jueves, 1 de mayo de 2008

PARA ROSINA VALCÁRCEL, HIJA DE DON GUSTAVO VALCÁRCEL Y DE DOÑA VIOLETA CARNERO HOCKE



x Rodolfo Ybarra

Las primeras noticias cercanas que tuve de Rosina Valcárcel fue a través de Gustavo Valcárcel, su señor padre, quien era amigo de Manuel de Priego, mi viejo profesor de redacción periodística I; recuerdo que entre las enseñanzas de Azorín y nuestro temor propio a Willian Randolph Hearst, saltaba la poesía y “Manolo” como cariñosamente le decíamos a nuestro profesor, terminaba hablando de Gustavo y de Rosina, y de la poesía comprometida y de la persecución policial y militar en la que se había vivido todo ese tiempo al ras de la libertad y de lo que otros habían definido como democracia para asegurar a una plutocracia y a una tiranía que, al parecer y luego de muchos años, todavía nos regenta.
En ese tiempo todavía yo era un adolescente y había escrito muchos textos desechables. El periodismo era una práctica que realizaba en periódicos murales: ahí estaba el “Vendaval” y “Petate”, los dos confiscados por la dirección académica de uno de mis inefables centros de estudios; no olvidemos que corrían los años a fines de los ochentas, y levantar la voz como nos lo había enseñado “Manolo”, a través de Gustavo y de Rosina, no era cosa fácil.
Un tiempo después y luego que había leído toda la obra de Gustavo Valcárcel y cuando ya me sentía en “capacidad” para conversar con el poeta, fui a buscar a Manuel de Priego en su humilde casa con rebosante biblioteca en Jesús María. Mi viejo profesor me contó que el poeta Gustavo estaba enfermo y era mejor esperar un poco a que se recupere para hacerle la visita. “Manolo” sabía que mi admiración no tenía por qué ser complaciente y tenía cierta vehemencia que no puedo contener ante personas necesarias. Al poco tiempo, y por los periódicos, me enteré de la partida del poeta.
Cuando volvía a ver a Manolo lo vi bastante deprimido y me contó que cierta vez había estado detenido con el poeta Valcárcel, no sé si precisamente en “El Cepa” o en otro lugar parecido, pero me habló de que siendo comunistas nunca perdieron la fe en el futuro y en la libertad, y esa lejana noche de té con galletas, terminamos hablando de Mariátegui y la fe religiosa que aparece referido en el “Alma Matinal”, aquel ensayo que versa sobre el alma nueva, el homus novis que no pierde su fe en el cambio revolucionario.
Después de varios años visité a Manolo, un cáncer linfático lo había avejentado más de la cuenta. Aquella vez hablamos de literatura y de política, luego de informarme que el profesor Mayta, otro amigo y docente, había fallecido en un olvido cómplice e indiferente. Me refirió su miedo a morir así. Tres meses después y por casualidad me enteré que Manuel de Priego, el amigo de Gustavo y de Juan Gonzalo Rose y gran estudioso de Abraham Valdelomar Pinto, había fallecido. Nunca le pude agradecer por las lecturas necesarias, por los libros autografiados que revisamos con cautela para no dañar las hojas antiguas. Tampoco le pude dar las gracias por acercarme, vía los libros y sus amables apreciaciones, a Gustavo y Rosina Valcárcel.
Hoy, Rosina, hija de Gustavo Valcálcer y de la bellísima Violeta Carnero –a quien el iluminado Diego de Rivera pintara alguna vez- cumple 61 años y es la historia viva de toda una generación comprometida con su pueblo y con sus raíces, de los intelectuales que sienten que hay una deuda impagable con su realidad y con los desposeídos y pisoteados por el sistema.
Anoche estuve en la casa de Rosina y del pintor Ostolaza, fueron muchos de sus amigos a la víspera para demostrarle su aprecio y cariño a este compañera infatigable. Sabemos que la salud, esa señora de malos modales, a veces no nos trata bien y le pedimos (le exigimos) que se comporte a la altura y se ponga “a derecho”.
Hoy me levanté temprano y escribí en mi cuaderno de viejos apuntes: “Feliz Cumpleaños Rosina Valcárcel, larga vida, mucha poesía y, sobre todo, permanencia eterna a esa sonrisa con la que caminas por el mundo”.

PD: No fue broma cuando ayer te dije: "te queremos entre nosotros cincuenta años más".

1 comentario:

Anónimo dijo...

rodolfo a menudo nos sorprende...esta noche, me ha emocionado, y lo abrazo, cálida y optimista, a pesar de todo. gracias Poeta, te aprecio. rosina