la clásica portátil, a los que se le regalaba el almuerzo o un sanguchito para que agitaran banderitas anaranjadas y corearan ese estribillo simplón (“chino, chino, el baile del chino…”) que nos ha llevado a meditar si esto es realmente un país o un CORRAL DE CHANCHOS.

Pero Fujimori no está solo, claro, una prueba de esta disentería política, de esta diarrea e incontinencia nefasta que mancha y hiede a todos los hogares peruanos, son todos esos delincuentes y pobres diablos que lo secundan y lo defienden a voz en cuello. El mojón Carlos Raffo que se caga en las leyes (por mutación o división celular ya que la mierda no puede excretarse a si misma) y ahora aprovecha su “inmunidad parlamentaria” para seguir con sus fechorías, las mismas que lo llevaron a “entregar” dinero a su amigo y hermano del alma, Vladimiro Montesinos, para financiar la(s) campaña(s) de Fujimori (para empezar ciento cincuenta mil dólares del Estado, seguro que hay más detrás de todo, eso debe ser la punta del iceberg). El monstruo “saravá” Delgado Aparicio cuyas cuentas bancarias deberían de abrirse, de seguro ese apego fujimorista, esa negra conciencia y esa fidelidad de equipo estereofónico japonés, tiene muchos fajos verdes sin justificación alguna (todavía se recuerda a su hija carbonizada en una discoteca de lujo con leones y otros animales salvajes en exhibición, en la que el empresauro Fahe Mitre se lavó las manos echándole la culpa a su administrador, el imbécil Percy North y al barman, la parte más débil de la soga, pero esa sigue siendo otra historia). Al igual que todas esas arpías, incluida la Cuculiza que le hizo creer al país que su esposo (“un empresario como debe ser”) fue asesinado por “delincuentes terroristas” (para azuzar la salida del Perú de todos los pactos internacionales en relación a los derechos humanos) cuando en realidad fue un “ajuste de cuentas” porque el maridito no quería pagar una deuda; y el ejecutante fue un débil mental que luego, en privado y lejos de las cámaras de televisión, confesó su crimen; pero eso a nadie importó porque ya el asesinato o la construcción-del-asesinato (con muerto y todo) había tenido la repercusión política para licenciar a todos esos militares carniceros y matarifes de camal clandestino que barrieron con poblaciones enteras al ritmo pretérito del gaucho Cisneros y de generales como Víctor Malca, ex Ministro de Defensa (y su esposa-cómplice Clarissa Salaverry de Malca) que, cuando fue descubierto, no sabía cómo justificar los 14 millones de dólares que tenía en su cuenta (una de ellas en México). Fue un “regalo” dijo el miserable; de seguro fue un regalo por todos los muertos a los que tuvo que enterrar para seguir justificando el fujimorato y la “derrota del terrorismo”, o, quizá, alguna comisión obtenida por comprar armamento en desuso o chatarra bélica que ahora no sirve para nada, sólo para fundición en la siderúrgica de Chimbote.

La cerebrasténica y logorreica (término psiquiátrico que define a algún parlanchín con poca lógica) Martha Hildebrandt cuyos discursillos seudolingüísticos y cháchara descalibrante espanta a los estudiantitos de primeros ciclos de lengua y literatura o a los postulantes entrampados en el “razonamiento verbal” (RV) y la gramática generativa de Chonski o la neogramática de Ferdinand de Saussure, etc., pero que más allá de esa pose de mollera reblandecida se desluce la verdad como un orodil, pues ese cerebro laxo y espongiforme sólo justifica como loro de hombro al “estratega” Fujimori, el caballero que según esta Martha, habla un español correcto y castizo, cuando es sabido y verdad de perogrullo que Fujimori habla el español como un niño de diez años y ni siquiera lee bien (lo hemos escuchado estos días), pero eso no es lo peor, y sólo sirve para demostrar que esta señora sólo ve lo que quiere ver y sufre de estrabismo mental y de un daltonismo especial: todo lo ve de color naranja. De seguro, también tiene alguna cuenta bancaria que no puede justificar, algún dinerito bajo el colchón o en el armario, dado como regalo a su carrera proteccionista y lambiscona. Algún día se revelarán sus secretos; pero de seguro, dada su edad (84 años), dirá que es inimputable como el viejo zorro Delgado Parker.

De seguro, el abogánster, Nakasaki, el que defiende hasta el mismo diablo con tal de que le paguen bien (conocidos narcotraficantes y asesinos están en su larga lista de defendidos) debe estar pensando en algún estratagema, algún ardid o triquiñuela, para escuderear más allá de lo permisible a su cliente y cuasipaisano Alberto Fujimori. De seguro, mañana el ronsoco sanchopancesco y uburreico publicitero Carlos Raffo sacará a los “partidarios” a gritar consignas indignantes: “Fujimori es inocente”, “Fujimori nos salvó del terrorismo”, “Fujimori trajo la prosperidad”, etc., etc.; y Kenji, el hijo imbécil por excelencia, el heredero a la fortuna Fujimori calculada en mil millones de dólares (al que Montesinos le entregaba las vedettes o las presentadoras de televisión que quería en un hotel lujoso de Barranco) y ahora moderno “personal training”, se sentirá el próximo ministro del interior o quizá, no me extrañaría, el posible presidente de esta republiqueta que debería de fusilar a todos estos traidores a la patria; sólo de esa forma se podría limpiar, en parte, a toda esa inmundicia que justificó un gobierno PROCTOCRÁTICO Y EXCREMENTAL.
Por eso sólo me queda decir como alguna vez refirió Manuel Gonzáles Prada (cuando un general corrupto le propuso gobernar el país) y como los ciudadanos de a pie, como las amas de casa (sin casa) como los profesores apaleados por reclamar mejores sueldos, como los médicos obligados a hacer turnos y a salir a las calle a medir la presión, como los jubilados desgañitándose por un sueldo miserable, como los obreros y campesinos olvidados por este supuesto desarrollo que en los próximos meses nos va a entregar a miles de despedidos; siguiendo el ejemplo de Rumanía cuando fusilaron al tirano estalinista Nicolae Ceausescu y su esposa, acusados de genocidio:

Al paredón Alberto Kenya Fujimori Fujimori.
Al paredón Vladimiro Lenin Montesinos Torres
Al paredón Carlos Raffo Arce
Al paredón Luis Delgado Aparicio
Al paredón Luisa María Cuculiza Torre
Al paredón Martha Gladys Chávez Cossío de Ocampo
Al paredón Martha Lupe Moyano Delgado
Al paredón Martha Luz Hildebrandt Pérez-Treviño
(siguen firmas)
Al paredón a todos esos fujimoristas cómplices de asesinato, robo, desfalco, saqueo, malversación, narcotráfico y de esta PROCTOCRACIA EXCREMENTAL que hasta el día de hoy riega con sus aguas fétidas y servidas la historia del Perú.
PD: la cancion es "ASESINOS¡¡¡¡¡" de la banda chicana de H.C. - Crust "Los Crudos."
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38 comentarios:

Anónimo dijo...

Al paredón Alan García Pérez
Al paredón Agustín Mantilla
Al paredón Luis Giampietri Rojas
Al paredón Mulder, del Castillo, Cabanillas
Al paredón el cardenal Luis Cipriani
Al paredón Pérez Documet
Al paredón Daniel Espichán Tumay
Al paredón Blanca Nélida Colán
Al paredón TODOS LOS VLADIGENERALES
Al paredón TODOS LOS VLADIEMPRESARIOS
Al paredón TODOS LOS VLADIARTISTAS
Al paredón TODOS LOS VLADIINTELECTUALES CANSADOS

Alberto Silva dijo...

Al paredón este hijo de p-- y todos esos comechados que roban y matan al pueblo.
Al paredón también Carlos Orellana y todos los fujimontesinistas.

Anónimo dijo...

muy bueno este artículo, querido Ibarra. Siempre estamos al tanto de lo que escribes.

R.

Anónimo dijo...

La logorreica Martha Hildebrandt... qué buena

Anónimo dijo...

Y qué dicen los poetastrulos de Hora Zero de la Rata Japonesa?

Cuántos de ese clan pestilente llamado Hora Zero vivieron al amparo de trabajitos al maldito japonès asesino?

Muertos de hambre hijos de puta, poetas cagados.

Kondori, el Indio Hereje

Anónimo dijo...

Al paredón no. A la cárcel!! Y por el tiempo que mande la ley.

Decir que Alberto Fujimori debe ir al paredón es convertirse en él, que se zurró en la ley para matar a gente inocente y también a gente culpable (pero que no merecía morir por sus delitos).

Chinasklauzz dijo...

...Debemos empezar por aceptar que Fujimori es un topo de la democracia y a través de esa misma ha introducido a su hija Keiko como una pieza importante para desarrollar mejor su empresa. El lo entendió así desde que llegó al Perú, y lo sabían sus esbirros. Todo mecánicamente planificado. Ahora el objetivo no es salvar al “chino” porque ellos bien saben que este ya tiene la soga al cuello. Su carta principal es Keiko F. y Alan García ya empezó a jugar ese juego...

Anónimo dijo...

Al paredón, eso es lo que dice la ley por traición a la patria. AL PAREDÓN, CARAJO A TODOS ESTOS CSMRES.

Norma Condori S. dijo...

POR TRAICIÓN A LA PATRIA DEBEN IR AL PAREDÓN, GRACIAS BUEN YBARRA POR DEFENDER LA VERDAD.

Anónimo dijo...

A la cárcel? Dorada?

Al PAREDÓN, CARAJO!

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Aquí faltan los fujimoristas letrados y escondidos entre poetas y narradores...

CANALLA dijo...

que buena cronica, te falto el ratero de Bergamino que cuando fue ministro de defensa choreo y le formo el cheque a montesis nos por los 15 millones
y que ahora este exgenreal fujimorista tiene casa,hoteles, rest, y gasolineras en miami
la verdad de acuerdo contigo en el fusilamiento tipo Nicolae Ceausescu , memoria es lo que falta
ahora la hija es candidata
las fechas mas negras de la historia el 5 de abril y el 28 de julio del 2011 cuanl al gorda keiko salga elegida por la gente que no aprende

Chinasklauzz dijo...

Estoy prácticamente de acuerdo con lo expuesto en este post. Solo una interrogante: ¿Qué significa fenilcetonúrico?. Mi diccionario espasa no llega a tanto.

Chinasklauzz

EL HUANCAINO FURIOSO dijo...

Desde Huancayo me sumo a este llamado a fusilar a estos traidores a la patria y a todos los que los protegen.

Desde el "Paruqe de la Identidad!
El huancaino furioso

Anónimo dijo...

El término fenilcetonúrico que Ybarra emplea continuamente en sus escritos está referido a una suerte de retardo mental debido al consumo de comida chatarra.

Anónimo dijo...

los libros antiguos libros de psiquiatría consignan esponjiforme y también espongiforme, adoptado por los libros modernos que hablan sobre un tipo de cerebro carcomido, por ejemplo, por la cocaína y otros tipos de droga.
Como anotación aparte también se habla del cerebro espongiforme bovino que es a los que se refiere el autor del blog.

Anónimo dijo...

al paredón también todos los apristas.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Chinasklauzz dijo...

Vale, gracias por la aclaración. Usaré el término.

Chinasklauzz

Anónimo dijo...

Soyyyyyyyyyyyyyyy inocente!!!!!

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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ricardo virhuez villafane dijo...

Fujimori tiene razón

Fujimori tiene razón cuando se pregunta por qué a él se le acusa de crímenes de lesa humanidad, mientras se olvida que en los gobiernos de Fernando Belaunde se realizaron masacres contra miles de campesinos, pues desarrollaba la política de “tierra arrasada”, pedía a gritos la legalización de la pena de muerte y manifestaba que “tiraba al tacho de basura” los informes de Amnistía Internacional que retrataban uno de los genocidios más grandes de nuestra historia y traumas mucho mayores que las sufridas en la guerra con Chile; y de Alan García en su primer periodo, caracterizado no solo por los asesinatos masivos en las cárceles de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara, o los terribles casos de masacres de campesinos en Cayara y Accomarca, sino también por la conformación de decenas de grupos paramilitares conformados por apristas armados que asesinaban mujeres, niños, ancianos y jóvenes, como el grupo Rodrigo Franco, uno de los más conocidos.

“Yo no soy el único genocida”, parece decir Fujimori, en patético y lastimero aullido de defensa.

Lo que yo veo es que Fujimori confiesa, por primera vez, y sin decirlo, que la política de genocidio contra el campesino peruano, quechuahablante, pobre, de cualquier edad, es una política de Estado y no solo de gobierno.

Dice, sin decirlo, que las masacres violentas del hombre andino y amazónico son estrategias consecutivas, coherentes e imperturbables del Estado peruano, gobierne quien gobierne. Es como si los dos partidos políticos gobernantes más nefastos y reaccionarios de nuestro país, las fuerzas armadas y la iglesia católica, permitieran el gobierno de cualquier partido político o caudillo de turno, siempre y cuando demuestren servilismo y obediencia a las prácticas seculares de exterminio del hombre andino.

Por ello es fácil entender por qué ahora, ya sin guerra popular o sin violencia política o sin guerra interna o sin terrorismo (popular y de Estado), las masacres continúan. Las decenas de comunidades campesinas o distritos pobres afectados por la minería, muriendo poco a poco, son prueba elocuente de que el genocidio continúa. Mueren alcaldes afectados por mercurio, los niños están condenados a muerte por contaminación de minerales en la sangre, las aguas emponzoñadas por la minería dan muerte en lugar de vida.

Fujimori tiene razón. Él no es el único genocida. Belaunde y García lo fueron peores. Pero no por eso su delito es menor. Fujimori es un asesino, un monstruo, y los monstruos surgidos en nuestra sociedad merecen la muerte o la cadena perpetua. Treinta años es un anuncio de regalo de nuestra timidez penal para casos verdaderamente graves. Total, aun en prisión seguirá gozando de todos los lujos y comodidades que los apristas en el gobierno le deben y agradecen, por ser una irremplazable cabeza de turco.

Anónimo dijo...

Ya pues, sin misterios: ¿quién es Orderike?

Anónimo dijo...

Orderike es Piero Bustos!!!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Orderike es Carlos Rengifo quien vomita su bilis desde el anonimato.

CARLOS ORELLANA dijo...

YBARRA CONCHADETUMADRE DEJA DE JODER O TE VOY A JODER!!

Anónimo dijo...

Virhuez es senderista ¿Porque no critica a los terroristas de sendero? Abimael Guzman fue el otro genocida.

Anónimo dijo...

porque un inocente no firma sus anónimos?

Anónimo dijo...

Vírhuez tiene razón. La política de etnocidio en contra del HOMBRE ANDINO es de Estado. Del estado criollo-burgués-terrateniente.

Acusar a Vírhuez de senderista por afirmar una verdad tan cruda y dolorosa, sólo puede venir de un fujimontesinista o un aprista, total, son la misma porquería.

APRA= FUJIMONTESINISMO= NEOLIBERALISMO= MUERTE, LATROCINIO, CORRUPCIÓN

Anónimo dijo...

Bien, Vírhuez, compartimos tus palabras y exigimos pena de muerte para ALAN GARCÍA PÉREZ, lástima que el vejete Belaúnde murió en su cama. Tremendo hijoputa camuflado en la caballerosidad feudal que tanto gusta a los peruvianos.

El Auténtico Huancaíno Furioso

Anónimo dijo...

Qué mal escriben los apristas. Sus escritos son ininteligibles, aparte de que hablan PURAS HUEVADAS, seguro llevan días sin probar bocado, muertos de hambre.

T.T.E.

Chinasklauzz dijo...

Vaya mister Ybarra el Sr. Orellana te quiere pegar, esa bronca no me la pierdo. Porque de la sangre, del dolor, de una patada en los huevos, de la misma muerte tambien se puede hacer buena poesía.

Chinasklauzz

Anónimo dijo...

Orellana: ¿eres lisuriento por la red, no?

A ver si te veo por el centro de Lima, fujimorista ladrón para sacarte las ínfulas de poeta que todavía te quedan, cómplice de asesinos y la conchetumare!

Poeta Quilquero

Anónimo dijo...

Faveron califica tu post "salvajismo self-righteus"

Anónimo dijo...

que sinverguenza y descarada es esta mujer no tiene sangre en la cara, como puede decir que renuncie por la paz, si ella sabia de la matanza de indios que tenia que suceder